Traducción Inglés-Español: Daiisyung
Traducción Japonés-Inglés: Foxaholic
Tardé bastante en llegar a la residencia de Angélica, pero el Palacio Real estaba aún más lejos. Supuse que perdería el conocimiento al menos una vez en medio del tedioso viaje en carruaje, ya que no había dormido bien últimamente, pero, en contra de mis expectativas, mis ojos estaban sorprendentemente despiertos.
Después de pasar un día y medio en el carruaje sin dormir, finalmente llegamos a la capital real.
Pudimos pasar libremente por las puertas, en mayor parte por ser reconocidos. Mientras nos dirigíamos al palacio a través de la ciudad, miré por la ventana.
Podía ser sorprendente para una ciudad que estaba bajo el control directo de un tirano extraordinario, pero la gente que vivía aquí era vibrante a su manera. Naturalmente, los que no estaban de acuerdo con la voluntad de Eberhardt eran ejecutados sin piedad. Pero básicamente, la ciudad estaba poblada principalmente por nobles y comerciantes ricos, y los ricos vivían allí en paz. Era un lugar distorsionado y construido a base de muchos sacrificios, pero se veían sonrisas por todas partes.
Los observaba con sentimientos un tanto complicados, cuando... vi por casualidad a alguien con túnica azul asomándose desde las sombras de un callejón oscuro. Inmediatamente se escondió en las profundidades y dejó de ser visible, pero, ¿no era él...?
El escenario fue cambiando uno tras otro mientras yo pensaba en ello. Después de atravesar el pueblo, pasamos por una ladera ligeramente despejada y atravesamos la puerta del palacio. Los soldados del palacio me saludaron y detuvieron el carruaje. El cochero y los escoltas que traía se pusieron en espera, dejando sólo a Craig para acompañarme y seguimos al oficial que nos guiaba. No hablamos de nada y nos limitamos a seguir adelante, sólo nos detuvimos bruscamente cuando llegamos a un camino bifurcado.
A la derecha estaba el salón del trono, y... a la izquierda una residencia temporal para los nobles que trabajaban en el Palacio Real. Creo que la familia de Craig también vivía en ella. Vivían aquí con el pretexto de trabajo, como debe ser, pero... de hecho, era más bien una situación de rehenes para Craig. Él sirve bajo mi mando, así que por el bien de su familia aquí, no podía ir contra mí. Del mismo modo, su familia no podía moverse a su antojo ya que yo tenía a Craig como rehén.
No estaban siendo restringidos, pero sus acciones estaban naturalmente limitadas.
Pensé que hacía mucho tiempo que no se veían y sentí pena por ellos, así que hablé con Craig.
Sin embargo, tuve que tener cuidado de que mi voz no sonara llena de amabilidad.
"...Estás en el territorio de Su Majestad, y tu familia debe estar aún más agotada que de costumbre. ¿Por qué no vas a verlos?"
Habría sido perfecto si me hubiera reído, pero como era de esperar, no pude hacerlo bien. Bueno, probablemente no importaba ya que esas líneas seguían saliendo de esta boca.
Mi sugerencia, sin embargo, fue abruptamente rechazada por Craig.
"Está bien... yo... no podría mirarlos a la cara.”
Tal vez estaba preocupado por su situación actual de servir a Heinreid. No tenía que preocuparse por eso. Después de todo, yo tenía la culpa de todo.
Pensé en darle otro empujón, pero el guía se aclaró la garganta, poniendo fin a nuestra conversación. Giré sobre mis talones y me dirigí hacia el camino de la derecha.
"Craig Bauer. Hasta aquí llegas.”
Cuando llegamos a la puerta del fondo, el canciller del palacio, que estaba esperando, había detenido a Craig.
Aunque Craig había sido llamado por su nombre, no se tomó las palabras del canciller con calma.
"Soy el escolta de Lord Heinreid. No importa cuántas palabras vengan del canciller, no debo escucharlas.”
"Espero que consideres mis palabras iguales a las de Su Majestad. O quizás, ¿quiere decir que escuchara las palabras de su Señor por encima de estas? Su lealtad es admirable. Realmente has entrenado bien a este mocoso rebelde, ¿no es así, Duque Rodvelia?"
Me dijo esas palabras mientras se acariciaba el bigote. Parecía una indirecta escondida en un cumplido, una forma sarcástica de decirme que había que disciplinar a Craig para que no pudiera expresar sus opiniones a su antojo.
No me sentí especialmente complacido por ello, incluso si lo que decía era cierto. Craig tenía razón al hacerse el listo con él.
Sea como fuere, yo no podía apoyarlo en esto, así que le di una orden como su Señor.
"...Craig. No me avergüences siendo egoísta".
"Pero..."
"Sólo espera aquí".
Probablemente quería escuchar la conversación entre Eberhardt y yo para recopilar información, pero el canciller mencionó que debía entrar solo. Lo más probable es que fueran las palabras de Eberhardt, así que no podía ir contra él.
