v3 - Capitulo 6
Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu
Capítulo 6: Tuvimos una reunión
La reunión se llevaba a cabo en una de las varias salas de reuniones de la corte real. Era una habitación sencilla y pequeña, pero aun así probablemente tenía el ancho de veinte tatamis. Cuatro sillas rodeaban el escritorio.
—¡No esperaba que te seleccionaran de la Tercera Orden de Caballeros, vicecomandante Rowder! ¡He oído hablar de ti desde hace mucho tiempo, así que estoy honrado de tener esta rara oportunidad de estar contigo!
—Bueno, nosotros de la Tercera Orden solemos estar en expediciones, ya sabes.
—Pero deberían asistir a reuniones como esta de vez en cuando…
Zoltan, que adoraba la alta sociedad, hablaba muy emocionado. No parecía darse cuenta de que Seiichirou era la figura principal de esta misión y que Orzif era solo un guardaespaldas. Corregirlo sería demasiado molesto y, sobre todo, sería mejor evitar que el elitismo de Zoltan causara conflictos durante la reunión, así que Seiichirou se giró en silencio hacia otra persona en la habitación.
El otro hombre, un funcionario de la División de Magia Real, era el asistente de Zoltan. Estaba en la mitad de los treinta, con un aire calmado y sereno, y se llamaba Kuster.
Seiichirou supuso que Zoltan lo había elegido personalmente como asistente debido al origen noble de este hombre.
—Cuánto tiempo sin verte.
—Sí, ha pasado un poco, señor Kondoh.
Ya se conocían, ya que Kuster solía venir al Departamento de Magia Real por trabajo.
—Por cierto, sobre esa persona…
—Está bien. Ha estado absorto en su investigación con la piedra mágica que trajiste y se ha encerrado desde el otro día porque encontró una nueva forma de usarla.
—Me alegra oír eso.
Orzif, que había visto a Kuster y Seiichirou asintiendo mutuamente, intervino en la conversación.
—¿Qué significa eso de “esa cosa”?
Zoltan se dio cuenta y respondió frunciendo el ceño.
—Ah… Es sobre mi subdirector.
—¿El subdirector, eh? Ahora que lo pienso, ¿tu asistente aquí no es el subdirector?
Zoltan era el director del Departamento de Magia Real.
Orzif era el vicecomandante de la Tercera Orden de Caballeros.
Seiichirou era el subdirector del Departamento de Contabilidad.
Por alguna razón, en lugar del subdirector, era el asistente personal de Zoltan quien asistía a esta reunión…
—¡De ninguna manera! ¡No puedo dejarlo salir a la luz!
—Sí, y tengo su permiso para asistir a esta reunión, así que haré lo mejor que pueda.
Orzif, que solo había visto a los dos desde lejos en público y los conocía solo por rumores, miró a Seiichirou en busca de respuestas, para saber si el hombre en cuestión, del que se decía que era un excelente mago, era tan peculiar como insinuaban.
—Después de todo, esta misión involucra a invitados de un país extranjero.
Seiichirou respondió con una cara inusualmente seria, y Orzif decidió no insistir más en el tema.
—Le di una distracción para que no salga de su nido durante toda esta misión.
—Gracias por tu arduo trabajo, señor Kondoh.
Orzif fingió no oír esas conversaciones.
Así, la reunión fue dirigida por Seiichirou de principio a fin.
Esto se debía a que la cantidad y variedad de materiales que él producía eran sobresalientes, y dependían de él para las instrucciones.
Kuster, del Departamento de Magia Real, también presentó materiales sobre fórmulas mágicas y métodos de investigación, pero eran demasiado técnicos para que Seiichirou los entendiera. Sin embargo, según Orzif, solo eran esquemas generales y las partes importantes estaban omitidas.
Ciertamente, no había necesidad de exponerlo todo a un visitante de un país con el que aún no habían establecido una relación diplomática formal. Si esta vez salía bien, Kamil y los demás del departamento legal se encargarían del resto.
Una vez más, los roles se dividieron entre Zoltan y Orzif, quienes actuarían como representantes y guías, y Kuster y Seiichirou, quienes los asistirían explicando los detalles a los invitados.
Seguro que los invitados querrían que les mostraran los alrededores, pero tal vez solo estarían interesados en ver el Departamento de Magia Real y la torre donde se realizó la invocación.
Dicho eso, a cierta persona en mente había que empujarla bien profundo en su nido antes de entonces.
—Lo primero es lo primero, el banquete de bienvenida.
—Oh, como uno de los invitados es un príncipe, personal real debe salir a entretenerlos. Según recuerdo, el príncipe Julius será quien organice el evento.
—¿Eh…?
Seiichirou, que estaba volviendo a ordenar el montón de materiales, no pudo evitar mostrar su sorpresa en medio de la conversación. Era la primera vez que oía que se celebraría una fiesta después.
—¿Por qué, qué pasa? Como el príncipe Julius es el próximo rey, es natural que entretenga a invitados de otros países.
Zoltan lo dijo como si fuera obvio, pero ese no era el problema.
—Viene una delegación real de otro país, ¿verdad? Es natural hacer una fiesta de bienvenida.
