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Traducción Inglés-Español: Sai2
Traducción Japonés-Inglés: BL Translations


Cap. 15: Realmente era lo que se esperaba

"Es sólo por tres días y dos noches... ¡¿Qué es todo este equipaje?!"

Lo que me recibió cuando llegué a casa del trabajo ese jueves por la tarde fue una enorme maleta abarrotando la entrada. Empaquetando este gigantesco equipaje de mano... ¡¿Te vas al extranjero?! También tenía previsto llevar una bolsa de boston, pero en absoluto estaba tan llena como esta... ¡Sólo algo de ropa interior y una muda está bien, ya sabes...!

Redúcelo, ordené a Ilias, que empezó a abrir su bolsa como un cachorro pateado. Las excusas murmuradas para sí mismo fueron ignoradas, así como el aire desamparado que destilaba su espalda después de que le dijera que era imposible que necesitara tantas cosas. No lo consentiría en esto por muy lamentable que pareciera. Endureciendo mi corazón hasta convertirlo en el de un demonio, miré dentro de su bolsa y evalué su contenido.

El dispositivo de comunicación mágica era un hecho, así que supongo que le permitiría traerlo, pero en cuanto a los demás objetos que había dentro... Utensilios de cocina, utensilios domésticos, una almohada, una manta ligera...

"... Oye, ¿qué tipo de viajes has hecho antes?"

"Eso es... Entrenamientos o expediciones..."

"Así es", dije sin palabras. Así que este tipo nunca había hecho las maletas y se había ido de viaje simplemente para divertirse, ya fuera como joven señor de la nobleza que rara vez iba al exterior o como caballero honorable y firme. Suspiré y dejé caer la mano sobre la bolsa. Ilias se disculpó con desánimo, así que le revolví el pelo para decirle que estaba bien. Incluso para empezar a sonreírle irónicamente... Realmente lo tengo mal.

Era temprano en la mañana, y aunque normalmente estaríamos durmiendo a esta hora, los dos estábamos en cambio en la estación de tren. Aunque dije que era de madrugada, un montón de gente seguía abarrotando la terminal de la estación. El veterano y acostumbrado yo, se dirigió hacia la zona de embarque del tren exprés mientras Ilias se paseaba por detrás. Cuando le entregué el billete exprés especial que había comprado en el andén, me miró con desconcierto. "No lo pierdas", le dije antes de entrar en una tienda. Tras echar un vistazo, localicé el verdadero placer de viajar en tren: el bento especial de la estación, el ekiben. "Aprovechemos para comer algo. Elige el que quieras", le dije.

"¿De verdad está bien comprar un bento tan extravagante?" preguntó Ilias, seriamente preocupado. Como siempre echaba los alimentos que le gustaban en el carro de la compra, me pregunté por qué se preocuparía ahora por esto, pero supongo que se molestó porque el aspecto de lujo del ekiben era muy diferente del bento normal que se vende en el supermercado.

Me alegró ver que el tren tenía asientos tipo shinkansen en lugar de los normales; puede que yo sea lo suficientemente delgado como para caber en esos, pero este tipo que me doblaba en tamaño definitivamente no lo sería. Una vez sentados y cuando el tren se puso en marcha, Ilias se quedó mirando por la ventanilla con una alegría infantil, exactamente igual a la que yo había imaginado, y una sonrisa surgió de forma espontánea en mi rostro.

Abrí una revista turística mientras Ilias se entretenía con las vistas del exterior. Mientras repasaba la sección de apoyo para comprobar los lugares turísticos recomendados, los restaurantes, los souvenirs, y me aseguraba especialmente de no olvidarme de buscar las tiendas que vendían dulces, pegué en las páginas algunas etiquetas adhesivas que había sacado del trabajo. Ilias no tardó en abandonar el paisaje que había estado observando con perfecta satisfacción para asomarse por encima de mi hombro. La revista era un verdadero suplicio para leer porque estaba absolutamente plagada de nombres escritos en kanji, pero con la ayuda de las abundantes fotos que acompañaban al texto, Ilias pudo entenderlo un poco. Mirar juntos la revista acabó siendo sorprendentemente divertido.

Después de comer nuestro ekiben, aún quedaban 30 minutos para llegar a nuestro destino. La oleada de somnolencia que me golpeó justo en ese momento no me sorprendió en absoluto, teniendo en cuenta lo temprano que me he levantado y lo mucho que me he movido desde entonces. Estaba bostezando cuando mi mano izquierda fue capturada de repente; preguntándome qué pasaba, miré hacia Ilias sólo para verle entrelazando nuestros dedos.

Yo era un hombre como él, así que cómo es que la mano de este tipo era mucho más grande y ancha que la mía... Debe ser porque mis dedos siempre habían sido un poco demasiado delgados, lo que debía hacer que mi mano pareciera más delgada en su conjunto. Mientras masticaba con preocupación esos pensamientos, le dije a Ilias que diera un vistazo... pero él sólo sonrió y dijo mi nombre como respuesta, probablemente porque no quería mostrar una actitud desagradable.

