Traducción Chino-Español: Ninoo-chan
Cuando escuchó esas palabras, Misaki no captó de inmediato su significado. Pero, ¿y si Akihiko había sentido empatía por él, por las lágrimas derramadas tras un amor no correspondido…?
«…»
En otras palabras, los sentimientos de Akihiko hacia Hirotaka también habían sido un fracaso.
En el momento en que Hirotaka le presentó a Mayumi, Akihiko, al igual que Misaki, seguramente entendió, sin haberse confesado aún, que su amor estaba destinado a romperse.
Por eso le había propuesto a Misaki estar juntos. Probablemente quería sanar sus heridas junto a alguien que compartiera el mismo dolor.
«…Entonces, eso es lo que queremos hacer. Misaki, ¿qué opinas?»
«¿Eh? ¿Q-qué cosa?»
La pregunta repentina de Hirotaka lo sacó de sus pensamientos. Estaba tan absorto que no había escuchado ni una palabra de lo que su hermano decía.
«¡No estabas escuchando, verdad! Hablaba de la boda. Creemos que, en lugar de una gran ceremonia, sería mejor hacer una pequeña fiesta solo con familia y amigos cercanos.»
«…Mmm, no sé mucho de eso, pero creo que algo relajado suena mejor.»
Misaki no entendía bien la diferencia entre una cosa y otra. Para ser más claro, apenas había asistido a eventos formales como bodas o funerales, así que su conocimiento sobre matrimonios se limitaba a intercambiar anillos y hacer votos de amor.
«Los chicos normalmente no se interesan mucho por las bodas, ¿verdad? Una ceremonia súper formal probablemente sería demasiado aburrida para ti, Misaki.»
«¡Sí, exacto! Si hay discursos de jefes y amigos, seguro Misaki se quedaría dormido.»
«¡Oye, eso no! Aunque… si creo que me dormiría.»
«Ja! entonces…»
Al ver la felicidad radiante de Hitotaka y Mayumi, Misaki sintió que le costaba respirar.
¿Cómo se habría sentido Akihiko al enterarse de la boda? Pensar que él también había sufrido el mismo dolor de un amor no correspondido hizo que el corazón de Misaki se sintiera más pesado.
«¿Misaki?»
«¡…! ¿Q-qué pasa?»
La voz de Hirotaka lo trajo de vuelta. Aunque su hermano no podía leer sus pensamientos, la sonrisa despreocupada de Hirotaka intensificó la culpa que lo carcomía.
«¿Quieres ir a comer algo? Debes estar hambriento, ¿no?»
«¿Eh? ¡No, no te preocupes por mí!»
«No seas tímido, ¡comer con más gente es más divertido!»
Misaki intentó rechazar la invitación de su hermano, pero Mayumi también insistió.
Sin embargo, más que el deseo de comer, lo que Misaki anhelaba era estar solo.
«No quiero ser la tercera rueda, ¡vayan ustedes! Además, no tengo hambre todavía. Y, ¿recuerdan? Soy estudiante, tengo que estudiar un montón.»
«Pero…»
«Tráiganme algo de comer cuando vuelvan, ¿sí?»
Diciendo esto, Misaki apuró a un titubeante Hirotaka hacia la puerta, prácticamente empujándolos a ambos hacia la entrada.
«Está bien, entonces. Para que estudies con más energía, te traeré algo dulce.»
«¡Genial, gracias nii-san!»
Misaki despidió con la mano a su hermano y a Mayumi, y luego, exhausto, subió las escaleras hacia su habitación en el segundo piso.
Sin embargo, aunque se sentó en su escritorio y abrió los libros, no pudo concentrarse en una sola palabra.
«¡Maldición…!»
Por más que intentaba no pensar, la imagen de Akihiko inundaba su mente.
Si tan solo pudiera retroceder el tiempo… Qué feliz habría sido quedarse simplemente como el hermano menor de un buen amigo. Ahora, Misaki lo entendía con una claridad dolorosa.
Pero ya lo sabía todo.
Sabía que el amor de Akihiko nunca se haría realidad, y que su propio amor, al final, no era más que un sueño vacío.
«…»
Saber que no había traicionado a Hirotaka aligeró un poco la carga en su corazón, pero no bastaba para disipar las sombras que lo atormentaban.
¿Acaso Akihiko lo había visto como un sustituto de Hirotaka? ¿O esa noche de pasión no fue más que un intento de consolarse mutuamente, dos almas heridas buscando alivio en su dolor compartido?
Si cuando pronunció -Misaki- en realidad estaba pensando en Hirotaka…
Misaki no podía descifrar qué pasaba por la mente de Akihiko.
Pero todas las posibles razones que imaginaba le rompían el corazón.
