Traducción Chino-Español: Ninoo-chan


 Esa sensación le resultaba familiar. Era como cuando, en el pasado, veía a Akihiko-nii-san sosteniendo una montaña de chocolates en San Valentín; la misma emoción lo invadía.

Por supuesto, sabía que Hirotaka y Akihiko-nii-san eran amigos inseparables, pero verlos actuar con tanta cercanía frente a él seguía siendo algo que no le sentaba del todo bien.

«Bueno, bueno, está bien, fue mi error. ¿Qué le voy a hacer? El trabajo me tiene tan ocupado que no tengo tiempo para esforzarme en ese aspecto».

«Deja las excusas. Tú con solo estar parado ahí ya atraes a tantas mujeres como un imán».

«No es así, en serio, ahora mismo no tengo ni una sola flor de cerezo a mi alrededor».

Como era de esperarse, Akihiko-nii-san seguía siendo increíblemente popular entre las mujeres…

Misaki se sentía profundamente desanimado, y al mismo tiempo se reprochaba por ser tan lento para darse cuenta. Akihiko-nii-san siempre había sido atractivo, y ahora su encanto solo había aumentado con el tiempo. Además, siendo un escritor famoso y proveniente de una familia acomodada, ¿cómo no iba a ser un yerno codiciado? Era imposible que las mujeres a su alrededor lo dejaran escapar fácilmente.

Justo cuando Misaki se sentía como un globo desinflado, una voz lo sacó de sus pensamientos:

«—Misaki, ¿té negro puro está bien?»

«¡Ah, sí, perfecto!»

«Si te parece muy caliente, puedo traerte un poco de leche fresca…»

Antes de que Akihiko-nii-san terminara de hablar, el sonido mecánico del teléfono resonó por toda la casa.

«El teléfono está sonando, ¿no vas a contestar?»

«No pasa nada, el contestador lo tomará en un segundo».

Tal como dijo Akihiko-nii-san, la voz del contestador automático se activó. Tras un mensaje grabado, una voz masculina, algo insegura, dejó un recado:

«… Soy Kawada, de la editorial Marukawa. Quería hablar con usted sobre su próxima obra, no sé si sensei aún está descansando…»

«Parece que es por trabajo, ¿no? No te preocupes por nosotros, mejor contesta…»

A pesar de la consideración de Hirotaka, la persona al otro lado de la línea dijo «Volveré a contactarlo» y colgó.

«No hay problema. Con una visita tan importante aquí, ¿cómo voy a contestar llamadas?»

«¡No exageres! Nosotros nos vemos todo el tiempo»

«Para mí no es ninguna exageración, yo…»

Hirotaka dejó escapar una sonrisa amarga, mostrando su desacuerdo, pero Akihiko-nii-san hablaba completamente en serio.

Observar la interacción entre estas dos personas basta para entender cuán profundamente se respetan. A pesar de ser buenos amigos, nunca se tratan con excesiva familiaridad, pero tampoco son demasiado formales entre sí. Esa sensación de distancia perfecta... es algo que Misaki siempre ha envidiado desde hace tiempo.

«Bueno, creo que ya es hora de que me vaya».

«¿¡Qué!?»

Al escuchar las palabras de Hirotaka, Misaki no pudo evitar soltar un grito de sorpresa.

«Lo siento, pero tengo que reunirme con un cliente en un rato».

«¿Ni siquiera los sábados te dan descanso? Esa empresa tuya sigue explotándote».

«No es culpa de la empresa, yo mismo quise hacerlo. Bueno, me voy. Misaki, comportate en casa ajena»

«¡No soy un niño, no necesito que me lo recuerdes! …Espera, ¿de verdad volveras a casa?»

Si Hirotaka se iba, eso significaba que en la casa solo quedarían él y Akihiko-nii-san.

Misaki, por supuesto, sabía que una vez que comenzaran las clases particulares sería así, pero como era el primer día, esperaba que Hirotaka se quedara un poco más para acompañarlo…

«¡No me voy a casa, voy a trabajar!»

«Ya lo sé, pero…»

Si era por trabajo, no había motivo para retenerlo.

Pero, ¿qué debería decir cuando estuviera a solas con Akihiko-nii-san?

