Traducción Chino-Español: Ninoo-chan
Cuando hablaba de Hirotaka, la expresión de Akihiko-nii-san siempre se llenaba de una ternura especial. El tono suave con el que decía 'Hirotaka' era la prueba de la confianza y la conexión profunda que compartían.
Desde hace muchos años, entre ellos existía una atmósfera que nadie más podía cruzar. Misaki, que siempre los había observado desde la distancia más cercana, entendía profundamente que, aunque intentara forzar su entrada, nunca podría ocupar el mismo espacio que ellos.
Cuando era pequeño, podía aceptarlo porque sabía que la diferencia de edad era una barrera imposible de superar. Todavía albergaba la esperanza de que, al crecer, tal vez podría estar al lado de Akihiko-nii-san como su igual.
Sin embargo, sin importar cuántos años pasaran, la brecha de edad seguía siendo inalcanzable. Solo en ese momento, Misaki comprendió que, incluso si tuviera el derecho de estar al lado de Akihiko-nii-san, nunca podría tomar el lugar de Hirotaka.
Por eso, esa sensación de soledad que se filtraba en su pecho era algo que Misaki no podía disipar.
«Hice unos sándwiches hoy, ¿quieres comer?»
«¿En serio? ¡Genial! ¡Mi estómago ya está rugiendo!»
Misaki reprimió los sentimientos desagradables en su interior y fingió una expresión alegre e inocente.
Pero esa sonrisa forzada en su rostro casi lo hacía sentir que se asfixiaba.
«Misaki, ¿puedo pasar un momento?»
«¿Qué pasa…?»
El viernes por la noche, tras un golpe en la puerta, la voz de su hermano resonó, haciendo que Misaki girara en su silla.
En la puerta estaba Hirotaka, recién llegado de la empresa, aún con el traje puesto.
«Perdona, ¿podría “pedirte prestado” a Akihiko-nii-san por un día mañana?»
Hirotaka, visiblemente agotado, hizo esa petición.
«¿Eh? Claro, no hay problema… Pero, ¿por qué?»
Que Hirotaka se tomara la molestia de pedirle permiso significaba que recordaba que mañana era día de clases particulares.
Sin embargo, que le preguntara de esa manera le resultó extraño. Si alguien era más cercano a Akihiko-nii-san, sin duda era Hirotaka.
«Tengo algo importante que quiero discutir con Akihiko-nii-san, pero mi agenda está tan llena que mañana es el único día que tengo libre».
«¿Algo importante?»
«Sí, algo así».
«¡Bueno, por mí no hay problema!»
Asignado al departamento de ventas, Hirotaka había ascendido recientemente a un puesto de mayor responsabilidad, lo que lo tenía extremadamente ocupado. Incluso los fines de semana los pasaba trabajando, sin tiempo para descansar en casa.
«Ya le pedí a Akihiko-nii-san que mueva la clase al domingo. ¿No tienes otros planes, verdad, Misaki?»
«No, de todos modos, los domingos suelo ir a la biblioteca a estudiar».
«¿En serio? ¡Gracias, perdona las molestias!»
Hirotaka, con una expresión de alivio, se disculpó con Misaki.
Ver a su hermano actuar de esa manera hizo que una repentina oleada de inquietud surgiera en el pecho de Misaki.
Hirotaka, que siempre había sido independiente, solía resolver sus problemas solo y en silencio. Que ahora buscara específicamente la ayuda de Akihiko-nii-san… ¿Qué asunto tan grave podía ser?
«¿Pasa algo…?»
Como si quisiera disipar la sombra que oscurecía el rostro de Misaki, Hirotaka sonrió.
«No es nada… No es algo tan serio, no tienes que preocuparte. Te lo explicaré todo después, ¿me das un poco de tiempo, por favor?»
«Bueno, si tú lo dices…»
Aunque le molestaba un poco el tono evasivo de Hirotaka, al ver a su hermano, a quien siempre había admirado, sonreír y prometer que aclararía todo más tarde, decidió confiar en él.
Misaki intentó convencerse de eso.
Entonces, justo cuando Hirotaka estaba a punto de salir de la habitación, se detuvo de repente.
