Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu
Capítulo 23: Me pidieron que explicara su temperamento
Seiichirou fue recibido en la puerta por Valtom. La calidez de la bienvenida se disipó en cuanto notó a Elene en las escaleras. Un suspiro escapó de los labios de Seiichirou.
—¿Qué cara es esa?
—Nada…
No tenía energía suficiente para inventar una excusa, así que simplemente giró la cabeza hacia otro lado.
—¿Y Aresh…?
Le preguntó a Valtom. Valtom respondió negando con la cabeza en silencio. Parecía que Aresh tampoco regresaría hoy.
—Ya veo.
La mente de Seiichirou se apagó, y subió las escaleras rumbo a su habitación. Elene estaba delante de él, con los ojos clavados en su cabeza como si quisieran atravesarla. Pero en ese momento no tenía ganas de lidiar con ella.
Después de todo, tenía que prepararse para presentar a East ante las familias reales de otros países al día siguiente. No le quedaba ni una gota de energía para desperdiciar en un encuentro como ese.
—Oye…
Ella inició la conversación, así que ya no pudo ignorarla. Se detuvo, preparándose mentalmente para lo que viniera.
…¿Qué pasa?
Tras un largo silencio, siguió subiendo las escaleras, impaciente por la falta de respuesta. Una expresión de fastidio cruzó su rostro.
…¿Cómo te fue el trabajo hoy?
Lo pensó un momento antes de responder.
—Lo siento, pero no puedo hablar de eso. Es información sensible que concierne a las familias reales de otros países.
Seiichirou se preguntó por qué se molestaba en preguntar eso después de haber descubierto ayer en qué consistía su trabajo. Ella frunció el ceño ante su respuesta. Él estaba de mal humor, pero le costaba encontrar una forma amable de decirlo.
—¡Está bien! No te desquites conmigo.
Se alegró de que ella captara la indirecta. Le hizo una reverencia y continuó hacia su habitación.
Al fin llegó a su cuarto y tomó la profunda respiración que no había podido dar en todo el día. Milan le trajo ropa cómoda para que pudiera relajarse.
—¿Está cansado, señor Seiichirou?
—No… Sí.
Seiichirou empezó a negarlo, pero se detuvo al darse cuenta de que no tenía nada que ocultar.
Cuando llegó a este mundo, trabajaba con la mentalidad de que nadie estaba de su lado. Pensaba que Aresh era el único que se preocupaba por él, pero al reflexionar más, se dio cuenta de que el personal de la mansión siempre había sido amable y atento con él.
Pavel había puesto sangre, sudor y lágrimas en cada comida que preparaba para Seiichirou. Milan siempre atendía todas sus necesidades diarias, pero también respetaba cuando él quería hacer las cosas por sí mismo.
Valtom era estricto en la forma en que dirigía la casa, pero Seiichirou siempre era su prioridad, solo por detrás de Aresh.
Aunque solo lo llamaba “un lugar al que regresar”, sentía el calor de las personas de esa casa. Podía sentirlo de parte de quienes no eran Aresh, como si todos fueran su familia.
Por eso se sintió impulsado a decirle la verdad a Milan y no desviar la conversación como solía hacer cuando alguien mostraba preocupación por él.
—¿Qué es lo que la señora Elene ha venido a pedirme?
La pregunta de Seiichirou también era, indirectamente, una forma de preguntar cuándo se iría ella a casa. Milan puso la mano en su mejilla regordeta e inclinó la cabeza pensativa.
—Dijo que su esposo está ocupado con el trabajo, así que solo vino aquí para pasar el rato.
—¿Entonces por qué viene a la casa de su hermano menor cuando él ni siquiera está presente?
—Como su esposo trabaja en el palacio, tal vez se siente mejor solo estando más cerca de él.
—Ah…
Eso lo hizo detenerse. ¿Todo porque su esposo trabajaba en el palacio? ¿Irrumpía en la casa de su hermano solo para sentirse más cerca de su esposo?