Misaki lanzó una mirada llena de confusión a su hermano mayor, y Hirotaka, al notarlo, le respondió con un gesto silencioso que decía 'Tranquilo, todo estará bien'.

«Ah, Misaki, hoy llegaré tarde a casa. ¿Puedes cenar solo? Lo siento».

«…Sí, está bien».

Si su hermano llegaba tarde, eso significaba que estaría solo en casa. Misaki, que aún no se acostumbraba a la soledad, empezó a imaginar lo desolador que sería comer sin compañía, pero Akihiko-nii-san intervino de inmediato:

«Si es así, ¿qué tal si Misaki cena conmigo?»

«¿En serio? ¡Eso suena perfecto! Akihiko, entonces te dejo a Misaki a tu cargo»

«No hay problema, déjamelo a mí».

«¿Eh? ¿Eh? ¿De qué están hablando?»

Misaki, aún perdido en la situación, se encontraba atrapado entre los dos mientras ellos seguían discutiendo. En un abrir y cerrar de ojos, Hirotaka y Akihiko-nii-san habían decidido todo.

¿Cenar con Akihiko-nii-san?

¡Qué locura! Apenas se habían reencontrado, y Misaki ni siquiera había tenido tiempo de recuperar la calma.

«¡Nii-san…!»

«Bueno, me retiro».

«Oh, ¿quieres que te acompañe hasta abajo?»

Ignorando a un Misaki que seguía en pánico, Akihiko-nii-san acompañó a Hirotaka, que ya se preparaba para salir, hasta la entrada.

«No hace falta, quédate. Seguro que tú y Misaki quieren ponerse al día, ¿no? Akihiko, te encargo a Misaki».

Las voces de ambos se fueron desvaneciendo a medida que se alejaban.

¿Qué iba a hacer?

¿Qué debería decirle?

Cuanto más nervioso se ponía, más se tensaban los nervios que había logrado relajar.

«Perdona la espera, Misaki».

«¡N-no, claro! ¡Digo, no hay problema!»

Al ver a Akihiko-nii-san regresar al salón, Misaki salió de su ensimismamiento y respondió apresuradamente.

«No tienes que estar tan tenso. Antes solíamos hablar con naturalidad, ¿no?»

«S-sí, tienes razón… ¿Eh? ¿Qué?»

Intentando corregirse, su tono se volvió aún más rígido. Al ver a Misaki en ese estado, Akihiko-nii-san soltó una risita.

«Un té debería ayudarte a calmar los nervios, ¿no crees?»

Mientras hablaba, Akihiko-nii-san extendió la mano hacia el azucarero en la mesa.

«¿Cuántos terrones quieres?»

«¡N-n-n-no, yo mismo lo hago, no te preocupes…! ¡Ah!»

No queriendo que Akihiko-nii-san lo atendiera de esa manera, Misaki se apresuró a tomar el azucarero, pero en el movimiento rozó la mano de Akihiko-nii-san.

Ese pequeño contacto fue suficiente para que el corazón de Misaki diera un salto, como si quisiera escapársele por la boca.

«L-lo siento… Ah- caliente!»

En un exceso de reacción, Misaki retiró la mano con tanta torpeza que golpeó la taza de té. La taza chocó contra el platillo, haciendo un ruido, y unas gotas de té hirviendo salpicaron su dedo índice y pulgar.

«¡Misaki!»

«Lo siento, yo… me puse nervioso…»

Mientras Misaki se reprochaba por su torpeza, al menos se consolaba pensando que el té no había salpicado a Akihiko-nii-san.

Sin embargo, Akihiko-nii-san, con una expresión inesperadamente seria, se levantó de un salto y se acercó a Misaki.

«¿El té te cayó en la mano, verdad? déjame ver»

«N-no es nada, no está tan caliente…»

Pero Akihiko-nii-san tomó su mano con firmeza y la examinó con atención.

«Por suerte, no parece que te hayas quemado».

«¡Te dije que no era nada!»

A Misaki no le importaba si se había quemado o no; solo quería que Akihiko-nii-san lo soltara de una vez.

Más que el ardor, esa situación le resultaba insoportablemente vergonzosa.

«Eres un estudiante a punto de presentar exámenes de ingreso, no puedes permitirte lastimarte los dedos. Menos mal que estás bien».

Mientras murmuraba, Akihiko-nii-san acercó sus labios a los dedos de Misaki.

