Violant of the silver.- Cap. 9 "La razón por la que no podía salir" (VI)
Violant of the silver.- Cap. 9 "La razón por la que no podía salir" (VI)

Traducción Español-Inglés: Vic-san.
Traducción Inglés-Japonés: Chrysanthemum Garden
Cap. 9. “La razón por la que no podía salir” (VI)
A la mañana siguiente llovió. A través de su ventana, Vio contempló la tormenta que arreciaba en el exterior. Le preocupaba que la lluvia pudiera dañar las flores del jardín. Después de todo, Ed las había plantado especialmente para él.
«¿Habrá dejado ya el señor Legión la mansión? Me siento mal por hacerle salir con este clima...»
Pero Vio no podía soportarlo de ninguna manera. No quería que nadie lo viera así, teniendo un ataque de pánico por su fobia por salir. En su mente crepitaban imágenes de gente riéndose de él a sus espaldas. Una y otra vez. De gente burlándose de él por tener miedo a los acontecimientos del pasado.
No podía soportarlo.
Mientras Vio miraba el jardín, un suspiro escapó de sus labios, divisó una figura en el jardín. Creyendo que se trataba de Ed, se preguntó qué hacía el jardinero sin impermeable. Sin embargo, tras escudriñar la figura, Vio se dio cuenta de quién era. En un instante, huyó de la habitación, con el pánico llenando su corazón. Al momento que abrió la puerta, Vio se topó con Rille.
-Maestro, ¿está usted despierto? ¿Cómo se siente?
-Rille, ¿qué está haciendo en el jardín?
-¿Jardín? ¿De qué estás hablando?- preguntó Rille, ladeando la cabeza confundido.
-Parece que está autorreflexionando- dijo Jill, apareciendo de repente desde el otro lado de Vio.
-¿Autorreflexión?- Vio se mostró desconcertado, incapaz de entender las acciones del caballero. -¿Por qué no lo detuviste?-
-Claro que lo intenté, pero no me hizo ningún caso. Me rendí.
-¿Incluso alguien como Jill se rindió al intentar detenerlo? Eso es…- El asombro pintó la cara de Vio. Los puntos buenos de Jill eran su fuerte tenacidad y su paciencia. Que se rindiera era casi imposible.
Sintiendo que le entraba un leve dolor de cabeza, Vio se masajeó la frente. Las cosas serían más fáciles si Legión se hubiera decepcionado ante la lamentable figura de Vio. Si se hubiera marchado. ¿Por qué ese hombre tenía que hacer un espectáculo de autorreflexión?
-Que persona tan sumamente problemática...
Desafortunadamente, Vio no podía dejarlo solo. No era tan despiadado. Se dirigió a los sirvientes y preguntó, fatigado: -¿Dónde están las toallas de baño?.-
-¡Yo las traigo!- dijo Rille, bajando las escaleras en un santiamén. Vio la persiguió, bajando las escaleras del vestíbulo en ropa de dormir. Jill también le siguió.
-Jill, ¿te agrada ese tipo?
-¡Oh Dios!. ¿De qué está hablando, Joven Amo?
-Dijiste que te habías rendido y lo habías dejado solo sin echarlo. Pero no puedes mentirme- Vio se detuvo a mitad de la escalera. Giró la cabeza y su mirada se posó en Jill.
Los ojos grises de Jill centellearon con picardía. -Entonces hablaré con sinceridad.-
-Por favor.
-No es sólo porque Su Gracia lo empleó. También creía que se convertiría en el escudo y la espada del Joven Amo. Una vez que un perro fiel se decide por su amo, no lo traicionará, ni siquiera ante la muerte.
Tales palabras dejaron a Vio sin palabras. -¿Oh? ¿Así que él también parece un perro para Jill?
Qué sorprendente que no fuera sólo él.
Jill tosió. -Joven Maestro. Esto puede ser presuntuoso por mi parte, pero ¿puedo decirle mi opinión?
-Claro, dilo.
-Por lo que veo, hay tres tipos de militares. El primer tipo sólo se centra en pulir sus habilidades y se concentra en ganar por encima de todo. El segundo tipo aspira a una carrera exitosa y a un estatus elevado, deseando tener subordinados que le obedezcan. Mientras que el tercer tipo encuentra un gran placer en ser útil a su amo. Está claro que Sir Legion pertenece a la tercera categoría. Teniendo en cuenta cuántos caballeros de la ciudad de Nada pertenecen a la primera y segunda categoría, será una pena dejarle marchar. Los caballeros de las otras dos categorías sólo le estorbarán si no los utiliza bien.
