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OFF AIR - Historia 4: No hay necesidad de nada más (I)

Colección de historias paralelas de la popular serie "Yes ka No ka Hanbun ka" Cuenta con historias cortas recopiladas de doujinshi, eventos y otros

Lista de capitulos

OFF AIR - Historia 4: No hay necesidad de nada más (I)


Traducción Inglés-Español: Mocca
Traducción Japonés-Inglés: DayDrop


Parte 1: Todo lo que necesito.

 

 

Nota de la autora: Esta es la versión revisada del cuento de Navidad que había escrito para un folleto que se repartió en uno de mis encuentros con los fans, y un cuento complementario de Año Nuevo. Quería una portada muy dulce con el color rosa como protagonista. Por cierto, el Sr. y la Sra. Kunieda eran compañeros de clase en el instituto, lo cual fue el inicio de la relación, bastante común, que había pensado para ellos.

Nota del ilustrador: Como esta historia se basa en una novela ya existente, me esforcé por hacer algo muy dulce y romántico. Había planeado dibujar algo con tortitas, pero dibujé la nata montada... y fue como, a alguien le gusta mucho la nata montada... (a mí) ...y probablemente quiera de verdad que Ushio le haga dulces... y así me pareció suficiente.

Publicado por primera vez en 2014 en el doujinshi No Need For Anything Else.

Nota del traductor: Esta historia tiene lugar después del volumen 1 y la historia secundaria This Little Light of Mine. Puedes encontrar una referencia a este título en el Capítulo 9 del Volumen 1 cuando Ushio le dice a Kei que hizo un buen trabajo en la televisión.

 

“¡Está Navidad no te olvides de visitar Asahi TV! Durante nuestro festival de 9 días, del 18 al 26, habrá todo tipo de eventos especiales en el Jardín de los Nueve, frente al edificio de Asahi TV1. ¡Ven a ver la hermosa iluminación de nuestro árbol de Navidad, prueba los dulces especiales que solo encontraras en el evento, e incluso tomate fotos en los estudios de tus programas favoritos! Pasa un rato divertido con tus seres queridos, familia y amigos”.

Desde mediados de noviembre, ese anuncio se había emitido constantemente (sobre todo durante el día), Kei no pudo evitar cuestionarse sobre el estado mental del Departamento de Publicidad: no solo no podían ganar dinero emitiendo continuamente anuncios de su propio evento, sino que, además, estaban movilizando a sus propios empleados para ello, lo que solo se traducía como horas extras. Llegados a tales extremos, tendrían que cobrarles honorarios extra por aparición.

—Disculpe, ¿todo el mundo recibió el documento?

El director del Departamento de Producción mostró unos documentos engrapados, Kei fingió leer con atención el folleto, mientras a su lado Tatsuki jugueteaba con el papel, doblando las esquinas en forma de triángulos. A diferencia de sus reuniones para The News, Asou no estaba presente, por lo que Tatsuki estaba más relajado que de costumbre. No le preocupaba lo que estuviera haciendo, siempre y cuando no le molestará.

—Este año nuestra cadena ha decidido organizar un evento especial de Navidad. Vamos a colaborar con varios famosos restaurantes y tiendas de postres, aparecerán tanto durante el evento como en los anuncios publicitarios, lo que reforzará aún más nuestra estrategia de negocio televisivo. Esto nos permitirá familiarizarnos con nuestra audiencia actual y, al mismo tiempo, invitar a nuevos espectadores, que normalmente buscan otras emisoras, a que nos miren de nuevo. También tendremos los sets reales utilizados en los programas para su exposición, y habrá cabinas donde los invitados podrán tomarse fotos. En este sentido, me gustaría pedir la plena colaboración de todos los miembros del departamento de locutores. Las señoritas van a vender el calendario del año siguiente con todas nuestras locutoras, y también se organizará un encuentro con ellas. En cuento a nuestros “hottie” caballeros locutores de Asahi TV~

¿Por qué demonios estás usando la jerga aquí? Nadie se va a reír, pensó Kei, pero entonces Tatsuki soltó una risa que no era ni falsa ni burlona, y ayudó a romper el incómodo ambiente.

—… participaran en nuestro muy especial y exclusivo “Café Anunciador”. Por supuesto, toda la cocina la realizarán otras personas, pero ustedes actuarán como camareros y personal del mostrador, haciendo “Arte del latte” … que es esencialmente hacer dibujos con espuma de leche. Reservaremos tiempo para que tengan sesiones de entrenamiento con un barista. Entiendo que todo el mundo tiene sus propios eventos y horarios que atender, así que tengan por seguro que hemos organizado los horarios de los turnos para que les sean lo menos molestos posible. Nuestro público objetivo serán principalmente señoras de entre 20 y 50 años. Por favor, seduzcan con la brillantez diría que usan en pantalla, con todos nuestros invitados cuando los vean en persona.

En serio, no eres chistoso. ¿Y cuánto planeas hacernos trabajar?

Viendo su agenda, Kei solo tenía dos horas libres casi todos los días, ya sea por la mañana o por la tarde; los fines de semana trabajaba toda la noche. Aunque no entrara en conflicto con las noticias nocturnas, tendría que sonreír a desconocidos durante una buena parte de su tiempo. Iba a ser agotador.

Así que, básicamente, estaban utilizando el sitio, los recursos y el personal de la cadena para organizar este evento, tendrían programas colaboradores en los que también podrían emitir valiosos anuncios publicitarios relacionados, y tanto los puestos de comida como las casetas tendrían un precio ligeramente elevado: estaban apostando a obtener un buen beneficio al final. Y si además conseguían que alguien con buena imagen proyectara el mensaje de que todo el mundo puede venir a divertirse al evento, también se llenarán de patrocinadores.

Si yo fuera el presidente, le daría luz verde. Lo exprimiría al máximo.

Pero, por supuesto, no estaba contento siendo él quién debía ser explotado.

—Creo que es mejor idea que un stand para conocer a los fans —dijo Tatsuki mientras tomaba su almuerzo-comida temprana en la vacía cafetería poco después de las 5 de la tarde—. Siempre hay pervertidos raros y manos largas que van a esas cosas.

—Si alguna vez nos obligan a hacer algo así, dejó todo y me fugó a NHK.

Aseguró Kei en voz baja, no había nadie alrededor y estaban sentados en una mesa en la esquina.

—Pero realmente no odio este tipo de eventos, se siente como un festival cultural. De todos modos, Navidad no cae en un día conveniente este año, así que no tengo ningún plan. Sólo voy a pensar en ello como un trabajo de medio tiempo2.

—Je. Bueno, yo lo odio. Los miembros del comité, el personal de apertura o lo que sea, todos llevando camisetas a juego, fingiendo que se unen por una actividad grupal que en realidad no les importa. Mientras que, en la parte trasera, están teniendo aventuras y demás por todos lados.

—Pero es fácil que el amor florezca cuando la gente trabaja junta y tan cerca, como nos pasó a nosotros una vez.

—La única parte que no es mentira era “trabajar juntos”. Púdrete.

—Es una broma, jaja. Oh, por cierto, ¿sigue Tsuzuki-san ocupado con su proyecto?

—¿Eh?

—Uh, bueno escuche que está haciendo una animación para la exhibición del árbol en nuestro evento.

—Dime —dijo Kei manteniendo cuidadosamente su sonrisa por si había algún testigo alrededor— ¿Cómo demonios sabes en qué proyecto está trabajando ahora mismo?

—Uh, chateamos en LINE. Shitara me pasó su cuenta.

—¿Por qué?

—Bueno, soy de la clase de persona que prefiere mantener amistades… Oh, no me malinterpretes, no es que lo haga para acercarme a ti y volvernos como hermanos o algo así. De todos modos, ¿qué no es algo de lo que se suele hablar? ¿Qué hacen cuando se juntan? ¿Solo tener sexo?

¿Hay una manera de poder matarlo antes de que se acabe el año?

—Entonces, sobre el proyecto…

Kei estaba a punto de sonsacarle más detalles a Tastuki, cuando un grupo de locutoras se acercó a su mesa.

—¿Eh? ¿Qué hacen los dos escondidos y comiendo en el rincón?

—¿Confesando cosas que los demás no pueden escuchar?

Se ven ridículas con el cargado maquillaje de ojos hinchados3, pensó Kei. Sonrió a las mujeres con un toque de timidez y respondió: —Sólo preguntaba por lo más nuevo de Bundesliga4.

 

El propio culpable lo admitió de inmediato cuando Kei fue a interrogarle a su casa.

—Ah, sí, es el que van a poner en el lateral del edificio de Asahi TV. Es la primera vez que hago un mapping de proyección en 3D, así que estoy muy emocionado por ver cómo queda en el evento. También hay otros cineastas que han aportado algunos clips que me interesan.

—¿Cuándo conseguiste el trabajo?

—Recibí la petición más o menos por la Semana de Oro5, y desde entonces he estado trabajando en ello. A la gente le gustó mucho la apertura que hice para The News, y por eso me pidieron una versión navideña.

—No te he visto grabar para nada.

—Esta vez decidí hacer CG completo. Estuvo bien porque pude ir a los estudios de producción cuando quise usar algún software que no tenía. Fue entretenido, cuando quería añadir efectos de tipo analógico utilizando CG tardaba como un día entero en hacerlo, y me preguntaba si realmente merecía la pena todo el esfuerzo. No dejaba de pensar que sería más rápido simplemente filmarlo, pero diría que fue una buena experiencia y que aprendí mucho de ella.

El trabajo de Ushio estaba prácticamente terminado, sólo quedaba hacer algunas pruebas de proyección y, si no había mayores problemas, esperar al evento para proyectarlo.

—¿Quieres que vayamos a verlo juntos?

—Ni hablar, habrá mucha gente. Pero, enserio…

—¿Qué?

—¿Cuánto te dieron por él?

—¿Mi comisión? Ni de cerca parecido al bono navideño del locutor Kunieda.

—Mentiroso. Debieron haber comprado todos los derechos de los personajes, no pudo ser tan poco.

—Realmente no es tanto ya que se trata de un clip de entre 30 a 60 segundos. Tendrías que ser una potencia en la industria para conseguir algo cercano a los 10 millones de yen6 por solo un trabajo.