«¿¡A-A-A-Akihiko-nii-san!?»

La suave sensación hizo que la sangre de Misaki hirviera. No solo sus dedos, sino todo su cuerpo se tiñó de rojo, y hasta respirar se le dificultó.

«Ah… no me malinterpretes, esto es solo un hechizo para que tus dedos no se lastimen».

«¿Un… hechizo…?»

Misaki estaba lleno de preguntas que quería hacer, pero en ese momento solo podía abrir y cerrar la boca como un pez fuera del agua, incapaz de articular palabra.

Si Akihiko-nii-san decía que era un hechizo, seguramente lo era, ¿no? Aunque intentaba convencerse de eso, sus ojos no podían evitar desviarse hacia los labios que habían tocado sus dedos.

¿Se daría cuenta Akihiko-nii-san de lo nervioso que estaba por algo tan pequeño? Si descubriera que siempre había estado enamorado de él, seguro que arruinaría la relación fraternal que tenían.

Estaba siendo cuidado así porque era el hermano menor de su mejor amigo. Para no perder esa ventaja, no podía permitirse soñar con nada más.

«No tienes que preocuparte, de verdad estoy bien».

«¿Cómo que no? Eres el preciado hermano menor que Hirotaka me confió, ¡no puedo dejar que te pase nada!»

«——»

—¿Eh…?

Un leve pinchazo atravesó su pecho.

Aunque el dolor fue fugaz, por un instante su corazón se apretó.

«Espera un momento, te prepararé otro té».

«¡Ah!»

Akihiko-nii-san, al levantarse, revolvió el cabello de Misaki con cariño.

«Esta vez te haré un té helado, para que no te quemes».

Al ver la suave sonrisa de Akihiko-nii-san, las mejillas de Misaki volvieron a arder.

¿Podría realmente concentrarse en las clases en estas condiciones?

Ese beso en sus dedos seguro no significaba nada para Akihiko-nii-san. Reaccionar tan exageradamente solo lo haría parecer extraño.

Por ahora, lo más importante era aprovechar el momento en que Akihiko-nii-san fue a preparar el té para calmarse y recuperar la compostura…

Mientras Misaki intentaba concentrarse con todas sus fuerzas, Akihiko-nii-san regresó rápidamente al salón con una bandeja que llevaba un vaso alto de cristal. Mientras colocaba un posavasos frente a Misaki, preguntó:

«¿Te duelen los dedos?»

«¡N-no, estoy bien!»

Al recibir esa pregunta tan considerada, Misaki no pudo evitar recordar la sensación de antes, y hasta sus orejas se pusieron rojas de la vergüenza.

Justo cuando hacía un esfuerzo sobrehumano por controlar su nerviosismo, Akihiko-nii-san, que se había sentado frente a él, dijo de repente:

«Bueno, ¿entonces comenzamos?»

«¡S-sí, por favor, gracias!»

El propósito original de estar ahí era que Akihiko-nii-san lo ayudara con sus estudios. Aunque la persona que le gustaba estuviera sentada frente a él, no podía dejarse llevar por la emoción y olvidar su objetivo.

Con una expresión tensa, Misaki apretó los puños sobre sus rodillas.

«¿Por dónde empezamos? …Hmm, si voy a enseñarte, primero debería preguntarte qué materias se te dan peor. O, mejor dicho, ¿cuáles crees que necesitas reforzar más?»

«Materias en las que no soy bueno…»

Había tantas que Misaki no supo por dónde empezar.

Aunque le gustaba el japonés moderno, tanto los textos clásicos como los chinos eran un desastre para él. La gramática inglesa le parecía un libro sin sentido, pero su matemática era igual de terrible,ni hablar de destacar en ciencias. No podía memorizar las fechas de historia mundial ni de historia japonesa, y de política y economía no entendía absolutamente nada.

Si tuviera que enseñarle a un estudiante quere era igual él, Misaki estaba seguro de que habría tirado la toalla al poco tiempo.

Con esas notas, ¿realmente podría entrar al departamento de literatura de la Universidad M…?

Su sueño era trabajar algún día en algo parecido a lo que hacía Akihiko-nii-san. Sabía que no tenía el talento para ser escritor, pero al menos quería ser editor y estar siempre cerca de él. Por eso quería estudiar literatura, pero si no lograba entrar a la universidad, todo se quedaría en un sueño.

