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OFF AIR - Historia 3: Mi pequeña Luz

Colección de historias paralelas de la popular serie "Yes ka No ka Hanbun ka" Cuenta con historias cortas recopiladas de doujinshi, eventos y otros

Lista de capitulos

OFF AIR - Historia 3: Mi pequeña Luz


Traducción Inglés-Español: Mocca
Traducción Japonés-Inglés: DayDrop


Nota del autor: El título está tomado del nombre de una hermosa canción gospel. Esta historia trata de una rara cita que Ushio tiene fuera con Kunieda-san. Creo que Ushio conoce a muchas personas que tienen todo tipo de restricciones que limitan lo que pueden hacer en público.

Publicado por primera vez en el folleto del CD "Yes, No, or Maybe Half? Drama CD booklet.

Nota del traductor: Esta historia tiene lugar tras el volumen 1 de Yes ka No ka Hanbun ka?

 

Ushio le llamó para decirle que regresaría el sábado en la noche.

—Mi vuelo llega a Haneda pasadas las 10:30, así que quizá este en casa poco después de medianoche.

—Eres terriblemente inoportuno —se quejó Kei— ¿Por qué tiene que ser este sábado de todos los días?

—¿Por?

—Ese día vamos a tener nuestra fiesta de fin de año en el trabajo.

Era un evento para todos los que trabajaban en programa, desde los presentadores, a los miembros del staff, los ejecutivos de la red y productores de compañías involucradas de los que nunca había visto en su vida, incluso invitaban a los representantes que manejaban sus contractos con los taxis. Su asistencia era obligatoria.

—¿No es un poco temprano para eso?

—Enero esta repleto de fiestas de Año Nuevo, además de todas las fiestas para beber, se tuvo que trabajar con los ancianos de arriba para buscar una fecha que se acomode en la agenda de todos.

El mes de diciembre siempre era un caos por los especiales de fin de año y nuevo año, volviendo más la época más ocupada, por lo que la junta ejecutiva tomó la decisión de realizar la fiesta cuando estuvieran menos agitados.

—De todos modos, ¿para que necesitamos una fiesta de fin de año? ¿Son tan importantes? ¿De verdad necesitan una escusa para ir a beber en grupo y pasar por todas estas molestias?

Kei no solo tenía que pagar su parte del gasto, también debía llevar un regalo para la rifa, y prepararse para soportar al menos 4 horas en la celebración, usando su máscara social incluso durante su precioso sábado que debería ser libre. Era pura agonía. Si tan solo pudiera ordenar una copia de si mismo de tamaño natural para hacerlo asistir en su lugar.

—No me preguntes. ¿Dónde va a ser?

—¿Recuerdas al restaurante al que fuimos con Minagawa? Ahí, pero en el primer piso.

—Bien, al menos tendrás gente con la que beber, así que no te sentirás abandonado.

—¿…Eh?

—¿Qué quieres decir con “Eh”?

—¿Qué quieres decir con “abandonado”?

—Bueno, solo que si te encuentras rodeado de otros te distraerás de la terrible soledad de mi ausencia.

—¡No me siento abandonado!

Rayos, parece que estuviéramos teniendo la misma conversación que antes. De seguro pretenderá diciendo algo como: “Te extraño”, entonces yo resoplare y solo le diré: “Oh, ¿de verdad?”. Será fácil, puedo hacerlo.

Oh, entonces esta bien. Siempre y cuando te encuentres bien.

¡¿Qué con esa respuesta?! Ya estaba listo para responder.

—¡Sigue el maldito guion!

El que tengo desarrollado en mi cabeza.

—¿Qué guion?

—…Nada.

—Como sea, estoy hablando en serio. Me estoy quedando en casa de unos amigos, por lo que siempre es bastante animado tener gente alrededor, pero es injusto que no sea lo mismo para ti. Me siento un poco mal por dejarte la peor parte.

—No necesito tu preocupación.

Kei no era un niño y Ushio sabía bastante bien que, sin contarle a él, la gente solo terminaba por causarle más estrés.

—Pero cuando te dejé solo no tardaste nada en cambiarme.