Quizá porque los pensamientos abrumadores eran demasiados, más de lo que podía soportar, esa noche Misaki amaneció con fiebre.
«Treinta y siete con ocho. Quédate en casa y descansa bien hoy, ¿sí?»
«Ugh…»
«Si te resfrías en un momento como este y dejas que se prolongue, podría afectar tus exámenes. Descansa y recupérate rápido.»
«Está bien…»
Pero Misaki sabía perfectamente que no estaba enfermo por un resfriado.
El cansancio que le pesaba en todo el cuerpo era por la intensidad de lo que había pasado con Akihiko la noche anterior, y la fiebre… probablemente era por pensar demasiado, como una especie de 'fiebre mental'.
Sin embargo, no podía contarle la verdad a su hermano, así que solo asintió y se quedó obedientemente en la cama.
«Voy al trabajo, entonces… ¿de verdad estarás bien solo?»
Su hermano siempre preocupado, lo dijo mientras permanecía en la puerta, sin mostrar intención de irse.
Aunque su cuidado venía del sentido de responsabilidad de cuidar a Misaki en ausencia de sus padres, que estaban en Osaka, Misaki pensó para sus adentros que ya era hora de que Hirotaka dejara de estar tan pegado a su hermano menor.
«Estaré bien, solo voy a dormir un poco.»
«¡Si pasa algo, llámame al celular de inmediato, ¿entendido?»
«Sí, claro. ¡Que te vaya bien!»
Estar solo siempre hacía que el tiempo pareciera arrastrarse con una lentitud insoportable.
No es que estuviera faltando a clases por flojera, entonces, ¿por qué sentía esa punzada de culpa al quedarse en casa un día de semana? En teoría, a esa hora debería estar en el salón, en la clase con el tutor.
«…Bueno, mejor duermo un poco.»
Quizá por el efecto del medicamento para el resfriado que se había tomado a la fuerza, el sueño comenzaba a apoderarse de Misaki poco a poco. O tal vez era porque, con tantas preocupaciones la noche anterior, apenas había pegado ojo.
Entre ciclos de quedarse dormido y despertar a ratos, Misaki escuchó el eco de la campana de descanso de la escuela primaria cercana.
«En la escuela también debe ser la hora del almuerzo ahora…»
Pensó que debería comer algo, pero su cuerpo se negaba a moverse. No tenía nada de apetito, y la fiebre, que aún no cedía, lo dejaba débil y sin energía.
«Me pregunto qué estará haciendo Akihiko-nii…»
Se fue de su casa sin decir una palabra. ¿Estará molesto?
Misaki sabía que lo mejor sería hablar las cosas con claridad. Pero en su estado actual, no se sentía capaz de enfrentar a Akihiko con calma.
Si lo presionaban de nuevo, temía que terminaría confesando toda la verdad sin poder contenerse.
Tras una noche entera dándole vueltas al asunto, Misaki seguía convencido de que no era más que un sustituto de Hirotaka. Si no fuera así, Akihiko nunca habría dicho algo como «es más fácil olvidar el dolor cuando tienes compañía que estando solo».
Pensándolo desde otro ángulo, aunque solo fuera un reemplazo de su hermano, tener la oportunidad de estar con la persona que amaba… tal vez debería sentirse agradecido. Aunque Akihiko estuviera pensando en Hirotaka, se había esforzado por consolar a un Misaki que no paraba de llorar.
«…¡…!»
No. Las lágrimas volvieron a brotar.
Por más excusas que intentara inventar para convencerse, el dolor en su pecho no disminuía ni un poco.
Diing doong.
«¿Quién vendrá a esta hora…?»
No había oído de ninguna visita. ¿Sería un paquete que su madre había enviado por mensajería?
Su madre, siempre preocupada por sus dos hijos viviendo solos, solía mandarles comida con frecuencia.
Diing doong.
El timbre sonó de nuevo.
«¡Ya voy, un momento!»
¿No podían tocar el timbre con menos apuro, considerando que había un enfermo en casa? Misaki bajó las escaleras tambaleándose y, al fin, llegó a la entrada para abrir la puerta.
«Perdón por la espera…»
Pero quien estaba del otro lado no era un repartidor, sino la última persona que Misaki quería ver en ese momento.
«Akihiko-nii…»
¿Por qué…?
Misaki, desconcertado, no encontraba palabras para continuar.
«¿Por qué te fuiste ayer sin decir nada? No contestaste el celular, y cuando llamé a tu casa, solo saltó el contestador. Tuve que hablar con Hirotaka, y me dijo que estabas con fiebre, descansando en casa… Me tenías muerto de preocupación.»
