Akugyaku Kizoku no Shinpenseiri - 19


Traducción Inglés-Español: Daiisyung
Traducción Japonés-Inglés: Foxaholic


Así, mi relación con Craig se reinició por completo. Ya no era observado por sus ojos indagadores, y su actitud excesivamente familiar había disminuido. Aunque hubiera pasado algo, nuestras interacciones eran mínimas. Ahora que habíamos puesto la distancia adecuada entre nosotros, me puse a pensar de nuevo y pensé que era bastante imprudente.

No era una exageración si decía que estaba arriesgando su vida al adoptar ese tipo de actitud con Heinreid, y, sin embargo, puso su vida en juego porque probablemente estaba tratando de ayudarme. Aparte de ser alguien del bando del protagonista (Sieg), él era una buena persona con un carácter directo, y eso rezumaba.

Por eso sentí una extraña sensación de seguridad y acabé exponiendo mi verdadero yo. Había sido demasiado engreído al creer que no sería absuelto de los pecados que cometía de todos modos, por lo que siempre descuidé mi parte de ser un villano. Dejando de lado mis actividades recientes, al menos debería haber actuado como tal. Si lo hubiera hecho, entonces él no habría vacilado entre el odio y la justicia por nada.

Por esa razón, me sentí muy arrepentido. Tener ese tipo de actitud a medias sólo haría daño a la gente. Tenía que dejar de depender de los demás y actuar como el villano.

Había retirado la orden de dejar que Craig se encargara de despertarme. Él aceptó la decisión solo diciendo las palabras "Como quieras" y no preguntó nada. Dejé de pedirle a Karl que me cambiara las rosas. La última rosa que se puso en exhibición se había marchitado hacía unos días, así que ahora no había ningún jarrón en mi escritorio. También dejé de salir al jardín. La vista del mismo se extendía hasta mi ventana, por lo que era consciente de mantenerlo fuera de mi vista lo más posible.

Reduje mi tiempo de relajación, que había ayudado en mi salud mental. Puede que fuera una decisión drástica, o puede que no, pero mi sueño se había vuelto más ligero en proporción. Para ser sincero, mi cuerpo se quejaba, pero yo fingía no saberlo, en parte porque la situación estaba llegando a un punto en el que podía permitirme ser imprudente.

Sí, Sieg había empezado por fin a derrocar a la nación. Según Karl, se decía que el territorio de cierto noble insignificante, que había estado adulando a la familia real y aprovechando sus frutos, había caído, siendo tomado por sorpresa por un misterioso ejército. Al mismo tiempo, también recibí un informe de que se sospechaba que la familia Kisch se encontraba entre los rebeldes; pero yo sólo me faroleé diciendo: "Ya veo. Bueno, hay que castigarlos' y lo dejé así.

En este momento de la novela, Heinreid envía el brazo de Elmer a la familia Kisch y causa un gran revuelo, pero Elmer ya había salido de la Prisión Dos hacía ya bastante tiempo. No es que le fuera a hacer eso si se hubiera quedado aquí, pero me alegré de poder aplastar la posibilidad de que eso ocurriera.

Me estaba preparando para algún tipo de contacto de Eberhardt debido a la rebelión, pero en contra de mis expectativas, no llegó ni una sola carta, y mucho menos una visita. A este punto, me pregunté si iba a vigilar a Heinreid o si tenía otras ideas. Ambas posibilidades me inquietaban, pero me resultaba bastante conveniente que no tuviera nada que decir. Me limité a utilizar la quintaesencia de la generación yutori1 en la que "no lo haría ya que no me dijeron que lo haga".

Los que reaccionaron ante estos hechos fueron los admiradores de Heinreid en el estado.

Yo no intentaba en absoluto someter los disturbios, por lo que se impacientaron conmigo hasta el punto de que incluso enviaron a un soldado representante para hablar conmigo directamente.

'¿Qué está pasando, mi señor?' 'Vamos a purgar a los traidores tan pronto como usted dé la orden'. "Todo el mundo está listo para ir". "Mi señor". 'Sus órdenes, mi señor.'

"Ya que me suplicas una y otra vez", pregunté. "Dices que todos están listos. ¿Quién es ese todos, exactamente?" El hombre que creía que la orden de matar sería finalmente emitida, se aseguró de que los nombres que había enumerado con entusiasmo coincidieran con los de los admiradores de Heinreid en su memoria. Ese día los reuní a todos y los arrojé a la Prisión Uno.

Tontos que discrepaban groseramente las ordenes de su señor. Los cargos eran apropiados. Los soldados y los demás a los que ordené a Craig capturar, gritaban algo desesperadamente, pero no tenía intención de escucharlos. Porque realmente tenían muchos crímenes por los que responder. Sentí que era la primera vez que colocaba a un criminal legítimo en esa prisión.

Los prisioneros originales de la Prisión Uno ya se habían ido, y bien podría utilizar el espacio de la prisión. Ya que parece que estos admiradores de Heinreid habrían empezado a moverse por su cuenta si se les dejaba a su aire.

Después de todo, no tenía ninguna intención de retener la rebelión que había comenzado. Cuando Sieg y los demás visitaron mi territorio, me puse en contacto con él a propósito y me hice el villano, ya que era probablemente un acontecimiento clave en la historia. Además, era más pacífico si Heinreid no se desvía del original inútilmente.

En la novela, todo el alboroto provocado por Heinreid después no eran más que añadidos innecesarios al daño, y no provocaban realmente que Sieg despertara nuevos poderes o conociera las debilidades de Eberhardt... Para empezar, no era una historia sobre magia, espadas sagradas, ángeles o reyes demonios. ¿La debilidad de Eberhardt? Sólo había que apuntar a su arteria carótida.

El curso de la rebelión se aceleró sin problemas, debido a la falta de interferencia del gran obstáculo llamado Heinreid. Todos los días llegaba todo tipo de información. Algún barón de algún lugar había cambiado de bando. El territorio de dicho barón había caído. Y así sucesivamente. Me preguntaba si la devolución de los rehenes antes de que estallara la guerra ayudaba, o si los señores del territorio de Rodvelia estaban siguiendo a la familia Kisch o haciendo movimientos sospechosos, o no.

Por lo general, Karl informaba de esta información de forma objetiva, pero, por alguna razón, Craig era el único que informó de que el marqués de Sekles y su familia habían desaparecido.

Me pareció que había pasado tiempo que no tenía noticias del otro lado, pero fue un gran alivio saber que Angélica y su familia habían podido escapar, por lo que no pude mirar la cara de Craig esa vez.

Los pagos de impuestos de las personas influyentes de diferentes lugares que estaban en contra se retrasaron, y finalmente habían empezado a estallar disturbios en los límites del territorio de Rodvelia.

No sabía si era cuestión de tiempo o si simplemente se le estaba acabando la paciencia, pero Karl me trajo una carta.

Un sobre blanco con un familiar bordado dorado, y una brillante amarilis roja en el lacre.

“…”

Corté el sello y saqué el contenido. Repasé el papel que iba directamente al grano, dejando una gran cantidad de espacio en blanco a diferencia de la carta enviada anteriormente, y cerré los ojos.

Sin más, llamé al mayordomo, que estaba de pie en la habitación.

"Karl".

"Sí."

"Me iré al Palacio Real mañana. Asegúrate de que la mansión esté limpia para cuando regrese".

"Como desee, mi señor."

El final está cerca.

 

  1. 1Generación de estudiantes educados bajo un sistema concentrado en reducir las horas y contenidos de estudio. https://es.xcv.wiki/wiki/Yutori_education

 

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