v2 - Capitulo 24


Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu


 

Capítulo 24: Me dieron de alta

La mañana en que Seiichirou recibió el alta médica, después de despertarse, comió el alimento bajo en maná que le sirvieron y se preparó para salir de la enfermería.

Sin embargo, estuvo listo rápidamente, ya que aún estaba en su lugar de trabajo. Solo tenía un cambio de ropa preparado por la doncella Milan y unos documentos de trabajo que le había traído Norbert.

Como Seiichirou nunca había estado hospitalizado en su vida, esta era una experiencia nueva para él.

—¿Cómo te sientes? ¿Cómo está tu cuerpo? —preguntó el director de la enfermería del palacio real, el doctor Cielo, vestido con una bata blanca impoluta, dirigiéndose a Seiichirou con tono ligero mientras este esperaba sentado en la cama.

—Estoy bien, gracias a usted. He descansado mucho.

—No, si hiciste que tus hombres te trajeran papeles y trabajaste, ¿verdad?

—Apenas hice nada.

Seiichirou le preguntó a Cielo por la factura del hospital, pero le informaron que, al ser un funcionario público, no tenía que pagarla. Ahí estaban los beneficios de trabajar para el gobierno.

Poco después de que Seiichirou comenzara su conversación con Cielo, Aresh llegó a la habitación. Era más temprano de lo esperado.

—Te ves mucho mejor.

Nada más entrar, pasó junto a Cielo y se acercó directamente a Seiichirou para acariciarle la mejilla con el dorso de los dedos. Seiichirou lo dejó hacer mientras observaba a su vez el semblante de Aresh. No se veía diferente a lo habitual. Si Valtom no se lo hubiera contado, no se habría enterado de que Aresh había estado postrado en su propia cama.

Sin embargo, el hecho de que Aresh se hubiera tomado la molestia de hospitalizar a Seiichirou mientras él mismo dormía en casa significaba que no quería que nadie lo supiera.

Valtom, sabiendo esto, se lo había contado a Seiichirou. Probablemente estaba preparado para ser castigado por ello. Después de todo, Seiichirou no era tan ingenuo ni tonto. Era un adulto que fingía no enterarse de lo que la gente prefería ocultar.

—Lamento haberle preocupado.

—En efecto —respondió Aresh con desenfado, pero no parecía querer regañarlo allí mismo y se limitó a seguir acariciando el rostro de Seiichirou.

Pensándolo bien, habían pasado dos días desde que Seiichirou casi muere y fue llevado para recibir tratamiento. Aresh parecía estar al límite.

Los sentimientos no disimulados de Aresh parecían transmitirse a través de su tacto. Seiichirou notó de pronto un calor inusual en su propio rostro.

—…? Estás caliente. ¿Sigues con fiebre?

—No, estoy bien.

—Oigan, ustedes, si van a besuquearse, háganlo cuando lleguen a casa. La enfermería no es el lugar para eso.

Cielo, a quien tenían olvidado, habló desde detrás de Aresh. Seiichirou reaccionó al oír su voz y, esquivando la mano de Aresh, le dio las gracias.

—Muchas gracias por su ayuda, Director Cielo.

—No vuelvas a hacer nada imprudente, ¿de acuerdo?

—Sí.

—¿De verdad lo entiendes? —Aresh miró con suspicacia a Seiichirou por su respuesta inmediata, pero estaba de mucho mejor humor de lo que Seiichirou esperaba.

Como Seiichirou había estado en coma, estaba preparado para recibir un sermón en cuanto se recuperara.

—Oh, Kondoh, ¿ya te vas~?

Mientras Seiichirou reflexionaba sobre el misterioso buen humor de Aresh, pensó para sus adentros que era mejor no recibir regaños. De pronto, la puerta de su habitación se abrió sin que nadie llamara antes. Asomándose desde detrás de ella estaba East, del Departamento de Magia Real, y…

—¡¿Sigma?!

—B-Buenos días.

Era, para sorpresa de Seiichirou, Sigma, el aprendiz de carpintero del barrio bajo.

—¿Por qué están ustedes dos juntos…?

¿Cómo es que se conocían en primer lugar? Si recordaba bien, parecía haberlos visto juntos, por el rabillo del ojo, cuando hablaba con Siegwold en la iglesia… Pero eso debía ser todo.