«…»
«Quise venir ayer mismo, pero me atrapó un editor… Pero dejemos eso. ¿Puedo pasar? Quiero hablar contigo en serio.»
«…Por favor… vete…»
Misaki cerró la puerta entreabierta con fuerza y, rápidamente, echó el cerrojo.
«¡¿Misaki?!»
Si veía el rostro de Akihiko, sabía que no podría contenerse.
Terminaría confesando que lo amaba.
Pero Misaki tenía claro que esa declaración solo pondría a Akihiko en una situación incómoda. Porque la persona a la que Akihiko amaba era Hitotaka, y él, a lo sumo, no era más que un sustituto temporal.
«¡Misaki! ¡Abre la puerta!»
«…¡!»
Misaki se dejó caer al suelo, abrazándose la cabeza con ambos brazos. Aun así, la voz de Akihiko seguía colándose en sus oídos, perturbándolo, así que se tapó los oídos con fuerza.
«Misaki, por favor, escúchame.»
«…»
Al cubrirse los oídos, la voz de Akihiko sonaba lejana, como un eco difuso.
«Yo…»
No quería escuchar. No quería oír nada. No quería pensar en nada.
Lo único que no deseaba era que Akihiko confirmara la verdad con sus propias palabras: que amaba a Hirotaka.
«…Entiendo, me iré por hoy. Pero, por favor, descansa bien y no te esfuerces demasiado, ¿sí? Te lo pido, cuídate mucho.»
Tras decir eso, parecía que Akihiko se había alejado de la puerta.
Misaki apartó lentamente las manos de sus oídos y escuchó con atención. Al confirmar que no había nadie afuera, dejó escapar un suspiro de alivio.
Sabía que evitarlo no resolvería nada. Pero en ese momento… al menos en ese momento, necesitaba estar solo.
Tambaleándose, Misaki se puso de pie y regresó a su habitación con pasos inestables. Se metió en la cama, se abrazó las rodillas y se acurrucó en un ovillo.
Quería mantener fuera todo lo que debía pensar, todo lo que lo angustiaba.
Entre esa lucha interna, Misaki, sin darse cuenta, volvió a quedarse dormido…
Toc, toc. Un sonido suave, como un golpe en algo duro, lo despertó.
¿…Qué era eso?
Otro toc, toc resonó, y Misaki finalmente reconoció que alguien golpeaba la puerta de su habitación. Tal vez por haber dormido tanto, sentía la cabeza pesada. Su cuerpo también parecía rígido, como si se hubiera convertido en un bloque.
Pensó que ya era hora de levantarse, así que asomó la cabeza fuera de las sábanas, pero se sorprendió al notar lo oscuro que estaba el cuarto. Había asumido, sin más, que ya era mañana.
Pero, pensándolo bien, se había quedado en casa por estar enfermo y había pasado todo el día en la cama. No había forma de que, tras una siesta, ya fuera el día siguiente.
La única vez que se levantó fue cuando Akihiko tocó el timbre. ¿Y si era él otra vez…? El pensamiento cruzó su mente, pero al abrir la puerta, quien estaba allí era Hirotaka.
«¿Misaki, todavía estás durmiendo?»
«¿nii-san…?»
Tal vez había dormido de más, porque su cabeza se sentía nublada. Pero para no preocupar innecesariamente a Hirotaka, Misaki saltó de la cama y respondió apresuradamente:
«¡No! ¡Ya estoy despierto!»
«Misaki, ¿estás bien? Tu cara se ve peor que esta mañana.»
«¿Eh?»
¿De verdad se veía tan mal?
«¡No pasa nada! Solo dormí demasiado, por eso debo tener mala cara, ¿no?»
Aunque Misaki decía eso, sentía un dolor sordo en todas sus articulaciones. Tal vez, después de todo, sí había contraído un resfriado más complicado de lo que pensaba.
«Nada de excusas, vuelve a la cama ahora mismo. ¿Has comido algo?»
«…No.»
Al escuchar esa respuesta titubeante, Hirotaka dejó escapar un suspiro profundo.
«Eso no puede ser. Aunque no tengas hambre, tienes que comer algo. Voy a prepararte algo, tú descansa.»
«Lo siento.»
Bajo las órdenes de su hermano, Misaki se arrastró de vuelta a la cama. Pero, para ser honesto, el sueño se le había escapado por completo.
Su hermano puso la palma en la frente de Misaki y frunció el ceño.
«…La fiebre no ha bajado. Voy a comprar un medicamento para la fiebre y lo traeré con algo de comer. Por cierto, ¿Akihiko vino a casa hoy?»
«…¡…!»
El nombre de Akihiko, mencionado de repente, dejó a Misaki sin palabras.
Conociendo a Akihiko, no debería haberle contado nada a su hermano…
«…¿Pasó algo entre ustedes?»
