Traducción Inglés-Español: Ninoo-chan
Traducción Japonés-Inglés: Watashi wa Sugoi Desu
Capítulo 16: Almorzamos en el Jardín de Flores
Habían pasado tres días desde el regreso de Yua de la expedición de purificación cuando visitó la iglesia.
La purificación del miasma se había completado, pero al parecer, al día siguiente de la expedición se ocuparon en organizar una fiesta, incluso en ausencia de la Tercera Orden de Caballeros.
Por cierto, Kamil insistió en que Seiichirou asistiera a la fiesta, pero él rechazó la invitación.
El Departamento de Magia y la Tercera Orden de Caballeros confirmaron que el miasma había desaparecido por completo. Sin embargo, tendrían que verificar nuevamente antes de llevar a los obreros encargados de construir las dependencias para las personas responsables de los conjuros de protección.
Apenas llegó, Yua fue recibida por los ciudadanos y los sacerdotes aprendices. Luego se dirigió al obispo para saludarlo.
—¿No debería el sumo sacerdote permanecer con la Santa? —preguntó Seiichirou a Siegwold mientras limpiaban un cuarto vacío que se usaría como sala de tutorías. El serio sacerdote negó con la cabeza.
—La Santa ha cumplido con su deber. Aunque el Apóstol aún está en medio de su trabajo... No sé qué harías si te dejo fuera de mi vista.
En los últimos días, hubo numerosas ocasiones en las que Seiichirou se saltó comidas o intentó llevarse documentos a casa sin el conocimiento de Siegwold. Por lo tanto, parecía que la credibilidad de Seiichirou había disminuido.
—Deberías ser un poco más consciente de ti mismo como apóstol...
Era la enésima vez que le decía aquello a Seiichirou. Aun así, su respuesta seguía siendo la misma, como un disco rayado.
—No soy un apóstol.
Seiichirou estaba harto de los intentos de Siegwold por tratarlo como tal, pero aun así mantenía cierto respeto hacia él.
Por otro lado, Siegwold también admiraba la ética de trabajo constante y la determinación de Seiichirou, dejando de lado la corrección de sus acciones.
El trabajo que Seiichirou realizaba con tanta naturalidad no debería incumbirle. De hecho, ni siquiera era un habitante de ese país. Era de otro mundo por completo.
El dios Abran lo había puesto a prueba, haciéndolo vulnerable tanto al maná como al poder mágico. Aun así, Seiichirou se dedicaba a servir a ese país y a los demás, incluso a costa de sí mismo. ¿Cómo no iba a impresionar a Siegwold después de todo eso?
En realidad, se trataba simplemente de la naturaleza de Seiichirou, fruto de su ética de trabajo arraigada como esclavo corporativo, pero Siegwold no podía comprenderlo.
Siegwold creía que era su misión, como creyente, ayudar al apóstol discapacitado a realizar su labor con mayor facilidad.
—¿Podrías por favor no llamarme Apóstol? Hay gente alrededor.
En realidad, algunos de los sacerdotes aprendices y monjas estaban descontentos con la excesiva atención que Siegwold prestaba a Seiichirou y con que lo llamara “Señor Apóstol”.
Aunque no se llevaba mal con la Santa, Seiichirou seguía siendo considerado un “accesorio incompetente de la Santa”.
—Un apóstol es un apóstol... pero supongo que no se puede evitar, hagamos un compromiso. Entonces...
—Kondou, Seiichirou.
—Señor Seiichirou.
Por un momento, Seiichirou pensó que Siegwold había creído que ese era su apellido, pero luego recordó que Siegwold era un hombre que había abandonado su propio nombre de familia.
—...Sí, Señor Sacerdote.
—Entonces deberías usar mi nombre también.
—¿Qué? No, eso es diferente...
—Yo cedí, así que tú también deberías hacerlo.
Seiichirou contuvo un suspiro, sintiendo que resistirse era inútil después de haber escuchado eso.
—Está bien, Padre Siegwold.
—¡Ah, ahí estás! ¡Kondou-san!