—¡Ya no puedes recriminarme eso! ¡Fue hace mucho!

—De ninguna manera, la herida aún sigue abierta… De todos modos, supongo que eso significa que estaré en casa antes que tú. ¿A que hora crees que regresarías?

—Sabe, dependerá de lo que suceda.

Huiría antes de que alguien le intentará quedarse hasta el amanecer, eso era seguro.

—Okey, entonces dejémoslo flexible, ven si puedes y si no tampoco hay problema. Buenas noches.

Ushio colgó antes de que pudiera decir algo más, Kei se quedo mirando la pantalla del teléfono, sintiéndose mal por como había ido la conversación. Se dejo caer boca abajo en la cama en la que había estado recostado, la de Ushio por supuesto.

¿Cómo se atreve a colgarme tan rápido?

Su misión de acompañar a Ushio al aeropuerto había sido un rotundo éxito, por lo que pensó que podría hacer lo mismo e ir a recogerlo cuando regresará. Sería un millón de veces más divertido verlo llegar que partir. No era como si hubieran estado separados por un año o dos, pero le hubiera gustado que Ushio sonará un poco más decepcionado de que Kei estuviera ocupado ese día… y en cuanto pensó eso, la insatisfacción de Kei se volvió ansiedad. En cuanto a la personalidad, Ushio probablemente prefería la soledad más que él mismo. ¿Quizás lo que realmente quería era alejarse de la gente con la que había estado viviendo y pasar un rato a solas? No es que Kei dudará de sus sentimientos, pero al igual que él mantenía una actuación frente a los demás, en el fondo había aspectos de las personas que eran difíciles de cambiar.

Me pregunto qué es lo que en verdad piensa.

Pero si se lo cuestionará de frente, de seguro Ushio desviaría la pregunta (o usaría su cuerpo para distraerlo).

Mientras Kei se revolvía en la cama, de reojo notó la luz de un mensaje entrante.

Ah, un nuevo mensaje. Sí, sí, de seguro no es nada cursi esta vez, probablemente solo quiere jugar conmigo enviando algo estúpido o lo que sea… ¿O quizá se anticipó a que yo pensaría eso y quiere hacer lo contrario? ¿Cuál de las dos es?

Su corazón se acelero mientras agarraba su celular.

“Se me pasó decirte”

… Iniciando así… ¿Qué quiere decir?...

“El sábado antes de que te vayas, ¿pones mis sábanas en la lavadora por mí?”

—¡¿Es que solo piensa en dormirse cuando regrese?!

¡Maldición, le voy a poner bolsas de hielo bajo la colcha y las almohadas!

 

 

Ahh, Estoy tan contento de que Minagawa esté aquí.

De seguro era la primera vez que Kei pensaba algo semejante.

—¡Les pido a todos su atención! ¡Dejen un momento sus entretenidas conversaciones y fijen sus ojos hacia acá! ¡Ha llegado le momento por el que todos han estado esperando: la rifa! Si aún no han puesto sus nombres, por favor dejen su tarjeta de presentación en la caja puesta en la recepción del pasillo.

Con él ahí, Kei no tendría que hacer ningún trabajo como maestro de ceremonias, por lo que podría relajarse un poco para variar. Bueno, tampoco era como que no tuviera que cumplir con sus obligaciones estando sentado, debía servir sake y aceptar el que otros le servían, además soportar los sutiles (y no tan sutiles) atenciones de los demás invitados. Estaba tan ocupado que apenas si tenía un momento libre, pero eso era mucho mejor que tener que utilizar un micrófono y hacer trabajar su garganta toda la noche.

—El ganador de la tarjeta de regalo de 10,000 yen de parte de nuestros amigos del Departamento del Clima es… ¡Director Uemura del Departamento de Deportes! ¡Felicidades~! ¡Espero que más tarde pueda invitarme algo~!

—Le sigo diciendo a Minagawa que arregle ese mal hábito de arrastrar las sílabas finales, pero continúa haciéndolo de todos modos.

¿Ves? No soy el único que lo critica en este cuarto.

—Hace un mal trabajo manteniendo cada sonido limpio y claro.

