Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu


Capítulo 8: Perdiendo la consciencia

 

"Oh, mierda".

Seiichirou se levantó esa mañana como de costumbre. Se preparó una sencilla sopa de verduras para desayunar y unos sándwiches para comer durante la pausa del almuerzo. Después de comer, cuando estaba a punto de beber el suplemento para curar su letargo, se dio cuenta de algo.

Se le había acabado el suplemento que Norbert le presentó nada más llegar al otro mundo. Tenía que comprar más hoy, así que planificó su horario de trabajo en torno a eso mientras se ponía el uniforme. Sin embargo...

"...¿Cómo me pongo esto?"

Seiichirou estaba totalmente perplejo mientras desplegaba la pequeña capa que recibió ayer del primer ministro.

Como antiguo asalariado que trabajaba en el Japón moderno, naturalmente nunca había llevado una capa. La capa que le entregaron era del color marrón que representaba el departamento de contabilidad, y también estaba adornada con una cadena de plata. Se decía que la longitud de la capa significaba el rango del portador, y la que tenía Seiichirou le llegaba hasta la cintura, colgando de su hombro derecho.

A Seiichirou nunca se le ocurrió preguntar cómo ponerse la capa ayer. Por lo tanto, terminó necesitando la ayuda de Norbert.

Cuando Seiichirou visitó la habitación de Norbert, se encontró con que éste seguía llevando despreocupadamente la ropa de descanso mientras daba la bienvenida a Seiichirou al interior.

Norbert accedió al instante a ayudar, y Seiichirou no tardó en ponerse la capa correctamente.

"Pero pensar que Sei-san es ahora mi superior~ ¡Te has convertido en uno en un abrir y cerrar de ojos!"

"Puede que me llamen su superior, pero sólo es por las apariencias.  Sigue siendo una verdad indiscutible que soy un recién llegado a este lugar. Por favor, evita exagerar el asunto".

"¡No, no es así! Y lo he dicho muchas veces, ¡pero tienes que dejar el tono formal! Sobre todo porque ahora posees un rango superior!"

Norbert insistió en que Seiichirou le hablara despreocupadamente mientras abrochaba la cadena de plata alrededor del hombro de éste. Ahora Seiichirou podía entender que el propósito de la cadena era asegurarse de que la capa colgara sobre su uniforme. Finalmente, asintió con la cabeza.

"Si tú lo dices... Entonces, ¿debo llamarte Señor Norbert?"

"¡Tampoco puedes llamarme así!"

"No, esto es sólo para indicar la distancia entre nosotros. No tiene nada que ver con nuestra posición".

"¡¡¡No voy a permitir eso ni siquiera más!!!"

Mientras Seiichirou caminaba por el palacio real después de salir del dormitorio, se dio cuenta de que la gente miraba la capa marrón que colgaba de su hombro. El incidente de ayer con el primer ministro parecía haber circulado en cierta medida, pero Seiichirou no le prestó atención.

Como siempre, fue el primero en llegar al despacho del departamento de contabilidad. Su asiento había sido trasladado desde la esquina al lugar más cercano al lugar donde trabajaba el director, Helmuth.

Aunque había presentado los documentos para la reunión de ayer, no bastaría con decir que su trabajo terminaba ahí.

Seiichirou tenía que calcular la cantidad total de daños que se producirían en el futuro, basándose en los datos de los daños pasados causados por el miasma del Bosque de la Magia. También tenía que idear un plan para mejorar la situación... bueno, averiguar la solución exacta era tarea de los superiores, el departamento de contabilidad se encargaba simplemente de la gestión financiera detallada relacionada con cualquier solución potencial.

En ese caso, Seiichirou necesitaba saber más sobre el miasma y la Santa.

Desde el principio le había inquietado: ¿era cierto que los problemas que planteaba el miasma sólo podían resolverse con el poder de la Santa?

Seiichirou había oído hablar de la existencia de la magia en este mundo, pero hasta ahora sólo había mirado los números en profundidad. En realidad, no sabía casi nada sobre la magia. Por lo tanto, tuvo que reorganizar su agenda para poder encontrar tiempo para aprender más sobre ella. Seiichirou dejó escapar un suspiro de consternación. Aaah, si sólo pudiera fumar...

A decir verdad, Seiichirou habría preferido trabajar sólo con números, limitándose a sentarse y a mover su ábaco. Sin embargo, sintió el peso de la capa que descansaba sobre su hombro derecho.

Como Seiichirou acababa de ser nombrado subdirector, tuvo el privilegio de salir antes de tiempo para atender una circunstancia inusual, o al menos eso decía. Entonces dejó de trabajar para irse a la ciudad.

"¡Celebremos tu nuevo puesto~! " sugirió Norbert, a lo que Seiichirou respondió "En otra ocasión, preferiblemente", mientras se dirigía a la farmacia una vez más.

Al igual que cuando visitó la farmacia por primera vez, el olor de las medicinas únicas salía de la pequeña tienda de madera.

