Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu
Capítulo 20: Nos solicitaron
A pesar de que su rostro ardía de vergüenza, Seiichirou logró mantener la compostura y planteó su hipótesis sobre cómo el entorno afecta al desarrollo del poder mágico, buscando la confirmación de Cielo.
—¿Estás diciendo que el entorno en el que vive una persona podría influir en cuán poderoso se desarrolla su magia? —preguntó Cielo.
—Sí —confirmó Seiichirou—. Empecé a considerar esta posibilidad después de observar a los egorovianos.
Cielo cruzó los brazos y se dejó caer en el sofá, perplejo.
—Nunca había pensado en eso…
Ante la insistencia del doctor, Seiichirou se sentó frente a él y continuó.
—Nuestra comprensión actual es que la cantidad de poder mágico depende de la linaje, ya que los magos más poderosos suelen ser nobles en su gran mayoría.
Además, las personas con magia a menudo requieren una educación especial para controlarla, algo que los nobles pueden costear fácilmente. Los niños de origen común o casos extremos, como Siegwold, tenían que conformarse con ser enviados a la iglesia para ayudar a controlar su magia.
—Y todos sabemos que diferentes estatus sociales conllevan diferentes circunstancias —señaló Seiichirou con intención.
—Claro, se podría decir eso —aceptó Cielo.
—Aún es una hipótesis, por lo que me gustaría contar con tu cooperación para verificarla —propuso Seiichirou—. He estado pensando que, si lográramos aumentar el número de personas con magia poderosa, podríamos ayudar a solucionar la escasez de mano de obra.
Al escuchar eso, los anteojos de Cielo brillaron.
—Eso significa… ¡Si eso fuera posible, no tendríamos que competir con la iglesia para conseguir personas que puedan usar magia de sanación!
La magia de sanación era difícil de controlar debido a su naturaleza sensible, por lo que solo quienes poseían una gran cantidad de poder mágico y habían aprendido a dominarlo podían convertirse en sanadores. Por ejemplo, Yua era una excelente sanadora que encajaba perfectamente en esta descripción: como Santa, ya tenía un nivel muy alto de poder mágico y había recibido el entrenamiento más elevado directamente del palacio real.
Los sanadores estaban tan solicitados que el palacio real y la iglesia —las dos autoridades más poderosas del reino— siempre competían por ellos. Los sanadores en los pueblos de la gente común solían arreglárselas con remedios populares mezclados con el poco de magia de sanación simple que poseían.
—En efecto —retomó Seiichirou—. Si logramos poner ese conocimiento en práctica, podríamos abrir una escuela enfocada en el control mágico, ya que eso juega un papel enorme en el uso eficiente del poder mágico.
Seiichirou pensaba personalmente que este tipo de escuela sería mucho más eficiente para formar usuarios de magia que se convirtieran en magos poderosos. Las instituciones académicas a las que asistían principalmente los nobles ofrecían muchos cursos, pero la mayoría no eran necesarios para convertirse en sanador. En resumen, era la diferencia entre una universidad y una escuela técnica o vocacional.
—Hablaré con el Primer Ministro sobre este tema de desarrollo de recursos humanos —anunció Seiichirou—. Además, ¿puedo informarle también de tu participación?
—¡Por supuesto, estoy dentro! —expresó Cielo con aprobación.
Seiichirou hizo una pausa y miró a Cielo con expresión seria.
—Dicho eso, no sabemos cómo un crecimiento repentino del poder mágico afectará al cuerpo humano, y hay otros temas de derechos humanos a considerar, por lo que queremos proceder con precaución.
—Entiendo tu punto sobre ser cauteloso al expandir los límites del cuerpo para la capacidad mágica —asintió Cielo—, pero me perdí en lo de “derechos humanos”. ¿Podrías explicarlo?
—Bueno —respondió Seiichirou—, creo que a medida que aumenta la capacidad mágica de las personas, existe la posibilidad de que otros aprovechen ese desarrollo y las obliguen a realizar más trabajo del que pueden soportar.
Otro ejemplo sería forzar a niños a ir a lugares peligrosos con altos niveles de elementos mágicos para aumentar su poder mágico. Incluso podría incentivar a algunos a iniciar un negocio ilegal haciéndolo sin supervisión de las autoridades.
Cielo negó con la cabeza.
—Nah, yo lo veo más como una cuestión de opinión personal, ¿por qué frenar el plan preocupándose por eso?
Dado que provenían de mundos diferentes, era natural que Seiichirou y Cielo tuvieran puntos de vista distintos respecto a los derechos humanos, aunque estaba claro que el mundo de Seiichirou era mucho más avanzado en ese aspecto. Después de todo, este reino no tenía problema en secuestrar personas de otros mundos para lograr sus objetivos, por lo que era razonable asumir que la mayoría en el reino compartía la visión de Cielo.
Una vez más, Seiichirou se sintió ingenuo por no haber considerado esto de antemano, pero no tenía intención de ceder.
—No, no podemos permitirnos ignorar estos temas y desperdiciar el valor de este potencial recurso humano. Al fin y al cabo, los recursos humanos son finitos —explicó Seiichirou—. Como el programa estará vinculado al plan de desarrollo de recursos humanos del reino, debemos tomar precauciones contra la aparición de negocios turbios en el sector privado. Este reino se sostiene en la confianza de sus ciudadanos.
En el mundo anterior de Seiichirou existían suficientes datos que demostraban que una mala gestión podía llevar a diversos incidentes lamentables, incluso a pérdida de vidas. Conocer este hecho era importante para evitar catástrofes en el futuro.
Cielo finalmente comprendió lo que Seiichirou quería decir.
—Kondoh, realmente tienes una forma muy interesante de pensar —comentó—. Bueno, todo está bien para mí, pero ¿no estás asumiendo demasiado? Aresh me pidió que también cuidara de tu salud.
—Estaré bien —dijo Seiichirou con confianza.
—¿Con qué base puedes decir eso, me pregunto…? —Cielo lo miró con escepticismo—. ¿Realmente ha ido tan bien guiar a la delegación egoroviana? Apuesto a que hoy vas a estar ocupado de todos modos, ¿verdad?
Seiichirou notó la preocupación en la voz de Cielo, pero aún tenía su orgullo.
—Hoy tengo muy poco que hacer.
Al igual que la vez anterior, si Seiichirou iba al Departamento de Magia Real, se divertiría mucho con esos idiotas de la investigación, especialmente porque East estaba ausente hoy. Había sido solicitado por la Primera Orden de Caballeros para acompañarlos al pueblo.
Al pensar en el departamento de magia, Seiichirou recordó de repente un recuerdo en particular.