«Entonces, ¿en qué materias destacas?»

«En japonés moderno… y, bueno, en educación física y economía doméstica».

«Esas últimas dos no cuentan para los exámenes de ingreso, ¿verdad?»

Akihiko-nii-san se rio.

Aun así, añadió con amabilidad: «Tener cosas en las que destacas es algo bueno, claro», mostrando su gran corazón.

«Sí, bueno… Ah, aquí está mi boleta de la prueba simulada… Por favor, no te rías, ¿eh?»

Pensando que mostrar pruebas sería más rápido que explicarlo, Misaki sacó de su mochila la boleta de su último examen simulado. Reprimiendo la vergüenza, la deslizó hacia Akihiko-nii-san. Incluso él, que solía mantenerse imperturbable, dejó escapar una sonrisa estatica algo preocupada.

No era para menos; hasta Hirotaka, al ver esas notas, había mostrado una expresión de desconcierto poco común en él.

«Esto es… bastante impactante…»

«Ugh… Con estas notas, entrar a la universidad va a ser difícil, ¿verdad?»

Con esas calificaciones, soñar con la universidad quizá era una fantasía de principio a fin.

Había intentado ir a clases de apoyo, pero no había mejorado en absoluto. ¿No sería mejor rendirse y evitarle problemas innecesarios a Akihiko-nii-san?

«No digas eso».

«¿Akihiko-nii-san…?»

«Tranquilo, con mi ayuda, estoy seguro de que podrás entrar a la escuela de tus sueños».

Akihiko-nii-san lo dijo con total confianza. Misaki podía ver que no eran palabras vacías, sino que hablaba con absoluta sinceridad.

«Siempre has sido así, ¿no? Cuando te lo propones, puedes lograrlo. ¿Recuerdas cuando le tenías miedo a nadar? Lo superamos juntos, ¿verdad? Y cuando aprendías aritmética, una vez que te explicaba el truco, resolvías todo sin problema».

«Ah…»

—Es verdad…

De pequeño, tras un incidente en el mar, Misaki tenía tanto miedo que ni siquiera podía meter la cara en el agua. Fue Akihiko-nii-san quien, con infinita paciencia, lo ayudó a superar su fobia hasta que dejó de ser un 'patito de tierra'. También, cuando se acumulaban sus tareas de matemáticas en verano o necesitaba corregir un ensayo desastroso, siempre era Akihiko-nii-san quien lo rescataba.

Por supuesto, su hermano también lo ayudaba mucho, pero, por alguna razón, los esfuerzos de Akihiko-nii-san siempre dejaban una marca más profunda en su corazón.

«Solo necesitas encontrar el método correcto. Con un poco de guía, estoy seguro de que mejorarás muchísimo».

«¿De verdad…?»

¿Sus notas, que eran un desastre, realmente tenían salvación?

Al ver la inseguridad en su rostro, Akihiko-nii-san adoptó una expresión seria y dijo con firmeza:

«Confía en mí».

«¡S-sí, está bien!»

Esas palabras llenas de convicción hicieron que Misaki asintiera con entusiasmo sin pensarlo.

Aunque no confiaba en sí mismo, sí creía ciegamente en las palabras de Akihiko-nii-san.

Además, para corresponder a la fe que Akihiko-nii-san tenía en él —a pesar de que incluso sus profesores y tutores de la academia lo habían dado por perdido—, debía cumplir con sus expectativas…

«¡Vamos a darle con todo juntos!»

Akihiko-nii-san le revolvió el cabello con fuerza.

Su voz cálida hizo que los ojos de Misaki se humedecieran ligeramente. Solo en momentos como este, Misaki se alegraba de ser un estudiante tan torpe.

Así, Misaki y Akihiko-nii-san comenzaron a pasar tiempo juntos de manera regular.

Cuatro días a la semana, Misaki iba a casa de Akihiko-nii-san después de la escuela para sus clases. Los días sin tutoría, debía memorizar los puntos clave que Akihiko-nii-san le indicaba y completar los ejercicios asignados en los libros de referencia.

El método de enseñanza de Akihiko-nii-san era mucho más efectivo de lo que había imaginado, y las notas de Misaki comenzaron a mejorar en poco tiempo.