"Bienven-... ¿Eh? Tú eres el que estaba sirviendo a los caballeros ese día... Resulta que realmente tienes un puesto".

Al parecer, el farmacéutico de pelo gris reconoció el rostro de Seiichirou, y abrió los ojos al ver la capa sobre el hombro de éste.

"Oh no, esa vez fue diferente. Me nombraron hace poco".

"¡Entonces te acaban de ascender! ¡Felicidades!"

Aunque Seiichirou se preguntaba internamente si eso era algo que merecía la pena celebrar, le dio las gracias al farmacéutico de todos modos.

"¿En qué puedo ayudarle hoy?", preguntó el farmacéutico, entrando en materia.

"Quisiera 10 botellas del suplemento... No, 20 botellas por favor".

Seiichirou pudo permitirse su actual compra. De hecho, el primer ministro le había entregado ayer directamente el dinero. Estaba destinado a pagar su sustento, más que parte de su salario.

La cantidad que recibió fue de 8 monedas grandes de plata, el equivalente a 8.000 Rula. Convertida a yenes japoneses, eran unos 200.000 yenes, una cantidad similar a los ingresos mensuales medios de un adulto trabajador común. Teniendo en cuenta que estaba exento de pagar el alquiler, los servicios públicos y la comida que consumía en el comedor, era una cantidad de dinero bastante grande.

A pesar de recibir una generosa suma en primer lugar, Seiichirou se ofreció a trabajar en el palacio real. La cantidad de dinero que recibía también aumentaría de acuerdo con su ascenso en la posición. Mientras no gastara en exceso, el dinero nunca sería un problema para él.

Seiichirou pensó que los ahorros que tenía en su mundo anterior también serían una buena cantidad, como en su mundo actual. Como su vida consistía únicamente en ir y venir entre su casa y la empresa, no tenía interés en gastarlo en nada. Seiichirou esperaba que ese dinero fuera transferido de forma segura a sus padres.

Con el dinero que tenía en ese momento, obtuvo la conveniencia de comprar todo lo que quisiera del maravilloso suplemento.

Dada la molestia de venir a este lugar, quiso comprar en grandes cantidades... Sin embargo, cuando el farmacéutico le preguntó preocupado si era posible llevar tantas a la vez, Seiichirou pudo ver que el farmacéutico tenía razón. Así que, al igual que el primer día que vino aquí, acabó comprando 10 botellas en su lugar.

El farmacéutico seguía pensando que Seiichirou estaba haciendo recados para los caballeros, un error que éste, una vez más, no se molestó en corregir. Seiichirou simplemente le pagó a cambio del suplemento.

Una vez que salió al exterior, vio que el sol rojizo pintaba el cielo de la ciudad, y supo que aún no se había hecho tan tarde.

Seiichirou pensó en pasar por algún sitio al principio, pero las botellas de suplemento que compró le pesaban. También pensó en salir a comer fuera, pero la comida grasienta no le gustaba. Al final, decidió volver a casa a toda prisa.

Oh sí, necesito beber una botella primero.

El suplemento tardará algún tiempo en hacer efecto.

Si lo bebía ahora, debería haber repuesto su energía para cuando volviera al dormitorio, o al menos después de haber comido y haberse bañado. En ese caso, podría continuar con el trabajo que no pudo terminar durante las supuestas horas extras de hoy.

Seiichirou se adentró en el callejón junto a la farmacia. Sacó una botella de suplemento de la bolsa de papel que llevaba, y engulló su contenido de un solo trago, como hacía siempre. Tuvo que beberlo así, ya que su lengua no estaba dispuesta a saborear su sabor.

"¿E... h...?"

En cuanto el suplemento entró en su cuerpo, el mundo a su alrededor empezó a girar.

Eh... ¿qué...?

Perdió el equilibrio y cayó de rodillas.

A Seiichirou, que había experimentado una mala salud, le sorprendió el regreso de la sensación familiar.

Me siento mareado... ¿Pero por qué...?

No podía ordenar sus pensamientos, abrumado por su visión tambaleante. El mundo representado en sus ojos seguía temblando.

Sintió un repentino escalofrío en la piel, a pesar del cálido clima primaveral. Apoyó las manos en el suelo empedrado, como para sostenerse.

"Huff... Huff... Huff..."

Seiichirou notó que su respiración se volvía irregular.

Cálmate, respira hondo... O eso se decía a sí mismo, pero el aire era incapaz de entrar en sus pulmones.

¿¡Me estoy hiperventilando...!? Esto... no es bueno...

 Su visión empezó a ser gradualmente engullida por la oscuridad. Cada vez era más difícil mantener los ojos abiertos.

¡Mierda, mierda...!

Seiichirou se inquietó porque su cuerpo se comportó en contra de sus deseos. Estaba enfadado consigo mismo por no haberse molestado en averiguar cómo funcionaba la tecnología médica de este mundo.

Fue en ese momento.

"¿Qué haces ahí?"

A sus oídos llegó una voz profunda de un hombre, una voz que ya había escuchado antes.

 

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