Vio asintió. No podía participar en la guerra ni visitar el castillo para relacionarse con la nobleza. Por lo tanto, no podría utilizar a los caballeros de la primera y segunda categoría de la mejor manera posible. Por no mencionar que esos caballeros no estarían dispuestos a servirle en primer lugar.
-Esa es una perspectiva interesante- dijo Vio.
-Este servidor está humildemente encantado con los elogios.
Cuando Vio llegó al final de la escalera, Rille le ofreció una toalla de baño. La recibió, suspirando mientras atravesaba el pasillo. Legion se arrodilló en una esquina del jardín, en medio de su "autorreflexión". Mirando la postura del caballero, Vio volvió a suspirar. Abrió la ventana y llamó: -Sir Legion. Ven aquí.
-No. No he reflexionado lo suficiente…- murmuró Legion.
Enfadado, Vio dijo en un tono más estricto: -¡Suficiente, Legion Salt! Ven aquí!-
-¡Sí!- Legion se puso inmediatamente en pie, tambaleándose, quizás porque había mantenido la misma posición durante mucho tiempo. Aun así, tan pronto como pudo, corrió hacia Vio como un perro fiel.
Vio le hizo un gesto al empapado Legion para que se acercara.
Legion bajó la cabeza, abatido. -Umm, lo siento mucho. Ensuciaré el suelo si entro, así que...
-Si lo sientes, entonces limpia el suelo tú mismo después de bañarte y cambiarte de ropa- respondió Vio con dureza. Legion entró obedientemente en la mansión ante ese comentario, saltando por la ventana. Vio la cerró tras de sí. En realidad, la alfombra no cubría el suelo de piedra. Estaría bien siempre y cuando el caballero lo limpiara.
Vio se volvió hacia Legión. -¿En qué estabas pensando, eh? Lo diré de nuevo, pero fui yo quien quiso salir ayer. No te sientas mal por ello.
-Lo que dijo Lord Violant es correcto, pero no es eso...
Legión agachó la cabeza avergonzada, con expresión de disculpa. -Me he enterado de sus circunstancias por el mayordomo. Aun así, sigo queriendo servir a Lord Violant. Pero no deseo ser una carga. Siento mucho mi egoísmo.
-¿Qué...?- Vio había esperado que la razón de Legión para autocastigarse proviniera de la ansiedad tras presenciar su ataque de pánico. Nunca había imaginado que hubiera otra razón. Parpadeó y luego estalló en una sonora carcajada, sujetándose los costados. -Tú... ¿reflexionas sobre eso incluso con este aguacero? No te entiendo. ¿A qué viene esa razón?
Hacía tiempo que Vio no se reía tanto. Legion seguía con la cabeza agachada, pero el carmesí se extendía por sus mejillas. Seguramente por vergüenza.
Después de reír un rato, Vio respiró profundamente. Legion encorvó los hombros preparándose para una reprimenda.
-Ok, he perdido. Te voy a contratar- dijo Vio.
Al oír esas palabras, Legión levantó la vista, mirando a Vio con ojos ámbar llenos de asombro.
Vio ladeó la cabeza confundido. -¿Oh? Pensé que estarías feliz. Esto es inesperado.
-Lo siento. Es que soy demasiado feliz, así que me confundí.
Una vez más, la risa brotó de los labios de Vio. -¿Qué pasa con eso? Eres un tipo raro.
Vio deseó que no le hiciera reír más. A continuación, pidió al aturdido Legión que se agachara, colocando la toalla de baño sobre su cabeza. Limpió la cabeza del caballero como se haría con un perro.
Tal como se esperaba, incluso Legion se estremeció. -¡Ah, por favor, basta! Lo haré yo mismo.
Legion tiró de la toalla con ambas manos, tambaleándose y dando la impresión de que iba a caer. Pero al final, mantuvo el equilibrio.
Vio miró fijamente a Legión. -Te contrataré, pero hay dos condiciones. Primero, no lleves una espada delante de mí. Segundo, haz con gusto cualquier tarea que se te pida.
-¡Por supuesto! Prometo que me esforzaré al máximo.
Vio se inclinó hacia delante para ver mejor a Legión, y tras asegurarse de que su determinación era sincera, le soltó la mano. Legion enderezó su postura, con la cara roja por alguna razón. Vio le ofreció entonces su mano derecha.
-A partir de ahora contaré contigo, Legi.
-¡Sí! ¡Por favor, cuide de mí también, mi Señor!- dijo Legión con un movimiento de cabeza, una sonrisa adornó sus labios mientras agarraba la mano extendida de Vio.