Lo que antes le parecía un lío indescifrable, después de unas semanas, empezó a tener sentido. Ahora podía entender de qué trataban las preguntas y cómo abordarlas. Aunque memorizar seguía siendo su punto débil, comparado con antes, cuando el miedo lo paralizaba antes de siquiera intentarlo, había avanzado un poco.

Además, Akihiko-nii-san no solo era un gran maestro, sino que también tenía una capacidad de observación impresionante.

Cada vez que Misaki se trababa en un problema y no podía avanzar, Akihiko-nii-san siempre identificaba exactamente dónde estaba el problema o qué enfoque debía tomar para encontrar la solución.

Gracias a su guía meticulosa, los resultados de un examen reciente habían sido bastante buenos, al punto de que su tutor de clase lo miró con lágrimas de emoción en los ojos.

—Y luego, hoy pasó algo increíble.

«¡Akihiko-nii-san! ¡Akihiko-nii-san!»

Con la boleta del examen simulado nacional que había recibido ese mismo día en la mano, Misaki corrió directo a la casa de Akihiko-nii-san.

«¿Qué pasa? ¡Espera un poco! No voy a irme a ningún lado, camina despacio o te vas a caer».

«¡No soy un niño, no me voy a caer!... Mira, ¡Aqui!»

Aunque por un momento frunció el ceño ante el tono de Akihiko-nii-san, que seguía tratándolo como a un pequeño, Misaki recuperó el ánimo de inmediato y le entregó la boleta del examen simulado, arrugada por la fuerza con la que la había sostenido.

«¿Hmm? ¿Los resultados del simulacro?»

«¡Sí!»

En toda su vida, mostrarle una boleta de calificaciones a alguien siempre había sido una experiencia deprimente.

Pero esta vez era diferente. Misaki no podía esperar a enseñársela a Akihiko-nii-san, así que había corrido desde la escuela sin parar.

«¡Tu evaluación y tu puntaje de desviación han mejorado! Esto es increíble».

Al recibir el elogio esperado de Akihiko-nii-san, las comisuras de los labios de Misaki se curvaron en una sonrisa.

En el examen que había tomado justo después de las vacaciones de verano, casi todas las calificaciones junto a sus escuelas aspiracionales eran D. Pero en solo un mes, habían subido a C o B.

«¡Mis notas en el examen parcial también mejoraron! ¡Todo esto es gracias a ti, Akihiko-nii-san!»

«Yo solo te di un empujoncito. Que hayas mejorado es el resultado de tu propio esfuerzo, ¿no crees?»

«¡No, no es cierto! ¡Es todo por ti!»

Misaki lo decía desde el fondo de su corazón.

El método claro y sencillo de Akihiko-nii-san era, sin duda, parte de la razón, pero para alguien como él, que se aburría fácilmente y le costaba concentrarse, este progreso no habría sido posible sin la presencia de Akihiko-nii-san.

Aunque sus motivos no fueran los más puros, el deseo de 'no decepcionar a Akihiko-nii-san' y 'querer que me elogie' había sido el combustible que lo impulsaba a esforzarse al máximo.

«¿Por mí…?»

«¡Ah! Quiero decir, ¡porque enseñas muy bien, Akihiko-nii-san!»

Al darse cuenta de que casi había dejado escapar sus verdaderos sentimientos, Misaki se apresuró a corregirse.

No podía dejar que descubriera sus sentimientos todavía. Al menos, no hasta que terminaran los exámenes; de lo contrario, podría perder estas oportunidades de estar con él.

«Pero, al final, estos resultados son fruto de tu esfuerzo, ¿no, Misaki? Por cierto, ¡esto merece una recompensa!»

«¿Eh? ¡N-no, no es necesario!»

Al escuchar la propuesta de Akihiko-nii-san, Misaki sacudió la cabeza frenéticamente.

Akihiko-nii-san, siendo amigo de su hermano, ya había aceptado ser su tutor por un precio muy bajo. Pedirle más sería demasiado egoísta.

«¡Los niños no tienen que hacerse los educados con los adultos! Soy yo quien quiere recompensarte».

«Pero…»

Mientras Misaki se burlaba de sí mismo pensando 'En los ojos de Akihiko-nii-san, sigo siendo solo un niño', también se sentía desconcertado por la propuesta inesperada de Akihiko-nii-san.