Las palabras de Orzif hicieron que Seiichirou se diera cuenta de que tenía una idea diferente sobre cómo funcionaría la diplomacia, dada las reuniones de presentación a las que había asistido con otras empresas cuando estaba en Japón.
—¿Eso significa… que yo también tengo que asistir?
—Por supuesto que sí.
—Qué fastidio…
Tras terminar la reunión y sus labores normales, Seiichirou regresó a casa y entró en su habitación sin hablar con la doncella, Milan. Se sentó en la cama, reflexionando sobre lo que había pasado durante el día.
Pensar que habría una fiesta el primer día…
Era comprensible que uno de los invitados fuera miembro de la realeza, pero no esperaba una cena de bienvenida. O más bien, Seiichirou, un hombre de negocios japonés moderno, originalmente no tenía la opción de “fiesta” en su diccionario.
Esto significaba que tenía que rehacer sus materiales de presentación… No, más importante aún, tenía que asistir a esa fiesta él mismo. ¿Cuál era el código de vestimenta? ¿Cuáles eran las reglas de etiqueta?
Aunque llevaba ocho meses en este reino. No era la primera vez que pasaba por algo así.
Se acordó del atuendo que usó en el banquete antes de la expedición… ¿Debería depender de Norbert esta vez también?
No, como era un funcionario, ¿no podía simplemente usar su uniforme de trabajo? ¿Estaría siquiera permitido…?
Mientras agonizaba con eso, aparentemente el dueño de la casa había llegado.
—Seiichirou, ¿ya estás aquí?
Seiichirou levantó la vista cuando finalmente notó a Aresh, que ya se había cambiado a ropa casual, entrando en la habitación desde el dormitorio conectado.
—Ah… Bienvenido a casa, señor Aresh.
—Oye, no me llames así.
—Ah, disculpa, Aresh.
A Aresh realmente le disgustaba que Seiichirou lo llamara “señor”.
Como mero funcionario de otro mundo, Seiichirou no tenía permitido dirigirse a Aresh, que era un noble y líder de una orden de caballeros, de manera tan íntima a menos que estuvieran en casa. De hecho, le habían dicho que hablara menos formalmente con él, pero también le habían dicho que tomara su tiempo con eso.
—¿Hay algo que te preocupa del trabajo?
Cuando Aresh le preguntó por su trabajo, Seiichirou sonrió y respondió.
—No, no es un problema. Solo es sobre la cena…
—También escuché sobre eso. Ya preparé tu atuendo y todo.
—¿Eh?
Al oír eso, Seiichirou abrió mucho los ojos.
Aresh, que parecía inusualmente inocente, abrió la boca.
—Ropa y adornos para la cena de gala. Ya los preparé para ti. Como probablemente estarás trabajando hasta el último minuto del día, ya hice los arreglos con el palacio para ese día.
En serio, ¿hasta dónde llegaba Aresh cuando se trataba de Seiichirou?
—Eso… es muy útil. Muchas gracias… Pero ¿cómo sabías que habría una cena de gala?
—Viene una delegación real de otro país, ¿verdad? Es natural que se realice un evento como este.
Seiichirou ya conocía el sentido común de la sociedad aristocrática, pero no pudo evitar tragar saliva.
—Pero…
Aresh se sentó junto a Seiichirou, y la lujosa cama crujió un poco.
Aresh tomó la mejilla de Seiichirou con su gran mano y se inclinó para besarlo espontáneamente en los labios.
—Mmh… ¿Aresh?
Los labios que tocaban los suyos se separaban ocasionalmente y volvían, besándolo de nuevo desde otro ángulo. Cuando Seiichirou sintió el calor del cuerpo de Aresh desde la gran mano en su espalda, el otro-mundano abrió los ojos.
—La delegación llegará pasado mañana, ¿verdad? Tendré que ponerte la barrera ahora, entonces.
En este mundo donde existía la magia, la barrera actuaba como un traje protector para el vulnerable Seiichirou. También prevenía los efectos del maná, que también eran venenosos para él, pero como solo afectaba el exterior del cuerpo, la barrera era ineficaz contra el maná contenido en la comida o las drogas.
Irónicamente, la magia terminaba siendo muy útil para que Seiichirou sobreviviera, aunque su tolerancia a ella aún era baja.
Dado que la misión involucraba fuertemente la magia, la cantidad de poder mágico al que estaría expuesto Seiichirou sería tan alta que existía el riesgo de que sufriera intoxicación mágica en algún momento.
—Aún quedan dos días, sin embargo…
Seiichirou había planeado pedir la barrera durante el día anterior a la cena, pero no esperaba que pudiera hacerse hoy. Cuando preguntó al respecto, los ojos amatista de Aresh se oscurecieron. El caballero no parecía divertido.
—Tengo que hacerlo con cuidado, ¿sabes? ¿Crees que sería mejor dedicar un día entero a ello en comparación con aclimatarte lentamente durante dos días?
—Prefiero lo segundo…
Seiichirou respondió, después de considerar la energía que había usado en su trabajo hoy, mientras hacía una mueca. Aresh, por otro lado, se quedó con la boca abierta por la sorpresa.