Traducción Inglés-Español: Daiisyung
Traducción Japonés-Inglés: Foxaholic
Epilogo: El error del caballero 1
-Si trabajas duro, ganarás poder. Cuanto más trabajes, mejores serán tus resultados.
¿Quién fue el que me enseñó estas palabras, cuando este país estaba realmente en paz... antes de ser invadido por la atrocidad?
¿Fue mi padre? ¿Mi madre? ¿Mi hermano, o mi maestro?
Los recuerdos lejanos eran ahora borrosos e indistintos. Era la típica educación moral para niños, pero esta enseñanza, que contenía una promesa de "futuro", siempre me había apoyado en los momentos en que casi caía en la desesperación por servir al mal.
A medida que mi poder crecía, era capaz de resistir. Fui capaz de resistir, para alcanzar mi resultado deseado.
Como resultado de mi perseverancia, el presente que había logrado era muy diferente del futuro que había imaginado en ese entonces.
"Nn, haa... a, aah..."
Debajo de mí había una espalda de porcelana. La persona, postrada en la cama con sólo sus caderas ligeramente levantadas, dejaba escapar jadeos intermitentes cada vez que se balanceaba.
Aunque eran algo reservados y parecían sollozos. Quien los dejaba salir de él era yo. Forzar a mi antiguo amo a este estado animal... Nada era mejor que esto: cómo lo estaba vulnerando.
Me excitaba tanto la sensación de inmoralidad, que gané vigor y profundicé nuestra conexión, provocando un grito impúdico de él.
"¡¿Hya, uwaa?! Tú, idio, ah... así, de repente...!"
"Hah... Si voy más despacio, sólo te quejarás de ello..."
Me burlé de él mientras sostenía la parte inferior de su cuerpo colapsado en mis brazos. Su suave espalda se arqueó mientras se estremecía, y yo penetré más en sus profundidades.
"¡¿H...ngh-?! Hah, ngh, nn..."
La coqueta voz, que iba casi más alta, se apagó a medias. El dueño de la voz no pudo soportar la vergüenza y enterró la cara en la almohada que había tomado. Había pensado en quitársela, pero... decidí no hacerlo.
Lo malo de esta posición, cómo decirlo... Hoy no podía tocar el lugar habitual donde podía hacer sentir bien al hombre que había inmovilizado. Tal vez, él se sentía insatisfecho porque el lugar, donde usualmente tocaba a fondo de él, estaba siendo descuidado... pero la forma en que retorcía la parte superior de su cuerpo para frotarla contra la sábana con su cara teñida de rojo hasta las orejas, y su respiración cada vez más agitada, era muy-
"...lascivo".
Mis pensamientos salieron directamente de mi boca. Él escuchó lo que murmuré y se estremeció. Entonces volvió su cara, que estaba enterrada en la almohada, hacia mí.
No pude evitar sentir una agitación en mi pecho cuando él... me miró fijamente con sus húmedos ojos carmesí...
Mi mitad inferior había aumentado de masa, y él parecía haberlo sentido en su interior al tensar su expresión. Su aspecto asustado me despertó de nuevo, y reanudé el ritmo que había dejado en suspenso durante un rato.
Los intensos sonidos húmedos nos llevaron a los dos al límite.
"¡Aa, ah-! ...ra, para, dentro de mí, es demasiado... ¡ja, ahh!"
Aunque me dijo que parara, su interior estaba tan caliente y ondulante. Como si me tentara, no podía parar. Me contuve de decir: "Pero estás siendo honesto aquí..." porque las palabras eran demasiado vulgares. En cambio, embestí a mi antojo, profundamente dentro de él.
Esta vez, mientras lo escuchaba llorar aún más fuerte, retorciéndose como si quisiera algo, me apreté ferozmente contra él y escupí algo de calor.
"...Señor Heinreid, ha perdido algo de peso".
Después de ordenar, llamé a mi antiguo amo... Lord Heinreid, que descansaba lánguidamente en mis brazos.
Técnicamente, ya había recibido una identidad y un nombre propio que se forjó en lugar de ser Heinreid, pero... él no se acostumbraba, y ladeaba la cabeza cada vez que lo llamaba por ese nombre. Así que no tuve más remedio que utilizar su nombre original, excepto durante los interrogatorios periódicos.
En respuesta a que le llamara por el nombre al que se había acostumbrado, la persona, que estaba a punto de dormirse, me miró con cansancio.
"Hmm... ¿Es así? La verdad es que yo no lo siento. Probablemente sea sólo tu imaginación".
"Por favor, no lo ignores. ¿No lo ves tú mismo? Está claro que estás adelgazando"
Cuando le acaricié la espalda, cada vez más delgada, para asegurarme de que respondería a mi respuesta a medias, sus hombros saltaron un poco y me miró acusadoramente.
Sin embargo, no le toqué con esa intención.
"Hah... Bueno, ha pasado bastante tiempo desde que tuve la oportunidad de moverme. Probablemente he perdido algunos músculos"
"Para empezar, no tenías muchos músculos".
