Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu
Capítulo 28: Nos vamos
Habían pasado tres días desde que la delegación de Egorova regresó a su país, escoltada por Aresh. El viaje entre Romani y Egorova tardaría unos seis días en carruaje u otros medios, así que a estas alturas debían estar solo a medio camino.
Mientras tanto, Seiichirou trabajaba como de costumbre. O quizás más que de costumbre, debido a la ausencia temporal de Aresh.
—Um, señor Sei… ¿estás bien? —preguntó Norbert de repente un día, claramente preocupado.
Seiichirou no entendió la pregunta de Norbert.
—¿Qué? ¿Acaso parezco estar muriéndome? —replicó con expresión impasible.
—No, quiero decir… —balbuceó Norbert, sin saber cómo expresarlo con palabras.
Al ver que Seiichirou caía en su vieja costumbre de trabajar en exceso, Norbert y los demás miembros del Departamento de Contabilidad Real no sabían qué hacer. Después de todo, era su superior. Al mismo tiempo, estaban bastante al tanto de la verdadera naturaleza de la relación entre Seiichirou y Aresh, principalmente por el broche de solapa.
La delegación de Egorova había partido tan repentinamente, llevándose a Aresh con ellos. Como Romani estaba estableciendo una relación diplomática con Egorova, tenía sentido elegir al caballero más fuerte que tenían para escoltar a la delegación y acabar con las bestias mágicas en el camino. Sin embargo, algunas personas sabían que el propio Aresh se había ofrecido voluntario para la tarea. Además, también se sabía que la familia real de Egorova se había acercado a la familia de Aresh para proponer un compromiso…
El hecho de que la relación de Aresh con Seiichirou fuera un secreto complicaba aún más la situación. Los sirvientes de la mansión de Aresh habían reconocido a Seiichirou como su amo, e incluso la propia Elene había visitado la mansión para informar a Seiichirou del compromiso y ofrecerle consejos, ya que su hermano tenía tendencia a guardarse las cosas para sí mismo.
Aun así, Seiichirou fingía no ver las miradas de sus subordinados. Simplemente asentía a sus consejos y seguía trabajando con estoicismo.
Pero hoy, Norbert se negó a rendirse.
—Señor Sei, ¡es la hora del almuerzo! ¡Vamos a la cafetería! —insistió.
Como Aresh no estaba, Norbert se sentía obligado a suplirlo en cuanto al cuidado y la salud de Seiichirou. Preocupado de que Seiichirou descuidara sus comidas cada vez que se quedaba solo, Norbert arrastró al otro-mundano a la cafetería tan pronto como sonó la campana del descanso para el almuerzo.
Inesperadamente, cuando Norbert estaba a punto de elegir comida para Seiichirou, este terminó llenando su bandeja por sí mismo en silencio.
—Señor Sei… —murmuró Norbert incrédulo.
Seiichirou sabía exactamente qué alimentos eran seguros para él, tal como Aresh le había indicado. Aunque siempre tenía el trabajo en mente y apenas pensaba en otra cosa en general, parecía que la devoción de Aresh hacia él había tenido algún efecto.
Cuando Seiichirou y Norbert estaban a punto de comer, oyeron una voz mientras alguien se acercaba a su mesa.
—Oh, no sabía que ambos estaban aquí. ¿Puedo acompañarlos?
Reconociendo la voz familiar, Seiichirou se volvió a mirar. Vio a un hombre con uniforme oscuro y una capa púrpura sobre un hombro.
—Señor Orzif —saludó.
Norbert tampoco descuidó su saludo, naturalmente de forma más formal.
—¡Vicecapitán Rowder!
Orzif se rio de la diferencia en sus reacciones antes de dejarlos temporalmente para buscar su propia bandeja. Al notar que el vicecomandante hablaba en serio sobre acompañarlos para el almuerzo, Seiichirou se rio para sus adentros. Sabía que Orzif estaba preocupado por él en ausencia de Aresh, aunque el rol del caballero como su guardaespaldas durante la misión diplomática ya había terminado.
