Traducción Inglés-Español: Rosana Panizzi
Traducción Japonés-Español: HimikoChou


Lista de lugares y caracteres:

  • Ka: país de origen de Sekka

  • Yoh: el país más grande y poderoso de la región central

  • Li Sekka: Príncipe imperial de Ka

  • Ryuu Kishoh: Emperador de Yoh

  • Kougetsu Sekka: Madre de Li Sekka

  • Yougetsu Sekka: Tía de Li Sekka

  • Shohen: criada de Li Sekka

  • Baigyoku: criada de Li Sekka

  • Lin Shohun: Sacerdote principal del Palacio de la Luna

  • General Sai: General del ejército del Emperador Kishoh

  • Shoh Shiyu: Soldado capturado por Kishoh

  • Kou Eishun: Asistente de Kishoh



Capitulo 1


El castillo estaba ardiendo.

Pasando por el pasadizo secreto, el primogénito del país de Ka, Li Sekka, finalmente afuera, tragó saliva mientras miraba hacia el bosque y a la distancia al imponente castillo imperial.

Las dos criadas que lo habían acompañado también exclamaron con voces llenas de dolor.

Debido al ataque de la armada enemiga, los muros del castillo se habían derrumbado y las puertas de la Torre Occidental fueron envueltas por las llamas. El humo blanco se estancó en el aire claro de primavera, haciendo que el dolor fuera más penoso.

…Madre…

Sekka se preguntó sobre la condición de su madre y su tía quienes aún estaban en el Palacio Real. A pesar de que estaba muy lejos de la acción, el sonidos de los cañones y catapultas que se disparaban dentro de los muros del castillo eran arrastradas por el viento y bastante fáciles de escuchar.

El país Ka estaba localizado en el noroeste de la región central. Era muy fértil, su atractivo principal era la abundancia de montañas y ríos. Los muros y las fosas del Palacio Imperial que comúnmente lo rodeaban, eran de estructuras sólidas, pero enfrentaron a un gran ejército con armas modernas; sólo era cuestión de tiempo!

El país en el que nació y se crió estaba a punto de ser pulverizado y derrocado. Por debajo de la gaza que cubre su cara, Sekka se mordía los labios. Los labios que ya estaban teñidos de rojo sangre, solo se enrojecieron aún más.

Cuando se escapó del Palacio Real, de acuerdo con los deseos de su madre, se maquilló y se cambió con las ropas de su hermana.”Pase lo que pase, tienes que sobrevivir”.

Eso fue la última cosa que su madre le había ordenado hacer desde su lecho de enferma, reuniendo sus últimas fuerzas. Ella había dicho: “Vive, el país de Ka y yo te concedemos la corona”.

Apenas hace una semana había estado un mensajero de la superpotencia de la región central, el país de Yhoh, recomendándoles que capitularan.

Un mes y medio antes de eso, el país de Yhoh había atacado y derrocado a un país vecino. Se decía que la familia real había cometido suicidio y los restantes miembros de la familia habían sido tomados prisioneros y llevados a la capital real de Yhoh.

El mensajero había llegado en el momento en el que ellos recibían las noticias de que el ejército de Yhoh que había destruido el país vecino había comenzado a avanzar hacia Ka y estaban en proceso de alistarse para protegerse contra el ejército de Yhoh.

Era capitulación o muerte.

Esa fe la cruel elección que Yhoh había lanzado sobre ellos.

Entre los países de la región central, Ka era especial, ya que, el trono era pasado a la descendencia femenina. Por generaciones, Emperatrices habían gobernado el país y conservado su independencia. A veces fue a través de una hábil diplomacia, otras mediante la fuerza militar.

Los soldados del país de Ka eran conocidos por su valor inquebrantable, hasta ahora habían derrotado a todos los países invasores. Se dijo que alrededor de 20 años, durante el reinado de la emperatriz anterior, ya habían repelido las fuerzas de Yhoh que habían estado frente a sus fronteras. Era algo por lo que su tía, Li Kougetsu, se había jactado con frecuencia.

La madre de la actual Emperatriz, Li Yougetsu, tampoco deseaba rendirse ante el reino de Yhoh. Incluso si se rendían todo lo que les estaría esperando era la humillación como así la muerte.

En el año anterior, los países del sur se habían convertido en los objetivos de Yhoh. La mayoría fueron atacados y derrocados, mientras que los restantes se convirtieron en estados vasallos. Incluso en el caso de capitulación, el Rey se convertía en un prisionero y la familia Real era escoltada a la capital como rehenes. Se decía que el Rey de cierto país que había desafiado al Emperador de Yhoh, había sido llevado a la capital y su cabeza decapitada en un espectáculo.

Había oído que hace años el anterior emperador de Yhoh había muerto, y por las disputas internas familiares que le prosiguieron, el príncipe en tercera línea se había levantado y había sido coronado. Incluso los imperios pueden ser arruinados por las disputas internas, por lo que parecería que habían sido necesarias para que el nuevo Emperador se dedique a reorganizar los asuntos internos del país en forma inmediata. Aquello había pasado el último año, pero ahora se había comenzado a embarcarse en campañas extranjeras.

