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Enjou: Tsugai no shukumei - 1

Capitulo 8, primer capitulo del vol.2 Enjou: Tsugai no shukumei

Lista de capitulos

Enjou: Tsugai no shukumei - 1


Traducción Inglés-Español: Surisugoi
Traducción Japonés-Inglés: HimikoChou


1s

Tras pasar la noche en la cueva, Arthur regresó a ‘La Casa Gosford’ en Cotswold antes de que saliera el sol, pero ese día, mientras la noche se acercaba a las 10 en punto, volvió a visitar ‘La Casa del Bosque’ en Gales.

“¿Qué no habías vuelto a casa al amanecer?” Al ver a su hermano menor que entraba al salón, Eugene habló como si lo hubieran tomado por sorpresa, pero Takahito, quien estaba sentado en el sofá leyendo, también se sorprendió e inconscientemente se levantó.

Esta era la primera vez que Arthur aparecía seguido. Takahito había pensado que a él ciertamente le gustaba ausentarse dos o tres días.

Al mismo tiempo que le pareció algo inesperado, ver a Arthur una vez más en días seguidos, se sentía raro.

Abundante cabello castaño oscuro. Una frente prominente y un puente nasal alto que reflejaba la sangre aristócrata que circulaba por su cuerpo. Labios fruncidos de manera un poco arrogante y otra característica suya: el par de ojos color ámbar que llevaban un marcado encanto salvaje.

Cuando miró a Arthur, como si de un reflejo condicionado se tratara, los recuerdos del tiempo bien invertido del día anterior pasaron por su mente.

Takahito, que había escapado de la mansión a altas horas de la noche en su forma de lobo, había sido perseguido, como era de esperarse, por Arthur en su forma de lobo.

Posteriormente se habían reunido y juntos habían corrido sobre campos nevados.

Después de eso, inesperadamente se encontraron con un ciervo salvaje y ambos cooperaron para perseguir a su presa.

Arthur había avanzado y desde atrás había obligado a la presa a ir hacia adelante.

Al ver a Arthur emboscar y morder la tráquea del ciervo, derribándolo, la sangre de Takahito hirvió como nunca antes. Debido a esa emoción excesiva, sus pies resbalaron y cayó en el río. Arrastrado por la corriente de las frías aguas, su conciencia poco a poco se fue desvaneciendo…

Para cuando despertó ya había regresado a su forma humana y se encontró en una cueva que no reconocía. Arthur también había regresado a su forma humana y con su explicación, Takahito supo que ese hombre le había rescatado.

Para poder salvarlo, Arthur había entrado a la corriente fría por voluntad propia.

-Gracias por… salvarme.

Después de dudarlo un poco, Takahito expresó palabras de gratitud.

- Es la primera vez que persigo un ciervo, pero… yo estaba realmente emocionado.

Mientras develaba los secretos de su corazón sin pensarlo, Arthur se había ofrecido a enseñarle a cazar.

- Te enseñaré.

- Si no tienes experiencia en cazar, no puedes llamarte un lobo adulto.

Takahito se sintió inmensamente feliz ante la oferta. Ya que podría recibir lecciones de un lobo Alfa experto en cazar.

 

Después de eso, el tiempo pasó silenciosamente con una hoguera interpuesta entre ellos.

Al ver el rostro risueño de Arthur, mientras miraba el fuego que se reflejaba en esos ojos color ámbar, sin darse cuenta, su cuerpo había comenzado a temblar de repente y Takahito había reconocido el "hambre" en su interior.

Lo siguiente que supo es que estaba parado frente a Arthur. Dejó caer su manta. Ver el cuerpo desnudo de Takahito hizo que Arthur jadeara. Al ser derribado, se sentó sobre las piernas del hombre.

-¿P-por qué? Este tipo de… hyaa...

-D…det…detentee…

La felación que experimentó por primera vez desde su nacimiento fue tan buena que nubló su razonamiento.

-La succión es asombrosa.

-..nn..fuu

-¿Se siente bien?

-Sí…bien…bien

La inserción en su trasero también lo sorprendió grandemente; era el punto más sensible hasta el momento… rumiando vagamente por las apasionadas acciones en la cueva, Takahito volvió en sí ante la pregunta de Arthur “¿Qué te parece?”

La cabeza de Arthur miraba hacia Eugene. No parecía que Arthur estuviera hablando con él.

“¿Eh?”

Ante la expresión de asombro de Eugene, Arthur le dijo irritado:

“El embarazo de Takahito”.

“A…aaa” Eugene asintió al recordarlo y al momento siguiente, sacudió la cabeza.

“Aún no.”

Takahito también había estado preocupado por ese asunto y había pedido confirmación durante la tarde.

Ya que no había podido quitarse la ansiedad de no saber si había concebido a raíz de haber recibido placer… y de haber tenido sexo de manera tal que él era quien lo ofrecía.

Sin embargo, esa ansiedad había sido claramente rechazada por Eugene.

Al escuchar que no había concebido, por supuesto que le había hecho sentir feliz. Aliviado.

Pero si hablaba sinceramente, no podía expresar de manera definitiva que en ese momento sus emociones estuvieran 100% compuestas únicamente de alivio. Se había convertido en un revoltijo de varias emociones; era algo complejo que ni él mismo podía analizar con claridad.