Si ese fuera el caso, debería haber ido a la mansión Indrak en la capital real.
Allí también habría visto a Aresh. ¿Por qué venía aquí a la mansión de su hermano si sabía que él no estaba?
Incluso si solo fuera para informarle del compromiso de Aresh y ver cómo estaba, de alguna manera todo se sentía extraño e incómodo.
Aun con Aresh ausente, no había razón para preocuparse. Si le dijeran que se fuera, no había forma de que el personal de la mansión lo dejara marchar.
Además, Elene nunca le había dicho que se fuera.
Aresh no le había contado mucho sobre la familia Indrak, pero sí sabía que tenía tres hermanos: dos hermanos mayores y una hermana mayor.
Elene no solo era la única hija, sino también la más cercana en edad a Aresh.
¿Qué implicaba ser la única hija en una familia aristocrática llena de hijos varones?
El sucesor ya había sido elegido, y el asistente del sucesor también estaba determinado.
Por último, su hermano menor, Aresh, era reconocido por su talento.
—La señora Elene es deslumbrantemente hermosa y una mujer de excelente ética de trabajo, pero con su hermano menor siendo Aresh…
Milan misma había sido inicialmente doncella de la familia Indrak. Se retiró después de dar a luz a un hijo. Cuando crió a su hijo hasta una edad en la que podía volver a trabajar, Aresh la contactó para que viniera a trabajar para él. Así que lo conocía desde que era niño.
De pequeño ya mostraba signos de ser un prodigio. Una vez que los demás se dieron cuenta, lo tutoraron en muchas materias y aprendía tan rápido como le enseñaban. Sobresalía en artes marciales y era poderoso en el uso de la magia.
La señora Elene era diferente. Le dijeron que no necesitaba artes marciales por ser mujer. Sin embargo, estudió aún más duro, decidida a no perder contra su hermano menor. Ahora tenía 26 años, cuatro años mayor que Aresh.
Sin embargo, sus sueños de dedicarse a la investigación mágica se derrumbaron cuando le dijeron que no tenía suficiente poder mágico.
A diferencia de ella, su hermano menor destacaba como el comandante más joven de la historia de la Tercera Orden de Caballeros.
—¿Están… en malos términos?
—No, señor Seiichirou, no es así. El señor Aresh es el único hermano menor de la señora Elene, así que lo quería muchísimo cuando eran niños. Tanto el señor Aresh como la señora Elene son bondadosos. Sin embargo, son un poco… poco tacto.
Seiichirou pensó en Aresh y en cómo tal vez le molestaba que Elene recibiera tanta atención.
Al día siguiente, Seiichirou se despertó temprano para poder salir sin que Elene lo viera. Se reunió con Orzif y se dirigieron al departamento de magia.
—¿Estás seguro de que el mago del que todos están tan preocupados por ser tan descuidado y el genio mago que tienen en mente los enviados de Egorova es la misma persona?
—Sí, lo son. Soy consciente de que el señor East es un genio, y así fue como se convirtió en subdirector del Departamento de Magia.
Sin embargo, si se pesaban los beneficios frente a los riesgos de él como persona, el balance era más o menos parejo.
—Me has contado muchas cosas sobre él, pero ¿qué debería preocuparme específicamente?
Orzif no estaba directamente involucrado en los asuntos del departamento de magia. A estas alturas, la cantidad de información que había recibido sobre el señor East tanto de Romani como de Egorova debía haberle dificultado formarse una imagen mental clara de este hombre.
—Ah, bueno, es un muy mal oyente. Tienes que repetirle lo que intentas decirle porque nunca entiende a la primera.
Sus pensamientos podrían estar enfocados en algo completamente diferente mientras le hablas, o tal vez hay un retraso antes de que la información llegue a su cerebro.
—Además, cuando habla, especialmente sobre algo que le apasiona, se emociona demasiado y empieza a usar un lenguaje muy informal… Y luego, bueno. Es como hablar con un niño de 5 años.