Dependiendo del contrato, una vez que se aceptaba un trabajo, podía no haber ingresos hasta que estuviera finalizado, en ese sentido no era una gran elección profesional. Esta vez Shitara estaba vinculado al proyecto y por eso había facilitado las cosas, pero Ushio solía hablar de los dolores cabeza que le daban cada vez que tenía que negociar un contrato con los clientes.

Kei respondió con indiferencia.

—Hmmm… Por cierto.

—¿Hmm?

—No hablas mucho de tu trabajo.

Era la primera vez que oía que Ushio se trasladaba fuera por trabajo, en comparación, Kei hablaba de su trabajo casi todos los días, sobre todo para quejarse y hablar mal de la gente.

—Bueno, principalmente estoy por mi cuenta. Aunque te enseñara los filmes en los que estoy pensando o los filtros que quiero utilizar, no creo que te interesara demasiado.

—No me refiero a una charla técnica sobre tu trabajo. Quizás cosas como ideas de lo que quieres hacer a continuación o lo que intentas lograr con el proyecto en el que estás.

—Oh…

Fue una respuesta muy poco entusiasta.

—Soy bastante malo en ese tipo de cosas, realmente no sé cómo describir lo que tengo en mi cabeza. Probablemente sea más rápido para mí trabajar en ello y mostrársela a la gente una vez finalizado. De todos modos, si hablo de mis ideas después perderé la motivación para trabajar en ellas.

—¿A qué te refieres?

—Bueno, si lo explico todo de alguna manera parece que está totalmente formado en ese momento. Algo así como leer una guía de un lugar de vacaciones y luego perder el interés en ir allí

Realmente no lo entiendo.

Sin embargo, Kei pensó que tal vez había una parte interna de Ushio incluso mucho más compleja que la suya, y que era de ahí de donde surgía su arte.

—No sabía que quisieras saber todo sobre mí con tanta insistencia. ¿Siempre estás pensando en mí, preguntándote qué estoy haciendo cuando estamos separados?

—¡No te pregunto por eso, estúpido!

Era sólo que le parecía un poco injusto que tuviera que enterarse del trabajo por Minagawa, y le disgustaba que... Bueno, tal vez no estaba tan equivocado. Ugh, no importa.

—No te preocupes, tú eres el que sabe todo de mí.

—No digas más, probablemente sea algo estúpido…

—Como todas mis manías favoritas.

—¡Uf, por supuesto, es algo realmente estúpido!

Tsk, no tengo tiempo para discutir con él.

—¡Voy a usar la cocina! —anunció Kei y sacó el contenido de la bolsa que llevaba. Había una pequeña jarra de acero y un…

—¿Qué es esto? ¿Una varita de limpieza de alta calidad?

—Qué triste existencia es trabajar siempre desde casa.

Aunque también es la primera vez que veo uno. No puedo creer que los vendan en las tiendas de 100 yenes. ¡Las adoro, tiendas de 100 yenes!7

—Esto es un milk fother (espumador de leche).

Deja que te lo explique cómo todo un profesor de inglés.

—¿Oh, enserio? ¿Y qué vas a hacer con él?

—Practicar el arte del café con leche.

Kei se puso a preparar un café instantáneo concentrado, echó un poco de leche en una taza que después calentó en el microondas.

—¿Esto es lo que vas a hacer para el evento de Navidad? ¿No iban a recibir clases de entrenamiento?

Kei suspiró ante su pregunta. Claro que no lo entiende, pensó mientras sacudía la cabeza.

—Ese suspiro ha sonado muy condescendiente.

—Tengo que practicar para destacar en la clase de entrenamiento. La gente debe decirme cosas como: “Vaya, eres tan bueno, nunca habría imaginado que era la primera vez que hacías esto~”, ese el menor de los obstáculos que tengo que superar.

—Wow, eres un idiota muy trabajador~.

—Cállate.

Kei vertió la leche calentada en la jarra, encendió el espumador, y la pequeña bobina redonda en el extremo de la fina varilla comenzó a vibrar. Al sumergirla en la leche creó pequeñas ondas en la superficie del líquido blanco.

—Quiero ser capaz de hacer la Sala del Fénix en el Templo Byodoin8 para cuando termine.

—¿A quién tratas de impresionar? La gente te va a mirar raro si lo haces. Un corazón o una hoja deberían ser más que suficiente.

Una vez que la jarra se llenó de una delicada espuma, Kei golpeó el fondo sobre la encimera para nivelarla.

Ahora viene la parte difícil.

Kei inclinó la taza que estaba poco llena de café y comenzó a verter la leche desde un punto bastante alto por encima de ella. Bajó la jarra con un rápido movimiento para verter la espuma hacia el centro de la taza, formando un…

—...La espuma no está flotando.

—Déjame intentarlo.

Ushio consultó unos cuantos tutoriales en su smartphone, asintiendo con la cabeza mientras preparaba otra taza de café y vertía el resto de la leche vaporizada de la jarra. Por lo que pudo ver Kei, no había mucha diferencia entre sus movimientos y los de Ushio, pero en el centro de la taza había un círculo nítido y redondo como una pieza de damas chinas9.

—...Y luego creo que haces esto.

Ushio levantó la jarra, moviendo la boquilla como si estuviera trazando el diseño en el aire, corto el círculo formando de alguna manera un corazón perfecto en la taza.

—Así que así es como se hace, esto es bastante interesante. Creo que probablemente pueda hacer una hoja después de un par de intentos.

—... ¡No es nada interesante para mí!

En realidad, le era francamente irritante.

—Tal vez debería ayudar en el café de Asahi TV. No lo va a manejar solo locutores, ¿verdad? Si lo haré si pagan unos 1.000 yenes10 por hora, de todos modos, tengo tiempo libre.

Kei trató de imaginar a Ushio vestido con un uniforme de garçon.

—¡No, ni hablar!

—¿Por qué no?

—¡Me vas a robar el protagonismo, maldición!

—¿Tan poca confianza tienes en ti mismo?

—Idiota —dijo Kei enfatizando la palabra. —No hay comparación entre tú, alguien claramente mediocre, y yo. De todos modos, mis expectativas están en un nivel diferente al tuyo. A mí se me pide que dé 60 puntos además de los 70 que siempre doy, entonces cuando nos comparan en lo mismo con la gente común que solo da 30, 40 o incluso 65 puntos, se ve una clara diferencia. ¡Siempre tienen más ventaja!

—No estoy muy convencido de que sea mucho más difícil con solo 5 puntos de diferencia, pero si realmente te preocupa tanto que la gente me vea en el café, supongo que te dejaré libre esta vez.

—No es que este preocupado...

—Oye, ¿no vas a practicar? Limpiemos esto primero.

Se bebieron cada uno el café con leche que había hecho el otro. Era instantáneo, pero no sabía tan mal después de mezclarlo con la leche espumada, aun así, Kei no podía beber demasiado.

—Creo que mi límite son unas 3 o 4 tazas al día. Las clases de entrenamiento debería ser justo antes del evento, así que, si practico todos los días, debería llegar a ser bueno...

Ushio se rio un poco mientras escuchaba a Kei elaborar los detalles de su plan.

—¿Qué?

—Estaba pensando que ni se te ocurrió tirar los vasos de práctica sin beberlos.

—Por supuesto que no. ¿Eh, qué? ¿Tú los tirarías?

—No.

—¿Ves?

—Bueno, después de todo, soy claramente promedio.

—Creo que no entiendes bien lo que significa el término.

—Lo entiendo, sólo estoy un poco aliviado de ver que realmente tienes algo de sentido común de la clase media.

—¿Acaso crees que no tengo sentido común?

—Intenta recordar la noche de nuestro segundo encuentro.

—Lo he olvidado.

Kei creía que debía ignorar todo lo que no le fuera beneficioso, así que se tragó el resto de su café con leche y empezó a preparar una segunda taza. También puso en el microondas otro recipiente con leche.

—...Oye.

Cuando Kei volvió a coger el espumador, Ushio por alguna razón se acercó por detrás de él.

—Deja que te dé algunos consejos.

—Quiero hacerlo yo mismo...Y tú haces que sea difícil moverse.

—No te pongas tan tenso.

¿Por qué tiene esta habilidad sobrenatural de adivinar lo que estoy pensando mientras invade mi espacio personal?

—No estoy tenso.

Hmmm, puede que haya calentado de más la leche.

Mientras espumaba la leche ya caliente y humeante, Ushio lo rodeó con sus brazos, juntando sus manos sobre el estómago de Kei. Sus dedos eran grandes y gruesos, como si estuvieran cincelados en piedra, sin embargo, siempre mostraban una odiosa habilidad para lo que fuera que los utilizara; Kei lo sabía muy bien, demasiado.

—Por cierto...—comenzó Kei.

—¿Hmm?

Cada vez que Ushio le hablaba con esa voz tan suave le ponía nervioso.

—¿Cuándo te conté sobre el evento de Navidad?

—Tu lindo y pequeño colega junior fue el que me dio los detalles.

—... ¿Y eso?

—No hay ningún motivo oculto, y estoy seguro de que él tampoco tiene alguno. Es un poco más que un conocido, pero menos que un amigo...

Bien, si sólo es eso, no me importa, pero de todos modos...

No te atrevas a decirle una palabra.

—¿Sobre qué? Oh, ¿de tu entrenamiento especial? No diré nada, pero creo que lo adivinará de todos modos.

—No me importa.

—Si es Minagawa...— dijo Ushio hablando con la barbilla apoyada en el hombro de Kei, su pelo rozaba contra su oído. —No creo que le importe que seas terrible en esto. Sería mejor meter la pata durante el evento para que tengas una historia divertida que puedas contar a la gente después.

—Lo que sea, sé que soy un dolor de cabeza.

—Sí, pero te quiero más cuando eres un poco terco y egoísta, así que está bien.

Ushio no solo no negó que fuera un grano en el culo, sino que además lo describió en términos aún peores, aun así, Kei lo dejó pasar todo, estaba feliz de haber escuchado cierta frase en especial. ¿Qué clase de estafa estaba llevando a cabo? ¿Mientras terminara bien, todo estaba bien? No, no era eso.

—Oye, lo estás espumando demasiado.

Estando sus cuerpos tan juntos, Ushio podía sentir el ritmo acelerado de su corazón, pero como se trataba de él, apenas un segundo después de decirle esas cosas volvía a actuar como si nada hubiera pasado.

 —Lo sé, maldita sea.

Kei se apresuró a sacar el espumador de leche y fue a coger la taza de café, cuando de repente Ushio alargó su mano para cubrir la suya.

