Traducción Chino-Español: Ninoo-chan
«¿Y si pido un día libre?»
Si lo hubiera sabido, habría usado una excusa como dolor de cabeza o de estómago para faltar a clases.
Con este estado de ánimo, ¿de qué sirve estudiar?
Solo ver a Akihiko ya es bastante doloroso, pero si ademas tuviera que escuchar de su boca algo sobre Hirotaka, seguro caería en un pozo sin fondo.
Mejor, simplemente, huir a casa y ya.
Pensando esto, Misaki estaba a punto de dar media vuelta para irse cuando, de repente, alguien lo llamó desde atrás.
«¿Qué haces, Misaki?»
«¡…!»
Sin estar preparado en lo absoluto para encontrarse con Akihiko de frente, Misaki no pudo ni siquiera saludar; se quedó petrificado en el lugar.
Solo con ver el rostro de Akihiko, las lágrimas que creía haber agotado volvieron a brotar de sus lagrimales. ¿Por qué su corazón era tan frágil?
«Perdón, ¿te asusté tanto?»
Akihiko, al parecer también sorprendido por la reacción rígida de Misaki, se disculpó con una expresión de culpa.
No. No podía llorar en un lugar como este. Tenía que aguantar hasta estar solo.
«No… no es eso…»
Todavía estaba a tiempo. Podía decirle que no se sentía bien, que hoy no podía ir a clases.
Con esa excusa, seguro Akihiko lo aceptaría.
«Te prometí que haría omurice, así que compré todos los ingredientes. También traje algo de fruta para el postre- ¿Misaki?»
Akihiko cortó sus palabras de forma abrupta.
Al verlo abrir los ojos de par en par, mirando fijamente su rostro, Misaki levantó una mano lentamente y se tocó la mejilla.
«¿…Eh…?»
Las lágrimas, que había intentado contener con todas sus fuerzas, habían escapado sin que se diera cuenta, cubriéndole el rostro. Misaki se apresuró a limpiarlas con el dorso de la mano, pero las lágrimas seguían cayendo sin control.
«¿Qué te pasa…?»
«Na-nada. No me pasa nada, de verdad, estoy bien.»
No había excusa razonable que pudiera dar; solo pudo soltar esas palabras evasivas.
«¿Como estar asi es estar bien? Ven, te prepararé un té de hierbas que te ayudará a calmarte.»
«No, gracias, quiero irme a casa.»
No quería seguir estando cerca de Akihiko.
Después de todo, sus nervios no eran tan fuertes como para actuar con normalidad junto a la persona de la que estaba enamorado y que lo había rechazado sin siquiera confesarse.
«Tonto, ¿cómo voy a dejarte ir en ese estado? No te resistas, entra de una vez.»
«¡No… suéltame…!»
«Misaki, por favor no lo hagas dificil»
«…»
Con esas palabras, Misaki perdió toda la fuerza para resistirse.
Al final, dejó que Akihiko lo guiara hasta el departamento y se sentó en el sofá de dos plazas que ya sentía como su lugar exclusivo.
«Este es un té de hierbas con efecto calmante. Bébelo, te ayudará a relajarte.»
Diciendo esto, Akihiko puso en las manos de Misaki una taza llena de té tibio.
Misaki dio un sorbo como le indicaron y recuperó un poco la calma. Las lágrimas, que antes no podía detener, finalmente dejaron de caer.
«¿Qué pasó?»
«…De verdad, no es nada. Perdón por preocuparte.»
¿Cómo iba a contarle lo que realmente pasaba?
Confesarle sus sentimientos a alguien que lo había rechazado antes siquiera de declararse solo causaría molestias.
«No me vengas con eso, ¿acaso tu cara dice que 'no pasa nada'?»
«…»
Misaki nunca había sentido, como en ese momento, tanto resentimiento hacia la capacidad de observación de Akihiko.
Cada pequeño cambio en su expresión era incapaz de escapar a los ojos de Akihiko, y la sensación de que incluso las emociones negativas que intentaba ocultar eran vistas a través lo hacía sentirse incomodo, incapaz de quedarse quieto.