Poco a poco el estado de su propio corazón se había vuelto desconocido para él.

Separado de su familia, confinado en el bosque de un país extranjero, mientras se encontraba piel a piel con un hombre lobo británico, tenía el presentimiento de que se había vuelto incapaz de notar lo que realmente deseaba.

¿Qué quería hacer a partir de ese momento? ¿Qué era lo que quería?

Sin embargo, tenía el presentimiento de que si lo averiguaba, los cimientos de los que dependía se sacudirían, por lo que se aventuró a dejar de pensar en ello más de lo que ya había hecho para no seguir reflexionando.

 “…Ya veo.”

Arthur dijo con decepción en su voz ante el diagnóstico de su hermano mayor. Parecía que sentía que iba a ser un resultado natural de la noche anterior. Se sentía como si hubiera sido abatido por haber terminado en vano.

Al ver el perfil abatido de Arthur, el pecho de Takahito dolía incesantemente.

Como era de esperarse, para Arthur el sexo de la noche anterior había sido una oportunidad de “apareamiento”.

No tenía ningún significado especial ...

 (Solo fue una tarea …)

Aun en ese momento, por alguna razón se sentía herido por algo tan natural, algo andaba mal en él. Durante todo el día, la historia del día anterior, incluyendo las palabras habían flotado en su mente muchas veces y, como un tonto, había estado pensando repetidamente en ello como un recuerdo especial.

 (Soy realmente… un tonto)

Mientras Takahito se mordía el labio, Arthur volteó hacia él.

“Bien entonces.”

Ese rostro ya rebosaba de la habitual autoconfianza de Arthur y en su corazón, Takahito estaba asombrado ante lo rápido que había cambiado de expresión. Había una gran diferencia entre Arthur y él, quien había sido influido grandemente por “la aventura en la cueva” la noche anterior.

Este era, probablemente, uno de los rasgos de un Alfa. Pasara lo que pasara, no podía dejarse llevar por cosas que no podía atar son sus propias fuerzas y arrastrarlas a la manada.

La fuerza física por sí sola no era suficiente para continuar reinando en la posición de un Alfa, también se necesitaba la fuerza mental

“No tengo mucho tiempo. Comencemos con la lección.”

“¿Lección?”

Arthur frunció el ceño ante Takahito, quien parpadeaba con ambos ojos sin entender lo que Arthur estaba diciendo.

“Dije que iba a enseñarte, ¿cierto?”

“¿Enseñar?”

“A cazar.”

 “Aaah…”

Takahito de inmediato recordó aquella promesa.

-Te enseñaré.

-Si no tienes experiencia en cacería, no puedes llamarte un lobo adulto.

 

 (¿Era por eso que había regresado de inmediato sin quedarse allá ni un momento?)

A diferencia del prácticamente "invitado" que leía libros y contaba con la ayuda de Eugene, Arthur tenía trabajo. Mientras trabajaba durante el día, viajaba una distancia considerable para hacerle compañía a

Takahito durante la noche, él probablemente no tenía tiempo para dormir. Los días anteriores en conexión con la luna llena, aunque Arthur no durmiera, probablemente no tendría problemas físicos, pero aún así…

Aún así, cuando Takahito pensó en Arthur yendo especialmente para mantener la promesa, su estado deprimido mejoró.

 (¡Cacería!)

Al girar por completo, su tensión aumentó, y cuando comenzó a inquietarse, se sorprendió de su propio interés.

Pero como era de esperarse, no pudo contener su entusiasmo.

Arthur soltó una risilla hacia Takahito a quien le brillaron sus ojos negros.

“Realmente estás lleno de curiosidad. Pero no seas tan impaciente. Para empezar, antes de un combate real, es necesaria una clase".

Arthur se quitó el abrigo y Eugene quien lo tomó, se levantó de su asiento diciendo “Prepararé té”.

Arthur y Takahito se sentaron en los sillones que estaban frente a la chimenea.

“¿Qué tanto sabes acerca de cazar?

“…casi nada. Ya que actividades como cazar son poco probables en Japón.”

Mientras Takahito respondía, una de las cejas de Arthur se levantó y se encogió de hombros con decepción.

“En ese caso, tendré que enseñarte desde lo básico.”

En contraste con su voz aburrida, Arthur parecía estar disfrutándolo.

Gracias a esas casi dos semanas, ahora Takahito había logrado ver que escondido debajo de esa máscara de tirano, Arthur definitivamente, tenía corazón.

También se dio cuenta de que, inesperadamente, el hombre estaba lleno de emociones.

Debido a que en un principio, simplemente se había sentido agobiado por el aura abrumadora del hombre y no había podido acertar en lo absoluto lo que el hombre estaba pensando, era que podía llamar aquello un progreso.

“El mayor principio es que cazamos mamíferos con pezuñas como ovejas y ciervos.”

Colocando una mano en el brazo del sillón, Arthur comenzó a hablar.