—¿Por qué no le dan un respiro? Estamos en una fiesta al final de cuentas— Shitara sonrío irónicamente mientras intentaba desviar Asou hacia otro tema—. Además, el año que viene Kunieda lo pondrá en forma para nosotros, ¿no?

—No sé si sea el adecuado para tal trabajo.

A mí ni me metas. Pensó Kei sonriendo débilmente.

—¿Por qué siempre pareces tan imperturbable?

—Probablemente no sea así.

El que expresaba sus dudas con una extraña y certera confianza no era otro que Asou. Continuo:

—Creo que, dado el tipo de personalidad de Kunieda, probablemente lo esté ahorita pasando peor de lo que deja ver.

—¿Eh?

¿Qué intentas decir?

Había un desconcierto en su voz que no parecía ser solo actuación. Por un breve momento, Asou le dirigió una mirada penetrante que parecía atravesar justo donde había bajado la guardia. Pero luego suavizo el rostro y dijo: —Es tan buen estudiante que es difícil encontrar nuevas tareas para él.

—Oh, no. Es muy amable de su parte…

¿Acaso ese aparente inofensivo comentario era lo que en realidad pensaba? Kei decidió no indagar demasiado, podría terminar provocándose más problemas.

—¡Como siguiente premio tenemos los artículos de baño de parte del Departamento de Vestuario! ¡Y el ganador es…! ¡Oh, es Kunieda-san~! ¡Kunieda-san~!

—Te están llamando.

—Oh, cierto. Vuelvo en un instante.

Fue medio un fastidio y medio un alivio que le llamaran para la rifa. Kei no creía que alguien más se hubiera dado cuenta, pero mientras se levanto por su premio, decidió para si mismo ser más cuidadoso con aquellos dos el próximo año. Acompañando a su regalo había una tarjeta que decía: “Por favor, disfrute de una relajante experiencia de baño”. Dentro de la bolsa de regalo habría… ¿sales de baños y una lámpara quizá? Iba ser un dolor de cabeza deshacerse de estas cosas. Alguien que se esforzara tanto en prepararse un baño elegante con estas cosas, probablemente no estuviera tan cansado en realidad. Kei miró su reloj de pulsara, eran más de las diez por lo que Ushio llegaría pronto a casa.

 

 

Una vez que la rifa de regalos termino y se hubieran servido todos los platos de comida junto con el postre, lo que seguiría a continuación sería el discurso (largo) del Director de Noticias, cerrando con unas cuantas palabras de parte de Shitara (probablemente muy pocas). Suponía que todo tardaría unos 15 minutos en terminar aquí, y luego la gente se trasladaría al siguiente lugar para seguir la fiesta… ¿Qué debería hacer? Quizá sería adecuado mostrar su cara en el lugar antes de irse. De todos modos, de seguro que alguien estaba durmiendo cómodamente en su casa ahora mismo, Kei podría ir a molestarle más noche.

Justo cuando acaba de decidir sus planes, su teléfono móvil empezó a vibrar en el bolsillo interior de su chaqueta. Después de comprobar el número de la llamada, Kei se excusó para ir al baño y salió a hurtadillas del restaurante.

¿Le estaba llamado para comunicarle que había llegado al aeropuerto? Ya era muy tarde para eso.

—¡Hey! Sincronización perfecta.

Ushio estaba parado enfrente a él, sostenía el teléfono pegado a su oído, y llamaba al móvil que vibraba contra el pecho de Kei.

—… ¿Por qué estás aquí?

—La última vez tu fuiste a despedirme, así que pensé en venir a recogerte —contestó Ushio como si nada. Después añadió mientras empezaba a caminar: —Vamos.

—Okey.

Kei lo siguió sin pensarlo, ya ni siquiera se preocupaba por la siguiente fiesta, o en recoger su saco, aún colgado en el respaldo de su asiento. Ushio se detuvo frente a un auto estacionado en la calle, de su bolsillo sacó una tarjeta.

—¿Qué es esto?

¿Cuándo conseguiste un coche?

Cuando repitió su pregunta en voz alta, Ushio contesto: —Lo pedí de un servicio de renta de autos. Fui a recogerlo en un lote que ésta por la zona.