"¿Comparado con un caballero en servicio activo, quizás?"
No tenía ni idea de si intentaba pelear conmigo, pero esbozó una sonrisa y me golpeó en el pecho con el puño. No me dolió, pero el impacto directo en mis pulmones me hizo atragantarme.
Aprovechó esa oportunidad para apartar su cuerpo, pero volví a atraerlo hacia mis brazos. Se quejó de que hacía demasiado calor, pero no le dejé escapar.
"Espero que estés comiendo lo suficiente".
"Karl es el que prepara la comida. No va a escatimar en eso".
"..."
El nombre de otra persona que salía de sus labios me irritaba, aunque sólo seguía el hilo de nuestra conversación. ...Era consciente de que me había vuelto bastante mezquino desde que empecé a seguir a esta persona con la mirada, pero no podía evitarlo.
Me sumí en el silencio y Lord Heinreid estudió mi rostro durante un rato. Luego, sonrió con malicia y me dio una palmadita en la cabeza.
"No pasa nada. No te preocupes por eso. Eres más adorable".
"¿Se supone que eso es un intento de halagarme...? Bueno, está bien. Básicamente, te falta ejercicio. Voy a armar un cronograma de entrenamiento en interiores para que completes todos los días".
"¿Entrenamiento... según tus estándares...?"
La mano que me acariciaba se detuvo, y sus ojos entrecerrados se torcieron en un ceño. No tenía idea de cuál era la intención de su mirada, pero desde que Lord Heinreid fue puesto en esta torre, había sido sorprendentemente expresivo, y nunca me cansé de observarlo.
Se hizo el silencio durante un rato, pero de repente, sentí que un dedo me hacía cosquillas en el pie.
"Si hablamos de entrenamiento en interiores, ¿no lo he estado haciendo ya?"
"...Qué grosero. Yo soy el que se mueve en primer lugar".
"¿Oh? ¿Cómo puedes decir eso? Déjame mostrarte lo exhaustivo que puede ser por mi parte".
"Lo digo en serio".
Si no tenía cuidado, podía perder fácilmente el control de la situación, y no podía dejar que fuera a peor.
Supongo que no lo dijo en serio, porque, una vez más, puso cara de satisfacción al verme fruncir el ceño.
Si lo dejaba en paz, me ridiculizaría sin cesar.
Aparté su pie travieso y me puse encima de él, encerrándolo.
"... ¿Deseas volver a hacer un 'entrenamiento'?"
"Es por la forma en que me tocaste antes, que ahora tengo ganas. Me harás compañía, ¿verdad?"
...El hecho de que no tuviera prisa, aunque le insinuara por segunda vez, me hizo pensar que lo hizo intencionadamente.
Cogí la mano que se acercaba a acariciar mi mejilla y le besé la muñeca. Cuando le sorprendí sonriéndome, con cosquillas, pensé para mis adentros: las cosas cambian, ¿no?
Antes se mostraba pasivo al responder a mis intentos de tocarle, pero últimamente me tentaba con más frecuencia. En todo caso, era él quien había incitado la aventura que acababa de tener lugar.
Cuando me lo pidió por primera vez, me sorprendió tanto que le pregunté con poco tacto por qué, pero me respondió con un ligero enfado, no, con timidez, y me dijo: "Tú me has hecho esto". En el fondo me alegré mucho.
Estaba cambiando a Lord Heinreid. Él también era consciente de ello. Reconoció que yo había influido en él.
¿Cómo no iba a estar encantado al ver semejante reacción de una persona, que era esquiva en algunos aspectos, a pesar de que yo había declarado que era mío, y lo había encerrado?
Lamí la muñeca que había besado, y busqué su pecho, que había descuidado antes. Arañé ligeramente la protuberancia a la que había llegado, y oí cómo se le escapaba un jadeo frustrado.
Sus ojos carmesí, que habían empezado a humedecerse de placer, parpadearon de anticipación. Sin traicionarlo, lo pellizqué con el índice y el pulgar. Esta vez, gimió con fuerza. Junté nuestros labios para tragar el sonido, y su lengua respondió con dulces gemidos.
Se ofreció a mí sumisamente, y lo saboreé hasta la saciedad. Como si no tuviera tiempo que perder.
Aflojé suavemente su trasero que acababa de limpiar, y me abrí paso en su interior con cierta impaciencia. Sus lágrimas comenzaron a caer.
...Esto era algo que no podía decir a nadie más, pero desde que empecé a abrazarlo, lo que más alimentaba mi excitación era verlo llorar. Podía ser por protección, por deseos sádicos o por una sensación de inmortalidad. Era una mezcla de todo, y destruía mi razón.
Sería un desperdicio si esas lágrimas se derramaban sin cesar cada vez que se balanceaba, así que llevé mis labios directamente a sus ojos.
-Ahora que lo pienso. En este punto, estaba bastante seguro de que había sido envenenado.
No era el fuerte veneno que se había extendido por todo el país, ni el vino amargo que había bebido de primera mano.
Era un veneno que invade dulcemente tu cabeza.