“Dado que los lobos salvajes son omnívoros, en ocasiones en las que no encuentran presas durante días, también cazan ratones y conejos salvajes. Sin embargo, nosotros no cazamos para satisfacer nuestra hambre. En consecuencia, he prohibido la destrucción innecesaria de vidas en mi manada. ya que actualmente, las ovejas son animales domesticados, nuestro objetivo se limita a los ciervos salvajes. Al cazar ciervos, se conserva una cantidad determinada de población y eso ayuda a mantener el bosque en equilibrio”.

Gracias a la extinción de los lobos, los ciervos que han perdido a su enemigo natural, han aumentado demasiado su población y se han comido los brotes de los árboles. El hecho de que el colapso del ecosistema montañoso se había convertido en un problema profundo era algo que ya había escuchado incluso en Japón.

Takahito había escuchado que existen proyectos para traer lobos del extranjero y dejarlos echar raíces en montañas y bosques con el fin de intentar restaurar el orden natural. Ha habido Organizaciones Sin Fines de Lucro en Estados Unidos, y parece que en la práctica ha habido regiones donde la reintroducción de lobos ha tenido éxito.

“Naturalmente, los lobos pueden absorber una gran cantidad de comida a la vez y, al almacenar esa energía en sus cuerpos, pueden vivir un largo tiempo, incluso sin comer nada. Gracias a esta habilidad, les fue posible vivir aún bajo circunstancias severas y en algún momento, se distribuyeron por todo el mundo.”

Takahito escuchaba entusiasmado la clase de Arthur.

“La otra razón por la que los lobos pueden vivir bajo circunstancias diversas es por su manera de cazar. Nuestros antepasados, basándose en el tamaño de su presa, desarrollaron métodos de cacería que se ajustaban a ellas. Por ejemplo, en el caso de presas extremadamente pequeñas como ratones, saltas en arco, fijas a la presa con las extremidades anteriores y le pinchas la punta de la nariz. Después de eso trágalo una vez que lo hayas mordido algunas veces. En caso de presas un poco más grandes como conejos salvajes y cobayas, mientras persigues a la presa que se escapa, la presionas fuertemente contra el suelo con tus extremidades anteriores y acabas con la vida de la presa al morderlo en varias partes.”

Si lo pensaba con detenimiento, era una conversación sangrienta pero la lección de Arthur respaldada por su experiencia personal era realmente interesante, y él continuamente quedaba fascinado sin poder hacer nada. Sin darse cuenta, Takahito comenzó a inclinarse hacia adelante como si fuera a caerse.

“Los cachorros de lobo y los lobos jóvenes con poca experiencia muerden el cuello de la presa y acaban con sus vidas meciéndolos furiosamente mientras los sostienen fijamente con sus mandíbulas.”

Eugene regresó al salón y colocó tazas llenas de té negro frente a Arthur y Takahito. Él mismo tomó la bandeja y se retiró en silencio sin tomar asiento, y justo antes cerrar la puerta dijo en un tono tranquilo “voy a dormir ahora. Buenas noches.”

“En el caso de animales de tamaño mediano, un poco más grandes que los conejos como el corzo y la oveja, apunta a la región del cuello. Un cazador superior puede derribar a su presa de una mordida. Casi no se derrama sangre y apenas quedan heridas visibles. La presa muere de shock y asfixia.”

“Eeh… asombroso.”

“Los animales grandes como el alce y el ciervo se cazan en manadas. Un método efectivo es el trabajo en equipo como el de anoche, es decir, separarse en dos, con algunos lobos siguiendo desde atrás y otros preparando una emboscada. Derribar una presa grande con solo gran fuerza de combate puede llevar días. Durante estos días alternas entre dormir y hacer guardia ".

"¿Es un sistema de turnos?"

“Así es. De esa forma, asechas poco a poco a la presa, esperas a que se debilite y la matas.”

Con la explicación de Arthur en su oído, Takahito imaginaba la figura de numerosos lobos corriendo por un campo, persiguiendo presas.

No cabe duda de que hace mucho tiempo, en la época en la que aún existían muchos lobos, habría sido algo normal de ver.

“La cacería se divide en varios pasos: Encontrar presas, determinar su ubicación, eliminar todo rastro de tu presencia y acercarte a ella. Ayer falló este paso ".

Takahito agachó la cabeza hacia Arthur señalando su error del día anterior cuando inconscientemente había aullado.

"Como fue tu primera cacería, no se pudo evitar".

Habiendo dicho eso en un tono generoso, Arthur continuó hablando.

“Poniendo atención meticulosamente a que no te noten, tienes que llegar a quemarropa, pero como la mayoría de los animales son sensibles al sonido, nos notarán. Si la presa se paraliza, atácala de inmediato antes de que pueda comenzar a moverse. Si corre, persíguela. Arrincónala y mátala. –¿Entendiste lo básico?

 “…Sí. La mayor parte.”

“Muy bien, ahora es más fácil memorizarlo con la práctica.”

Habiendo dicho eso, Arthur instó a Takahito a que se transformara. Después de eso, se quitó sus ropas y se transformó.

Desde la estructura esquelética de un humano a la de un lobo, la metamorfosis que comenzaba desde la punta de sus manos continuaba hacia sus brazos, pecho, cabeza, torso y piernas. Siguiendo el cambio en la estructura de sus músculos, su cuerpo completo se cubría de un pelaje gris oscuro.