«Ah, por cierto, Misaki».
«¿Hmm?»
«Es sobre Akihiko-nii-san…»
«¿Eh? ¿H-hice algo mal?»
Al mencionar a Akihiko-nii-san de forma tan repentina, Misaki se puso nervioso de inmediato.
¿Y si Akihiko-nii-san encontraba molesto ser su tutor? ¿O tal vez, aunque lo elogiaba, en el fondo estaba frustrado con un estudiante tan inútil como él?
«¡No, no, nada de eso! ¡Está súper impresionado con lo mucho que has mejorado! No es eso, solo quería preguntarte algo por curiosidad».
«¿Curiosidad?»
Las palabras de Hirotaka dejaron a Misaki completamente confundido.
¿Algo que ni siquiera Hirotaka, con años de amistad con Akihiko-nii-san, sabía, pero que él podría saber?
«Creo que tiene a alguien de quien está enamorado en secreto. ¿Sabes algo al respecto, Misaki?»
«¿¡Qué!?»
¿Akihiko-nii-san, enamorado en secreto de alguien…?
La pregunta tan inesperada hizo que la voz de Misaki subiera varios tonos. Al instante, un torbellino de dudas —«¿Cuándo? ¿Dónde? ¿De quién?»— comenzó a girar en su mente.
«¡Así que tú tampoco lo sabías! No importa cuánto le insista, no me dice nada».
«¿E-en serio… tiene a alguien de quien está enamorado…?»
«¡Sí! Cuando se lo pregunté, no lo negó, así que seguro es cierto».
Al escuchar eso, Misaki sintió como si le hubieran dado un golpe en la nuca. Su sangre parecía fluir al revés, y un sudor frío le recorrió la espalda.
«Pensé que tal vez era una editora o alguna otra escritora, pero cuando lo presioné, dijo que es alguien cercano, alguien que yo también conozco. Pero por más que pienso, ¡no se me ocurre quién podría ser!»
Por eso, incluso Hirotaka, con su larga amistad, había terminado rindiéndose y ahora le preguntaba a Misaki, que últimamente pasaba más tiempo con Akihiko-nii-san por las clases.
Mientras Hirotaka hablaba como si estuviera frente a un rompecabezas imposible, el rostro de Misaki se había vuelto pálido como el papel.
Akihiko-nii-san no era joven, así que no era extraño que tuviera a alguien que le gustara. Pero para Misaki, que siempre había intentado ignorar esa posibilidad, era un golpe devastador.
Y, lo que es peor, en la mente de Misaki comenzó a formarse vagamente la imagen de una posible persona.
«…Entiendo…»
Esa persona —alguien cercano, alguien que Hirotaka también conocía.
Con pistas tan claras, pero que Akihiko-nii-san se negaba a revelar incluso a su mejor amigo, y que Hirotaka no podía apinar…
De esos hechos, solo se podía llegar a una única conclusión, ¿no es así?
«——»
El pecho de Misaki parecía haberse abierto en un enorme agujero, invadido por una sensación de vacío infinito. En las profundidades de esa oscura caverna, una emoción negra giraba y se gestaba sin cesar.
«¿Misaki?»
Quizá extrañado por su silencio, Hirotaka lo llamó.
Si ahora mostraba una expresión de desánimo, Hirotaka podría darse cuenta de que estaba enamorado de Akihiko-nii-san. Misaki no tuvo más remedio que fingir que todo estaba bien y desviar la conversación con otra pregunta para evitar que su hermano siguiera indagando.
«Nii-san… ¿tú tienes a alguien que te guste?»
Hirotaka mostró una expresión ligeramente sorprendida, pero pronto esbozó una sonrisa tímida. Tras pensarlo unos segundos, respondió brevemente:
«¡Sí, claro!»
«¿¡Qué!? ¡¿En serio!?»
Misaki no se lo esperaba en absoluto.
Cada vez que Hirotaka tenía una novia, siempre se la presentaba a Misaki de inmediato. Desde que rompió con su última pareja, no había habido ninguna novedad, ¿cómo de repente tenía a alguien especial?
«¿Q-quién es? ¿Alguien de la empresa?»