«¿Es algo que no puedes contarme? ¿Acaso no puedo ayudarte de alguna manera…?»
«…»
Por supuesto que no. Si la persona que le gustaba no fuera Akihiko, tal vez Misaki podría haber aceptado su amabilidad con sinceridad. Pero, sin importar cuánto se preocupara Akihiko por él ese día, aunque tuviera que desgarrarse la boca, Misaki no podía decir la verdad.
«¿Misaki…?»
«¡…!»
Al ver el rostro de Akihiko, la determinación de no decir ni una palabra comenzó a tambalearse.
Esa expresión de dolor y tristeza, como si Akihiko estuviera cargando con todo el sufrimiento de Misaki.
¿Por qué Akihiko ponía esa cara?
No era su intención hacerlo sentir tan mal…
«…Yo… me enamoré y me rompieron el corazón.»
«¿Te rompieron el corazón?»
Aunque había jurado no dejar escapar ni una pista, sus labios se movieron por su cuenta. Al darse cuenta de que había revelado la verdad, Misaki mismo se quedó atónito.
Akihiko guardó silencio por un momento, mirando fijamente a Misaki.
«—O sea, ¿te rechazaron?»
«No es eso. La persona que me gusta ya tiene a alguien que le gusta. Así que, antes siquiera de que pudiera decir algo… ya sabía cuál sería el resultado…»
«Si lo hubieras dicho, ¿no podría haber sido que esa persona te aceptara?»
Akihiko, que seguramente ni sospechaba que él era el objeto de sus sentimientos, decía esas palabras de aliento. Sin embargo, recibir ese tipo de consuelo de su parte se sentía extrañamente irónico.
«Ya no tiene sentido. Desde el principio no tenía planeado decírselo… Además, sé que no podría interponerme entre esas dos personas.»
«¿De verdad quieres tanto a esa persona como para llorar así?»
«…Sí.»
Ante la pregunta de Akihiko, Misaki asintió con franqueza.
«Llegué a querer a esa persona hasta perderme por completo. No, en realidad, eso no ha cambiado hasta ahora.»
Solo en eso, Misaki podía alzar el pecho con orgullo y decirlo.
«Misaki…»
Misaki levantó el rostro, que había mantenido gacho, y miró directamente a Akihiko.
Si no fuera por un momento como este, probablemente nunca tendría la oportunidad de expresar sus sentimientos a Akihiko en toda su vida, ¿verdad? Aunque no era exactamente una confesión, el simple hecho de poder sacar lo que llevaba dentro seguramente aligeraría su corazón.
Con esa resolución, Misaki dijo lentamente, palabra por palabra:
«Al principio, pensaba que con estar a su lado era suficiente, pero…»
«¿Pero qué?»
«Cuando supe que esa persona ya tenía a alguien que le gustaba, y que ese alguien también lo quería, de repente sentí un dolor inmenso. Me di cuenta de que, desde el principio, nunca hubo un lugar para mí a su lado…»
A través de las palabras que pronunciaba, Misaki reconoció de nuevo sus propios sentimientos.
Estar a su lado lo hacía feliz.
Eso, alguna vez, fue completamente cierto. Pero, ¿desde cuándo dejó de ser suficiente?
Quizá, durante las clases particulares, al acostumbrarse a pasar tiempo con él, se volvió cada vez más codicioso. Olvidó que no era más que el hermano menor de su amigo, que incluso estar a su lado, mirarlo y pensar en él ya era un lujo excesivo.
«…Ugh…»
Cuanto más expresaba lo que llevaba dentro, más intensas se volvían sus emociones. Las lágrimas, que había logrado contener, volvieron a desbordarse, haciendo que Misaki se mordiera el labio inferior.
«Ya no llores. Si sigues así, se te van a derretir los ojos, ¿sabes?»
«…Sí… tienes… razón…»
Esa frase, que de pequeño escuchaba a menudo de boca de Akihiko, le arrancó una sonrisa y aligeró un poco su tristeza.
