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OFF AIR - Historia 1: Cama tropical

Esta es una colección de historias paralelas de la popular serie "Yes ka No ka Hanbun ka" Cuenta con historias cortas recopiladas de doujinshi y otros

Lista de capitulos

OFF AIR - Historia 1: Cama tropical


Traducción Inglés-Español: Mocca
Traducción Japonés-Inglés: DayDrop


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Cama Tropical

Nota del autor:  Vi en una entrevista a una actriz que decía mantener la humedad de su cuarto al 70%, ¡y de verdad que tenía una hermosa y brillante piel! Pensaba que Kunieda-san tendría los mismos talentos que esa actriz, como la habilidad de controlar las glándulas sudoríparas de su cara…

Primera publicación en Shousetsu Dear Plus 2013 Sumer edición gratuita en papel.

Nota del traductor: Esta historia toma ligar un tiempo después el Capítulo 8 del Volumen 1 de Yes ka, No ka, Habbun ka. También se puede ver como una escena de acompañamiento de la escena de la cama en el Capítulo 9.

La primera vez que Ushio entro a la habitación de Kei había tanta humedad en el cuarto que sentía como si el aire se adhiera a su cuerpo, Kei solía mantenerlo configurado en un nivel alto de humedad. Como Ushio guardaba en su casa su equipo de filmación y materiales de arte que no debían ser expuestos a ambientes húmedos, el cuarto de Kei era como un soplo de aire fresco para él.

El único mueble que tenía era su cama; al parecer Kei ni siquiera usaba el armario para guardar su ropa, para evitar que creciera moho, su cama estaba ubicada en el centro de la habitación, lejos de las paredes. Cuando se tumbaba en ella se imaginaba estando en una pequeña isla en medio del océano, recordaba jugar a algo parecido de niño, solía pretender que el suelo alrededor de su cama era el mar y estaba infestado de tiburones.

Ushio rodó sobre sí mismo hasta mirar la espalda de Kei sentado en la cama, llevaba un rato ocupado leyendo un documento.

—¿Qué lees?

—Un guion.

—¿No se va a estropear si lo lees aquí?

—Ésta bien, después de mañana no lo volveré a usar.

—¿Tienes trabajo?

Era viernes por la noche por lo que Ushio había ido pensando que no interrumpiría nada importante.

—No es tanto un trabajo, sino más como una actuación secundaria. Seré el presentador en la recepción de una boda.

—¿También haces ese tipo de cosas?

—A veces.

Personas del STAFF o conocidos del trabajo (ya no tenía ningún amigo) le pedirían ser el maestro de ceremonias, y en cambio él les cobraría de 50,000 a 100,000 yenes1 y no aceptaba honorarios. Estrictamente hablando, eso iba en contra de las políticas de la compañía, pero la red lo dejaban pasar y permitían a los anunciadores ganar algún dinero extra.

—Es para otro anunciador del departamento con mayor rango así que no podía negarme. Ni siquiera pude inventar alguna escusa del trabajo porque conoce mi horario. Tsk, ¿qué con esta ridícula historia sobre su primer encuentro? Que descarado, si se acostó con la amiga de su novia…

Kei se permitía hacer ahora comentarios sarcásticos sobre el supuesto inicio romántico de la pareja, por que sabía que durante la recepción ninguno de ellos saldría de su boca. Ushio se imaginó a Kei al micrófono con su perfecta, e inmutable sonrisa; a veces la belleza de Kei era demasiada para su propio bien. Las recepciones de boda eran esencialmente ceremonias donde la gente pulía sus historias, otorgando de giros positivos a las cosas y embelesándolas con lindas y cortas anécdotas. Para ser franco, solo era un espectáculo más, a Ushio no le gustaba la expectativa social que venía con el hecho de volverse adulto y encontrar una pareja. Siendo exactos, no quería conformar su propia falta de madurez por no poder sobrellevar esas demandas sociales. Todo le parecía falso y no sabía cómo actuar ante eso.