—¿Quién es? —preguntó Aresh al oído de Seiichirou.
—Es el chico que hizo el ábaco —fue su breve respuesta.

Sigma, al notar al hombre vestido de negro y de complexión robusta junto a Seiichirou, habló con timidez.

—Oh, um, es que el Sr. East me invitó a ver el Departamento de Magia…

—¡¿Eh?!

—Cuando nos encontramos en la iglesia, empezamos a hablar sobre artefactos mágicos… A mí me gusta la carpintería, pero siempre me han fascinado los artefactos mágicos. Sin embargo, tengo muy poco poder mágico y fabricarlos cuesta mucho dinero. Así que pensaba que solo podían dedicarse a ello los artesanos empleados por la nobleza. Creía que nunca tendría la oportunidad de trabajar en ellos, pero el Sr. East me preguntó si quería hacerlos con él…

—¡¿Eh?!

Seiichirou se quedó pasmado por un momento, con la boca abierta.

Era consciente del ingenio de Sigma. También sabía que le gustaba crear cosas y que tenía ambición.

Por eso mismo, había pensado que sería estupendo si Sigma pudiera estudiar en la escuela privada del orfanato, asistir a clases con el apoyo del gobierno y eventualmente unirse a algún departamento del palacio real… preferiblemente al departamento de contabilidad.

No pensó que East se le iba a adelantar.

Seiichirou miró a East con un resentimiento evidente, dándose cuenta de lo que significaba que le arrebataran lo que creía suyo. Sin embargo, East parecía completamente ajeno a la agitación de Seiichirou y abrió sus ojos soñolientos, que parecían brillar.

—¡Kondoh, hemos hecho algo increíble! Fue idea de Sigma, aunque aún es un prototipo.

—Sr. East, usted…

—¡Con este artefacto se puede medir la energía mágica!

—Cuénteme más detalles.

—Oye.

Seiichirou estaba a punto de acercarse a East cuando lo agarraron firmemente de la cabeza.

—Tú. Has estado en la enfermería hasta ahora y acaban de darte de alta hoy. ¿Qué te impulsa a ponerte a trabajar de inmediato? Nos vamos.

—Eh… No, pero…

—Nos vamos.

—…Sí.

Era de esperar que Seiichirou no pudiera discutir en ese lugar, no después de que lo hubieran salvado de morir otra vez.

—Sr. East, puede enviarme el documento más tarde… Ah, cierto, para usted eso es imposible.

Era imposible que East redactara documentos. Incluso si pudiera, solo escribiría algo abstracto que solo él entendería.

—Oh, yo he escrito una descripción simple de cómo funciona y los costos involucrados.

Los ojos de Seiichirou se abrieron de par en par cuando Sigma le entregó unas tres hojas de papel.

—¡Sigma, eres el mejor!

Sin pensarlo, Seiichirou abrazó a Sigma junto con los papeles.

—Uh, no, para tanto, siempre lo veo pagar las cosas en el taller del jefe, y es necesario decidir el precio de las cosas para ponerlas en los puestos, así que suelo adjuntarlo…

¡Qué excelente! Maravilloso. Seiichirou realmente lo quería en el departamento de contabilidad. …No, sería de gran ayuda para Seiichirou tener a un chico así en el Departamento de Magia. Pero le gustaría formar a un niño tan talentoso a su lado… Seiichirou empezó a preocuparse, pero la "garra de hierro" de Aresh lo hizo volver en sí una vez más.

—Tú… ¿recuerdas lo que acabo de decir?

—Sí, por supuesto. Nos vamos a casa. Sigma va a asistir a la escuela privada del orfanato de ahora en adelante, así que es poco probable que consiga un trabajo inmediatamente, y- ¡Au, au, au! Sir Aresh, me está apretando, ¿sabe? Eso no está bien, ¿eh? Tomaré los documentos y los revisaré en casa- Au, au, ¿eh? ¿Hice algo mal?

Seiichirou estaba equivocado, se mire por donde se mire, así que Cielo no detuvo a Aresh; Sigma los miraba confundido, y East, que ya estaba pensando en otra cosa, ni siquiera los miraba.

Fue entonces cuando Siegwold, que había venido a felicitar a Seiichirou por su alta, entró en la habitación en el momento más inoportuno.

—¡¿Qué le está haciendo al enfermo Sir Seiichirou?!