Eso es un sí, ¿no? ¿Así que mis dedos son demasiado finos? Sin embargo, no lo dije en voz alta. Había otras personas alrededor, así que, de ser posible, me hubiera gustado que me soltara, pero... era excepcionalmente difícil de decir al ver lo feliz que estaba por tomar mi mano. Levanté con impotencia el reposabrazos y, habiendo eliminado cualquier barrera entre nosotros, metí las manos en ese espacio como si quisiera ocultarlas. Puede que fuera una lucha vana, pero seguía siendo mejor que mostrar nuestras manos entrelazadas al aire libre.

"Gracias".

Al ver que había hecho una concesión por él, Ilias me dirigió una sonrisa realmente dulce. Al instante desvié la mirada avergonzada y bajé la vista, pero al menos le devolví la mano con fuerza.

Llegamos a la parada de tren prevista. Cuando cogí el coche de alquiler, pensé que, de momento, debíamos ir primero a ver el lugar de interés más lejano. Introduje la dirección en el GPS, y cuando salí del coche me sentí muy bien al ver a Ilias mirándome con unos ojos tan admirados y brillantes. Había pensado en llevarme el cartel de "principiante", ya que soy un conductor de mierda, pero ahora me alegro de no haberlo traído.

Después de disfrutar de las vistas durante un día, nos dirigimos a la posada, donde me sorprendió el aspecto de clase alta: era mucho mejor de lo que había pensado. ¿Era realmente el lugar adecuado? Me acerqué nervioso a la recepción y di mi nombre, y me confirmaron que realmente había conseguido una habitación aquí. Pagué la cuota de alojamiento y agradecí que este fuera el tipo de posada en el que las facturas adicionales por comida y bebida se pagaran a la salida. Pero era la primera vez que veía un lugar en el que todas las azafatas llevaban kimono... Resultaba irritante que, aunque me sentía tan fuera de lugar que me encogía, Ilias parecía acostumbrado a que le sirvieran, por lo que su comportamiento hacia las azafatas era totalmente el mismo de siempre. En cambio, lo que miraba con inquietud era la desconocida decoración tradicional japonesa. Al final, ¡el nivel de nuestra incomodidad combinada estaba completamente al límite!

Llevamos nuestro equipaje con nosotros mientras la anfitriona nos conducía a nuestra habitación. Al ver que tenía su propia bañera exterior, no pude evitar asustarme de nuevo: ¿es una suite o algo así? La anfitriona nos explicó ligeramente las características de la habitación, y cuando se despidió nos despedimos de ella en la entrada. Finalmente, la puerta se cerró, aflojando el hilo de tensión que flotaba en el aire. Solté un gran suspiro mientras el chico que estaba a mi lado, que había permanecido completamente imperturbable hasta el momento, se puso de repente rígido.

"... Oye, ¿qué pasa?"

No reaccionó en absoluto, ni siquiera cuando agité una mano frente a su cara, y sólo volvió a la realidad cuando grité "Eh" por segunda vez.

"A-Azusa... esta habitación, qué..."

"Realmente te pone nervioso, ¿verdad? También es la primera vez que me hospedo en un lugar tan bonito".

"Esto es... um... la cosa llamada 'tatami', ¿no es así...? Pensé que sólo se podía ver en la televisión..."

"Sí, eso es lo que es. Oh, sí, esta es tu primera experiencia con una habitación tradicional japonesa, ¿verdad?"

Todas las partes de mi casa tenían suelos de madera, así que este era probablemente su primer encuentro con suelos puramente japoneses tradicionales. Era algo que los japoneses ya habíamos visto muchas veces, pero no sería una exageración si dijera que era una experiencia única en la vida para un extranjero. Como la oportunidad era realmente tan rara, comprendí el entusiasmo de Ilias por esta cosa nunca vista. Su mirada giró por el interior de la habitación y, cuando volvió los ojos hacia mí para pedirme suplicante permiso, le dije que siguiera adelante. Se abalanzó sobre la puerta mosquitera y la abrió, moviendo la cola con avidez todo el tiempo. Tan estresado como estaba, probablemente yo también estaría haciendo lo mismo si Ilias no se hubiera puesto las pilas con esto.

Todavía teníamos mucho tiempo para matar, así que nos vestimos con los yukatas que nos habían dejado en la habitación y fuimos a echar un vistazo a la posada. Como era de esperar, Ilias era demasiado grande para la ropa y todas sus extremidades sobresalían de forma incómoda, pero como el chico tenía muchas ganas de ponerse el yukata, decidí dejarle hacer lo que quisiera. Nos asomamos a la sala que se convertía en comedor por las mañanas y recorrimos los puestos de los quioscos para comprar en los escaparates. Cuando volvimos a nuestra habitación, aún quedaba una hora para la cena. La cena, al parecer, se enviaría a nuestras habitaciones, así que antes de que llegara la comida llamé a Ilias. Cuando me oyó decir "Vamos a bañarnos", su mirada se dirigió hacia mí con un chasquido, con la cara enrojecida.

"Eh... ¿a qué viene ese sonrojo?"