A decir verdad, era la primera vez desde que creció que lloraba así, con sollozos incontenibles.
Misaki, siempre de carácter fuerte pero propenso a las lágrimas, solía volver a casa llorando de frustración tras perder una pelea. Akihiko siempre le decía que un hombre de verdad no debía derramar lágrimas delante de otros tan fácilmente.
«…Esa persona es realmente estupida. Que alguien como Misaki sienta tanto por él y aún así haya elegido a otra persona.»
La amabilidad de Akihiko se coló en el corazón de Misaki. Pero, ¿qué expresión pondría Akihiko si ahora confesara que el objeto de su amor no correspondido era él mismo?
«No hay nada que hacer, esa persona es demasiado popular… Atractiva, considerada, un pequeño como yo simplemente no está a su altura.»
Había una diferencia de diez años entre ellos. En su mente, siempre lo habían tratado como a un hermano menor, como a un niño; Misaki sentía que ni siquiera entraba en la categoría de alguien que pudiera ser considerado como pareja.
«¿Esa mujer es mucho mayor que tú?»
«¿Eh? Ah, en realidad… es hombre…»
«¿Hombre…?»
«…Ah-si… asi es»
—Oh, no. Sin querer, había dejado escapar la verdad.
Como Akihiko estaba enamorado de Hirotaka, Misaki no había pensado mucho en el tema del género; pero, normalmente, al hablar de un desamor, quien escucha da por sentado que la otra persona es una chica. Misaki, por un descuido, no había considerado ese detalle.
«…¿Quién es?»
Akihiko, tras un momento de reflexión, se acomodó mejor y miró directamente a Misaki mientras le preguntaba.
Misaki contuvo el aliento por un instante y luego improvisó una mentira:
«¡Es… alguien que no conoces, Akihiko-nii!»
Con alguien tan perspicaz como Akihiko, una mentira a medias no pasaría desapercibida, y si seguía preguntando, probablemente lo descubriría.
Por eso, ocultar la verdad era lo correcto. Aunque a Misaki no le gustaba mentir, para evitar que Akihiko descubriera la verdad y lo menospreciara, solo podía darle información errónea que no lo llevara a la respuesta correcta.
«…Perdón por hacerte escuchar algo tan raro… Pero, después de contártelo, Akihiko-nii, me siento mucho mejor.»
Como si quisiera disipar la atmósfera pesada, Misaki forzó una expresión más alegre.
Decir que se sentía mejor no era mentira en absoluto.
Pensaba que nunca tendría la oportunidad de confesar sus sentimientos, pero hoy pudo expresarlos frente a Akihiko. Misaki quería atesorar esto como un recuerdo hermoso y luego esforzarse por olvidarlo por completo.
«—No tienes que disculparte, porque yo también entiendo cómo te sientes.»
«¿Akihiko-nii…?»
Los dedos de Akihiko acariciaron suavemente el cabello de Misaki, luego trazaron la curva de su mandíbula antes de retirarse. Con ese gesto, el rostro de Misaki se giró naturalmente hacia Akihiko.
«Mi situación es parecida a la tuya.»
«¿Eh…?»
¿Qué significaban esas palabras?
Akihiko, que acababa de consolidar su relación con Hirotaka, no podía tener los mismos sentimientos que Misaki, que acababa de sufrir un desamor.
«¿No sirvo yo?»
«¿Aki… Akihiko-nii…?»
Akihiko besó suavemente la esquina de los ojos hinchados de Misaki. Sus cálidos labios absorbieron las lágrimas y luego secaron sus mejillas húmedas.
Misaki se dejó llevar por un momento, hasta que una sensación suave rozó sus labios.
«…Mmm.»
El tiempo pareció detenerse. Misaki abrió los ojos, sorprendido, y los labios de Akihiko se apartaron con la misma delicadeza con la que habían llegado.
¿Qué acababa de pasar?
Incapaz de comprender el comportamiento de Akihiko, Misaki permaneció inmóvil, y entonces un susurro que le hizo cosquillas en el oído llegó hasta él:
«Misaki, ¿te gustaría salir conmigo?»