—¿Un niño?
Seiichirou se dio cuenta de que había un parecido sorprendente con el hijo de su primo en su mundo original. No tenía habilidades básicas de vida, derramaba cosas, hacía desastres y nunca los limpiaba.
—¿Pero también es un genio mago y subdirector?
—Sí, todo eso en una sola persona.
Pensar que todas esas cualidades existían en una sola persona, pero además era el subdirector de un departamento.
—No solo es físicamente débil, sino que también tiene poca capacidad para controlar su enfoque mental. Cuando encuentra algo que le interesa, se convierte en una fuerza imparable que muestra la fuerza que le falta en todos los demás aspectos de su vida. Cuando eso pasa, hay que frenarlo.
—Oh… ya veo. Por cierto, estás muy pálido. ¿Estás bien?
Mientras Orzif forzaba una respuesta a medias, examinó su rostro. Seiichirou empezó a preguntarse si había elegido bien las palabras.
—Mi cara siempre se ve así.
Toda su vida le habían dicho que parecía pálido, así que no podía considerarlo algo fuera de lo normal. Orzif ladeó la cabeza, cuestionando la respuesta.
—No, hoy te ves más agotado de lo habitual… Espera, no quise decirlo así.
Se preguntó si Orzif estaba intentando empezar una discusión con él.
—Ah, en fin. Me dijeron que era responsable de cuidarte, y tengo miedo del castigo que recibiría de Aresh si te pasara algo. Por favor, cuídate.
…Haré lo mejor que pueda.
Mientras hablaban, divisaron a un grupo exuberante que exudaba elegancia bajando por el pasillo de unión.
Lars y los demás delegados egorovianos. Con ellos venían dos guías: Zoltan y Kuster.
—Buenos días.
Puso la mano bajo el pecho y dio el saludo típico al estilo romani.
—Buenos días, Seiichirou.
Se sorprendió de que lo llamaran por su nombre, pero Lars le dedicó una sonrisa refrescante.
Por otro lado, Luciano, que el día anterior estaba emocionado ante la posibilidad de ver a East, tenía el rostro completamente caído.
—¿Cómo está, señor Luciano? ¿Se siente bien?
Orzif lo llamó al notar su estado. Luciano levantó la vista y miró hacia Lars con aprensión.
—Ah, sí, solo está un poco decepcionado. Luciano, ¿por qué no le pides consejo a Seiichirou?
—¿Pedírmelo a mí?
Mientras caminaban hacia el departamento de magia, Lars hizo la sugerencia mirando hacia atrás, hacia Seiichirou.
—Ah, sí. Seiichirou, estás comprometido con un noble de este país, ¿verdad?
—Ayer fuimos a la casa de nobles romani como parte de una propuesta de matrimonio, pero nos rechazaron.
—¿¡Qué!? ¿Quién en su sano juicio cree que tiene derecho a rechazar una oferta de la familia real egoroviana?
Zoltan estaba indignado, aparentemente sin entender lo que ocurría.
—Fue el hijo del marqués Indrak.
—¿Qué?
—¿Qué?
Solo había un hijo soltero en la familia Indrak: Aresh.
Orzif y Kuster lo miraron fijamente al mismo tiempo.
Sus miradas le quemaban agujeros, pero él no reaccionó.
—Dijo que recientemente se había comprometido.
—Pero no podíamos rendirnos con alguien tan excelente como él… Escuchamos que tú estás recientemente comprometido y locamente enamorado de un noble de este país. Esperábamos que pudieras darnos algún consejo sobre cómo ser más atractivo para uno. ¿Cómo se conquista el corazón de un noble romani?
En ese momento, Seiichirou deseó desaparecer completamente del mundo mientras atraía aún más miradas que le quemaban agujeros. Tal vez así finalmente sería libre de esta situación que superaba con creces el colmo de lo inquietante.