Al levantar la vista hacia la voz animada, Seiichirou vio a Yua corriendo alegremente hacia él. También podía ver a Serio detrás de ella.
—Ha pasado un tiempo, Shiraishi-san. Gracias por todo tu esfuerzo en la expedición de purificación.
Yua sonrió tímidamente ante las palabras de Seiichirou, viéndose más madura que nunca. Parecía que había crecido un poco en las tres expediciones.
—Gracias por purificar el miasma esta vez, Santa. Estoy realmente agradecido.
Por su parte, Siegwold también expresó su gratitud a la Santa, Yua, arrodillándose e inclinándose con respeto.
—¿Eh? ¡Ah, no, e-eso! Señor Siegwold, ¡por favor levántese! ¡Usted ya me dio las gracias anteayer!
Como sacerdote, Siegwold también había sido invitado a la fiesta de celebración de la purificación.
Ante las palabras de Yua, Siegwold se levantó lentamente y enderezó su postura, lo que provocó que la sonrojada Yua dejara escapar un suspiro.
¿Hmm? Seiichirou se mostró desconcertado ante aquel intercambio y la reacción de Yua.
—Ah, si no te molesta, Shiraishi-san. No tiene que ser ahora, pero me gustaría escuchar sobre la expedición.
Aunque a Seiichirou ya le habían mostrado el informe, también quería conocer los hechos desde el punto de vista de Yua, tanto como Santa como extranjera de otro mundo.
—¡La Señorita Yua está ocupada! ¡No tiene tiempo que perder contigo!
—No te lo pregunté a ti, Serio.
—¡¿Qué-?!
—Oh, en ese caso, ¿te gustaría almorzar juntos? ¡Quiero hablar sobre la escuela privada! ...El señor Siegwold también. Si le gustaría acompañarnos.
Cuando Yua alzó la vista hacia él, Siegwold asintió; su expresión facial permaneció inmutable.
—Claro, supongo. Además, tengo que vigilar la dieta del Ap... del señor Seiichirou también.
—¿Vigilar?
¿Vigilar su dieta? Seiichirou fingió ignorancia mientras Siegwold continuaba hablando sobre cómo él se saltaba comidas en cuanto lo perdía de vista, mientras Yua ladeaba la cabeza con curiosidad.
—¡Guau! ¡Este lugar es tan hermoso!
Como en la cafetería atraerían demasiada atención, los cuatro decidieron ir al jardín de flores de la iglesia, donde Seiichirou y Siegwold siempre tomaban sus comidas.
—Este jardín de flores fue creado por una de las Santas anteriores.
—No sabía que existía un lugar así~.
Serio llevó con diligencia sus comidas hasta una mesa redonda de hierro en el jardín de flores. Se decía que la iglesia servía comida sencilla, pero cuando se trataba de la Santa y los sacerdotes era otra historia. Había una buena cantidad de platos servidos.
—Tú no vas a comer esto, ¿verdad? —preguntó Serio, mirando a Seiichirou.
—Así es.
Seiichirou asintió con naturalidad ante la confirmación con tono burlón de Serio. Luego desplegó como de costumbre la lonchera casera de Pavel.
—Ah, cierto. Si Kondou-san come lo que quiere, se envenena, ¿verdad?
—¿¡Eh!?
Seiichirou asintió confirmándolo, preguntándose cómo era que ella lo recordaba si solo habían compartido una comida una vez. Serio abrió mucho los ojos.
—Serio, el señor Seiichirou no tiene resistencia al maná, así que debe ser especialmente cuidadoso con su dieta y su vida diaria.
—¿Qué, sin tolerancia? ...Mientras uno no se exceda con el maná, este se convierte en poder. ¿Y acaso no está en todas partes, como en el aire?
—Este lugar es muy diferente de donde yo vengo. Así que tanto la comida como el aire también lo son.
—Entonces, la Santa...
—Estoy bien. Me dijeron que es porque tengo algún tipo de [bendición].
—Él vino de otro mundo con tribulaciones impuestas sobre él, y aun así está trabajando por este país. Deberías tratarlo con consideración.
