Capitulo 11
Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu
Capítulo 11: Fui arrastrado
Seiichirou Kondou llegó a la oficina tan rápido como pudo tras un forcejeo, arrastrando la parte inferior de su cuerpo aletargado, y abrió la puerta con el mismo vigor.
"¡Lo siento, llego tarde!"
Por otro lado, los miembros del departamento de contabilidad se relajaban y disfrutaban de un té, como en su primer día.
"Oh, estás aquí, Kondoh. ¿Empezamos a trabajar entonces?"
"¡Hoy he llegado antes que tu, Sei-san!"
Seiichirou se preguntó por qué se había molestado en entrar a toda prisa, pero como la culpa era suya por haberse quedado dormido (teniendo sexo para armonizar su magia debido a la intoxicación mágica), se limitó a hacer una nueva reverencia y tomar asiento.
No ocurrió en el momento en que se sentó, pero a medida que pasaba el tiempo, el dolor y la incomodidad roían lentamente a Seiichiro y no podía concentrarse. Le hizo echar de menos Japón y desear de todo corazón un cojín con forma de donut.
Sin embargo, su cabeza estaba extrañamente despejada, y los efectos de los suplementos también eran evidentes a pesar del envenenamiento mágico que tenía. En todo caso, estaba en mejor forma que de costumbre.
(¿Es este el poder de la magia...?)
Aunque hace un mes que llegó a este mundo, Seiichirou, que aún no ha experimentado mucho su peculiar cultura, quedó impresionado una vez más.
La magia parecía ser muy conveniente ya que la ciencia y la tecnología no estaban tan desarrolladas aquí, o más bien, ya que la ciencia no era tan necesaria debido a la magia. Sin embargo, comprendió que no todo el mundo podía utilizar esta magia tan fiable. Y que parecía haber algún prejuicio en este sentido.
Por eso la Tercera División de la Orden de los Caballeros, que poseía una magia poderosa, era tan grande en el palacio real.
Pensando hasta este punto, se le ocurrió de repente.
(¿No es asombroso que el capitán de la tercera división me haya salvado la vida entonces...?)
Hizo que una persona de valioso talento utilizara su preciada magia en él y, encima, tuviera sexo con él en nombre de salvar su vida. Si Seiichiro fuera una mujer, se podría decir que se trataba de un deseo de hombre, pero era un hombre cercano a la treintena y ni siquiera era hermoso. Además, mirando a Aresh, no parecía molestarle tener hombres como compañeros sexuales.
Pensando en ello... fue increíble. Pero él (Aresh) tuvo sexo, que no quería, sólo para salvar su vida.
(Incluso si aplico esto a las leyes japonesas, mi posición es muy mala).
Estaba tan ocupado con levantarse y llegar tarde al trabajo que pensó que estaría bien pagarle más tarde, pero eso era malo. No era algo que pudiera descartarse con una caja de pastas. 1
"Noru".
Seiichirou cedió ante la insistencia de Norbert de llamarle por su apodo. Pero Norbert, que no se había concentrado en su trabajo desde el principio, levantó inmediatamente la vista ante la inusual acción de Seiichirou (de llamarle por su apodo) en medio del trabajo.
"¿Qué pasa, Sei-san?"
Aunque fue él quien lo llamó, Seiichirou no supo por un momento qué decir, ya que Norbert giró la cabeza hacia él.
"Bueno... ¿Cómo sueles disculparte por causar problemas a tu superior?"
"¿Superior? ¿Tienen un título?"
"Título... ah sí".
Ahora que lo pienso, creo que he oído que es de la familia de un marqués.
"Hay muchos títulos, pero si son miembros de las cámaras altas, el peor caso sería la cárcel".
"¡Confinamiento!"
Si uno lo piensa, era la norma de este país con su firme sistema de estatus social. Mientras Seiichirou se reprendía a sí mismo por estar demasiado acostumbrado a un gobierno democrático, reflexionaba sobre cómo evitarlo de alguna manera.
No podré llevar ningún documento a la cárcel.
"¿A quién ha molestado, Sei-san?"
La habitual expresión alegre de Norbert se volvió un poco seria.
"No....um..."
"Bueno, creo que más o menos se puede pasar por alto porque el país trata al señor Sei como un invitado del otro mundo, y tú estás bajo su protección".
Tal vez Nobert añadió eso para consolarlo, lo que hizo que Seiichirou asintiera errativamente..
Así es. Podría alegar que no sabía mucho sobre el sistema aristocrático, y pedir protección expresando su remordimiento...
¿Debía pedir ayuda a su superior directo, Helmut? Sin embargo, se sintió incómodo porque, le gustara o no, ese hombre tenía el principio de dejar las cosas como están. Pero no era una mala persona.
Después, también preguntó por el precio de la magia, pero parecía que en cuanto al precio de mercado, a veces eran necesarias las monedas de oro. Dependía del usuario de la magia y del contenido. Una moneda de oro valía unos 2,5 millones de yenes japoneses.
Preguntemos si se puede dividir de alguna manera.
De todos modos, Seiichiro se preguntaba qué hacer en primer lugar porque encontrarse con Aresh, el capitán de la Tercera División de la Orden de los Caballeros, sin causar ningún problema sería muy difícil. Pero sus preocupaciones eran infundadas.
∀∀∀∀∀∀∀∀
El rostro de Aresh Indrak parecía más agrio que de costumbre mientras realizaba sus tareas. Era porque esta mañana estaba entrenando a la Santa en magia.
"¿Qué edad tenía cuando pensó por primera vez en convertirse en caballero, Sir Aresh?"