Una cola peluda y rígida, un hocico saliente, orejas afiladas. Todo su cuerpo era robusto, sus extremidades también eran largas y gruesas, se podía ver que era un lobo con musculatura sólida que había aparecido.

Los dos lobos se precipitaron hacia la nieve.

Era el día 13 del ciclo lunar, la luna estaba casi llena. A los ojos de la gente probablemente parecía una moneda redonda.

Con la luz de luna brillando intensamente sobre ellos, Takahito sintió que el poder dentro de su cuerpo incrementaba. Su cuerpo que estaba cubierto de piel de invierno se estremeció, temblando de emoción.

Mientras pensaba en el hecho de que estaban a punto de cazar, la emoción de la noche anterior volvió a su mente.

Corrió por el camino privado siguiendo a Arthur y saltó las puertas de acero a las que habían llegado. Más allá de la propiedad privada, se extendía un bosque profundo.

No hubo ni un poquito de vacilación en Arthur, quien había tomado la delantera. Rebosante de confianza en sí mismo, comenzó a correr, se podía sentir una presunción de jactancia de conocer a fondo el bosque que era su territorio natal.

Corrieron a través del bosque de árboles de hojas puntiagudas los cuales parecían haber pasado la marca de unos pocos cientos de años. Cuando estaban a punto de llegar al mismo lugar del día anterior, Arthur redujo la velocidad. Takahito también igualó la velocidad de su líder.

Como si estuviera siguiendo el olor de una presa, Arthur continuó trotando y justo cuando pensaba que habían subido una pendiente de nieve, bajaron. De vez en cuando se movían entre los árboles en zigzag.

Finalmente, las orejas de Arthur se pusieron rígidas. El "olor" de la presa que el hombre había sentido primero, Takahito también lo había podido captar un poco después.

"No hagas ningún ruido", dándose la vuelta, Arthur envió una señal con los ojos. Takahito movió la cola en señal de comprensión.

Imitando los pasos sigilosos de Arthur, Takahito también ocultó el sonido de sus pisadas. Avanzaron con paso firme sobre la nieve y, por fin, vieron la figura trasera de su presa. Escondidos en la sombra de los árboles, Takahito miró y examinó la situación con Arthur.

 

Era un ciervo. Probablemente más pequeño que el del día anterior. Con su cara hundida en la nieve, movía inocentemente su boca. Parecía que estuviera comiendo el brote de una planta que de alguna forma había desenterrado. Debido a que Arthur había enviado la señal de "adelante", Takahito se distanció de ese lugar manteniendo su cuerpo agachado.

Eludiéndolo, mientras rodeaba al ciervo hasta terminar frente a él, Takahito contuvo la respiración y esperó el movimiento de Arthur.

Aunque era consciente del sonido de su corazón, se echó ansiosamente esperando el momento de la caza.

De repente, el ciervo se retorció y levantó la cabeza, moviéndola de izquierda a derecha, como si buscara algo.

Como si hubiera estado esperando este momento, Arthur saltó desde las sombras de los árboles. El ciervo que había notado al lobo dejó escapar un sonido agudo y comenzó a correr. Debido a que venía hacia donde estaba Takahito, éste levantó su cuerpo oculto y aulló mostrando los dientes "Uuuu".

 “Kii…”

El ciervo que había sido intimidado por Takahito se volvió y cambió su curso. Sin embargo, esta vez Arthur estaba al acecho. Arthur se interpuso en el camino del ciervo que escapaba, saltó sobre él desde abajo y le mordió la región del cuello. Así derribó al ciervo que temblaba furiosamente y había soltado un grito agudo. Después de las convulsiones de la muerte, el ciervo que se había derrumbado sobre la nieve, se quedó quieto. La luz desapareció de sus ojos y Takahito supo que había muerto.

Esta era la segunda vez que era testigo de las acciones de un depredador real, pero tal como en la primera vez, se sintió abrumado por la intensidad. Ver a Arthur quitarle los colmillos a la presa finalmente hizo que Takahito volviera en sí, y corrió hacia el lado de su líder.

Tal como lo había dicho en la clase, Arthur lo había matado de una mordida. Tampoco había casi sangre visible en la boca de la herida.

Era obvio el hecho de que Arthur fuera un cazador superior.

El Alfa tenía derechos preferenciales sobre las presas asesinadas. De acuerdo a la regla, Arthur mordió primero la parte trasera del ciervo.

Mordiéndolo con brusquedad, masticó la carne cruda

Mientras Takahito miraba con interminable interés la escena de una comida salvaje, Arthur mordió un gran pedazo de carne y lo arrojó frente a Takahito. Probablemente estaba destinado a que también lo comiera.

Takahito movió tímidamente su cabeza cerca de la porción. Realmente quería intentar comerlo, pero en todo caso, era carne cruda que todavía tenía pelaje y piel. Y también goteaba sangre.

Empujándolo con la punta de su nariz dudó por un momento, pero mientras olía el olor a sangre fresca que se elevaba de la presa, su cuerpo gradualmente se calentó.

Acompañando eso, desde el interior de su cuerpo creció un impulso intenso, y como si eso lo hubiera estimulado, mordió la carne cruda. En el momento en que clavó los colmillos, el sabor de la sangre fresca se esparció por su boca.