La tarjeta al parecer fungía como una llave para el carro, Ushio tomó el asiento del conductor y desbloqueo la puerta del pasajero, Kei se deslizó rápidamente al interior. Antes de que pudieran partir, el teléfono de trabajo de Kei empezó a vibrar.

—¿Quién es?

—Minagawa… Seguramente me está buscando.

Kei se preguntó que debería hacer, aunque realmente no tenía ganas de regresar a la fiesta.

—¡Hey!

Ushio tomó de pronto su teléfono, aprovechando el momento de duda de Kei, y contestó.

—¿Hola? Si, soy yo. ¿Te puedo pedir un favor? Parece que Kunieda-san esta un poco borracho, de pronto dijo que no se sentía muy bien así que decidí llevarlo a casa… Sí. Esta bien. De acuerdo, muchas gracias. Adiós.

Kei ni siquiera había podido decir una palabra, pero al parecer todo se había resuelto sin su ayuda. La conversación se había manejado de una manera tan equilibrada, que parecía que habían dejado atrás todo lo que sucedió entre ellos.

—Dijo que él se hará cargo de todo, explicará por que te fuiste y te llevará tu saco el lunes. Oye, ¿qué es eso que traes? —Ushio miró la bolsa de papel puesta sobre el regazo de Kei.

—Lo gane en la rifa, al parecer son artículos de baño, como una lámpara y otras cosas.

—Genial.

—Es un premio terrible. No necesito nada de esto.

—¿De verdad?

Ahora que el problema se había resuelto, Kei pensó que se dirigirían a la casa de Ushio, pero estaban dirigiéndose en una dirección completamente diferente.

—¿A dónde vamos?

—Pensé que era una buena oportunidad para secuestrar a Kunieda-san por un rato.

—Lo que sea que estés planeando, no pienso bajar del auto.

—Ésta bien.

El auto se detuvo ante un grupo de almacenes situados a lo largo de un canal. A esa hora de la noche no había señales de gente alrededor.

—¿Qué hay aquí?

—Nada, por eso vinimos. Kunieda-san se pone muy nervioso cuando esta entre personas.

Ushio se desabrocho el cinturón, estirándose para alcanzar los asientos traseros, busco algo por unos minutos hasta que al final sacó dos tazas de viaje aisladas de acero inoxidable.

—Traje café para nosotros.

Oh, ¿así que es una cita? Pero sabes, este lugar es lúgubre, lleno de hormigón y agua estancada. Siento que vamos a ser testigos de los negocios de la mafia antes de que se acabe la noche.

Pero es una cita… siempre que bajo la guardia sales con alguna sorpresa nueva.

Kei no dijo nada, solo permaneció a lado de Ushio mientras bebida de su café.

—Déjame ver tus artículos de baño.

—No los abras.

—Pero no los usarás de todos modos, ¿no?

Ushio con cuidado desenvolvió la bolsa, en el interior había una pequeña linterna de unos 10 cm de diámetro.

—Oh, viene con baterías puestas.

En la parte inferior solo había un pequeño interruptor de encendido y apagado, por lo que no era necesario leer las instrucciones. Ushio lo encendió, y el estrecho interior del coche se llenó de repente de puntos de luz distorsionados.

—Esto es lindo.

Al apagar la luz interior del coche, el parabrisas delantero se oscureció por completo, y pequeños puntos de luz flotaron en la oscuridad, girando lentamente como si estuvieran vagando por la noche. No podía decir si habían atrapado la luz en su interior o si estaban atrapados dentro de la luz. Todo se superponía y se difuminaba.

Ushio dejó que la luz rodara por el suelo del coche y giró su cuerpo para colocarse sobre el asiento del copiloto. A punto de besarse, una pequeña luz brilló en sus labios como un faro.

Estoy en casa, dijo, la luz pasando por la cara de Ushio; Bienvenido a casa, contestó, la luz pasando por la cara de Kei. No era muy brillante, pero hizo que Kei apretara los ojos. Ushio estaba por fin en casa.

Y más tarde, cuando volvieron juntos a la casa, les esperaban unas cálidas y mullidas mantas.

 

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