¿Cuántas veces había suspirado Aresh en respuesta a las diversas preguntas de la sonriente muchacha de pelo negro?
Lo que le irritaba aún más, era el hombre del mismo mundo que la Santa. Aresh encontró al de-otro-mundo moribundo ayer. No podía dejarlo así, así que trató de tratarlo con magia, pero eso resultó en una intoxicación mágica. Y como él fue el causante, también tuvo que tratarlo por ello. Así que no tuvo más remedio que llevarlo a una posada cercana.
Nunca había oído hablar de ningún tratamiento para la "intoxicación mágica" en adultos, pero conocía el principio. Aresh no tuvo más remedio que unir sus labios y su cuerpo con el hombre que le miraba con los ojos húmedos y las mejillas sonrojadas.
Su cuerpo no tenía ni músculos ni grasa, y además era incómodo de abrazar. Sin embargo, su piel sudorosa se adaptaba extrañamente bien a las manos de Aresh. El objetivo era transferir la magia y armonizar el poder mágico, pero la forma más rápida era verter la energía en su cuerpo.
No tenía experiencia con los hombres, pero aparte del lugar donde tenía que meterla, todo lo demás era igual. Aunque los ojos apagados de Seiichirou, que ya había visto varias veces, se derretían de calor, Aresh sintió que eso apaciguaba su corazón y le impulsaba a verter su energía en el cuerpo de ese hombre.....
Pero...
Cuando Aresh pensó en cuál sería la reacción de Seiichirou cuando se despertara por la mañana pero el tener una simple conversación, decir "tengo trabajo" y luego marcharse, noera lo que pensaba.
Hace unas horas, estaba... abrazado a un chico por primera vez. No importa cómo lo pienses, parecía tener un tornillo suelto. En primer lugar, se estaba muriendo. Si Aresh lo hubiera dejado pasar, seguramente habría muerto sin tratamiento médico. ¿Y aún así "tengo trabajo que hacer"? No tenía ni idea de lo que pasaba por su cabeza (la de Seiichirou) en absoluto.
¿Los habitantes de otros mundos tienen un sentido común diferente?
Aresh se puso a trabajar de mala gana con estos sombríos sentimientos, mientras la Santa que también era un de-otro-mundo, con aspecto despreocupado, le hablaba con una sonrisa amistosa.
"¿Te gustaría comer conmigo hoy? Las comidas que hace el chef aquí son realmente deliciosas~!"
Lo sabe, ya que supuestamente era el cocinero real quien cocinaba las comidas de la Santa. Aresh también los había probado en cenas y demás.
Entonces se dio cuenta.
Ese hombre debería estar trabajando en el departamento de contabilidad del palacio real, así que probablemente estaba almorzando en el comedor del palacio real. No tenía ninguna obligación de salir de su camino para comprobarlo, pero si el propio Aresh fue al comedor a almorzar, entonces es sólo eso.
"Lo siento, pero tengo algo que hacer. Esto es todo por hoy. Practica tu control mágico durante los próximos tres días".
"¿Eh?"
Dicho esto, salió de la habitación de la Santa sin escuchar su respuesta.
Sólo fue a buscar algo de comida durante su descanso para comer. Como se decía a sí mismo, lo que le esperaba allí eran funcionarios y Caballeros comiendo todo lo que querían.
Cuando miró a su alrededor, se encontró con una reunión de personas que llevaban el uniforme marrón oficial del departamento de contabilidad, pero no había nadie de pelo negro entre ellos.
"Hola".
"¿Eh? ...¡Caballero Comandante Indrak!"
Cuando lo llamó, el joven rubio de delante se levantó de golpe. Pensó que lo había visto antes, era el hombre que llamó a Seiichirou en ese momento frente al palacio real.
"¿Dónde está?"
"¿Eh? ¿Él...?"
En respuesta a la pregunta directa de Aresh, Norbert ladeó la cabeza mientras le entraba un sudor frío.
"Ese tipo. El de otro mundo".
"¡Oh, Sei-san! Si es Sei-san, siempre come lo que ha traído a la oficina durante la hora del almuerzo".
"¿Trajo con él...?"
Hoy debe haber venido directamente desde la posada a la que fueron él y Aresh, ya que tenía mucha prisa. Era poco probable que volviera a casa y se hiciera una comida o que la comprara por el camino.
Aresh frunció las cejas.
"...Ya veo", dijo Aresh mientras salía a toda prisa del comedor.
Los miembros del departamento de contabilidad no podían entender la situación y le miraban desconcertados mientras se marchaba.
"Se-sani... ¿qué demonios ha hecho?", murmuró Nobert. Era el único que recordaba la pregunta que Seiichirou había hecho esta mañana.
Como Aresh había sospechado, Seiichirou no llevaba su almuerzo.
Pero, no es que vaya a morir por saltarse una comida.
Más bien, Seiichirou estaba usando el ábaco para compensar el retraso en su trabajo de ayer y hoy.
En el momento en que tocó el siguiente documento, con el buen humor de que su trabajo no sería interrumpido durante la pausa del almuerzo, la puerta de la oficina del departamento de contabilidad se abrió con fuerza.
Al levantar la cabeza para ver qué pasaba, vio el bello rostro que había visto esta mañana de pie con una mirada de desagrado.
"¿Eh...?"
Mientras Seiichirou parpadeaba, Aresh entró sin contemplaciones, se acercó a él y le hizo levantarse con una mano.
"Vamos."
"¿Eh?"
A Seiichirou ni siquiera se le permitió preguntar "¿Dónde?" mientras lo sacaban de su oficina.
Notas:
1- Es como la frase "esconder bajo la alfombra"