Sin embargo, quería a Kei y sus mentiras, o más bien, Kei era creado de mentiras y él lo quería de todas formas. Quizá se debía a que su encuentro surgió de la nada (literal y figurativamente), o porque después de que descubrió la verdad pensó que era algo nuevo y diferente, o incluso puede que simplemente sólo estuviese atraído por la apariencia de Kei. Sea cual sea el caso, Ushio no tenía claro porque lo quería tanto.

Mi frase debería ser “no entiendo”.

—… Bueno, como sea, mientras sea interesante estará bien.

—¿Hn? —Kei volteó su cabeza cuando escucho a Ushio hablando consigo mismo.

¿Tienes que contestar con un gruñido todo el tiempo?

—¿Acabas de hablar mal de mí?

—A veces puedes ser sorprendentemente inteligente.

—Oi.

—No te estaba diciendo nada malo.

—¿Entonces que fue?

—Dije que te dieras la vuelta y me miraras.

— Eso no cuadra con la extensión de lo que dijiste.

Ushio se rio ante la mirada sospechosa que Kei le dirigió sobre su hombro. Tenía una expresión que la gente le haría palidecer y exclamar “Kuneida se ha vuelto loco”, si alguna vez lo vieran.

—Es de verdad— Ushio tiró de la parte trasera del cuello de la playera de Kei— Ven.

—¡Déjame! La vas a agrandar.

—Hazme caso.

—¡Tú me ignoras casi todo el tiempo!

—Si dijeras algo, te prestaría atención.

—Mentiroso. Ni siquiera me volteas a ver cuándo estas volcado en tu trabajo… ¡Cómo sea! ¿Qué es eso de “prestar atención”? No es como si te lo estuviera rogando.

—Si, si, lo sé.

Ushio se incorporó para rodear a Kei con ambos brazos y tiró de él sobre la cama, no hubiera sido tan sencillo si Kei se hubiera resistido, poniendo un pie en el suelo, por lo que lo interpreto como que en realidad estaba de acuerdo.

—¡No interrumpas mi trabajo!

—Me comportaría si fuera algo importante, pero no lo es, ¿verdad? De todas formas, si de verdad no quisieras que te molestara no me habrías dejado entrar a tu apartamento en primer lugar.

Kei no contestó. Siendo él tan buen orador, era muy divertido verlo quedarse genuinamente sin palabras.

—Es bastante obvio que lo que sucederá si invitas a alguien a tu habitación un viernes por la noche.

—¡No te invite a mi cuarto!

—Yo sé, yo sé.

Ushio se recargó sobre su brazo, mirando a Kei. Pudo notar un deje de preocupación en la cara de Kei, no parecía que lo estuviera fingiendo, pero entonces Kei frunció inmediatamente el ceño y dijo: —No voy a hacer esta noche. Mañana tengo que ser maestro de ceremonias y si llegó con la voz ronca mi reputación se arruinará

Una vez Kei le había comentado que afinaba su forma de hablar para distintos escenarios, ya sea que estuviera en el estudio o con micrófono inalámbrico, o en el exterior para una asignación, o en el escenario con un micrófono en la mano; cuando Ushio le dijo que para él todas le sonaban igual, Kei le gritó: “¡Ajusto mi voz para suene igual idiota!”. Cambiar la voz suponía un esfuerzo para sus cuerdas vocales, por lo que tenía que ser cuidadoso de no sobre esforzarlas. Ushio lo entendía.

—¿No te dan pena los novios?

—No me interesan.

—Entonces a mí tampoco— Ushio tomo el guion de entre las manos de Kei y lo dejó caer al suelo.

—¡Oye!

—Te lo podrías memorizar en 30 minutos si quisieras.

Ushio atrajo el rostro de Kei, quién de pronto se veía tan ansioso e inquieto que Ushio se preguntaba qué demonios haría con él. Era tan fácil de leer.

—De todos modos, si quieres proteger tu garganta entonces intenta mantenerte callado.

—¿Qué…?

—No tienes que gemir tan fuerte si no quieres.

—¡¿Qué?! ¡Mierda, yo no gimo tan fuerte! ¡No te creas tanto imbécil! ¡Muérete!