—¡¿Qué estás haciendo?!

—Dije que te mostraría cómo hacerlo. Aquí, la taza debe estar en este ángulo. ¿Lo ves?

Cuando Ushio apretó los dedos, Kei sintió que era su boca la que sentía la presión, y no pudo decir una palabra mientras se limitaba a asentir con la cabeza.

—Entonces sujetas la jarra así.

Ushio dirigió igualmente la mano de Kei que sostenía la jarra y la levantó. La leche cayó limpiamente en el café con una precisión que Kei no tenía; el café giró, adquiriendo un ligero color caramelo.

—Luego lo bajas rápidamente.

Un disco redondo de espuma se materializó en la superficie del café.

—Oh.

Kei estaba a punto de decir “¡Lo hice!”, pero entonces Ushio movió de repente la jarra en zigzag.

—¡Eh!

La fina película blanca se convirtió de golpe en un suave patrón de mármol.

—¿Qué haces?

—Recreando la escena del Fantasma.

—Eso era con cerámica.

—Sí... Oye, tus manos están un poco secas.

—Hay mucha gente en el trabajo que tiene influenza o se resfrió, por lo que he estado desinfectando mis manos cada vez que puedo.

Él pensaba que todos eran unos idiotas que no sabían cuidarse y caían enfermos uno tras otro, pero tampoco podía negar que era algo tan común en esta estación y era difícil de evitar. Ahora sobre todo, con el fin de año los contratistas andaban entre todas las estaciones, trabajando en los diferentes especiales de televisión, por lo que la cantidad de gente que entraba y salía del edificio era mayor que de costumbre.

—Te pondré crema de manos más tarde.

—Hazlo ahora.

—Más tarde.

No pudo preguntar por qué.

Ushio apartó la capucha de la sudadera de Kei y tocó con la punta de su nariz la nuca de éste. Su tacto siempre se sentía fresco, por lo que no podía evitar que le recordará a un perro. Durante el sexo, cuando Kei veía que se formaba una gota de sudor en esa nariz tan fría, se sentía completamente abrumado por sus emociones. Ya no había vuelta atrás de eso, no podía huir de la sensación. No existían arrepentimientos, ni dudas, sólo un camino nebuloso por el que deambulaba, cuando miraba hacia atrás notaba lo alta que había subido la marea, sus huellas habían sido arrastradas por su fuerza, dejándole sin posibilidad de volver al lugar de donde venía11.

Pero no tenía miedo.

—Me encanta tu olor, especialmente en tu cuello —susurró Ushio. Había vuelto a rodear a Kei con sus brazos, abrazándolo sin que éste se diera cuenta. Su voz sonaba entrecortada e inocente, como la de un niño pequeño diciendo que le gustaban los perros o el curry.

—Así que no te gusta nada más, ¿eh?

—Me gusta esto en particular.

Kei empezó a avergonzarse, sin ser consciente de que su cuello poseía un olor hasta ahora.

—...me lavo ahí.

—No me refería a eso. Aunque a mí también me gusta cuando vienes sin bañarte.

—¡Pervertido!

—¿Por qué?

—No tienes sentido común...

—Creo que está dentro de los límites permitidos. De todos modos, ya somos dos.

Ushio arremangó la parte inferior de la sudadera de Kei, sus manos estaban calientes contra su piel desnuda, quizá fuera por el café.

—Oye —se quejó Kei.

—Pago por el entrenamiento.

—¡No he aprendido nada!

Las burbujas de espuma blanca seguían arremolinándose suavemente en la superficie del café, Kei empezó a marearse por su movimiento.

—Cuando tomo cafeína, se me dilatan las pupilas— murmuró Ushio, mordisqueando juguetonamente la nuca de Kei. —… Así que será mejor que te responsabilices de ello.

—De acuerdo…

La encimera de acero inoxidable estaba fría cuando Kei puso las manos sobre ella, pero sabía que se calentaría tanto que pronto se empañara.

Unos días después, cuando fue a casa de Ushio, se sorprendió al encontrar una gran máquina de café expreso adornando la cocina. Probablemente era un modelo pequeño comparado con las máquinas más grandes de los locales, pero tenía un aspecto majestuoso, todo brillante y luminoso en el viejo y estrecho espacio.

—¿Esto es...?

—Lo compré —respondió Ushio como si nada.

—¿Qué?

—Si vas a practicar, deberías usar una máquina real que te sirva. Aquí hay una boquilla de vapor que puedes usar para hacer tu leche al vapor cuando la necesites.

—Eso es cierto, pero...

Ushio podía ver las reservas de Kei por una compra tan grande, especialmente para solo unas cuantas horas durante un número limitado de días de práctica, por lo que añadió: —Yo también lo voy a usar. No te preocupes, no es tan caro. Piensa en ello como un regalo de Navidad anticipado.

—...De acuerdo.

No es que me disguste, pero aún no he pensado en qué regalarte, y tú me regalas casualmente un regalo de Navidad de la nada. Una máquina de café expreso no está mal. Le doy puntos tanto por su valor sentimental como por su utilidad, y el precio es suficiente para presumir sin pasarse; supongo que le daré un aprobado por ello.

Así que ahora, ¿qué se supone que haré?

—Deja que te prepare tu primera taza.

Kei observó la espalda de Ushio mientras éste manejaba con soltura la flamante máquina, aparentemente ya familiarizado con ella, y se preguntó qué querría Ushio como regalo de Navidad. Lo más importante de la casa era probablemente su equipo informático, pero Kei no tenía ni idea de las especificaciones profesionales, y probablemente fuera demasiado caro de todos modos. Lo mismo sucedía con el software, además parecía demasiado aburrido e impersonal para regalarlo. Kei quería sorprender un poco a Ushio, pero quizá era su competitividad la que hablaba.

A Ushio no le importaba mucho la ropa ni los zapatos, y no usaba relojes porque interferiría con su trabajo. Entonces, ¿qué hay de los artículos bonitos que puede tener en la casa? Las toallas y la ropa de cama... eran demasiado mundanas y prácticas. ¿Vajilla o cristalería? Tal vez un juego de porcelana... pero sería demasiado bonito para su gusto. Cualquier cosa que Kei tratara de inventar carecía de un elemento de sorpresa. Conociendo a Ushio, probablemente estaría contento con cualquier cosa que eligiera para él, pero Kei no quería darle algo a menos que estuviera satisfecho con su elección. Por eso lo meditaba con tanto cuidado.

—Está casi listo.

—Mnn.

En la casa de Ushio no había un juego de comedor propiamente dicho ni nada parecido, la mesa era plegable, igual que los dos taburetes redondos colocados junto a la cocina, y todos estaban fabricados por diferentes empresas; incluso un juego utilizado para acampar sería más bonito que los que él utilizaba. Era la diferencia particular de cada objeto lo que hacía que al final todo pareciera encajar, podía parecer aleatorio, pero nada era basura… o quizá solo era su propia apreciación.

Ugh, tengo que enfocarme.

—Está hecho.

Sobre la mesa de madera había dos tazas con un diseño más elaborado que el que había visto en días anteriores.

—¡Es Asazou...!12

Ahhh, he vuelto a perder con él. Es demasiado bonito.

—Utilicé un muddler y un palillo para jugar con la espuma hasta que logré hacerlo.

—... ¿Toma mucho tiempo?

—¿Quieres aprender a hacerlo?

—Sí.

Le gustaba mucho más que los millones de corazones o las hojas que había visto.

—Puedo enseñártelo, pero será con una tarifa adicional.

—¿Cuánto más piensas exprimirme?

Se sentaron, uno en frente del otro, bebiendo sus capuchinos y Ushio sacó su móvil.

—Recibí un mensaje de Minagawa en LINE... 'Me obligan a presentar los Premios a las Noticias más Divertidas en Nochebuena. Me voy a morir'.

—Dile que se lo merece.

—¿Por qué? ¿Es algo que emiten todos los años?

—Sip.

Era un especial de televisión que recopilaba todos los clips de noticias divertidas y las meteduras de pata en el aire del año pasado, tanto de Asahi TV como de sus estaciones afiliadas a nivel nacional. Era básicamente un programa de clips reciclados que se emitía durante 3 horas por la tarde en Nochebuena, algo que resultaba divertido ver mientras se holgazaneaba bajo un kotatsu.

—Si le dices que se lo merece, ¿no desenterrará tus meteduras de pata para emitirlas?

—No he cometido ni un solo error este año que se burle de mí.

La última emisión del año de The News será el viernes 26, que coincide con el inicio de las vacaciones de invierno de Kei. Como no se le asignó ninguna tarea nocturna durante las dos últimas semanas del año iba a disfrutar de su merecido descanso de 9 días.

—Hmmm, parece que hay una gran diferencia entre cómo se trata a los locutores.

—Tonto, todavía está demasiado verde, así que por supuesto la cadena lo va a trabajar como un perro.

—No es mucho más joven que tú.

—También tuve que hacer todo tipo de cosas para el Año Nuevo en el pasado. Hubo una vez que hice un reportaje en directo para cubrir el amanecer de Año Nuevo, pero resultó estar nublado ese día, o la vez que subí al monte Fuji con las Fuerzas de Autodefensa para dar la bienvenida al amanecer en la televisión en directo.13

—Oh, el Monte Fuji suena bien.

—Tienes que estar bromeando. Era pleno invierno y pensé que iba a morir. Si vuelvo a encontrarme con el monte Fuji en la calle, les daré un golpe.

—¿Cómo se supone que te lo vas a encontrar en la calle?

—De todos modos, he pagado mi cuota, ¡y por fin puedo holgazanear durante todas las vacaciones de Año Nuevo!

Sin embargo, si ascendía más en el escalafón, podría verse arrastrado de nuevo a trabajar extra, así que tenía que andarse con cuidado.

—En el caso de que ocurra algo, voy a ir a casa de mis padres el día 28 para que no puedan llamarme al estudio...

Y entonces Kei se dio cuenta de algo.

—¿Qué vas a hacer en Año Nuevo? —preguntó.

—Nada en realidad. — Ushio revolvió lentamente su capuchino con la batidora, los rastros del arte de Asazou habían desaparecido hace tiempo de la taza—. Sólo mi rutina habitual. Prefiero viajar durante la temporada baja. Será un día normal para mí.

—¿Y tu familia?

—Es demasiado molesto ir allí.

