v3 - Capitulo 4


Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu


 

Capítulo 4: Protesté

A/N: ¡Gracias por el primer lugar en el ranking semanal!

Incluso dentro del palacio, el edificio principal era el núcleo de la administración. Como también contaba con salas para recibir a emisarios extranjeros, tenía un diseño interior magnífico junto con una estricta seguridad. Hasta la alfombra era tan lujosa que amortiguaba el sonido de los pasos. Pero esta vez, ni siquiera eso pudo absorber los fuertes golpes de las botas negras que recorrían vigorosamente el edificio.

—¡C-Capitán Indrak! ¡Debe solicitar una audiencia…!

—Eso no es necesario. Apártate.

Apartando a los Caballeros de la Segunda Orden que custodiaban a los dignatarios y que lo seguían de cerca, el hombre abrió de golpe las puertas de la oficina.

—Vaya, el capitán Indrak. No tenía cita para reunirse conmigo. ¿Es algo urgente?

Tal vez ya lo había adivinado por el alboroto de afuera, o quizás lo sabía desde el día anterior, que algo así iba a ocurrir. Kamil, el dueño de la habitación, se quitó las gafas con tranquilidad desde detrás de su escritorio.

Frente a él estaba el caballero más fuerte del Reino de Romani, cuya mirada tranquila pero amenazante no mostraba señales de calmarse.

—Ya debes saber por qué estoy aquí.

La sonrisa de Kamil no vaciló, solo sus ojos azul grisáceo se desviaron hacia un lado.

Detrás del furioso Aresh, una voz habló.

—Disculpe la interrupción.

Seiichirou asomó la cabeza desde detrás de la capa negra de Aresh y se disculpó, aunque no sonaba para nada arrepentido.

—Esto me va a causar problemas, Seiichirou. Tienes que mantener las riendas firmes.

Al ver que Kamil se levantaba de su asiento como diciendo “Qué fastidio”, el asistente procedió a guiar a Seiichirou y a Aresh hacia un sofá en la zona de recepción.

—Lo intenté, pero…

—Eres tan… tsk, ¡cada vez que pienso que eres solo dócil, haces esto! ¡Siempre! ¡Qué astuto!

—¿Acaso no es la astucia uno de los méritos de Seiichirou?

Bueno, entonces, ¿qué actitud tan dócil usó para conquistarte? Por favor, cuéntamelo.

Cuando Kamil miró a Seiichirou con deleite brillando en sus ojos y un toque de sensualidad adulta, Aresh frunció los labios y empujó a Seiichirou detrás de él.

Con los hombros temblando por las risas contenidas, Kamil volvió a ofrecerles asiento a los dos.

Tras sentarse de mala gana, les prepararon té.

Justo cuando Seiichirou extendió la mano para tomar la taza, Aresh le agarró la mano. Tomó la taza, la olió primero, dio un sorbo y finalmente le permitió a Seiichirou tomarla.

—Parece casi como si sospecharas que está envenenado.

—Es porque la última vez que le sirvieron té, le revolvió el estómago.

—¿En serio? Seiichirou, eso fue culpa mía.

—No, eso ya pasó hace mucho. También fue por mi descuido.

Sería molesto que Kamil se disculpara por una historia vieja de hace más de medio año, cuando apenas tenía tolerancia al maná. Ahora que había desarrollado una bastante buena tolerancia, la mayoría de los consumibles no le hacían daño, excepto las bebidas alcohólicas y los cigarrillos, que contenían cantidades especialmente altas de maná.

—Bueno, por favor absténganse de esa actitud delante de los invitados. Podría convertirse en un problema diplomático.

Como para volver a llevar la conversación al tema principal, Kamil mismo comenzó a hablar, y los ojos de Aresh volvieron a mostrar un atisbo de indignación.

—¿Acaso hay tal escasez de funcionarios en nuestro país que tenemos que elegir a un oficial tan débil que debe tener cuidado incluso antes de beber una taza de té, alguien sin resistencia a la magia? ¿Realmente no hay nadie más que él que pueda servir como guía en una misión diplomática cuyo propósito es observar la magia?

—Jajaja, parece que salir con Seiichirou también te ha dado un sentido del sarcasmo.

En el pasado, a Aresh no le gustaba perder tiempo hablando y por eso era conciso y directo. Uno podría pensar que no revelar emociones ni pensamientos era una habilidad esencial para un noble, pero Aresh —bendecido con inteligencia, poder mágico y fuerza— consideraba esos esfuerzos una pérdida de tiempo.

—No cambies de tema. Te estoy preguntando qué pasa con este proceso de selección.

Se preguntaba si estaba bien que Aresh fuera tan grosero con el primer ministro. Si esto fuera su mundo anterior, la posición de Kamil sería equivalente a la cabeza del gobierno. Sin embargo, este era un país donde la administración y el ejército eran independientes, y por lo tanto sus posiciones eran más o menos del mismo nivel.

—Todo está patas arriba… ¿Acaso entiendes siquiera el estilo de trabajo de Seiichirou?

La razón por la que investigaron la magia de transferencia, y la recaudación de fondos y la creación del sistema para ello, todo se debió a Seiichirou. Solo por el trabajo en sí, no había nadie más calificado que él.