El actual emperador era del tipo que salen a veces personalmente por la frontera, parecía de un talento único. No sabía si era debido a su habilidad de posicionar a sus soldados o por sus habilidades tácticas, pero en la actualidad el emperador había expandido con avidez su territorio sin una solo derrota.

A los 20 años, el emperador Yhoh había sometido a los países de nuestro entorno, y hecho de Yhoh el único país más poderoso de la región central. La diferencia de poder entre Yhoh y Ka era irritantemente clara. Con motivo de convertirse en objetivos de Yhoh, los países pequeños como el de Ka, no importara que rumbo siguiesen, el resultado sería el mismo.

Probablemente, cuando vino el mensajero de Yhoh, su madre, evidentemente, ya había tomado una decisión. Ka no podría continuar, por mucho tiempo más, existiendo del mismo modo que hasta ese momento. Porque ella se encontraba enferma y no había Princesa alguna para tomar el trono.

“Shungetsu-sama, apúrese por favor!”

Alentado por los soldados que lo guiaron por los pasadizos secretos, Sekka comenzó a moverse con la inmensa tristeza que invadía su corazón.

Las dos sirvientas que lo habían ayudado a vestirse, Shohen y Baigyoku sabían la verdad, pero los cinco guardias implicados creyeron que Sekka era la Princesa Real. Eso era porque la lealtad de los guardias, era algo que por derecho le pertenecía a su difunta hermana mayor.

El pasaje subterráneo del Palacio Real lo condujo a un viejo y pequeño santuario localizado en las afueras del castillo. Las tierras de los alrededores, habían sido alguna vez un próspero pueblo gobernado por el país de Ka, pero ahora no había nadie viviendo allí, y el bosque lo tenía todo a medio cubrir. El pequeño templo dedicado a la Diosa de la Fertilidad estaba también arruinado, pero por emergencia, el túnel existente se mantenía limpio y listo.

Guiado por los soldados, se apresuraron a lo largo de un camino que solamente usaban los animales. Todo tipo de árboles en expansión bloqueaban la luz del sol, por lo que aunque era mediodía, el bosque era tenebroso y oscuro. Solo después de que salieron del bosque pudieron dirigirse al norte, planeando buscar refugio con la tribu que vivía en la base de las montañas en la frontera.

Al no poder soportar mirar hacia atrás, no podían hacer nada más que seguir adelante. Al ser el único en escapar del Palacio hizo que su corazón doliese.

Se preguntó por qué las cosas resultaron de esta manera. Si su hermana mayor quien era la Heredera Imperial habría vivido, él pensaba que las cosas hubieran resultado diferentes. Al menos, su madre probablemente no se habría retirado.

El otoño pasado, su hermana mayor Shungetsu había caído repentinamente enferma y murió, pero no se hizo público.

Shungetsu como la Heredera Imperial era respetada y adorada por la población en general. Con una mente rápida y animada, y a veces con su discurso y conducta valerosa, ella manejaba muy fácilmente su entorno. A pesar de ello, no importaba cuan pobre era la situación, las personas como criadas y los mozos de cuadra que servían cerca de ella la idolatraban.

Shungetsu era la mediadora entre Sekka y su madre. Cuando se trataba de Sekka, él honraba a Yougetsu más como a una Emperatriz que como madre, pero si su hermana intercedía, ellos podían tener una conversación que era hasta cierto punto similar a una interacción entre un niño y un padre.

En cuanto a su madre, también estaba claro que Shungetsu se había convertido en una asesora confiable. Tan pronto como lo vio, se hizo evidente que su madre tenía expectativas extraordinarias de su hermana mayor.

Si Shingetsu se convertía en la próxima emperatriz, a partir de entonces Ka sería pacífica – por lo que a la madre y los cortesanos les preocupaba, su hermana era su rayo de esperanza.

Sin embargo Shungetsu había caído inesperadamente enferma, y murió demasiado rápido. Ella solo tenía 17 años.

Su madre de corazón fuerte y audaz madre no pudo soportar la pena de perder a su amada hija, y de a poco comenzó a retirarse. Junto con esto llego la actual invasión del país de Yhoh.

Si él hubiera podido permanecer en lugar de su hermana, el lo hubiera hecho. Si fuera él quien habría muerto en lugar de su hermana, hubiera sido mejor. Desde la muerte de Shungetsu, no pudo desprenderse de sus sentimientos de culpa, preguntándose repetidamente por qué el inútil estaba vivo mientras su hermana estaba muerta.

Fue probablemente desde el día de la muerte de su hermana que la decadencia del país de Ka había comenzado.

O de lo contrario, era porque una persona como él había nacido que la fortuna de la nación había terminado.