Una molestia... Era sorprendente escuchar un tono de voz tan apático por parte de Ushio, pero Kei se daba cuenta de que no quería hablar de ello. Así que Kei respondió con un simple "Hmmm". ¿Era malo el tráfico? ¿No se llevaban bien? ¿Eran malas las condiciones de vida? Podía imaginar cualquier razón posible, pero Kei no sabía nada de la familia de Ushio.

Creo recordar que tenía una abuela.

Kei amaba la casa de sus padres. Bueno, quizá amor no era la palabra adecuada para describirla, pero mientras pudiera ignorar las quejas de su madre, todas sus necesidades eran atendidas para él gratuitamente. Y lo que es más importante, allí podía ser él mismo. Era todo lo que necesitaba, un pequeño respiro lejos de su vida cotidiana.

Pero parecía que no era el caso de Ushio. No era raro que la gente tuviera relaciones difíciles con sus familias. Además, Ushio era un adulto hecho y derecho. Sin embargo, aquella noche, los destellos de aspereza se quedaron en el corazón de Kei como restos de café que no se podían filtrar.

Diciembre trajo consigo la avalancha anual de preparativos para las fiestas y el fin de año. Había que hacer los ajustes fiscales de fin de año (eso no llevó demasiado tiempo), escribir tarjetas de felicitación de Año Nuevo (esa horrible costumbre podría arder en el infierno), y todos los planes especiales de fin de año para The News, ya fueran reuniones, encargos en el exterior o sesiones de grabación de narraciones. También había sesiones de entrenamiento programadas en su agenda, pero como había vertido sudor y lágrimas, literalmente, en sus sesiones práctica previas, pudo superar el entrenamiento sin problemas.

—Me gustaría ir al café para ver qué tal lo hace mi aprendiz después de darle mi orientación.

—De ninguna manera, jamás.

Se habían repartido los turnos para completar el horario, pero de seguro Tatsuki le podía dar toda la información a Ushio sin siquiera preguntarle a él. Razón por la cual, Kei se devanaba los sesos en busca de ideas que lo convencieran de no asistir. El día 18, en la víspera de la gran inauguración del café, recibió un mensaje de texto de Ushio.

—Tengo fiebre. Es solo una gripe. Tienes prohibido venir durante un tiempo.

Kei casi exclama: "¿Qué demonios?", olvidando que estaba en el trabajo.

Estoy un poco decepcionado, pero al mismo tiempo… soy una persona horrible por sentirme aliviado, aunque haya sido por un instante. Incluso si su temperatura vuelve a la normalidad, todavía hay un par de días en los que puede ser contagioso, probablemente sea una buena idea mantenerse alejado hasta que termine la última emisión del año. Pase lo que pase, como presentador de televisión, no puedo permitirme enfermarme en esta época del año. De todos modos, estoy tan ocupado que quizá sea un buen momento.

—He oído que Tsuzuki tiene gripe —dijo Tatsuki, acercándose a Kei entre los clientes de la cafetería.

Kei sonrió y respondió: —Estás bien informado.

Traducción: ¿Por qué demonios sabes eso?

—Le envié un mensaje por LINE invitándole a salir a tomar unas copas por fin de año si no tenía ningún plan, y me dijo que estaba enfermo en la cama. Eso es un poco preocupante. Me pregunto de dónde se habrá contagiado.

—Hmmm, pero creo que se recuperara pronto.

Traducción: Cállate, no es de tu maldita incumbencia.

—De acuerdo entonces, voy a responder y decir que deberíamos intentarlo de nuevo después del año nuevo.

—Qué diligente eres.

Traducción: ¿No puedes captar una indirecta? Eres molesto.

—Por cierto, Kunieda-san, ¿no te estorba el flequillo? Puedo prestarte unos de estos que ando usando. Aunque fue una chica de la recepción la que me los prestó primero. — Tatsuki señaló las tres horquillas que sujetaban su flequillo.

Qué inteligente. Muy astuto. Seguro que está pensando en lo guapo que se ve para todo el mundo.

—No, gracias. No me quedaría tan bien como a ti.

Traducción: No quiero que me agrupen con tu estúpida cara.

—Apuesto a que te verás bien. Toma, ven.

—Lo siento, tengo que ir a por un pedido.

Kei evadió la mano de Tatsuki y subió su encanto hasta +80 puntos.

A última hora de la noche, después de su emisión, Kei sabía perfectamente que no era el mejor momento para llamar a una persona enferma, pero de verdad necesitaba saber cómo estaba Ushio.

—¿Hola?

—... ¿Estabas durmiendo?

—Sí, pero me parece que he estado en la cama todo el día y no puedo decir si he estado dormido o despierto.

La voz de Ushio sonaba sin rumbo, como si se perdiera en medio del océano. Probablemente todavía estaba mareado por la fiebre.

—¿Qué tal el primer día del café?

—Estoy tan agotado que no quiero sonreír ni un segundo más este año.

—Pero si acabas de empezar. ...Ahhhh, ojalá hubiera podido ir a verte. ¿Acaso me has echado una maldición?

—¡No te he maldecido!

Kei no pudo evitar su repentino arrebato.

Ushio respondió con un "¿Enserio?" y una risa suave que sonó más débil de lo habitual: —Es una broma; no hay que ponerse nervioso. Estás cansado, ¿verdad? Date prisa y vete a la cama.

—Vale, me iré, pero... me preguntaba si tenías suficiente agua y comida en tu casa.

Kei sabía que Ushio tenía la tendencia de refugiarse en su casa, sin abastecerse nunca de provisiones y comprando sólo lo que necesitaba.

—Sí... Pero puedo pasarme por la tienda si me falta algo.

—Estás enfermo, no deberías salir de casa. Puedo hacer las compras que necesites.

—No te preocupes. Me sentiría muy mal si te contagiaras de gripe por mí. No quiero causar ningún problema a Shitara-san.

—Puedo dejar las cosas en la puerta principal y salir en 5 segundos.

—Está bien, no tienes que hacerlo —la voz de Ushio se endureció—. No soy un niño pequeño, y no voy a derribarme sólo por salir a buscar las cosas.

—¡Y yo no voy a contagiarme sólo por entregarte unas compras! ¿Por qué eres tan terco? —acusó Kei, a pesar de su propia terquedad perpetua.

—Porque lo odio —respondió Ushio sin rodeos—. No me gusta que la gente esté cerca cuando estoy enfermo. Me molesta y no puedo pensar con claridad... En fin, no te preocupes por mí. Buena suerte con tu trabajo.

—...Bien.

Kei habría discutido más si Ushio sólo estuviera siendo terco o poniendo una fachada, pero la razón que dio fue contundente y directa, así era él y no había nada que Kei pudiera decir al respecto, especialmente cuando Ushio aceptaba a Kei por sus propias peculiaridades.

Kei terminó la llamada y murmuró: "¿Qué eres, un animal salvaje?". Se alejaba corriendo para refugiarse en su madriguera y lamerse las heridas a solas.

Así que no te gusta tener gente cerca. Lo entiendo, pero no soy una persona cualquiera para ti, ¿verdad? Al igual que tú lo eres para mí…

Pero Kei era demasiado cobarde para hacerle esta pregunta a Ushio. Con la temperatura de su cuerpo y su cabeza a punto de hervir, Kei temía que sólo obtendría una respuesta mordaz.

Ushio era gentil y amable. Pero había un lado reservado y complicado en él que era difícil de tratar. Cada vez que se lo enfrentaba, solo terminaba por constatar su gran falta de habilidad para conectar con otras personas. Sabía que era especial para él, Ushio no dejaba que todos conocieran ese lado suyo.

Tatsuki se había preguntado de dónde había cogido la gripe, y Ushio le había preguntado si era una maldición. No era algo que preocupara seriamente a Kei, y de todos modos no tenía sentido preocuparse por ello, sin embargo, existía la posibilidad de que él hubiera llevado el virus a la casa de Ushio.

Esa era otra de las razones por las que había querido verle, aunque sólo fuera durante 5 segundos o 3 segundos o lo que fuera.

—¡Ven a Asahi TV esta Navidad!

El televisor estaba sonando de fondo con el volumen bajado, mostrando el comercial que estaba harto de ver todo el tiempo.

—Uf, cállate —murmuró Kei mientras apuñalaba el botón del mando a distancia para apagar el televisor.

¿Navidad? ¿Qué tiene de bueno la Navidad?

Si se cruzaba con un viejo con renos en la calle, le iba a dar un puñetazo.

Era el día 24 y la emisión de Nochebuena acababa de terminar. Los asistentes repartían vasos y platos de papel a todo el mundo, habían traído al estudio una gran tarta junto con un pollo asado entero y sándwiches del catering, todos colocados en una mesa. Tatsuki miró alegremente la comida y dijo: —Ooh, ¿qué es esto?

—¿Están todos aquí? ¿Tenemos a todos los de la sala de control?

Shitara salió al centro del estudio y se inclinó ante la sala.

—Gracias a todos por su duro trabajo este año. He pensado en celebrar una pequeña fiesta de Navidad y una última reunión del año. Si tienen planes, son libres de irse. Después de la última emisión del día 26, podemos irnos todos a casa; no habrá reunión de revisión después. No queda nada por hacer, ¡son libres!

Un gran aplauso estalló en el estudio.

—De acuerdo entonces, ¡Feliz Navidad a todos!

Se oyó el sonido de varias botellas de champán abriéndose.

—Kunieda-san, ¿quieres que te sirva un poco de champán?

—Oh, no, gracias. No me siento muy bien ahora.

 No había nada de divertido en beber alcohol en el trabajo, así que declinó la oferta del AD y aceptó en su lugar un té oolong. Kei quería irse a casa, pero con el ambiente festivo, era demasiado difícil excusarse cuando todos estaban disfrutando de la fiesta. Asintió a las divagaciones de Tatsuki, preguntándose cuándo podría marcharse. Eran más de las 11:30 cuando de repente alguien entró corriendo en el estudio.

—Shitara-san, disculpe. ¿Sería posible tomar prestado uno de sus locutores?

—Oh, ¿pasó algo?

—No tenemos a nadie para las noticias de la noche. Encontramos a nuestro locutor desmayado en el baño. Creo que tiene un resfriado o quizá gripe.

Otra vez no.

—¿No hay nadie de guardia nocturna?

—Parece que muchos locutores han estado enfermos, y sólo tenemos a una persona. Ya le han llamado para que ayude en la radio.