 (¡Delicioso!)

Takahito sintió como si hubiera despertado a un nuevo sentido del gusto.

A partir de ese momento, como si hubiera enloquecido, se llenó las mejillas de carne cruda que goteaba sangre. En su forma humana, si lo presionaban, diría que era una persona con poco apetito, pero en esta forma podía comer tanto como quisiera.

Los lobos pueden absorber una gran cantidad de comida a la vez, y al almacenar esa energía dentro de sus cuerpos, pueden vivir durante mucho tiempo incluso sin comer nada -recordó que Arthur dijo eso durante su clase de antes.

Realmente sentía que había algo salvaje viviendo en su interior.

La cuestión de cómo suprimir la parte de ‘lobo’ en él había sido el tema más grande en su vida hasta ese momento. Todo por el bien de poder convivir con los humanos. Por el bien de vivir como un ser humano.

Sin embargo, aquí no tenía que hacer eso.

Podría vivir como un lobo.

Era un lugar en el que podía ser quien era en realidad.

Un sentimiento de liberación invadió su cuerpo.

Las emociones de Takahito crecieron y elevando su cabeza comenzó a aullar.

Uuuu…

Pronto Arthur también reaccionó y se le unió.

Auuu…Uuuu…

El aullido de Arthur que podía escuchar de cerca era tan hermoso y sublime que lo hechizó.

Las voces de los lobos se entremezclaron y al unísono resonaron en el bosque blanco.

Quería aullar así hacia la luna para siempre.

Debido a esta primera vez de depredación, Takahito, que había liberado su verdadero yo sellado, experimentó un sentimiento de exaltación que no había sentido en sus 16 años de vida.

Esa noche, Arthur se quedó en ‘La Casa del Bosque’.

Justo cuando entendió que Arthur se iba a quedar, el estado de ánimo de Takahito se volvió inquieto.

"Probablemente estés cansado de tanto correr. Ve a descansar bien". Sin embargo, el perpetrador en cuestión, Arthur, le dijo eso a Takahito sin mostrar ningún cambio especial en su rostro, y regresó a su habitación.

Debido a la vaga inquietud de que tal vez Arthur vendría a su habitación bajo el persistente regusto de emoción por haber devorado a su presa, a Takahito le había llegado el amanecer sin haber dormido ni un momento.

Al final, hasta la mañana siguiente no habían llamado a la puerta de su habitación.

Si intentaba mirar hacia atrás, después de tomarlo, Arthur definitivamente le había dado espacio. Lo más probable es que estuviera siendo cuidadosamente considerado luego de la carga que había puesto sobre el cuerpo de Takahito. Al principio había pensado que era absurdo que ese tirano mostrara tanta preocupación, pero ahora podía afirmarlo.

Arthur era uno de esos hombres.

Parecía egocéntrico, pero no sería negligente en su consideración hacia otras personas. Especialmente hacia alguien como él que tenía poca experiencia en la vida, sus instintos protectores estaban trabajando duro.

Pero ahora mismo… esa consideración era algo irritante.

(Espera, ¿qué estoy diciendo?)

Su rostro se enrojeció ante la voz de su corazón que de repente se había escapado.

¿Por qué estaba pensando con insatisfacción acerca del hecho de que Arthur no se había escabullido en su habitación?

(¿Es frustración?)

Incluso si era la temporada de apareamiento… el que él se sintiera así era tan vergonzoso que quería morir.

Además, quizás no era consideración.

Quizá era solo que el hombre ya no quería seguir tomándolo.

No había ninguna razón para pensar que desde el principio a Arthur le gustara su mismo género, y sobre tomarlo, esa era su obligación como Alfa.

No era como si el hombre lo hubiera hecho por elección ...

Fornicar por el bien de la "crianza" era una prueba de ello, pero los besos no.

Ya que en realidad, el hombre no le agradaba.

(Eso lo entiendo.)

Su compañero era un atractivo hombre adulto de más de 30 años. Si este no fuera su deber, ese hombre probablemente no le haría compañía a un niño como él.

Ese era el único valor que tenía. No había duda de que mientras Arthur se sintiera atraído, podría obtener muchas mujeres hermosas adecuadas para él.

Ahora, al enfrentarse a este hecho obvio, sus sentimientos se hundieron por completo.

 (¿Por qué estoy tan deprimido por eso?)

Ni él mismo se entendía.

Sin ganas de cambiarse de ropa, Takahito se puso una bata sobre su pijama y caminó de un lado a otro por el espacio vacío. Mientras no sabía qué hacer con los sentimientos que lo habían estado atormentando desde la mañana, escuchó que tocaban la puerta. Las puertas dobles se abrieron y el rostro de Eugene se asomó desde la sombra de la puerta.

 “Buenos días. Veo que ya estás despierto.”

 “…buenos días.”

“Arthur quiere que desayunemos juntos en el comedor de abajo.”

Al ser invitado tan alegremente por un rostro sonriente, Takahito asintió con la cabeza "Ahh... sí".

Con sus emociones tan desordenadas, Takahito se mostraba reacio a enfrentar a Arthur tan temprano en la mañana, pero tampoco tenía una razón para rechazarlo.