«¿Qué… qué estás diciendo…?»
¿Qué estaba diciendo? Misaki estaba completamente perdido, parpadeando sin parar.
«En lugar de estar solo, tener compañía hace más fácil olvidar el dolor, ¿no? Si sigues llorando como fuente todo el día, ¿cómo vas a estudiar?»
«Pe… pero…»
«El beso de hace un momento fue solo una prueba. Después de probar, ¿sentiste algo desagradable?»
Ser besado por Akihiko, la persona que le gustaba, obviamente no podía ser desagradable.
Al ver a Misaki negar con la cabeza, Akihiko esbozó una sonrisa. Esa expresión hizo que el corazón de Misaki diera un vuelco.
«¿Y esto?»
«¡…!?»
Primero se sobresaltó por el rostro de Akihiko acercándose de nuevo repentinamente, y luego sintió cómo sus manos le sujetaban la cabeza con fuerza, uniendo sus labios en un contacto íntimo.
«Mmm… ngh…»
Sin darse cuenta, cerró los ojos, lo que agudizó sus otros sentidos.
El roce de los dedos de Akihiko en la base de su nuca hizo que Misaki se estremeciera, y cuando Akihiko, tras separarse ligeramente, cambió de ángulo para volver a presionar sus labios, la lengua de Akihiko invadió su boca, entrelazándose con la de Misaki, que no sabía cómo reaccionar, profundizando el beso de manera intensa.
«Ngh…»
A diferencia del beso que apenas rozaba, este tenía una carga mucho más seductora.
Cada vez que sus lenguas se rozaban, un escalofrío recorría todo su cuerpo.
En el momento en que Akihiko succionó su lengua, una punzada recorrió su bajo vientre.
Cuanto más exploraba Akihiko su boca, más en blanco se quedaba su mente. En cambio, su cuerpo se volvía cada vez más ardiente.
«…Ah… ah…»
Cuando sus labios se separaron, Misaki ya había perdido por completo la razón con ese beso.
«¿Te pareció desagradable? ¿Lo odiaste?»
Los dedos de Akihiko acariciaron los labios de Misaki, que jadeaba sin parar.
«No… no lo odié…»
Aunque su mente aturdida apenas podía pensar, sí podía distinguir si algo le gustaba o no.
El beso de Akihiko, de hecho, se sentía bien, incluso tenía un dulzor casi mágico.
«En ese caso, pasaste la primera prueba.»
Esa palabra, que no encajaba con la atmósfera del momento, sacó a Misaki de su ensoñación. Al darse cuenta de que estaba recostado en los brazos de Akihiko, empujó su pecho apresuradamente para poner distancia entre ellos.
«¿Por… por qué…? ¿Por qué me besaste…?»
«Si no quieres pensar de más, hacer que tu cuerpo se sienta bien es la forma más rápida.»
«¿Sentirme bien…?»
Misaki no pudo evitar sentir que estaban desviando el tema. Lo que quería saber no era el propósito del beso, sino la razón detrás de él.
¿Acaso Akihiko no estaba enamorado de Hirotaka?
Y Hirotaka también sentía algo por Akihiko… Misaki no lograba entenderlo. Las acciones de Akihiko, a sus ojos, estaban llenas de misterios.
«No necesitas pensar tanto, solo déjalo todo en mis manos.»
«¿Qué…?»
Esta vez, Akihiko lo abrazó desde atrás, y los brazos que rodeaban su cuerpo quedaron a la vista de Misaki. El amplio pecho de Akihiko envolvía por completo el pequeño cuerpo de Misaki.
Aunque su mente le decía que debía apartarse, su cuerpo no obedecía.
Fuera cual fuera la razón, estaba siendo abrazado por la persona que amaba. Rechazar esa calidez tentadora requería una fuerza de voluntad que Misaki no tenía.
«Hueles dulce.»
Los labios de Akihiko, rozando su cabello, susurraron suavemente.