"Lo siento... er, es decir... en mi país, bañarse con otra persona no es realmente algo..."

"Oh, ¿entonces es así? ¿Incluso en el dormitorio? ¿Cómo se bañaban allí?"

"Había muchos compartimentos para ducharse en solitario, así que elegíamos los que estaban libres. Supongo que la impresión es bastante similar a la de las cabinas individuales que se encuentran en los "baños" de aquí".

"Huh, entonces conversar entre ustedes mientras están desnudos tampoco es algo que hagan, ¿verdad?"

"¡¿Cabalear mientras se está desnudo?!" 5

"... Sí, ahora puedo adivinar vagamente la respuesta".

Claramente había usado alguna pronunciación extraña allí. Entorné los ojos para ver si se explicaba, pero la mirada de Ilias se alejó mientras actuaba como si por supuesto tal cosa no sucediera. Así que eso era todo. Aunque pusiera una expresión ascética como la de un maldito monje, yo ya sabía lo carnívoro que era realmente este tipo.

"Para tu primera vez, ¿quieres ir al gran baño público? En comparación con nuestra habitación privada, donde sólo estamos nosotras dos, en los baños públicos también estarán todos los demás huéspedes, así que..."

"Azusa, ¡¿tu piel desnuda será vista por otros hombres?!"

"Eh, sí... ya que es un baño..."

"¡Eso no es bueno, aquí está bien, un baño sólo con nosotros dos está bien!"

"Es... es así..."

Asintió con firmeza, e impulsado por su fuerte determinación, se enfrentó al baño de nuestra habitación con la ropa interior en la mano. Abrí la puerta de la casa de baños, que daba directamente a la bañera interior para lavarse, y más allá, a un baño al aire libre, espacioso y completamente amueblado, que daba al mar. Aunque este lugar parecía sacado directamente de un programa de televisión de viajes... es un lugar en el que incluso yo puedo quedarme, eh. La euforia surgió en mi interior mientras desenrollaba el obi alrededor de mi yukata, listo para sumergirme. Al soltarse con un crujido, el obi cayó al suelo tras sacarlo, seguido del yukata, que se deslizó desde mis hombros desnudos hasta el suelo.

"¡A-A-A, Azu...!"

Al oír su voz temblorosa y agitada, miré hacia atrás para ver a Ilias de pie en la entrada con ambas manos cubriendo su rostro rojo y sonrojado. Supuestamente, es decir, teniendo en cuenta que sus dedos estaban extendidos de tal manera que había un espacio suficiente entre sus dedos para asegurar que podía ver a través de ellos.

"Qué estás haciendo; date prisa y desnúdate".

"¡Pero, sólo...!"

"Ya estoy acostumbrado a ver tu cuerpo desnudo, de todas formas... Bueno, me meteré primero~"

"¡¿Eh?!"

"No saldré hasta que entres. Si me mareo y me desmayo, será culpa tuya".

Me quité ligeramente la ropa interior y entré en el baño con una toalla en la mano. Aunque nuestra relación no tuviera nada que ver con los sentimientos ni con las conexiones emocionales profundas, no podía tener reparos en que me viera sin ropa cuando seguíamos teniendo relaciones físicas una vez cada tres días. Y, además, esto era un baño. En primer lugar, hubo aquella vez en que se volvió loco y nos hizo hacerlo en el baño incluso cuando aún llevábamos la ropa puesta, así que por qué demonios iba a ser tan tímido en esta situación ahora... Me cuesta mucho entenderlo. Bueno, aunque dijera que estaba tan avergonzado, estoy seguro de que se obstinará en entrar de todos modos.

Me lavé rápidamente el cuerpo y el pelo antes de meterme en la bañera. Una vez que empecé a remojarme, finalmente vino a unirse a mí con -de todas las cosas- una toalla envuelta alrededor de su cuerpo.

¿Eres una mujer? Se la quité de un tirón mientras bromeaba con él, y luego, lo arrojé al vestidor para que se lavara bien. Aunque se opuso durante un rato, diciendo que podía hacerlo él mismo, al final se puso inevitablemente nervioso y su cosa incluso se puso medio dura al salpicar el agua fría.

Nos quedamos tranquilamente en la piscina caliente, y después de probar los límites de cuánto tiempo podía permanecer Ilias cómodamente dentro, rápidamente llegó la hora de comer. La comida, que era exactamente igual a la que se anunciaba con el jingle comercial "¡Tesoros frescos y abundantes del mar!", me hizo vibrar las venas de emoción.

Pedí también un poco de sake, y expresé mi gratitud cuando me lo entregaron inmediatamente. Era bastante agradable vivir una vida tan "sin nada" a veces, eh. Cuando miré a Ilias y le vi llenar sus mejillas con la misma alegría, sentí sinceramente que me alegraba de haber venido aquí con él. Ilias me envió una sonrisa cuando notó mi mirada, y sólo ese pequeño acto de su parte hizo que la felicidad brotara en mi corazón. Nunca lo diría en voz alta, pero creo que parece que le tengo mucho aprecio.


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