Lavándose la cara en el lavabo del baño, mientras se secaba la humedad con una toalla, miró sus propios ojos que se reflejaban en el espejo.

De repente, se sintió fuera de lugar.

(¿Mi cara… siempre ha sido así?)

Tenía un rostro pequeño para ser un hombre y las comisuras de sus ojos estaban levantadas, algo que había heredado de su abuelo. Su puente nasal era pequeño y sus labios finos.

Ninguna parte separada había cambiado, pero por alguna razón se veía diferente en sus recuerdos.

Mientras se observaba a sí mismo con atención, vio que sus ojos negros estaban sutilmente húmedos y el borde de sus ojos estaba vagamente teñido de rojo. El color de sus labios también se había vuelto más fuerte que antes. Tal vez por eso, la impresión que dio parecía diferente a la que había tenido anteriormente.

¿Era esto un efecto de la temporada de apareamiento?

 (Me veo… algo lujurioso.)

En el momento en que Takahito pensó eso, no pudo soportarlo ni un segundo más y apartó la mirada de su imagen en el espejo. Al girar el grifo, salió agua y se lavó la cara una vez más.

Ayer…

Aún después de regresar a su habitación y de haberse subido a la cama, el regusto de la caza no había disminuido en absoluto. En el silencio mortal de su habitación, solo el sonido de su corazón resonaba con fuerza. Mientras dormía había estado volteándose muchas veces, pero lejos de que el calor en su cuerpo se desvaneciera, la sensación de calor solo había empeorado...

Cuando Takahito se dio cuenta de eso, acercó su mano a la parte inferior de su cuerpo. Bajando los pantalones de su pijama hasta la mitad del muslo, tocó su propio miembro. Ya estaba medio duro y colgaba como si hubiera estado esperando impaciente la mano de Takahito.

En el momento en que lo agarró... un doloroso entumecimiento se apoderó de su columna vertebral.

Cerrando los ojos, se acarició repitiendo los movimientos de las manos de Arthur.

 “Fuu…aaa…”

Los recuerdos de la felación de Arthur surgieron en el fondo de su mente, lo que provocó que se engrosara aún más. Poco a poco su masturbación se había vuelto más feroz, y con ella, su respiración también se había acelerado - al final había recordado las palabras que Arthur le susurró al oído y cómo el hombre lo sacudió con fuerza y llegó al clímax.

“Aah…Aah…”

Su pecho se elevaba con dificultad, las lágrimas se habían adherido a sus ojos y había visto la prueba del deseo carnal que acababa de liberar en su propia mano.

(Me estoy... comportando extraño)

Por supuesto que ya se había masturbado antes. Como cualquier otra persona, dejaba salir el deseo acumulado al eyacular.

Pero cosas como imitar la mano de Arthur y recordar la felación de ese hombre e hincharse mientras revivía en su mente el sexo en la cueva... era extraño por donde se viera.

Algo andaba mal con él.

No importa si era temporada de apareamiento o no, esto era extraño.

Mientras más pensaba en eso, más se preocupaba, al grado de no poder conciliar el sueño y al final, le había llegado el amanecer sin haber pegado el ojo.

“…aaah”

Al recordar el auto consuelo de la noche anterior, un suspiro profundo se escapó de su boca.

El hecho de que se hubiera masturbado usando a Arthur como material, era algo que no podía dejar que el hombre supiera.

Definitivamente no podía permitir que eso se le saliera.

Takahito se reprendió a sí mismo mientras se cambiaba de ropa. Se puso un suéter azul marino de cachemira encima de una camisa blanca bien entallada y pantalones de lana. Sus zapatos eran botines hechos de cuero negro. Toda esta ropa eran cosas que Arthur había traído cada vez que lo visitaba. Eugene había dicho que parecía que fueran cosas que Arthur había elegido en su tienda preferida de Londres. La ropa y los zapatos, de su talla, se ajustaban perfectamente, como si los hubieran mandado a hacer.

El suéter de cachemira era delgado pero cálido y los pantalones estaban hechos de un material sólido. Él sabía que ambas cosas eran de primera clase. Takahito se sentía incómodo usando cosas tan caras que sin duda tenían un precio apropiado para su calidad, pero como no tenía nada más que ponerse, no había nada que pudiera hacer.

Cuando bajó al comedor, Arthur ya había llegado a la mesa. En ese salón la luz del sol entraba por la ventana y en el medio había una mesa para seis personas cubierta con un mantel blanco brillante.

Esa mañana la mesa estaba preparada para tres personas.

Tazas, platillos y vasos para jugo de naranja. En platos planos blancos se sirvieron huevos revueltos, salchichas hervidas, tomates y brócoli hervido. En platos de un tamaño más pequeño se acomodaron rebanadas de pan tostado, acompañadas de mantequilla y mermelada. El famoso "desayuno inglés".

Entre los tres asientos, Arthur se sentó en el asiento que daba la espalda a la chimenea.

Debido a que hasta ahora, aun cuando el hombre se quedaba en la "Casa del Bosque", se iba antes del desayuno, esta era la primera vez que Takahito veía a Arthur sentado en la mesa del desayuno de esa manera y eso le hacía sentir un poco extraño.

"Buenos días."