No tenía que estar tan tenso al respecto, ya que de todos modos le habría avisado cuando terminara... Si es que salgo vivo, claro.
Craig se mostró un poco reacio, pero debió darse cuenta de que la situación estaba fuera de su control. Levantó su mano derecha al pecho en un saludo de caballero.
"...Si pasa algo, por favor, llámame, aunque tengas que gritar".
Eres un buen actor. Realmente eres alguien que sabe hacer las cosas, ¿no es así?
Los dos soldados que habían estado a un lado, abrieron la gran puerta y entré. No había nadie más que el jefe del castillo, y estaba sorprendentemente tranquilo. Miré al frente, escuchando el sonido de la puerta que se cerraba una vez más.
Al final de mi mirada, vi a un hombre sentado en un trono, con sus ojos azules y dorados entrecerrados en una sonrisa hechizante.
"Ha pasado mucho tiempo, Heinreid. ¿Qué pasa, que te detienes a tanta distancia? Acércate".
Tal y como se me pedía, me acerqué al trono.
Me pregunté si debía arrodillarme de nuevo, pero esta vez no dijo nada más, así que me quedé en mi sitio, mirando a Eberhardt desde el pie de los escalones.
"Sabes por qué has sido convocado, ¿verdad?
"Quién sabe. Siempre se te ocurren un montón de razones, no sólo esta vez, sino todas, en realidad".
Le respondí de forma insolente. Él no pareció especialmente ofendido y se rió, diciendo que eso también era cierto.
"Je. Pero siempre he sido indulgente contigo, ¿no? ¿Hm?"
Aquello contradecía enormemente mis recuerdos. Sentí una punzada de dolor que se había grabado en mi carne y apreté el puño. No es que se me haya permitido hacer todo incondicionalmente.
"... ¿Es así? Siento que ya he perdido algunas uñas".
"No te lo tomes como algo personal. En primer lugar, ese castigo por todas las insolencias que has cometido habría sido una especie de broma".
No se equivocaba. Pero eso era sólo si estábamos bajo un reinado decente.
Me miró con diversión, ya que probablemente llevaba una expresión de desagrado, cuando me animó a relatar mis atrocidades.
"¿Fue eso... un castigo por cuando intenté matar a todos los padres y madres?"
"No, en realidad no. Eso fue por cuando prendiste fuego a las tierras de cultivo justo antes de la cosecha, y arruinaste todo el terreno".
"Oh, eso también. Eso fue un desastre. Fue divertido, pero también me irritó, ya que me costó mucho limpiar lo que había hecho. Perdóname".
"...Por las otras cosas también".
Recité varias de las atrocidades que había cometido con mis propias manos. Como si me estuviera confesando con Dios
Pero el hombre que me escuchaba, era lo suficientemente hermoso como para ser llamado un dios, aunque sólo fuera en apariencia; pero en el fondo, no era diferente de Heinreid... de mí. Era sólo un cómplice.
No había forma de que me juzgara, así que se limitaba a recibir mi confesión; a veces con nostalgia, a veces con una risita infantil.
"Creía que había hecho todo tipo de maldades durante emociona... Tú, en cambio, no pareces contento con ello en lo más mínimo".
Las palabras que añadió me hicieron sentir incómodo. Mi corazón se hinchó, envuelto y oculto en la maldad de Heinreid.
"...Quiero decir, no hay nada fascinante en ello".
Ah. Cuando me di cuenta, ya se había roto algo. Pero, aun así, no podía parar.
¿No parezco feliz, dices? ¡Claro que no!
"Dime, ¿dónde está la diversión en eso? ¿Cómo podéis tú y Heinreid, sonreír y reír tan alegremente de otros, más indefensos que vosotros, pisoteando sus vidas y escuchando sus gritos?"
"...Heinreid".
Eberhardt se levantó de su trono. Se acercó lentamente a mí, pero no tuve tiempo de precuparme por eso.
"Sabes que está mal, ¿no? Si es así, ¿por qué no puedes reprimirlo con la razón? Mira el estado de este país ahora mismo. Tu reinado está al borde del colapso. Si no eres un tonto, deberías haber sabido que esto sucedería tarde o temprano, ¡y sin embargo...!"
Con el fuerte sonido de un golpe, el calor pasó por mi mejilla derecha. Eberhardt había golpeado con el dorso de su mano con toda la fuerza posible.
Me tambaleé por el golpe y, poco después, fui barrido por la pierna y caí al suelo. Antes de que pudiera levantar el cuerpo, un pie bajó desde arriba, me pisó la cabeza y me inmovilizó en el suelo.
"No hagas el ridículo. Qué patético.”
"..."
Habló con la voz más fría y monótona que jamás había escuchado. La presión de una regla me había privado de mi derecho a hablar.
Oí una sola exhalación por encima de mí.