Poder pasar tiempo con Akihiko-nii-san ya era más que suficiente para hacerlo feliz. Nunca se había imaginado que pudiera haber algo que lo alegrara aún más.

«¿Hay algo que quieras? ¿O algo que te apetezca comer? ¡Dímelo, no hay problema!»

«Algo que quiera comer…»

Misaki repitió las palabras de Akihiko-nii-san sin pensar.

«¡Exacto! Dime a qué restaurante quieres ir y te llevaré. ¿Qué te interesa comer?»

«…Si es así, entonces quiero el omurice que hace Akihiko-nii-san».

«¿Eh?»

Esa respuesta tan inesperada hizo que Akihiko-nii-san abriera los ojos de par en par. Seguro no esperaba que Misaki dijera algo así.

«Quiero comer el omurice de Akihiko-nii-san».

«¿Eso es todo lo que quieres? ¿No prefieres algo más…?»

«¡Es que llevo mucho tiempo pensándolo! ¡Siempre he querido volver a probar el omurice de Akihiko-nii-san!»

En una ocasión, cuando los padres de Misaki no estaban en casa, Akihiko-nii-san se quedó a dormir con ellos y preparó un omurice especial con sus propias manos.

Sobre un arroz frito lleno de ingredientes, había una capa de huevo suave y esponjoso. Misaki nunca olvidaría la imagen del cuchillo cortando el huevo a medio cocer frente a sus ojos, con la yema cremosa deslizándose lentamente.

Aunque también le gustaba el omurice de Hirotaka, con su fina capa de huevo envolviendo el arroz, el omurice suave y esponjoso de Akihiko-nii-san era, para Misaki, una delicia inigualable.

Ahora que lo pensaba, lo que realmente había quedado grabado en su memoria no era solo el sabor del omurice, sino el cariño con el que Akihiko-nii-san lo había preparado para él…

«¡Tonto…! Si quieres comerlo, puedo preparártelo cuando quieras».

«¡Para mí, eso ya es un banquete!»

Misaki levantó la mirada, mostrando una expresión obstinada que no admitía réplicas. Akihiko-nii-san, con una sonrisa algo desconcertada, asintió y dijo:

«¡Está bien, tú ganas!»

«¡!»

Al escuchar la respuesta de Akihiko-nii-san, el rostro de Misaki se iluminó al instante.

«Aunque, justo hoy se me acabaron los huevos en casa. ¿Qué tal si lo preparo el próximo sábado? Quieres el mismo omurice esponjoso de cuando me quedaba en tu casa, ¿verdad?»

«¡Sí!»

Misaki asintió con entusiasmo, y la sonrisa de Akihiko-nii-san se volvió aún más cálida.

«¡Qué nostalgia! En ese entonces, yo cocinaba la cena en lugar de Hirotaka. Cuando lo vi tan cómodo en la cocina, pensé que era un experto... pero la verdad es que me llevé una gran sorpresa.»

«¡No puede ser! ¡Mi hermano cocina súper bien!»

Ahora Hirotaka es impecable en todo lo doméstico, y cocina de maravilla.

Desde que mamá se fue a Osaka con papá, él ha estado a cargo de los desayunos —siempre perfectos— y de las cenas, que prepara con mucho esmero.

Últimamente ha estado muy ocupado con el trabajo, así que Misaki ha tenido que encargarse de las cenas. Pero igualar el nivel de su hermano ha sido todo un reto.

«Hirotaka aprendió a cocinar después de eso. En ese momento, verlo tan torpe y desesperado me dio pena, así que me metí a ayudar. ¡No podía dejarte comer una omurice todo deshecho!»

«Así que era eso...»

Mientras hablaba, Akihiko parecía recordar aquellos momentos, y una pequeña sonrisa amarga asomó en su rostro.

«Y ese omurice quemado y tan desastroso… al final, Hirotaka y yo lo terminamos comiendo entre los dos.»

«Pero ahora mi hermano ya hace unas omurice buenísimas..»

«¡Seguro no soportó perder contra mí! Después estuvo un largo tiempo molesto con ello»

—Tuvo que haber practicado como si le fuera la vida en ello, dijo Akihiko, y se echó a reír.

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