A Seiichirou no le molestaba la presencia de Orzif. Después de todo, el caballero era sensato y fácil de llevarse bien. Sobre todo, había tenido la decencia de disculparse por el broche de solapa en nombre de Aresh. A pesar de los nervios de Norbert, los tres terminaron almorzando juntos.
—¡Maldito Aresh! —se quejó Orzif, pero sin verdadero veneno—. Se fue de repente sin avisar, así que el resto de la Tercera Orden de Caballeros tiene que cubrirlo.
Bromeaba culpando a Aresh, probablemente en un intento de animar a Seiichirou. Aunque, como Aresh se había ido al mismo tiempo que terminaba el rol de Orzif como guardaespaldas, en realidad no era una gran molestia para el primo de Aresh. Además, Aresh nunca había sido del tipo que se tomaba el trabajo en serio antes de conocer a Seiichirou, así que si Orzif era honesto, podía manejar la Tercera Orden de Caballeros sin él.
—No se podía evitar. Los egorovianos adelantaron repentinamente su regreso —respondió Seiichirou con calma.
Al notar que Seiichirou defendía indirectamente a Aresh, Orzif y Norbert intercambiaron miradas desconcertadas a pesar de no conocerse bien. No sabían si el otro-mundano se sentía irritado o simplemente estaba siendo su yo habitual.
Para ellos, Seiichirou era una persona extraña que parecía no tener emociones como los demás seres humanos. Las ocasiones en las que había estado cerca de la muerte, como cuando fue agredido físicamente por varios caballeros, no parecían molestarlo en absoluto. Sin embargo, después de haber sido su guardaespaldas por un tiempo, Orzif descubrió que el otro-mundano era capaz de expresar sus sentimientos de una manera sorprendentemente normal. Eso hizo que el caballero reconsiderara su primera impresión de Seiichirou durante sus primeros días en Romani.
Más que carecer de emociones, Seiichirou era simplemente alguien con mucha paciencia. Podía tratar con los demás y responder con educación incluso si la conversación no era agradable. Podía prestar atención a lo que decían Orzif y Norbert mientras comía su almuerzo en silencio.
Después de un rato, otro invitado inesperado se detuvo en la mesa de Seiichirou.
—¡Ahí estás, Kondou-san! —exclamó una chica con un elegante vestido blanco y amarillo mientras jadeaba; había estado corriendo por la cafetería—. ¡Te he estado buscando!
Seiichirou levantó la vista con la boca llena de verduras y vio a Yua señalándolo con el dedo.
—Shiraishi-san, ¿no es de mala educación señalar a los demás? —comentó con indiferencia mientras masticaba.
—¡Oh, lo siento! —Yua bajó rápidamente la mano y se disculpó, pero al instante siguiente golpeó las manos sobre la mesa, haciendo que Seiichirou casi se atragantara de la sorpresa. Claramente, sus habilidades de comunicación y su energía ruidosa no habían mejorado con el tiempo.
—¡Me enteré de todo, Kondou-san! ¿¡Es verdad que el señor Aresh se fue a casarse con la princesa de Egorova!? —exclamó.
Cuando todos en la cafetería ya estaban sorprendidos por la aparición de la chica, la noticia que involucraba a Aresh hizo que sus ojos se abrieran como platos.
La mayoría todavía conocía a Aresh como el tipo poco romántico que nunca se involucraba en relaciones. Muchos habían asumido que se había ofrecido voluntario para escoltar a la delegación de Egorova porque un príncipe extranjero estaba involucrado en la misión diplomática. Ahora que había sobre la mesa un posible compromiso con la princesa egoroviana, la cafetería se llenó de aún más murmullos.
—Eso no es cierto —declaró Seiichirou, con expresión inalterada.
—¿Pero eso es lo que escuché? —preguntó Yua para aclarar.
Seiichirou le dirigió una mirada.
—¿Quién te lo dijo?
—El príncipe Julius me lo contó —respondió Yua con honestidad.