—¿Qué tal si lo hago yo? —se ofreció Asou.

Ante la idea Shitara sonrió con ironía y respondió: —No estoy tan seguro de eso.

Su nombre tenía demasiada presencia y reconocimiento como para estar leyendo noticias en un segmento corto de 5 minutos.

—Si llega al gran jefe, probablemente me gritarán después. Supongo que eso deja a Kunieda o Minagawa...

—... ¡Hip! —Tatsuki tuvo hipo, por si solo ya había vaciado casi la mitad de una botella de champán.

—Ahh, no puede salir al aire así. Lo siento, Kunieda, ¿puedes ayudar?

—Sí, no habrá problema.

Aunque Kei había aceptado el encargo amablemente, por supuesto se sentía muy infeliz por dentro. ¿Cómo podían caer todos como fichas de dominó, no tenían ningún concepto de lo que era ser un profesional? Ahhh, sabía que debería haber salido corriendo desde el principio. No es que tuviera ningún plan. No sabía hasta dónde llegaba la antipatía de Ushio por la gente de su entorno, así que tampoco se había atrevido a enviarle un mensaje.

Tenía que estar en el aire a las 11:55, por lo que tenían el tiempo encima. Kei se dirigió al otro estudio y se sentó a estudiar la copia del guion de las noticias. Eran cinco historias de noticias directas y luego el tiempo. Sería pan comido, pero le molestaba tener que limpiar el desorden de otra persona; sin embargo, se guardó su irritación para sí mismo mientras marcaba con bolígrafo rojo la pronunciación complicada y las pausas entre palabras de las que quería tomar nota.

—Kunieda, perdón por el aviso repentino.

Un chico de la redacción dio una palmada de disculpa y se acercó a Kei.

—No hay problema.

—Pero es un poco agradable tener a Kunieda Kei leyendo las noticias para este pequeño segmento, algo así como una edición especial de Navidad.

—Ahaha.

Tengo tantas ganas de dejarte colgado de la punta del árbol de navidad.

—¡Por favor, todos prepárense!

Kei se puso un micrófono de clavija y se sentó en la mesa que estaba preparada para una sola toma en el plató. Cuando empezó la cuenta atrás de 10 segundos, cerró los ojos durante unos segundos y puso su cara de televisión para la cámara. Tras una transición de 5 segundos en el título, la cámara se abrió hacia Kei. Asintió ligeramente con la cabeza y presentó el segmento.

—Tenemos una serie de noticias en este momento para informar.

La detención de un sospechoso de asesinato, un accidente de tráfico, un incendio, un atraco a una joyería, y finalmente una historia especial de la cadena.

—Hoy es Nochebuena, y multitudes llenas de familias y parejas se han reunido durante todo el día para ver el espectáculo especial de proyecciones en 3D junto con el despliegue de luces navideñas en el Jardín de Navidad, celebrado en el exterior del edificio de Asahi TV.

Después de leer la entradilla, la pantalla pasó a un clip. En el guion ponía: "Espectáculo de proyección en 3D, 40 segundos".

En la pantalla apareció el lateral del conocido edificio de Asahi TV. Y en él aparecía un par de personajes conocidos: los alienígenas que Ushio había creado. Estaban en su ovni, utilizando un telescopio binocular para buscar algo en el espacio exterior. Parecía que lo habían encontrado y se fueron volando en la distancia. Se toparon con un pez pescador gigante que nadaba por el espacio, y se asustaron un poco mientras huían en su OVNI, después aterrizaron en un planeta cubierto de girasoles, un planeta hecho enteramente de oro, pero los dos alienígenas se miraron y negaron con la cabeza.

Al final encontraron lo que buscaban. Un pequeño planeta amarillo que brillaba en un rincón de la oscuridad.

Cuando la proyección del planeta coronó la copa del árbol de Navidad vivo, éste se iluminó con luces. El público vitoreó y aplaudió ante la composición perfectamente enlazada entre los gráficos generados por ordenador y el mundo material real.

Kei había estado demasiado ocupado para ver este espectáculo de proyección en 3D.

—¡Fue realmente bonito!

—Me ha sorprendido mucho. Ha sido maravilloso.

Kei se preguntó si estas voces habían llegado a Ushio. ¿Todavía le resultaban molestas cuando quería estar solo? Tenía tantas ganas de ver a Ushio que le agobiaba. No le importaba si le molestaba, seguía queriendo verlo.

Aunque no quieras verme, yo quiero verte.

Kei recibió su señal y comenzó a leer el guion de nuevo.

—Cuando el sol se puso, los magos y malabaristas vestidos de Satán salieron a actuar para…

... ¿Hmm?

¿Qué acabo de decir?

—… Lo siento mucho. Magos y malabaristas vestidos de Santa salieron a actuar para la multitud, captando la atención y el deleite de la gente a pesar del frío. Los festejos continuarán hasta pasado mañana, la noche del 26. Con esto concluyen las noticias. Lo siguiente es el tiempo.

Kei había corregido inmediatamente su error, y compensó el tiempo añadido de la corrección aumentando su velocidad de lectura. No hubo problemas con el tiempo. Siguiendo el CG del clima que aparecía en la pantalla, Kei leyó con calma el panorama general, la previsión de mañana y el tiempo de la semana. Luego, pasaron los créditos.

Una vez terminada la emisión, Kei se levantó y dijo: —Siento mucho el error de lectura que he cometido. —Inclinando la cabeza hacia el personal.

—No pasa nada... Fuimos nosotros los que te soltamos esto en el último momento. Seguro que estás muy cansado. Sólo somos humanos, incluso el mejor de nosotros a veces se equivoca...

Por alguna razón, el tipo de la mesa de noticias se comportó de forma extraña, pero Kei se disculpó de nuevo, diciendo: "Prometo tener más cuidado a partir de ahora", y abandonó el estudio. La fiesta parecía seguir; no había nadie en la sala verde, así que Kei se apresuró a cambiarse, cogió su bolsa de la mesa y llamó a un taxi.

Si Kei tuviera que describir su estado mental actual, probablemente diría que era como si todos los animales del zoo aullaran a la vez. Rugidos, trompetas, parloteos, gruñidos y maullidos...14

Espera, no hay gatos en el zoo.

... ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Kei ocultó desesperadamente el impulso de golpear su cabeza contra la ventanilla del taxi bajo su expresión de seriedad.

Me equivoque al hablar, precisamente yo. Y tuvo que ser durante un breve segmento de noticias en el que tuve tiempo de revisar el guion. En serio, ¿Satán? ¿Confundiendo a Santa por Satán? Sus nombres están demasiado juntos, uno de ustedes tiene que cambiarlo.

Ugh, todo esto es tu culpa.

No me importa si estás recuperado o no. Si veo aunque sea una pizca de amargura en tu cara, te voy a derribar, joder, y a ver qué puedes hacer al respecto.

 Decidió Kei cuando el taxi se detuvo frente a la casa de Ushio. Abrió la puerta principal, subió corriendo al segundo piso y encendió todas las malditas luces de la habitación sin decir nada.

­­­­—...Demasiado brilloso. No enciendas todas las luces.

El dueño se removió de debajo de las sábanas, y por el sonido de su voz, parecía que había vuelto a la normalidad, para alivio inmediato de Kei.

—Cállate. —Kei arrojó su bolso y su abrigo en el suelo—... ¿Cómo te sientes? —preguntó, dejándose caer bruscamente para sentarse en la cama.

—Mucho mejor —respondió Ushio, como si no hubiera pasado nada.

Estúpido idiota, ¿tienes idea de cómo me he sentido todo este tiempo?

—El Tamiflu ha ayudado mucho.... ¿Estás enfadado?

—Para nada.

—Ya veo. Lo siento, Satán.

Kei se preguntó si debía tumbarse al suelo. Se dio la vuelta y vio que todo el cuerpo de Ushio cubierto por sus mantas temblaba incontroladamente.

—...¡¡¡Tú!!!

—Has convertido a Santa en Satán...

—¿Por qué demonios lo estabas viendo?

—¿Qué hay de malo en que un espectador vea la televisión?

Ushio finalmente apartó las mantas y estalló en carcajadas: —Dios mío, ya me he reído tanto que creí que iba a morir, pero al ver tu cara me volvió a dar risa.

—¿Qué tal si te concedo tu deseo y acabo contigo?

—¿Sabes que eres trending #1 en las redes sociales? ¡Satán! ¡Es Navidad, pero Satanás es tendencia! Estoy muy impresionado. Un locutor popular sí que puede hacer que la gente hable.

—¡Cállate!

Hey Satán, puedes seguir adelante e invadir el mundo ahora mismo.

—¿Cuánto tiempo te vas a reír?

Ushio agarró la mano que Kei había lanzado hacia arriba y tiró de Kei hacia él.

—Ahhh, por fin puedo ver tu cara.

—¡Tú fuiste quien dijo que no querías verme!

—Fue el Satán que llevo dentro quien lo dijo.

—Dices esa palabra una vez más y te mato.

Descansando en la cama, podía sentir el calor del colchón debajo de él debido todo el tiempo que Ushio había invernado en él. A Kei le parecía que hacía siglos que no le esperaba una cama cálida en este invierno, aunque antes el mismo había tenido que calentar su propia cama. Kei ya había olvidado cómo era su vida un año antes de conocerlo.

—... ¿Qué estás haciendo? —preguntó Kei toscamente

Ushio se había inclinado para desatar la corbata de Kei, acercando tanto su rostro que Kei pensó que iba a besarlo, sin embargo, solo se limitó a presionar suavemente su frente contra la punta de la nariz de Kei.

—No tienes nada de frío.

—Vine en taxi.

—Oh, pero me gusta cuando tu nariz está un poco fría.

—Eso no me hace feliz.

Primero fue el olor de su cuello y ahora la sensación de frío de su nariz, Kei se sintió un poco mortificado al descubrir que compartían algunos gustos en común.

Maldita sea, elógiame de forma que satisfaga mi ego, ¿quieres? Esto no me hace feliz, ni un poco.

No lo hizo feliz, pero sí logró que su corazón se acelerara.

Ushio aflojó la corbata de Kei y ésta le rozó la nuca antes de ser arrojada al suelo. Kei cerró los ojos, pensando que esta vez sería la definitiva, pero no sintió un par de labios (ni siquiera algo parecido al tacto humano), sino una superficie fría y dura sobre su frente.