Ushio le dio una ligera palmada sobre sus mejillas enrojecidas.

—Sí, sí, lo sé — dijo tranquilo— ¿Puedes quedarte tranquilo entonces? Estarás bien, solo tienes que mantener la boca cerrada. A menos que pienses que no puedas hacerlo, claro.

Kei era inteligente y aprendía rápido, pero siempre caía por esos trucos. Era tan divertido… No, no, era demasiado encantador. A Ushio le divertía y adoraba ver a Kei angustiado por cómo siempre terminaba por caer en sus provocaciones, por más que quisiera ignorarlo.

 

—Mmmh…

Como Kei no podía usar su voz, arqueaba su cabeza hacia atrás mucho más de lo usual, dejando expuesta la curva de su garganta. Ushio chupó la parte inferior de la mandíbula de Kei, por un momento pudo sentir que su respiración se volvía errática.

—Oye, ¿estás bien?

La voz de Ushio no mostraba nada de sinceridad, por lo que Kei le dio un manotazo en la cabeza,

—Ay…

En realidad, no le había dolido. Ushio presionó más profundo dentro de Kei provocando que los labios que, tan obstinadamente intentaba mantener cerrados, empezarán a temblar. ¿Qué tan frustrante era para él no liberar su voz? Kei encajaba sus uñas con más fuerza sobre sus brazos cada vez que Ushio se movía, iba a terminar con grandes marcas después de esto, pero no pensaba quejarse cuando fue el primero en incitarlo.

—¡Hmmmphhh, nhhhh…!

Los gemidos sofocados estaban mezclados con su respiración pesada, era el azúcar más dulce que Ushio hubiera probado jamás. Solo un grano de ese cristal era suficiente para derretirse en su boca y embriagarlo. Era una escena realmente apetitosa para él, pero habían estado de esta manera desde el inicio, y Ushio pensó que era momento de no dejarle más escusas a esos tercos labios para dejarse llevar y que se abrieran para él.

Ushio apuntó cuidadosamente, torturando con su pene el pequeño punto que hacía que Kei se debilitara y temblara. Al instante, sus esfuerzos fueron recompensando; la delgada línea de sus labios se rompió, liberando una voz cargada de lujuria y necesidad.

—¡No! ¡Ah, ahh…! ¡Maldición, estúpido! ¡Idiota!

—¿Sí?

—Nooo, ngh, no, ahhh…

—… Ahhh, joder, me excitas tanto.

Ushio sabía que no debía hacer nada que interfiriera con el trabajo de Kei mañana, él solo quería burlarse un poco antes de detenerse, pero cuando escucho la voz de Kei, tan desperada y sincera, solo hizo que quisiera oír más. Intensifico el ritmo, era su propia presentación privada, y él planeaba disfrutar cada maldito momento.

—Ahh, ahh, ah… nooo, Ushio…

Las manos de Kei se aferraron a los brazos de Ushio como si quisieran atravesar su piel, pero en un momento lo soltó para rodear su nuca, jalándolo hacia él.

—¿Hmm? Mmmh.

Kei lo besó profunda y apasionadamente.

Ohhh, así que eso estabas pensando. De verdad que no hay mejor manera de sellar tu propia boca. Ahhh, me diviertes tanto.

La pasión transmitida por ese par de labios sobre los sujos le hechizaba mucho más que cuando solo lo escuchaba. Quizá Kei estaba tan intoxicado por la perfecta sincronización de su beso, que su agujero se cerró sobre Ushio con más fuerza que antes. La humedad de la habitación los envolvía mientras enredaban sus cuerpos. Junto con el aumento de la temperatura corporal, Ushio se sintió como si los dos estuvieran solos en una isla tropical. Era caliente, sudoroso y húmedo, pero sobre todo excitante.

Conforme recompensaba la lengua que se le ofrecía, su hambre por Kei crecía profundamente mientras él demandaba más y más y más.

 

[1] 50,000 a 10,000 yen son aproximadamente $500-1,000 USD.

 

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