«De… debe ser el aroma del champú…»
«Es tu aroma, Misaki. Mira, aquí también.»
«¡…!»
Con un obseno sonido sobre su piel, un beso aterrizó en su cuello. El cuerpo de Misaki se estremeció al instante, pero los brazos que lo rodeaban lo apretaron aún más, haciéndolo más consciente de las reacciones de su propio cuerpo.
—¿Todo esto era real?
Misaki sentía como si estuviera atrapado en un sueño diurno.
Mientras sus pensamientos flotaban en el aire, las dos camisetas que llevaba puestas fueron levantadas juntas, y la mano de Akihiko acarició su piel desnuda.
«¡Espera… Akihiko-nii!?»
Con solo ese contacto, una corriente de cosquilleo recorrió su espalda. La mano, que se movía como si acariciara algo frágil, se deslizó por su costado y llegó hasta su pecho izquierdo.
«Tu corazón está latiendo muy rápido.»
El aliento de una risa suave en su oído hizo que las orejas de Misaki se pusieran rojas.
En una situación como esa, mantener la calma sería lo anormal. Aunque Misaki quiso replicar con algo así, sus labios temblorosos no pudieron articular palabra.
«Ah…»
La mano que recorría su pecho rozó un pequeño botón, arrancándole un gemido. Luego, esos mismos dedos comenzaron a frotar y presionar, provocando una sensación que no sabía si era cosquilleo o algo más.
«¿Se siente bien?»
«No… no sé… ¡ah!»
«Si no lo sabes, yo te enseñaré. Tranquilo, lo único que tienes que hacer es sentir.»
El botón de sus jeans se abrió, y una mano se deslizó sin dudar. Al ver cómo la cremallera bajaba lentamente, Misaki intentó detener la mano de Akihiko con urgencia.
«¡Espera… Akihiko-nii, espera un momento!»
«No voy a esperar.»
«¡Cómo puedes… ah, mmm…!»
El calor de la mano que atravesaba su ropa interior hizo que el cuerpo de Misaki se contrajera. Aquella parte, aún suave, fue frotada lentamente por la palma, y la temperatura de Misaki se disparó, dejando su cuerpo débil y sin fuerzas.
«No… no… mm, ah…!»
La sangre y los nervios se concentraron en un solo punto, y cuanto más consciente era de su existencia, más sensibles se volvían sus sentidos. Misaki podía sentir claramente cómo, bajo las caricias de Akihiko, esa parte comenzaba a endurecerse.
«Misaki, eres tan adorable.»
Akihiko murmuraba mientras dejaba caer pequeños besos detrás de su oreja. De repente, las dulces palabras de Akihiko resonaron en toda su cabeza. Incapaz de soportar la intensidad de las sensaciones, cerró los ojos, y justo entonces, la punta, aún envuelta en tela, fue tocada, haciendo que su bajo vientre temblara una y otra vez.
«Está cada vez más húmedo. Lo sabes, ¿verdad? Esta parte ahora está toda pegajosa.»
«¡No digas eso… mm… ngh, ah…!»
No quería que esas palabras salieran de su boca. Que la persona que amaba descubriera su lado más vergonzoso era demasiado para Misaki.
«Eres muy sensible, ¿eh?»
«Ahh, Ngh… mm…»
Gemidos dulces con un toque nasal escapaban sin control, ignorando por completo la voluntad de Misaki.
¿Era normal ser así?
¿Acaso, como dijo Akihiko, ser tan sensible no era algo común?
Pero Misaki no tenía con qué comparar. Nunca había besado a nadie, mucho menos había sido tocado de esta manera por todo el cuerpo.
«Mmm… ngh… ¿soy… raro…?»
«¿Por qué piensas eso?»
«Por… porque estoy… así…»
«¿Porque sientes tanto?»
Mientras hablaba, Akihiko deslizó la mano hasta el borde de la ropa interior de Misaki y, sin vacilar, la bajó, dejando al descubierto el símbolo de su deseo, completamente transformado por las caricias.
«¡Espe…!»