—¿Eh? —Kei abrió los ojos. Había una pantalla LCD de un smartphone brillando frente a su cara.

Ushio cogió el teléfono y se rio: —Cuando estaba mirando todos los hilarantes tuits de Satanás en tiempo real, me encontré con una cosita.

—¿Eh?

Ushio volvió a empujar el teléfono frente a la cara de Kei, mostrándole una imagen que alguien había tuiteado.

—Ah...

Las manos de Tatsuki estaban estiradas hacia el pelo de Kei en la foto. Probablemente fue tomada hace una semana, cuando Tatsuki había intentado ponerle pinzas en el pelo. La infalible sonrisa empresarial de Kei y el ángulo de la foto hacían que pareciera que Tatsuki le estaba acariciando la cabeza, creando una escena simpática y juguetona entre dos colegas cercanos en el café. El texto que acompañaba a la foto decía incluso: "Oh, Dios mío, mira qué cerca están", sacando aún más de contexto la foto.

No sé quién demonios tomó esta foto sin mi consentimiento, pero lo perdonaré por esta vez. Se que es para el trabajo, y que se trata de un evento donde se entiende que se espera este tipo de fanservice, pero ¿por qué demonios lo suben a la red? ¿No es hora de la revolución anti-TI?

—¿Qué opina el locutor Kunieda de la foto?

—Incluso en un teléfono con cámara de aficionado, mi aura es realmente impresionante...

—¿Oh? ¿Eso es todo?

Una pequeña arruga se le marcó en la base de la nariz, pero Kei se dijo a sí mismo: "Está bien, no pasa nada”. Se dio cuenta de que Ushio no estaba enfadado en serio. Sólo quería burlarse un poco de él. Y al menos Kei había aprendido a leer cuándo estaba bien hacerlo... probablemente.

—¿Qué quieres decir con eso? No ha pasado nada, y me he quitado de en medio antes de que me alcanzara. Eres un hombre adulto, ¿de qué te quejas?

—Ah, ya veo.

Kei observó a Ushio asentir, fingiendo que no le afectaba, y pensó para sí mismo: "Yo gano...” ¿Quién sería capaz de mantener la cara seria, sabiendo que alguien estaba celoso por una pequeña burla?

—Oye, deja de ponerme esa sonrisa de imbécil— dijo Ushio.

—¿Te arrepientes?

—Sí.

—Es mejor cuando la gente es sincera.

—No quiero oír eso de ti precisamente…

Kei quiso burlarse un poco más de Ushio, pero todas sus palabras y su aliento se escaparon de entre sus labios. Ushio le hizo callar, llevándose todo lo que quería de él, y justo cuando Kei empezaba a sentir la falta de oxígeno, el cuello de la camisa de vestir que le constreñía el cuello se abrió milagrosamente, le irritó lo oportuno que había sido el momento. Ni siquiera sintió cuando los dedos desabrocharon los botones. Había una destreza casual en sus movimientos, como la de despegar una etiqueta de la ropa, una maestría aprendida que no podía explicarse sólo con simple habilidad, y al darse cuenta de ello, Kei sintió de repente una constricción de otro tipo.

De todos modos, el hecho de que fuera capaz de expresarlo libremente significaba que no estaba en absoluto celoso.

—...Oye, eso duele.

Kei había mordido el labio inferior de Ushio con demasiada fuerza en un momento de enojo.

—¿Tienes hambre?

—No, idiota.

—Ah, entonces estás excitado.

—Peor todavía.

—¿De verdad?

Ushio recorrió las clavículas de Kei como si pudiera acumular placer allí. Era una posibilidad entre un millón, una posibilidad entre un billón de que alguien que no fuera Ushio le tocara así, un… ¿Ah? (con un tono de pregunta creciente en señal de incredulidad) sería probablemente el único sonido que podría salir de su boca.

—...Ahh.

Debajo de las dos curvas simétricas que sobresalían bajo su piel, había otra protuberancia reflejada, pequeña y todavía suave, que se elevaba en un ligero rubor. Pero desde el momento en que fueron capturados, poco a poco su deseo se reunió para formar un núcleo profundo y robusto.

—Mnnh.

Kei había oído que la nuez de Adán se movía de forma ligeramente diferente dependiendo de cuanto disfrutaba la persona por lo que estaba ingiriendo. Entonces, con todas las respiraciones profundas que estaba tragando en este momento, ¿sus músculos estaban reaccionando de manera diferente a como lo hacían normalmente?

—Ah... nhh...

La lengua de Ushio estaba caliente, lamiendo el pequeño pezón en ciernes hasta endurecerlo. La aguda succión se negaba a soltarlo, arrastrando su placer desde la boca de su vientre. Seguía y seguía, saliendo de él como si no hubiera final a la vista, envolviendo todo su cuerpo como una seda de araña.

—Nhh... Hey, espera...

—¿Hm?

Cuando Kei sintió que un par de manos alcanzaban su cinturón, Kei ordenó a la parte de razón que le quedaba impedir que Ushio siguiera adelante.

—...Las luces.

—Sí.

—No te límites a decir 'sí', ve a apagarlas.

—Tú fuiste quien las encendió.

—¡No las encendí para esto!

—Eso dices.

—De todos modos, ¡ve a apagarlas!

—Acabo de recuperarme, todavía no puedo levantarme. Me siento un poco agotado.

—No me vengas con una mentira tan descarada.

—¿De verdad puedes decir eso?

—Cállate... Bien, iré a apagarlas yo mismo.

—De acuerdo.

Ushio emitió un inocente “Ok”, pero no se movió de su posición encima de Kei. En su lugar, dejó que su mano bajara entre las piernas de Kei por encima de sus pantalones.

—Ah, nooo...

Perdió toda la fuerza de sus brazos intentando apartar los hombros de Ushio.

—¿No vas a apagar las luces?

—Estúpido, deja de hacer eso.

El cambio en su forma se hizo más evidente con la mano que le presionaba. Kei entró en pánico por dentro, no puedo dejar que siga. No quería hacerlo en un escenario tan luminoso, pero había un problema más importante.

—Basta, estoy hablando en serio...

—Esta no es la reacción de alguien que quiere que pare.

—¡Vamos! ¡Para! Vale, está bien, me quitaré la ropa yo mismo.

—Oh, pero no es ninguna molestia.

—¡Pero lo es para mí! Eh, ¡vamos!

Kei trató desesperadamente de defender su cinturón, pero Ushio le apartó las manos de un manotazo como si estuviera matando moscas (¿dónde quedó la delicadeza, eh?). Una vez que las odiosas e inteligentes manos abrieron la parte delantera de sus pantalones, no había ningún lugar en el que pudiera esconderse bajo la completa luminosidad de la habitación.

—… ¿Hmm?

Ushio miró interrogativamente el bajo vientre de Kei, pero luego comprendió de inmediato, asintiendo con un "Ohh".

—Así que llevas dos pares diferentes debajo. No me extraña que me pareciera un poco diferente.

¿Cómo podría sentirse diferente? Eran realmente delgados, y no había manera de que alguien pudiera decirlo desde el exterior.

—...Por eso te dije que apagaras las luces, ¡estúpido!

—¿Eh? ¿Por qué? No importa si llevas ropa interior de lana.

—¡No lo digas en voz alta, maldita sea!

—No, en serio. ¿De qué hay que avergonzarse?

—¡Cállate! ¡Ve a tatuarte la palabra delicadeza en tu maldita frente, estúpido! ¡Idiota insensible! ¡Muere, bastardo!

No lo llevaba porque le gustaba, ¿vale? De repente podían ordenarle un trabajo en el exterior, no podía ponerse enfermo y odiaba el maldito frío. Maldita sea, él realmente no quería que nadie se enterara de esto.

—¡Sólo lo llevo para cuidar mi salud!

—Ah, sí, eres muy trabajador. Pero los idiotas no se enferman, ya sabes.

—¡Lo dice el idiota postrado en la cama que lo hizo!

—Pero lo mío fue gripe, no un resfriado.

Eso sólo significa que eres más idiota.

—¿No has hecho cosas más vergonzosas en tu vida, especialmente con tu trabajo?

—¡¡¡Jamás en la vida!!!

—¿De verdad...?

Ushio pareció ceder un poco tras ver lo rojo que se había puesto Kei, por lo que solo dijo: —De acuerdo, está bien— suspiró mientras se levantaba para apagar las luces, dejando sólo la lámpara junto a la cama encendida. Mientras tanto, Kei se quitó la ropa interior a toda prisa, desnudándose antes de esconderse bajo las sábanas.

—Qué rápido. —Ushio sonrió irónicamente mientras se subía al colchón, inclinándose sobre Kei, que se había girado hacia el otro lado, depositando un beso en su sien—. Hmm, siempre vienes después de cambiarte y bañarte. ¿Significa eso que te los quitas conscientemente antes de venir?

—Estás cerca, ¿por qué me tomaría el tiempo de ponérmelos de nuevo?

—Oh, no, pero podrías tener frío después de bañarte.

—Si sigues diciendo tonterías para burlarte de mí, me voy a casa.

—No me estoy burlando de ti, tonto.

—¡Lo acabas de hacer!

—No lo hago. —Ushio sopló en la oreja de Kei, haciéndole cosquillas. Entre susurros le dijo: —Me hace feliz, que te importe lo que pienso, que pienses en esto también, teniéndome en cuenta.

Kei se quedó atónito. ¿De qué demonios está hablando este idiota? Claro que me importa. Por supuesto, te tengo en mi mente. ¿No te das cuenta de que casi siempre lo hago?

—Pero también me hace feliz cuando me muestras todo lo que estás pensando.

—... Eres tan complicado.

—Sí, puedo ser bastante difícil. Sólo me he dado cuenta ahora, después de estar juntos.

La esquina de las sábanas que envolvían el cuerpo de Kei se estaba retirando lentamente de debajo de él. Estaba consternado por no haberse percatado de la acción.

—Déjame entrar... déjame hacerte cosas sucias, Kei.

Ahhh, por una vez quiero decirle: "Piérdete, idiota", para poder reírme de su aspecto desesperado y necesitado. Y entonces me burlaría de él poco a poco.

Pero el que siempre era traicionado por su propio deseo era Kei.

Quería que le hicieran cosas sucias.