Viendo solo esta escena, parecía que el débil y enfermizo Seiichirou estaba siendo atacado con violencia de forma unilateral por el corpulento caballero Aresh, así que Siegwold se apresuró a intentar liberar a Seiichirou de él.

Sin embargo, un caballero que había librado muchas batallas no cedería ante un simple sacerdote, así que la mano de Siegwold fue apartada y Seiichirou quedó en brazos de Aresh.

—Lo siento, Padre Siegwold, no era mi intención causarle problemas. No es nada, así que no se preocupe. Sir Aresh, ha sido mi culpa; ¿puede soltarme, por favor? …Uf.

Por alguna razón, antes de soltarlo, lo abrazó con más fuerza y Seiichirou sintió que podría devolver el desayuno.

Una vez que lo liberó de sus brazos restrictivos, Seiichirou observó de nuevo a las bellezas rubia y morena frente a él y las comparó.

*Ya veo. No solo el color de sus ojos, sino también su complexión y su aura son similares…*

Probablemente medían lo mismo. Aunque sus rostros eran distintos, aún así se parecían a hermanos, parientes o gente cercana, visto de lejos. Sin embargo, las actitudes de Aresh y Siegwold apenas parecían las de hermanos.

*¿Será posible que la familia del Marqués tenga un hijo ilegítimo? …Quizás. La familia real también los tiene.*

—Señor Seiichirou, ¿ya se siente mejor?

Mientras el enfrentamiento con Aresh continuaba sin resolverse, los ojos púrpura de Siegwold se posaron en Seiichirou.

—Sí, eso es lo que le dije cuando vino a visitarme por primera vez. Estar hospitalizado tres días fue como tomarse un descanso…

—Ya veo…

Siegwold miró a Seiichirou y luego lanzó una mirada a Aresh. No era la mirada insegura de antes, sino más bien interrogante. Luego volvió a mirar a Seiichirou y, por alguna razón, su rostro se enrojeció y desvió la vista.

—¿? Padre Siegwold, ¿hay algo de lo que quiera hablar conmigo…?

—…No, nada en absoluto. Más bien, si hay algo en lo que pueda ayudarle con el asunto del que hablamos el otro día, hágamelo saber.

Apenas dijo eso, Siegwold hizo una reverencia y salió de la habitación.

—¿Qué es este asunto del que hablaron los dos el otro día? —preguntó Aresh con indignación, y Seiichirou se limitó a negar con la cabeza.

—Se lo contaré cuando regresemos.

***

Aquel día, después de acercarse a Seiichirou, que acababa de recuperar la consciencia, y disculparse con él, Siegwold le dijo, con la cabeza gacha:

—"No fue un mero accidente que una masa de energía volara hacia nosotros".

Siegwold contó que, después de que Aresh se llevara a Seiichirou, Su Alteza el Príncipe le había preguntado por lo sucedido.

En ese momento, East, el vice-director del Departamento de Magia Real que estaba presente, y un chico del barrio bajo, a quien Seiichirou había llevado consigo, dijeron algo extraño.

Dijeron: "La forma de rezar y los hechizos han cambiado respecto a antes".

Siegwold no había observado las oraciones durante su conversación con Seiichirou, y como no solía ocuparse de los huérfanos como sacerdote principal, no fue hasta hace poco que los acompañó en sus rezos.

Cuando se le preguntó qué forma y qué encantamientos se usaron, sorprendentemente, East los había memorizado palabra por palabra y movimiento por movimiento con el mínimo esfuerzo. Luego se los transmitió a Siegwold.

El contenido de la oración era diferente de la "plegaria" que Siegwold conocía, ya que absorbía más poder mágico del necesario. Además, se descubrió que Cyprien liberó deliberadamente la energía mágica del niño que se había descontrolado, apuntando a Seiichirou.

Cuando Seiichirou se enteró, quedó horrorizado. No esperaba que alguien tomaría una acción tan descarada solo por estar a punto de ser descubierto desfalcando.

Si East no hubiera ido abruptamente, era muy plausible que el asunto se hubiera despachado como un simple estallido mágico de un niño.

Como sacerdote, Siegwold prometió testificar con firmeza sobre este asunto, sin importar las circunstancias.

La asignación de Seiichirou en la iglesia terminó con el informe de ingresos y gastos siendo presentado mientras él aún estaba hospitalizado…

Comentarios

Mostrar comentarios