Para ser honesto, incluso si Seiichirou estuviera en la posición de Kamil, él mismo se habría recomendado.

—…Lo entiendo.

Aresh miró de reojo a Seiichirou.

Sabía muy bien que Aresh no estaba subestimando ni menospreciando el trabajo de Seiichirou. Seiichirou asintió ligeramente. Al verlo, Aresh mostró una expresión algo aliviada.

Claro, Seiichirou era quien mejor podía entender y explicar la situación, pero eso ignoraba el hecho de que provenía de otro mundo y no tenía resistencia al maná ni al poder mágico.

Desde el punto de vista diplomático, y con un príncipe como contraparte, se debería elegir a una persona cuya posición fuera equilibrada. Teniendo eso en cuenta, era extraño que Seiichirou, un gerente medio sin ningún rango cortesano, un simple funcionario del departamento de contabilidad, fuera el elegido.

—Este tipo tiene más probabilidades de morir que nosotros. La última vez también estuvo en peligro de muerte, con el incidente de la iglesia.

—Esta vez planeamos hacer los arreglos adecuados para su protección.

—Es la primera vez que escucho eso.

Fue Seiichirou quien reaccionó a las palabras de Kamil.

No tenía ninguna duda de que serían solo Zoltan y unos pocos asistentes del Departamento de Magia. Sin embargo, cuando se trataba de guardias, tendría que ser la Segunda Orden de Caballeros. Seiichirou no se llevaba bien con la Segunda Orden de Caballeros.

En una ocasión había sido víctima de un acto de vigilantismo por faltarle el respeto a una santa, y había aprovechado al máximo el incidente para exigir compensación y forzar un trato político.

Además, Radim, el Comandante de la Segunda Orden de Caballeros, había estado insistiendo fervientemente para que se uniera al equipo de apoyo amoroso del Príncipe y la Santa, y él quería tener lo menos que ver posible con eso.

—En ese caso, yo seré tu guardia.

¿Qué estaba diciendo este tipo?

Seiichirou no pudo evitar que sus emociones se reflejaran en su rostro mientras miraba al hombre a su lado.

Aresh era miembro de la Tercera Orden de Caballeros. Más aún, era su Comandante.

La Tercera Orden de Caballeros era especial entre las órdenes, ya que estaba muy versada en magia; era la organización clave del país que se encargaba principalmente de las bestias mágicas dentro y fuera del territorio. Eran la primera línea, por así decirlo.

No había manera de que pudiera ser el guardia de un simple funcionario.

—¿Tú? ¿El Capitán de la Tercera Orden de Caballeros?

Los ojos de Kamil se abrieron de par en par.

—¿Acaso no es un asunto importante para el futuro de nuestro país?

¿Entonces quería argumentar que no era problema si él aparecía, usando esa excusa?

—Es cierto que ustedes, la Tercera Orden, tienen un amplio conocimiento en magia, pero aquí estarían realizando mucho trabajo de primera línea y no realizarían labores dentro de la corte.

—Esto también forma parte del importante plan de promoción de nación mágica de nuestro país, un aspecto crucial que afectará enormemente el futuro de nuestra diplomacia. Como asunto de importancia nacional, la Tercera Orden no puede dejarlo de lado.

—¿Qué? ¿Entonces estás diciendo que la Tercera Orden cooperará plenamente con nosotros en este asunto?

¡Ah, esto es…!

Seiichirou intentó agarrar el brazo de Aresh, pero la boca de Aresh fue más rápida.

—Por supuesto.

Ay, ay…

Pudo ver cómo las comisuras de la boca de Kamil se curvaban en una sonrisa.

Había caído en la trampa.

—¡No estoy de acuerdo con esto…!

Mientras Aresh golpeaba los puños contra el escritorio y murmuraba para sí mismo como si estuviera reuniendo todas sus fuerzas, Seiichirou solo pudo responder con un suspiro.

Ahora que lo pensaba, había estado en la palma de la mano de Kamil desde el principio.

Una cita repentina en el día libre de Aresh no cambiaría el hecho de que Aresh sería informado antes de que terminara el día. Era obvio que el hombre no se convencería aunque Seiichirou lograra transmitir la noticia con calma.

La misión seguía siendo un gran proyecto nacional. Era un hecho indiscutible que Seiichirou tenía que estar involucrado como asistente y Aresh no era tan estúpido ni ciego como para negarlo.

Por eso, el deseo de Aresh de proteger a Seiichirou fue utilizado para involucrar a la Tercera Orden, otro grupo élite mágico que normalmente solo se enfocaba en la primera línea, en la misión.

—No, el que más en desacuerdo está soy yo.

En la oficina de Aresh, el Capitán de la Tercera Orden de Caballeros, el que había sacado la peor parte, Orzif Rowder, el Vicecapitán de la Tercera Orden de Caballeros, estaba frente a su Capitán con la cabeza gacha y al suspirante otro-mundano, un funcionario del departamento de contabilidad. Levantó la mano y protestó.

—Escuché que viene una delegación de Egorova. Y también me enteré de que el otro-mundano… Kondoh aquí, está involucrado en ello.

Soltó un breve suspiro y volvió a dirigir su mirada al hombre que era su superior y también su primo.

—Entonces, ¿por qué tengo que ser yo el guardia?

Comentarios

Mostrar comentarios