Su lengua saboreaba la de Ushio, su tacto era más caliente y pesado que antes de que hicieran una pausa. Era como si allí existiera una vena de excitación y Kei tragó con avidez la saliva que rebosaba constantemente, un hambre se iba apoderando de él.

—Ahh, ahh...

Ushio empezó a jugar de nuevo con sus pezones, ya en su punto álgido por la estimulación anterior, utilizando el hueco de su dedo, tal que si acariciará la barbilla de un gato; frotando contra sus pulgares hasta que hacerlos palpitar, ya despiertos y sonrojados, invitando a más caricias.

—Qué color tan lascivo.

—¡No...!

Kei sintió el suave esmalte de los dientes delanteros presionando contra él, mordiendo el pequeño y desnudo trozo de carne, pero lo hizo con cuidado para no causar dolor. El aliento contra su piel fue suficiente para hacerle temblar, los labios y los dedos tanteaba y retrocedían, mientras una mano libre se encargaba de acariciar el deseo ya tensó en la parte inferior de su cuerpo.

—Aahhh...

El placer surgió de entre sus piernas hasta la parte posterior de su cabeza, inundando poco a poco sus sentidos. Los sonidos de los gemidos de Kei estaban salpicados de deseo e impaciencia. Necesitaba más, mucho más. Ushio respondió a su petición llevándose la polla de Kei a la boca.

—Ah, ahhh, nnnhhh-

Ushio no se contuvo mientras le lamía y le metía la boca por todas partes, el ángulo se incrementaba bajo su ataque. Kei podía sentir la lengua apretada contra él, húmeda y áspera, y completamente cruda, como si Ushio pudiera medir la fuerza y la velocidad de las pulsaciones que latían allí. Las yemas de sus dedos aplicaban una incesante fricción en la parte inferior de su polla, cerca de la raíz, y Kei perdió toda la noción de lo que estaba sucediendo: ¿estaba marchando hacia su liberación, deseando correrse, o estaba siendo acorralado, sin querer correrse todavía?

Entonces Ushio envolvió su longitud con los labios, moviéndose hacia arriba y hacia abajo de forma totalmente indecente, y Kei se dio cuenta de que la punta de su polla empezaba a gotear sin control.

—Nnh, noooo...

Las gotas brotaron de la pequeña hendidura para ser recogidas inmediatamente, goteando sobre sí mismo mientras su cuerpo se deleitaba bajo la punta de la lengua que le urgía a más. Breves convulsiones temblorosas lo recorrieron casi como un orgasmo, y Kei se retorció ante la sensación que se sentía como una liberación más superficial y prolongada.

—Ahhh, ah, aaaahhh...

—Estás goteando mucho.

—¡No! Ahhh...

Esta vez Ushio utilizó sus dedos para formar un círculo, acariciando la cabeza roja y obscenamente húmeda de su polla, y las caderas de Kei temblaron y se agitaron, desesperadas por obtener más.

—Lubricante... pero parece que no necesitas ninguno.

—Ahh.

Un dedo que buscaba acceso a su interior empujó un líquido espeso y goteante contra su pequeña entrada cerrada. Ushio dobló las rodillas de Kei para colocarlas junto a su pecho, poniendo su polla y su zona secreta a la vista.

—No, no...

Ushio observó a Kei, expuesto bajo su mirada, tragándose el dedo con un leve aleteo, y Kei se avergonzó de la completa falta de dolor que había sentido.

—Te estás abriendo bien.

—Ahh...

El largo y grueso dedo que le había introducido lentamente hasta la empuñadura se tomó su tiempo, luego volvió a sacarlo con la misma lentitud. Sólo hizo falta un par de movimientos de ida y vuelta, y su cuerpo se olvidó de sus reflejos naturales de rechazo, aceptándolo por completo.

—Toma, un segundo dedo.

—Nhh, ahh.

Los dedos lo acariciaron suavemente por dentro, abrasándolo con la excitación, y su polla se hinchó. Pero aún necesitaba un poco más para su liberación.

—...más, más...nhh...

—¿Quieres otro dedo? Pero aún no estás lo suficientemente estirado.

—No, quiero más...

—¿Hmm?

—F-frotarme más... hazlo más sucio...

Kei no tenía los medios para expresar lo que quería, así que giró la cabeza, frotando sus mejillas ardientes contra la almohada, gimiendo y suplicando.

—… ¿Así?

—¡Aaah!

Los dedos ya no tanteaban, sino que se clavaban en él con fuerza y profundidad, llenándolo hasta el tope, decididos a sacarlo todo a la luz.

—Ahhh... nhh, ah, nhhh.

Una y otra vez, desde su interior, Kei conoció el paradero de su deseo, y se aferró sin aliento a la parte posterior de sus rodillas mientras se ahogaba en la agonía del placer.

—Ahh, no puedo, no puedo... sí sigues haciendo eso... me voy a correr…

—¿No quieres correrte?

—Sí... quiero correrme, es tan bueno, tan bueno, Ushio... nhh.

—¿Puedo ver cómo te corres?

No me escucharías aunque te dijera que no.

Pero Kei no pudo regañarlo por sus terribles y malvadas burlas, sólo negó con la cabeza mientras yacía deseoso y expuesto en la cama.

—...Realmente no debería haber apagado las luces.

—No, no me gusta...

—Lo sé, la próxima vez, ¿vale?

—He dicho que no... ¡Ah, aaaaah...!

Ushio retorció su mano mientras machacaba sus dedos en el punto sensible de Kei, y su clímax lo reclamó, corriéndose sobre su pecho y su estómago. Los rastros del placer persistieron momentos después.

—Ah, nooo...

Kei aún no había terminado de correrse cuando una lengua se coló junto a los dedos que se estaba tragando.

—¡Aahh...!

Se deslizó fácilmente a través de su borde estirado, carne suave y flexible contra carne suave y flexible, fundiéndose como una sola, su agujero retorciéndose y jadeando al contacto. Para darle un mejor acceso, los dedos extendieron el borde aún más.

—Estás completamente rojo aquí. Lo noto incluso en la penumbra.

—No...

—Oh, lo siento. Te da vergüenza, ¿verdad? A veces, yo también me siento mal después.

—Idiota... No tiene sentido... nhh...

—Tienes razón... No hay que sentirse mal entonces.

—¡No me refería a eso, ah, aahh, aaahhh...!

Ushio soltó a Kei para agarrarle las piernas, y casi en el mismo momento, Kei sintió un calor familiar (pero al que probablemente jamás se acostumbraría del todo) frotándose contra su agujero ahora vacío. Estaba húmedo por la preparación previa, por lo que Ushio se zambulló en él sin piedad, la dulce presión obligando al cuerpo de Kei a abrirse para él... y era como si no quisiera nada más que tener a este hombre dentro de él.

—Ahh, ahh, noo... Nnnhh...nhh!

Ushio lo llenó hasta el tope. Lo sentía a través de sus entrañas, a través de sus pulmones, incluso a través de las puntas de su pelo y de sus dedos. No pudo evitar que se desbordara por él; su polla se hinchó una vez más y Kei encontró su liberación.

—Nnh, ahh...

—¿Has aprendido a correrte con esto?

No lo sé, me da mucho miedo.

Pero no podía poner ninguna excusa mientras sus paredes internas se apretaban contra el grosor que lo colmaba, necesitado y desesperado, succionándolo más profundamente, mientras el calor y la dureza lo volvían loco de placer. Ushio perforó repetidamente su interior, como si necesitara eliminar la irritación que sentía ante cualquier distancia que separaba sus cuerpos, y con cada empuje de sus caderas, la excitación de Kei estallaba, extendiéndose por todo su cuerpo con los latidos de su corazón.

—Ah, aaaahh.

Su respiración, su voz, sus dedos de los pies enroscados... ya no había ninguna parte de él que pudiera controlar, y sin embargo el agujero por donde se conectaban seguía fielmente cada movimiento de Ushio, liberando y apretando, tomando todo con avidez. Se preguntó si esta necesidad que le invadía era un instinto, esta lujuria insaciable que nunca había sentido antes.

Quería estar conectado a Ushio. Aunque no fuera más que una ilusión momentánea, quería que se fundieran el uno con el otro, que se mezclaran y fusionaran hasta convertirse en uno. Le quería muchísimo.

—Nnnh, aaahh... Ushio…

Ushio chupó con fuerza los pezones de Kei cubiertos de semen, todavía duros y erectos, y de repente pudo distinguir la forma completa de la polla que se frotaba dentro de él. Ushio jadeó, y su aliento entrecortado hizo cosquillas en la piel de Kei.

—No me aprietes tanto.

—Noo... No estoy haciendo nada...

—Eso dices tú, has estado muy emocionado todo el rato... Retírate un poco por mí.

¿Estás en condiciones de decir eso?

—Esa es mi línea... ah, nhh...

Sus miembros ya se sentían como de goma, débiles por sus anteriores liberaciones, pero no pudo evitar urgir los empujones, agarrándose con ansia.

—Ahh, no, ahhh...

Ushio jadeó con fuerza. Kei podía sentir que el final estaba cerca, un instante momentáneo que la vez parecía eterno, se estremeció por los escalofríos de anticipación que le subían por la columna vertebral.

—Ahh, ah- Aaaaahh...

Era como si el corazón de Ushio se hubiera convertido en líquido, fluyendo dentro de él y derramándose en sus profundidades más íntimas bajo el ritmo de su palpitar. Hizo que Kei se pusiera al límite, como si estuvieran conectados por un mismo canal, derramando todo lo que Ushio estaba derramando.

—Ahhh...

Ushio se recostó sobre su pecho mientras éste aguantaba el peso, los dos jadeando por los restos de su excitación, las respiraciones resonando juntas. Ushio levantó la cabeza para mirarle, normalmente Kei se avergonzaría de verlo directamente a los ojos a una distancia tan cercana, pero esta vez no huyo. Seguía sintiéndose tímido por todo ello, incluso más que de costumbre, pero los ojos de Ushio le parecían hermosos en ese momento.

Se sintió mortificado por lo desvergonzado que era durante el sexo.

—Eres terrible, sabes—. Ushio arrugó los ojos y sonrió.

—¿Eh?

—Estabas tan necesitado y cachondo hace unos momentos, pero ahora me pones esa cara como si no hubiera pasado nada.

—... No sé de qué estás hablando.

Ese eres tú, estúpido.

—De todas formas, me da un poco de miedo sacarlo.

—¿Por qué?

—Me pregunto si no me habré derretido en un charco.