Misaki preguntó por reflejo, y Hirotaka respondió con una amplia sonrisa.
«Todavía no puedo decírtelo».
«¡Vamos, dime algo! ¿Es alguien que conozco o no? ¡Al menos dame una pista!»
Ante la insistencia de Misaki, Hirotaka, con una expresión que mezclaba arrepentimiento por haber hablado de más y una leve sonrisa amarga, dijo:
«Hmm… Una pista sería que es alguien que tú también conoces muy bien».
«¿Eh?»
«En fin, eso es todo lo que diré por hoy. Me voy a bañar, ¡tú sigue estudiando duro!»
Hirotaka agitó la mano y, esta vez, salió de la habitación de Misaki.
Quedándose solo, Misaki se quedó mirando la puerta cerrada, inmóvil.
«¿Qué está pasando…?»
Hirotaka había dicho que la persona que le gustaba era alguien que Misaki también conocía muy bien.
Entre las personas que Misaki conocía, los posibles candidatos que podrían gustarle a Hirotaka eran muy pocos. O, más bien, solo podía pensar en una única persona.
Lo que antes era solo una vaga sospecha se volvió una certeza tras las palabras de Hirotaka, haciendo que Misaki tragara saliva con dificultad.
La verdad era que Akihiko-nii-san estaba enamorado de Hirotaka, y Hirotaka también estaba enamorado de Akihiko-nii-san.
Por supuesto, nadie hablaría de sus sentimientos románticos con la persona de la que está enamorado en secreto. Por eso Akihiko-nii-san se mantuvo reservado cuando Hirotaka le preguntó, y Hirotaka también dio respuestas evasivas para despistarlo.
«…Entiendo».
Por eso las conversaciones entre Akihiko-nii-san y Hirotaka siempre tenían esa calma especial.
¡Deberían haberse confesado sus sentimientos mucho antes! Durante todos estos años, seguramente escondieron sus emociones en lo más profundo de sus corazones, sin atreverse a expresarlas, ¿verdad?
—No, espera. Hirotaka mencionó este tema de repente. ¿Y si lo que quiere discutir con Akihiko-nii-san mañana es precisamente confesarle sus sentimientos?
«Qué idiotas…»
Akihiko-nii-san lo era, Hirotaka también, y, por supuesto, él mismo.
Él, que se había sentido tan feliz por pequeños gestos y elogios, ahora parecía especialmente patético. La realidad que cayó sobre él de repente lo sumió en una oscuridad absoluta.
Aunque desde el principio sabía que este amor no tenía esperanza, nunca imaginó que terminaría de esta manera.
Al final, sin importar lo cerca que estuviera, siempre estaría destinado a quedar fuera.
Ni siquiera tenía la oportunidad de confesar sus sentimientos y arriesgarlo todo. En lugar de llegar a este punto, habría sido mejor que Akihiko-nii-san siempre hubiera sido alguien inalcanzable, con quien ni siquiera podía soñar con hablar.
Misaki nunca pensó que esta distancia ambigua lo torturaría tanto.
—Sin embargo, ¿y si mi suposición está equivocada?
Si ese fuera el caso, tal vez no todo estaría perdido… Al pensar en esto, Misaki se quedó atónito.
¿Quién fue el que alguna vez pensó que con solo poder mirarlo, con solo estar a su lado, sería suficiente? Darse cuenta de lo mucho que se aferraba a esa idea lo sumió en una confusión aún mayor.
«…Akihiko… nii-san».
Con labios temblorosos, pronunció su nombre.
Su pecho dolía como si lo estuvieran desgarrando. Misaki presionó su mano contra el lado izquierdo de su camiseta, pero no podía detener el dolor que crecía cada vez más…
«¿A qué hora volverás hoy, más o menos?»
«Hmm, creo que después de cenar, así que probablemente alrededor de las nueve».
Misaki le preguntó a Hirotaka, que estaba en la entrada poniéndose los zapatos.
Aunque era sábado y no había trabajo, Hirotaka llevaba un traje, uno de mejor calidad que el habitual.
Su peinado también parecía cuidadosamente arreglado, y hasta había elegido usar el prendedor de corbata que Misaki le había regalado, uno de sus tesoros más preciados.