Arthur lo saludó. Esa mañana, Arthur vestía una camisa blanca debajo de un suéter negro con cuello en V. No importa cuándo lo viera, el hombre vestía con indiferencia artículos de buena calidad. Eran artículos ortodoxos pero parecían elegantes, probablemente porque el hombre tenía un alto nivel de estilo e imagen.

Bajo la brillante luz del sol, Takahito parpadeó como si estuviera mirando algo deslumbrante.

"…Buenos días."

"¿Dormiste bien?"

"…sí."

Takahito mintió de improviso. Si decía honestamente que no había podido dormir, también iba a tener que explicar el porqué.

"El asiento de Takahito está enfrente de Arthur".

Eugene, que había preparado una taza de té negro, señaló y Takahito llegó a su asiento.

Debido a que la cara de Arthur estaba justo frente a él, era incómodo de muchas formas. Takahito bajó la mirada de una manera que no pareciera forzada, para evitar mirar a Arthur a los ojos.

Después de que Eugene sirvió té negro en las tazas de todos, se sentó en el asiento junto al de Takahito. El desayuno para tres personas había comenzado.

"¿Cómo estuvo la cacería de ayer?"

Dando un sorbo a la taza de té negro, Eugene sacó a relucir el tema.

"Derribamos un ciervo juntos".

Ante la respuesta de Arthur, Takahito se apresuró a insertar una corrección: "Eso no es cierto. Arthur lo derribó él solo”. A decir verdad, solo tenía derecho a una pequeña parte de las ganancias de Arthur.

"No... pude derribarlo porque lo rodeaste y le tendiste una emboscada".

Takahito levantó la cabeza ante esas palabras y miró a Arthur a los ojos. Con solo mirarlos una vez, no pudo quitarle los ojos de encima, era como si esas pupilas ambarinas lo hubieran capturado. Arthur también lo estaba mirando intensamente.

Por un momento, Takahito tuvo la sensación de que el tiempo se había detenido.

Los dos corrían por la nieve persiguiendo a un ciervo bajo la luz de la luna.

Matando presas y compartiéndolas.

Juntos aullando hacia la luna.

Como una linterna giratoria, varios recuerdos llegaron a su mente...

"Je, eso es increíble para una primera vez".

Dijo Eugene con voz de admiración, y el tiempo comenzó a moverse de nuevo. Arthur parpadeó lentamente, liberando sus miradas enredadas.

“Takahito tiene buena memoria e intuición. Se convertirá en un buen cazador una vez que acumule experiencia ".

Al recibir la certificación del Alfa de la manada, la zona alrededor de su sien se calentó y su estado de ánimo se tornó orgulloso y avergonzado.

"Sí, eso es cierto, Takahito tiene buena cabeza. Puede entender cualquier cosa rápidamente".

Casi como si él mismo estuviera siendo elogiado, Eugene asintió con entusiasmo, acercó la cabeza a Takahito y susurró.

“Arthur rara vez elogia a alguien. Ha quedado muy complacido contigo".

Al haber escuchado tal cosa, su sien se calentó aún más.

(Mi… cara se está poniendo roja, ¿qué hago?)

Ordenándole a su corazón, que llevaba rato latiendo fuertemente a que se calmara, y fingiendo tranquilidad, Takahito se llevó a la boca la salchicha que había cortado con un cuchillo.

"Aah... esta salchicha está deliciosa".

"Eso es bueno. Es casera".

La cocina de Eugene había sido buena desde el principio, pero esta mañana parecía especialmente deliciosa.

Probablemente se debía a que el día anterior había estado paseando por el bosque con Arthur.

“Está realmente delicioso. Las hierbas están haciendo su trabajo, eh ".

“Las hierbas se recogen en verano y se secan. Esta vez le he añadido tomillo, salvia, hinojo, romero, jengibre, orégano, albahaca... "

"¿Le pusiste todas esas hierbas?"

"Sabe mejor si se le agrega muchas".

Quizá debido a que la comida había estado deliciosa, la conversación de las tres personas también fue animada.

Pasar tiempo de una manera tan cómoda fue muy nostálgico, y por un momento, Takahito pareció haber olvidado el hecho de que estaba cautivo.

Sería bueno si su tiempo juntos pudiera continuar así para siempre ...

Inmediatamente después de pensar eso, Takahito volvió en sí de repente.

(Qué clase de estupidez estoy…)

El sentimiento de culpa que había crecido desde el fondo de su pecho, Takahito lo masticó y se lo tragó junto con la salchicha.

Probablemente había incurrido en un castigo divino.

Castigo por despreciar a su familia, que incluso ahora probablemente lo estaría buscando con los ojos inyectados en sangre ...

Después del desayuno, mientras se relajaba en el salón, los oídos de Takahito captaron el sonido de un automóvil que se acercaba.

Corriendo hacia la ventana del salón, Takahito vio a hombres altos y bien formados saliendo del auto de cuatro ruedas estacionado en la entrada.

(¡Edgar y Wolfgang!)

Edgar no lo había visitado desde el primer día y Wolfgang desde el incidente anterior.

Cuando vio a los visitantes, Takahito se dio cuenta de que la razón por la que Arthur se había quedado la noche anterior había sido para reunirse con ellos. Ya que incluyendo a Eugene, quien no pudo salir de ese lugar, solo podrían ser un grupo completo si se reunieran en la "Casa del Bosque".