¡Ese príncipe estúpido…! Seiichirou hervía de rabia. ¿¡Estás tan desesperado por hacer que ella olvide a Aresh que le dices esa tontería!? pensó enfadado mientras apretaba el tenedor. Si fuera más fuerte, el tenedor se habría roto en ese momento.
Mientras Seiichirou temblaba visiblemente enfadado, Orzif y Norbert se apresuraron a salvar la situación.
—¡Su Santidad, eso es imposible! —Orzif respaldó la negación de Seiichirou—. Por favor, cálmese.
Norbert expresó su acuerdo:
—¡E-es cierto! No creo que el capitán Indrak hiciera algo así, así que…
A pesar de sus intentos por persuadirla, Yua levantó las cejas.
—Pero, si el señor Aresh rechazó el compromiso, ¿por qué iría igual con ellos a Egorova? —preguntó. Era un punto válido.
Detrás de la pareja asustada, Seiichirou asintió mientras terminaba su bandeja.
—Ah sí, ¿por qué será? —dijo mientras recogía el último bocado de su comida.
Yua estaba molesta con la cara de póker de Seiichirou.
—¡No me vengas con eso, Kondou-san!
En contraste con la calma de Seiichirou, Yua se puso más tensa. Apartó a Norbert y a Orzif y acercó su rostro justo frente al de Seiichirou. Como era de esperar de una chica joven, su piel era impecable vista de cerca.
—¿Y tú estás bien con todo esto? —preguntó Yua consternada—. ¡Pensé que eras el amante del señor Aresh!
La segunda bomba hizo que la cafetería entrara en un alboroto aún mayor. Aquellos que se habían preguntado por qué Aresh cuidaba regularmente de Seiichirou y comía con él todos los días ahora tenían confirmadas sus sospechas.
Seiichirou captó que algunos susurraban entre sí: “Oh, lo sabía…”. No eran tan discretos como creían, pero Seiichirou mantuvo la mirada fija en Yua sin confirmar ni negar nada.
—¿Entonces quieres que vaya a traerlo de vuelta? —preguntó Seiichirou.
La absurda propuesta de Seiichirou dejó a Yua sin palabras por un momento. Luego asintió, para gran sorpresa de Norbert y Orzif. Ignorándolos, dijo:
—¡Sí, y yo te voy a ayudar a hacerlo! ¡Vayamos juntos a Egorova!
—¿Qué… qué estás diciendo, lady Yua? —preguntó Norbert incrédulo—. Eso suena una locura…
—¿Es porque no podrían rechazar tu visita? —preguntó Seiichirou de nuevo a Yua.
Sería la primera vez que Yua se revelara en un país extranjero. Como Egorova tenía una relación diplomática con Romani, no podrían rechazar su presencia como figura importante del país con el que estaban negociando.
—¡Sí! —asintió Yua—. ¡Si es posible, vayámonos hoy mismo!
Orzif no pudo contener su desconcierto.
—Eso… parece bastante imprudente…
Norbert también intervino.
—Conociendo al señor Sei, no creo que acepte…
Seiichirou era conocido por ser calmado y calculador. Fuera del trabajo, priorizaba la eficiencia por encima de todo. No había forma de que abandonara su trabajo de forma imprudente solo para ir a otro país a rescatar a su amante de un matrimonio arreglado. Eso era algo que solo haría el protagonista de una historia.
Pero cuando Norbert miró hacia atrás, Seiichirou ya estaba de pie.
—Está bien, vamos —le dijo Seiichirou a Yua—. Esto es mucho antes de lo que había planeado, pero creo que ya ha pasado suficiente tiempo antes de actuar.
Los tres jadearon y miraron a Seiichirou con asombro.
—Ya he avanzado lo suficiente en mi trabajo durante estos tres días, incluyendo la preparación de los materiales de traspaso. En cuanto deje todo a mis subordinados, puedo salir inmediatamente —dijo Seiichirou, subiéndose las gafas—. Ahora, vayamos a Egorova —anunció con confianza.
La sonrisa de Yua se extendió por su rostro como una flor que florece, mientras que los gritos de Orzif y Norbert resonaban por toda la cafetería.