Aunque Misaki notó todos estos detalles, se esforzó por hablar con un tono normal.
«Nii-san, entonces no prepararé cena para ti, ¿vale?»
«Está bien. Perdona por dejarte solo en casa…»
Hirotaka, ya con sus zapatos de cuero impecablemente lustrados, se puso de pie y se giró hacia Misaki con una expresión llena de disculpas.
Misaki respondió a la disculpa de Hirotaka con una sonrisa y le dio una palmada en el hombro, diciendo:
«¿De qué hablas? ¡No soy un niño, estar solo en casa no es nada! Ve y piértete. Pero, ¿alcanzarás el tren? ¡Si no te apuras, llegarás tarde a tu cita!»
Misaki señaló el reloj despertador que estaba sobre el mueble de la entrada, y Hirotaka entró en pánico de inmediato.
«¡Ah! ¡Maldición! ¡Hoy es día festivo, hay menos trenes!?»
En efecto, durante los días festivos a esa hora, los trenes pasaban con mucha menos frecuencia que en días laborales. Si no alcanzaba el tren que quería tomar, perdería bastante tiempo.
«¡Bueno, me voy! ¡La casa queda en tus manos!»
«¡Sí, sí, que te vaya bien!»
«¡Salgo!»
Tras decir eso, Hirotaka salió corriendo de la casa a toda prisa.
Su hermano, normalmente tan calmado y meticuloso, hoy estaba completamente desorientado. ¿Acaso esto confirmaba las sospechas de Misaki?
«…Que te vaya bien…»
Misaki, que hasta ese momento había estado sonriendo y agitando la mano, dejó caer la sonrisa forzada en el instante en que la puerta se cerró.
Tras la bomba que Hirotaka soltó la noche anterior, y después de una noche para procesarlo, Misaki había logrado recuperarse lo suficiente como para fingir una sonrisa. Sin embargo, la herida en su corazón era profunda.
La persona que amaba ya tenía a alguien en su corazón, y ese alguien era su propio hermano. En poco tiempo, Misaki no podría escapar del tormento de este complicado torbellino emocional.
Si al menos Akihiko-nii-san no estuviera enamorado de Hirotaka, no estaría sufriendo tanto. Si se tratara de una persona desconocida, podría permitirse sentir celos libremente; pero al ser Hirotaka, los sentimientos de Misaki oscilaban entre la sinceridad, las apariencias y su conciencia, sin encontrar una salida.
Por supuesto, amaba a Akihiko-nii-san, pero Hirotaka era el hermano al que más quería.
Su única esperanza era que su suposición estuviera equivocada. Pero al ver a Hirotaka salir tan cuidadosamente arreglado, Misaki tuvo que admitir que su deseo no era más que una ilusión.
«Ya no aguanto más…»
Si Hirotaka confesaba sus sentimientos, Akihiko-nii-san podría encontrar la felicidad, y él debería alegrarse genuinamente por ellos. Sin embargo, no podía sentirse feliz de corazón, y Misaki odiaba esa parte de sí mismo.
Un ser tan superficial como él nunca podría compararse con Hirotaka. Frente a su hermano, que era noble, amable y generoso, siempre estaría a años luz de distancia.
¿Podría, al aceptar esta realidad, renunciar por completo a sus sentimientos…?
—No lo sé. Ya no quiero saber nada.
Misaki se quedó parado en la entrada, cubriéndose el rostro con las manos. Seguro que ahora tenía una expresión que daba pena.
«…Cierto».
¡Tenía que salir!
Estar solo en casa solo lo llevaba a pensar demasiado.
Desde que terminaron las vacaciones de verano, había estado enterrado en libros todos los días. Salir a despejarse por un día no debería ser un problema, ¿verdad?
Con esa idea en mente, Misaki regresó a su habitación y llamó a un amigo que probablemente estuviera libre. Si era ese chico que se preparaba para los exámenes de ingreso a una universidad privada, seguro tenía más tiempo que los demás.
«¿Oye? Sí, soy yo. Estoy harto de tanto estudiar, me siento fatal. Quiero salir a pertirme un poco, a tomar aire».