"Ya no eres Heinreid... o eso he oído. Pensé que esos informes eran absurdos, pero ahora que lo he visto en persona, ciertamente he sentido algo extraño en ti. Pero si queda una pizca de su atrocidad en ti, pensé... que podría ser divertido quererte por ello, y sin embargo..."
El peso en mi cabeza aumentó.
Un gemido se me escapó pues el dolor era demasiado, pensé que mi cabeza sería aplastada y atravesada así sin más.
"Preguntándome cómo y por qué. Es tan molesto. No sé nada de Heinreid. Era un veneno más allá de mi comprensión, y por eso me sentí atraído por él. Deseaba ver las cosas con mis propios ojos, aunque arruinara todo lo que estaba en mis manos. ¿Necesitas una razón para esta intoxicación? ...no sé qué, ni por qué sucedió, pero..."
'Me pregunto quién bebió el veneno más mortífero el cual amaba'.
Las palabras murmuradas sonaban como si estuvieran acompañadas de soledad en algún lugar.
Sin embargo, la voz no resonaba en mí. Me pregunté si había llegado al Heinreid que había en mi interior. No tenía ni idea, ya que mis células no reaccionaban como cuando cometía atrocidades. Yo... no quería saberlo.
"Te doy tres días. Pasa tus días restantes como quieras".
Con esas palabras, el pie que había inmovilizado mi cabeza se retiró.
Me levanté lentamente. Antes de hacerlo, levanté la cabeza y vi dos ojos de diferentes colores que me miraban con frialdad.
"... ¿Puedo volver a la finca por ahora?"
"Bien, como quieras. Cierto, voy a enviar a alguien a recogerte en la fecha prevista. Puedes escapar, pero a cambio, arrasaré tus tierras hasta hacerlas irreconocibles".
...Me pregunto si "escapar" en este caso también incluye el suicidio.
¿Importa de cualquier manera? Él mencionó mis "días restantes". Igual vamos a terminar todos en el mismo lugar.
Me levanté, le di la espalda al tirano y salí de la sala del trono. Abrí la puerta yo mismo y salí al pasillo, donde Craig estaba de pie y me saludó con una mirada de asombro.
Oh... Pues si me golpeó muy fuerte. Puede que ya hayan aparecido marcas.
"Mi Señor, ¿qué ha pasado?"
Pasé por delante de Craig, sin hacer caso a su pregunta. Realmente no tenía nada importante que decirle... o, ¿lo tenía? La desaparición del veneno llamado Heinreid, probablemente sería la mayor noticia para este país.
Sentí que Craig me seguía, pero aun así me dirigí directamente hacia la salida del palacio. Llegué al carruaje y di instrucciones al cochero y a los escoltas.
"No tomaré el carruaje. Me llevará demasiado tiempo. Iré a casa a caballo, así que podéis ir todos a donde queráis".
"Mi señor,"
"No necesito escoltas. Es demasiado problema... Para el caballo, bueno. Montaré el que usó Craig".
"¡Mi señor!"
Despedí al perplejo cochero y a los escoltas, y cuando estaba a punto de montar en el caballo, me agarraron del brazo.
"¿De qué estás hablando? Explícate, por favor. ¿Qué ha pasado con Su Majestad?"
"...Craig Bauer".
Ya era hora. Por fin puedo arreglar el último de mis asuntos.
Puse toda mi fuerza en mirar al insolente (Craig) que había tocado a su señor.
Craig vaciló por un instante, y yo aproveché ese hueco para apartar su brazo con toda la fuerza que pude.
"He llegado a mi límite por tu falta de respeto. A partir de este momento... estás despedido".
"... ¿Qué?"
"Bueno, no serás exactamente libre mientras estés bajo un conde al servicio de Su Majestad. Hmm, en lo que a mí respecta, eso no es realmente un alivio".
Fue un aviso de despido abrupto y confuso... con una razón que ni siquiera tenía sentido.
Pero culpar a la gente de cosas que no sucedieron no era nada nuevo, siendo Heinreid desde hace ya mucho tiempo.
La acumulación era importante. Incluso la sinrazón del pensamiento no era antinatural, porque sucedía todo el tiempo.
Sin embargo, Craig parecía no estar convencido, aunque esta era una buena oportunidad para alejarse de Heinreid. No era como si intentara maquinar algo... Oh, es cierto.
Como esta iba a ser la última vez, decidí darle una pieza información que no podía ignorar.
"...Esta es mi última orden. Ve a la taberna al final de la Sexta Avenida... ahora".
El final de la Sexta Avenida. Fue donde vi la sombra de una persona con túnica azul en el pueblo. Y una pequeña taberna a la que se había retirado para esconderse.
Los ojos de Craig se abrieron ligeramente en respuesta a lo que le había susurrado.
...Esto no es bueno. Algo más que esto y tendré mi tapadera descubierta.
"Me voy. No me sigas... ¿Entendido?"
Le dejé con eso, monté el caballo y salí del castillo.
Fingí no oír al hombre que me llamaba por detrás después de recuperar sus sentidos.