—Eres un idiota...

Entrelazaron sus dedos y se tocaron ligeramente la frente. Ushio seguía enterrado dentro de Kei y poco a poco se iba calentando de nuevo. A Kei se le puso la piel de gallina, embriagado una vez más por lo que se avecinaba.

—... Dime, ¿de verdad se derritió?

—Bueno, en realidad no podemos decirlo todavía...— Ushio movió ligeramente las caderas como si estuviera probando si era realmente inútil. Se oyó el obsceno sonido del semen apretándose entre la carne.

—Ahhh… Será mejor que no me digas que vas a repetir esto toda la noche.

—No puedo decir nada hasta que lo hagamos.

—Ni hablar, todavía tengo dos días más de trabajo... nhh.

—No te preocupes, Kunieda-san es un pequeño trabajador tan dedicado. Tanto su cuerpo superior como el inferior.

—Noo…

El maldito diablo eres tú.

Y justo cuando estaba a punto de decir te quiero.

Kei se despertó con el olor de algo dulce procedente de la cocina, también pudo oír el chisporroteo de una sartén. Se sentó en la cama, el leve crujido de las sábanas no debería haber sido lo suficientemente fuerte como para escucharlo, pero Ushio se giró desde su quemador de gas portátil y anunció: —Hora de comer.

¿Era sólo su imaginación o había dicho algo sobre comida? Junto a la almohada había un juego de sudadera y pantalones de deporte de Kei (que siempre usaba en casa), así que se vistió, se lavó la cara y se acercó a la mesa. Justo cuando el olor a café le llegó a la nariz, un plato blanco y redondo fue colocado frente a él. Había un montón de tortitas ligeramente hechas a la plancha, coronadas con una generosa porción de nata montada. Los arándanos congelados decoraban el borde del plato, rociados con finas líneas de miel y una cucharada de mermelada de fresa.

—Es un pastel de Navidad hecho con lo que pude conseguir en la tienda— dijo Ushio, llevando dos tazas a la mesa. Había un árbol de Navidad dibujado en la parte superior de cada café con leche. No había descuidado ni un solo detalle, ¿qué debía decir o hacer ahora? Tardó en reaccionar, pero en lugar de querer abrazarlo, quiso estrangularlo; aunque no era como que lo fuera a hacer en realidad. Para cubrir todos sus impulsos, Kei cortó una pila de tres tortitas, cubrió el tenedor con nata montada y abrió la boca de par en par para dar un bocado.

—Si esa cara tuya saliera en la tele, estarías pidiendo perdón durante semanas.

¿Esto es lo que dices después de felicitarme por cosas ridículas todo el tiempo? Se supone que tienes que decirme que estoy perfecto pase lo que pase.

Kei revolvió con saña su café con leche con el tenedor, añadiendo: —La nata está bastante plana.

—No tengo batidora. Esto es lo mejor que pude hacer con el espumador de leche.

No era lo más delicioso que había comido, sabían igual que las tortitas hechas con mezcla pre preparada, pero este era el sabor que más disfrutaba; aunque no recordaba que le hicieran tortitas con tanta frecuencia cuando era pequeño, le invadió un aire de nostalgia mientras las comía.

Nunca le había hecho especial ilusión la Navidad. Nadie le había dicho nunca quién era realmente Papá Noel, pero él se lo había imaginado desde el principio; sin embargo, el pastel le hacía feliz. Nunca tuvo nada que deseara especialmente, cuando se hizo adulto y pretendió salir con mujeres, se convirtió en una forma de auto-tortura. No le importaba hacer los regalos: era como completar una tarea en la que tenía que encontrar la mejor respuesta que satisficiera tanto su presupuesto como su investigación, pero odiaba tener que recibirlos. Sinceramente, se le ponía la piel de gallina cuando otras personas le daban cosas como ropa, zapatos o relojes, esperando que los pusiera en ese momento. Kei era el que mejor se conocía a sí mismo, y decidía lo que más le convenía, lo que era más fácil de usar y lo que más le gustaba. Pondría una cara de emoción y expectación mientras despegaba el papel de regalo de mala gana, fingiendo una expresión de deleite, luego desviaba su atención mientras cubría el regalo con unas cuantas mantas. Usar los regalos se sentía como una maldición, y le sofocaba por completo.

Por eso Ushio había tomado la decisión correcta cuando eligió la máquina de café expreso como regalo de Navidad para Kei. No era algo que le involucrará personalmente y no tenía que guardarlo en su apartamento. Pero incluso si Ushio hubiera elegido ropa, zapatos o un reloj para él, Kei pensó que no le molestaría usarlos. No, quizá era mejor decir que nunca pensaría en él como una molestia.

—Cuando estaba en segundo grado —dijo Kei, mientras hurgaba en sus panqueques—, pedí hacer un curso de caligrafía como regalo de Navidad.

—¿Eh?

—Hice un curso de caligrafía por correspondencia.

—¿Por qué? ¿Tan mala era tu caligrafía?

—Por supuesto que no. Nunca dejaría que se viera mal, pero tampoco se parecía a lo que yo deseaba. Empezaba a caligrafiar en tercero de primaria, así que pensé que también podía aprender los fundamentos, pero no quería asistir a una clase real para aprenderla.

Gracias a los cursos, su letra era lo suficientemente bonita como para utilizarla incluso para una fuente. Pero cuando estaba en casa tomando notas para sí mismo, su letra parecía un amasijo de garabatos tan indescifrables como la caligrafía de pincel estilo cursiva.

Ushio se quedó mirando a Kei mientras sostenía un tenedor en una mano: —Eres realmente...

—Muy acomplejado por todo, ¿verdad?

—A estas alturas estás más allá de la lógica normal. Ya lo he pensado antes, pero me gustaría mucho ver cómo son tus padres.

—...Tú lo has dicho. No puedes retractarte ahora.

—¿Eh?

—Tú lo has dicho. Te he oído.

Kei se levantó para buscar en su bolso apoyado junto a la cama. Sacó un pequeño sobre de billetes que colocó sobre la mesa y lo empujó hacia Ushio. El sello de “Shinkansen”15 estaba impreso en él; lo había sacado directamente de la ventanilla verde de billetes, por lo que debería ser obvio lo que había dentro.

—¿Eh? —repitió Ushio.

—Si tanto quieres verlos, te dejaré conocer a mis padres. Después de todo, me preguntaste cómo me criaron la segunda vez que nos vimos.

—Lo recuerdas perfectamente. —Ushio sacó el par de billetes de ida y vuelta del endeble sobre de papel y examinó las fechas del viaje—. ¿Pero esto es justo en Año Nuevo?

—No es como que vayas a hacer nada, ¿no? Además, viene con alojamiento y comida gratis. ¿Estás contento? ¿Agradecido? ¿Vas a llorar?

Bombardearlo con preguntas era una señal de que Kei estaba realmente nervioso por cómo reaccionaría, y Ushio nunca se burlaría de él ni lo ridiculizaría en momentos así.

—Sí, iré. Gracias.

En el momento en que Kei vio a Ushio esbozar una sonrisa, sintió la necesidad de correr y gritar de alegría. Mientras que Ushio, incapaz de reprimir la sonrisa que se le dibujaba en la cara, palmeó su boca con ambas manos.

—Oh, Dios. Estoy deseando que llegue esto. Tengo muchas ganas de conocer a tus padres.

La misión navideña de Kei terminó con un gran éxito. Tomó completamente por sorpresa a Ushio, y fue perfecto.

Soy un genio. J'aime me très beaucoup, maldita sea.16

Estaban como niños sobreexcitados el día antes de ir a ver a los pandas en el zoo.

—Para que sepas, mis padres son un matrimonio normal y corriente.

—No sé... ¿Qué llevamos de regalo?

—Galletas Alfort17.

—Tienes que estar bromeando.

—Pero les gusta.

—A ti es a quien le gusta.

Después de la Nochebuena, los festejos seguramente continuarían.

—Por cierto, no hablas mucho de ti.

—¿Eso crees?

—Sí.

“Kei, querido, ¿tienes algo que quieras?”

Se lo preguntaban a menudo cuando era pequeño, pero la respuesta era la misma incluso ahora: La verdad es que no.

Sin embargo, las cosas se habían vuelto diferentes.

Tenía todo lo que quería. No necesitaba nada más.

 

 

[1] Si se pregunta por qué el número 9 ocupa un lugar tan destacado, es porque uno de los radicales de Asahi (旭) es el carácter del 9 (九).

[2] La Navidad no es una gran fiesta familiar en Japón, sino que es principalmente una ocasión para que las parejas y los amigos se reúnan. La gran fiesta familiar sería el Año Nuevo.

[3] El maquillaje de ojos hinchados es esencialmente la tendencia coreana aegyo-sal, que acentúa el pequeño borde de grasa alrededor de los ojos para dar un aspecto más bonito y juvenil.

[4] Bundesliga - La principal liga de fútbol profesional de Alemania.

[5] Una serie de fiestas nacionales que abarcan un periodo de 7 días desde finales de abril hasta principios de mayo. La mayoría de la gente tiene esta semana libre en Japón.

[6] 10 millones de yenes - Aproximadamente 100.000 dólares.

[7] Las tiendas de 100 yenes son similares a las tiendas de dólar, pero son mucho mejores.

[8] La Sala del Fénix del Templo Byodoin es un famoso lugar cultural en Uji, Japón. Es un Tesoro Nacional y también está representado en la moneda de 10 yenes.

[9] En la traducción original decía el juego de Othello, pero buscándolo en internet, creo que quedaría más claro con las damas inglesas en español.

[10] 1.000 yenes - Aproximadamente 10 dólares estadounidenses.

[11] Para que sepas, el nombre de Ushio significa marea.

[12] Asazou es la mascota de Asahi TV mencionada en el capítulo 2 del volumen 1.

[13] Las Fuerzas de Autodefensa son el ejército de Japón.

[14] Los sonidos de los animales son bastante distintos en japonés. En orden, Kei hace los sonidos de un león, un elefante, un mono, un gorila y un gato doméstico.

[15] Shinkansen - El tren bala japonés.

[16] Kei dice aquí en una mezcla de inglés y japonés: I love jibun (yo mismo) very much da yo.

[17] Alfort es una marca de galletas digestivas cubiertas de chocolate que se pueden comprar en una farmacia, pero tienen cajas de edición limitada que se venden como recuerdos.

 

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