Ver una película que quería, comer algo, ir a un karaoke a cantar a todo pulmón. Si sobraba tiempo, podían pasar por una sala de videojuegos. Con un poco de distracción, el dolor en su pecho seguramente disminuiría. Una vez que dejara de doler, su mente ya no estaría tan nublada.
«Bien, nos vemos en una hora en la estación. ¿Eh? ¡Ya sé, hoy no llegaré tarde!»
Tras acordar la hora y el lugar, colgó el teléfono.
Así, al menos, podría sobrevivir este día. Solo necesitaba ordenar sus emociones antes de ver a Akihiko-nii-san mañana. Por ahora, podía permitirse no pensar en nada.
pertirse, dormir, y al despertar al día siguiente, todas esas emociones horribles desaparecerían. En sus diecisiete años de vida, siempre había superado las tristezas de esta manera… así que todo estaría bien…
Unas horas después del anochecer, Misaki regresó a casa con pasos pesados.
Tras despedirse de su amigo al atardecer, había vagado sin rumbo por las calles para matar el tiempo, visitó una tienda de alquiler de videos y dio un rodeo por una tienda de conveniencia, pero inevitablemente se acercaba cada vez más a casa. Al doblar la esquina, su hogar estaría frente a él.
«No sé si nii-san ya habrá vuelto…»
Mientras estaba con su amigo, pirtiéndose, Misaki logró mantener su mente en blanco. Pero al volver a estar solo, no pudo escapar del tormento. Después de este día, había aprendido por las malas que 'puedes huir por un momento, pero no para siempre'.
—¿Eh…?
Justo cuando estaba a punto de doblar la esquina, Misaki vio un auto estacionado frente a su casa y se detuvo en seco.
Desde la ventana de un Ferrari rojo con el volante a la izquierda, se asomaba el perfil de Akihiko-nii-san. Aunque desde su ángulo no podía verlo, la persona que estaba en la entrada era, sin duda, Hirotaka.
No quería que lo descubrieran. Con ese pensamiento instintivo, Misaki se escondió rápidamente detrás de un poste de luz. La curiosidad lo mantuvo clavado en el lugar, y continuó observando la interacción entre ellos.
«Ah…»
—Akihiko-nii-san parece tan feliz…
Aunque no podía escuchar lo que decían, la expresión de Akihiko-nii-san, que podría describirse como 'radiante de alegría', capturó por completo la atención de Misaki.
«…Eso significa que todo salió bien».
De lo contrario, ¿por qué tendría esa expresión tan alegre? Misaki recordaba haber visto esa misma expresión antes.
Sí, fue cuando Akihiko-nii-san hablaba de los viejos tiempos.

«…»
Misaki se deslizó hasta el suelo, sentado.
Una oleada de emociones subió hasta su garganta, y Misaki mordió su labio con fuerza. Aunque logró contener los sollozos, no pudo detener las lágrimas. Desesperadamente, usó la manga de su sudadera con capucha para limpiar la cálida sensación que corría por sus mejillas.
Ojalá nunca lo hubiera descubierto.
Ni sus propios sentimientos, ni los de esas dos personas.
A pesar de saber que este sería el resultado, el pecho de Misaki seguía doliendo como si fuera a estallar.
«Akihiko-nii-san…»
El nombre que escapó de sus labios sin querer intensificó aún más el dolor.
Incluso después de que el sonido del motor resonó y el auto de Akihiko-nii-san se alejó, Misaki permaneció inmóvil, incapaz de dar un paso.
…¿Con qué cara podría enfrentar a Akihiko-nii-san ahora?
La falta de sueño y el llanto excesivo dejaron los párpados de Misaki hinchados desde temprano en la mañana.
Akihiko-nii-san, con su ojo agudo, no podría pasar por alto algo así. Si le preguntaba, ¿cómo podría explicarlo?
«…Ugh…»
La noche anterior, tras calmarse un poco, Misaki había entrado a casa sigilosamente.
A Hirotaka, que estaba preocupado por su regreso tardío, le dio la excusa de que había ido a comprar algo a la tienda de conveniencia. Luego, se apresuró a encerrarse en su habitación, se metió bajo las sábanas y lloró en silencio durante toda la noche.