Ante la advertencia de Siegwold, Serio se encogió visiblemente, lo cual preocupó a Seiichirou. Él no era un apóstol ni había sido sometido a ninguna prueba. Le gustaba su trabajo y por eso lo hacía. Por favor, no promuevas una imagen tan extraña de mí.
—Serio, el Padre Siegwold solo exagera, y yo no soy un apóstol. Ahora estoy desarrollando tolerancia poco a poco, así que no me matará a menos que consuma demasiado.
—¿¡Podrías morir!?
Seiichirou solo quería aclarar las cosas, pero tuvo el efecto contrario.
—¡Oh, qué lonchera tan apetitosa! —dijo Yua intentando cambiar de tema mientras echaba un vistazo a la comida de Seiichirou.
Pavel, el cocinero de la casa de Aresh, había sido aprendiz del antiguo cocinero de la familia de Aresh... En otras palabras, era muy hábil. Pavel era un hombre musculoso, de personalidad alegre, y desde el principio fue muy amable con Seiichirou. Estudió con dedicación sobre la resistencia al maná y preparaba comida deliciosa, teniendo en cuenta tanto las preferencias como la nutrición de Seiichirou.
—Sí, está deliciosa.
Incluso Seiichirou, que pensaba que las comidas solo servían para nutrir, empezó a esperar con ansias las que Pavel preparaba. Sin embargo, en ocasiones se sumergía tanto en el trabajo que se olvidaba de comer.
—Entonces, sobre la expedición de purificación...
Mientras la atención de todos se dirigía a la comida, Seiichirou cambió el tema.
Según Yua, el proceso de purificación fue el mismo que en las dos ocasiones anteriores, sin diferencias. Cuando todo el miasma desaparecía, algunas partes del árbol brotaban.
Aquel “brote” era la señal de que la purificación había concluido. Ese “árbol” parecía haberse vuelto realmente grande al repetir este proceso.
Por supuesto, el Departamento de Magia había medido el maná de la zona, pues Seiichirou se lo recordaba con insistencia. Como los valores medidos estaban por debajo del estándar, anunciaron que la purificación había terminado.
—Pero cuando revisábamos la zona, encontramos huellas de una bestia llamada... ¿napolik?
Aunque el napolik era originalmente una gran bestia mágica que vivía en regiones frías, se presumía que había sido atraído a ese bosque por el maná.
Para la bestia, el maná era una atmósfera agradable que le daba fuerza. Sin embargo, un exceso de alimento era tóxico y podía volverla violenta.
Se había confirmado que otras bestias mágicas se habían descontrolado en los alrededores del Bosque de la Magia, y en el caso de los napoliks, que eran grandes y agresivos por naturaleza, no podían ser ignorados.
Por ello, la Tercera Orden de Caballeros partió en su misión original de someter bestias mágicas.
—Preguntamos en las aldeas cercanas y, como era de esperar, hubo reportes de avistamientos de napoliks. Nos dijeron que parecían provenir de una de las montañas de allí, así que el señor Aresh dijo que debíamos eliminarlos lo antes posible.
Normalmente, se tardaban tres días desde la capital real para llegar al Bosque de la Magia. Tomaría demasiado tiempo regresar, reagruparse y volver.
Si fuera posible reabastecerse en la aldea, sería más eficiente partir desde allí.
Si Seiichirou hubiese estado presente, probablemente habría sugerido eso. Sin embargo...
—¿V-van a estar bien?
El propio Seiichirou se sorprendió de las palabras que salieron de su boca.
—El Príncipe Julius y la gente de la Segunda Orden de Caballeros dijeron que no hay necesidad de preocuparse por la Tercera Orden de Caballeros, así que estoy segura de que estarán bien.
El único trabajo que la Tercera Orden de Caballeros había hecho desde que Seiichirou llegó a ese mundo fue en las expediciones de purificación, así que aquellos que llevaban más tiempo en ese país probablemente estaban más familiarizados con su labor que él.
Aresh también era excepcionalmente fuerte y tenía magia.
Él lo creía, pero lamentablemente, ese día no pudo terminar la comida de Pavel.