Hirotaka parecía haber notado que algo no andaba bien con Misaki.
Pero confesar la verdad solo preocuparía más a su hermano y complicaría las cosas. No era necesario revelarlo todo; bastaba con mencionar lo justo para no levantar sospechas. Con su mente nublada por la fiebre, Misaki buscó desesperadamente una excusa.
«N-no… no es nada. Solo que me sentía mal y le pedí que se fuera…»
Y era cierto. Akihiko había venido preocupado por su estado, pero Misaki lo había echado sin piedad, solo porque no soportaba verlo.
Qué egoísta soy…
«…»
«¡De verdad! Estaba tan mal que fui un poco brusco. No sé si Akihiko-nii se molestó…»
Ante la mirada escéptica de Hirotaka, Misaki se esforzó por improvisar excusas. Si seguía sospechando y le preguntaba a Akihiko, las cosas se pondrían serias.
«¿En serio? Si es así, no tienes que preocuparte. Él no es de los que se enojan por algo así.»
Aunque parecía aceptar la explicación, Misaki sintió una punzada de culpa por engañar a su hermano.
«Bueno, necesitas comer algo antes de tomar el medicamento. Voy a preparar algo. ¿Crees que puedas con un poco de arroz con caldo?»
«…Sí.»
No lo podía preocupar más. Aunque no tuviera apetito, debía forzarse a comer algo y tomar la medicina.
Al ver a Misaki asentir obedientemente, Hirotaka esbozó una sonrisa cálida.
«Perfecto, entonces espera aquí como buen chico.»
Mientras salía de la habitación, Misaki, titubeante, lo llamó:
«…Nii-san.»
«¿Hm?»
«…¿Podría dejar de tener clases con Akihiko-nii como tutor?»
Por fin, Misaki expresó las palabras que había estado rumiando desde el momento en que su corazón se rompió. Hirotaka se giró lentamente, con una expresión de sorpresa.
«¿Entonces sí pasó algo?»
«No es eso. Es solo… no sé, ¿me da pena, quizás?»
«¿?»
«Akihiko-nii tiene un trabajo muy ocupado, pero espera a que termine la escuela para darme clases, y eso le quita tiempo de descanso. Pensé que, en lugar de causarle molestias, sería mejor inscribirme en una academia de apoyo. Me sentiría más tranquilo.»
Misaki eligió cuidadosamente palabras que sonaran razonables, repitiendo la excusa que había ensayado en su mente incontables veces.
Aunque no podía decir abiertamente que estar cerca de la persona que amaba era demasiado doloroso, esas palabras reflejaban lo que realmente sentía, así que no estaba mintiendo.
«Tienes razón, siempre has sido de los que no quieren molestar a los demás.»
«…Lo siento.»
Su hermano parecía convencido por la excusa de Misaki.
«Entiendo. Yo hablaré con Akihiko, no te preocupes. Por ahora, lo más importante es que descanses y te recuperes rápido.»
Al escuchar sus palabras, dichas con una sonrisa antes de salir, Misaki solo pudo devolverle una sonrisa vaga.
«¡Estoy muerto de hambre! ¿Vamos a comer algo?»
Tras terminar las clases después de varios días ausente, Misaki le propuso a un compañero de al lado.
Ese día no tenía tareas de limpieza ni se había inscrito aún en una academia, así que estaba libre después de la escuela.
«¿No acabas de estar enfermo? ¿Seguro que puedes comer cualquier cosa?»
«¡Tranquilo, ya estoy como nuevo!»
Tras empeorar, Misaki había tenido que faltar a la escuela durante tres días completos.
En ese tiempo, a veces su hermano regresaba temprano del trabajo para cuidarlo, y otras veces Mayumi se encargaba de él. Gracias a la atención de ambos, Misaki finalmente se recuperó, pero su progreso escolar se había retrasado bastante, lo que hizo que ese día le costara más que de costumbre seguir las clases.
Antes, si no entendía algo en clase, podía pedírselo a Akihiko esa misma noche, pero ahora ya no tendría ese privilegio. A partir de ahora, tendría que enfrentar todas las dificultades por su cuenta.
…De hecho, no había vuelto a ver a Akihiko desde aquel día.
Hirotaka le había mencionado que, cuando hablaron sobre el tema de las tutorías, Akihiko se mostró muy preocupado. Pero desde entonces, no había tenido noticias suyas.
Seguramente, Akihiko estaba completamente decepcionado por la decisión egoísta y caprichosa de Misaki.
Pero, pensándolo bien, había logrado lo que quería: no tener que enfrentarse a Akihiko de nuevo. Entonces, ¿por qué sentía ese vacío en el pecho?