Arthur y Eugene fueron hacia la entrada para recibir a los invitados y Takahito los siguió.

"¿Cómo estás?"

Abriendo y entrando por la puerta primero, Edgar le preguntó a Eugene. En respuesta, Eugene respondió con tono cauteloso: "Todo bien hasta el momento".

"¡Cuánto tiempo sin verte!"

Wolfgang, quien entró a continuación, miró a Takahito y lo saludó con una sonrisa. Arthur jaló rápidamente con su brazo a Takahito, cuya expresión se había endurecido, y lo colocó detrás de él. Al ver eso, Wolfgang resopló.

"¿No son ustedes dos muy armoniosos?"

La actitud de Wolfgang mostraba sin rodeos que en su corazón no pensaba en eso con alegría, y Takahito lo miró desde atrás de Arthur.

"Takahito, sube al segundo piso."

2s

Arthur le dijo sin voltear.

"No debes bajar, hasta que yo vaya a llamarte".

Al haber recibido la orden de manera estricta, Takahito se regresó involuntariamente hacia su habitación en el segundo piso. Cuando a mitad de las escaleras miró por encima del hombro, pudo ver a las cuatro personas entrando al salón. Todos entraron y la puerta se cerró con estrépito.

(Bien.)

Dándose la vuelta, volvió a bajar las escaleras.

Le habían dicho que se quedara en su habitación, pero era muy probable que el tema de la discusión fuera "él".

Estaba ansioso de saber el tipo de discusión que tendrían, por lo que de ninguna manera podía quedarse tranquilo en su habitación.

Silenciando el sonido de sus pasos, se acercó al salón y pegó la oreja a la puerta de roble. El efecto de insonorización de la voluminosa puerta era bastante bueno, pero en ese momento la cercanía de la luna llena también había hecho que su oído fuera más agudo.

Por un momento, un sentimiento de culpa flotó en su pecho por escuchar a escondidas, pero de inmediato cedió ante su curiosidad.

"¿Y? ¿Qué tal ese mocoso? ¿Ya concibió? "

Era la voz de Wolfgang.

"Aún no."

El que respondió fue Eugene. Su voz sonaba como si rebosara inquietud.

"¡Oye, oye, ya han pasado dos semanas!"

Wolfgang levantó la voz aún más.

"¿Ese mocoso es realmente una 'Eva'? ¿Es posible que no pueda quedar embarazado simplemente con un macho en celo? "

Presionó para obtener una respuesta en tono de grito.

"El que sugirió que él era 'Eva' fuiste tú, Arthur."

 “…”

"Si sucede que él no es 'Eva' ..."

"¿Y si lo es?"

Como por un desliz de la lengua, Arthur intervino en voz baja. Después de una pausa de varios segundos llenos de presión, Wolfgang gruñó.

"La familia de ese mocoso es nuestro enemigo".

 “…”

“No hay necesidad de mantener con vida al hijo de nuestro enemigo. Deberíamos deshacernos de él ".

"¡Wolfgang!"

La intimidación de Arthur sacudió el aire y una tranquilidad mortal quedó en el lado opuesto de la puerta. Ese lugar estaba tan lleno de tensión que se podía sentir incluso desde afuera.

Sin embargo, finalmente, como si hubiera sido empujado por la fuerte presión, Wolfgang llamó en voz baja "Arthur".

“¿Podría ser realmente que ese mocoso removió tus sentimientos? ¿Ya olvidaste la humillación que esos tipos nos hicieron hace 17 años? "

"Es porque Arthur no participó en ese ataque".

El que había interrumpido con tono frío era Edgar.

"Edgar, ¿qué te parece?"

Edgar respondió con indiferencia a la pregunta de Wolfgang.

"En todo caso, después de que nazca el niño, probablemente deberíamos deshacernos de él".

"¡Edgar!"

Eugene levantó la voz en reproche.

“Estará bien si nosotros mismos criamos al niño cuando nazca. Dejarlo vivir aumentaría la dificultad. Deberíamos arrancar la raíz del problema de antemano".

“También estoy de acuerdo con ese punto de vista. ¡Ya que incluso si lo regresáramos a Japón seguiría siendo problemático! "

Wolfgang hizo evidente su aprobación con una voz alegre.

Probablemente no pudieron encontrar una oportunidad para refutar. Arthur y Eugene se hundieron en el silencio.

Takahito silenciosamente se apartó de la puerta y regresó por donde había venido.

En su cabeza, solo resonaba la sentencia de muerte que acababa de recibir.

- "En todo caso, después de que nazca el niño, probablemente deberíamos deshacernos de él".

Si daba a luz, lo matarían.

Por otro lado, incluso si no lo hiciera, eventualmente lo matarían.

Poco a poco, Takahito se puso pálido, sus pies se tambalearon y subió las escaleras a trompicones. Casi se cae, pero logró aferrarse a la barandilla.

En cualquier caso, no había forma de avanzar para él.

Si se quedaba en ese lugar, solo estaría esperando la muerte...

Para poder sobrevivir, solo podía huir de ahí lo antes posible.

 

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