Los antepasados de Li quienes habían hecho Hana próspera, habían, desde hace mucho tiempo, adorado al Dios de la Luna, y como tales, dedicaron tradicionalmente al príncipe primogénito a servir como “Emperador de la Luna”. El Emperador de la Luna representaba al espíritu divino del Dios de la Luna como un sacerdote del santuario (como una vasija contenedora del espíritu sagrado).

Hablando con propiedad, Sekka habría tenido también que entrar en el Palacio de la Luna y convertirse en el Emperador de la Luna el siguiente año cuando cumpliera 18 años. El plan había sido, que el pasara un año visitando el Palacio de la Luna con el objeto de estudiar sus costumbres y su historia, pero debido a la muerte de Shungetsu, los cambios habían sido inevitables.

Si la muerte de la Princesa Heredera se hubiese hecho público, el malestar habría aumentado entre la población general. Aun si Kougetsu sucedía al trono después que su madre, su tía no tenia hermanas. Entre los primos de la Emperatriz había habido una hija, pero había fallecido a una muy corta edad.

Sin un candidato adecuado para convertirse en la próxima emperatriz entre la Familia Real y con el estado de salud insatisfactorio de la Emperatriz, era imposible anunciar oficialmente el deceso de Shungetsu. Así, por el momento, Sekka servía como sustituto de su hermana.

En los últimos años, Sekka se había convertido un puño más alto que su hermana, pero en Ka había generalmente un montón de gente alta y delgada. Pero lo más importante era que Sekka, a los 17 años de edad, tenía un físico esbelto y delicado, por eso se hizo pasar por una joven lo suficientemente bien.

Como se esperaría, su voz era más baja que la de Shungetsu, pero si levantaba su voz, no parecía forzado. Y sobre todo, sus rasgos faciales eran como dos guisantes en una olla, por lo que si Sekka llevaba su cabello largo recogido, se maquillaba y los vestidos de Shungetsu, la apariencia era tal que, incluso las doncellas que conocían bien al hermano y la hermana, los confundirían el uno con el otro.

Como una Princesa Imperial del Reino de Ka, Shungetsu tuvo que reunirse con dignatarios extranjeros y asistir a las reuniones del consejo de la corte. Aunque había personas dudosas ante la disminución de la cantidad de veces que la princesa abría su boca en comparación con las anteriores veces, nadie había notado que la verdadera identidad de Shugetsu era su hermano menor, Sekka. También fue una suerte que hasta ahora Sekka había rara vez aparecido delante de la gente.

Pero aún así, un sustituto era un sustituto.

No podía suceder a su madre y ascender al trono. Desde el principio, Sekka fue el Primer Principe Imperial, pero como una cuestión de hecho, ni siquiera calificaba para convertirse en el Emperador de la Luna.

No se podía decir que tenía el cuerpo de un hombre normal.

Sostenía un secreto que no se podía divulgar y entristecía su futuro, Sekka tocó el collar en su pecho. El collar estaba hecho de perlas y piedras lunares que eran los símbolos del Dios de la Luna, él lo había recibido del Sacerdote Principal del Palacio de la Luna, Lin Shohun, cuando había escapado del Palacio Real.

Por favor, póngase a salvo. Rezaré por La felicidad de Sekka-sama”

Su mirada fija, que trasmitía mas sentimientos que las palabras que Shohun le había dicho al partir, se había clavado en su memoria. Y el calor de sus manos unidas aún permanecía.

La Emperatriz de Ka, aparentemente no tenia esposo. Fue para protegerse contra cualquier intervención en la situación política por parte de la familia del esposo. Shohun había protegido su puesto como sacerdote hasta el final, pero Shungetsu y Sekka hacia mucho que lo veían como a un padre.

Debido a que, desde la muerte de Shungetsu, Yougetsu se había quedado en cama, aparte del tiempo que empleaba para sus funciones sacerdotales, Shohun había comenzado a pasar cada momento junto a la Emperatriz. En este momento él y Kuogetsu estaban probablemente en la habitación de Yungetsu. Estaban planeando acompañar a la Emperatriz hasta sus últimos momentos.

Aunque Shohun nunca había dicho nada, probablemente conocía el secreto del cuerpo de Sekka. A veces, lo miraba como si quisiera decirle algo. En estos momentos, Sekka lamentaba no haberlo llamado padre ni una sola vez.

Aunque sus deseos de traer de vuelta a sus memoria esos sentimientos que dejo en el Palacio y sintiéndose en conflicto con ellos; sus pies lo llevaban mecánicamente hacia delante. Los soldados en el frente se detuvieron de repente y en silencio le dieron la señal para que hicieran lo mismo.

¿Pasó algo? Incluso al aclarar sus oídos, lo único que Sekka podía escuchar era el sonido del canto de pequeños pájaros. Pero los soldados de la parte de atrás pusieron sus orejas apoyadas sobre la tierra y sus caras se transformaron.

“Parece que hay jinetes viniendo hacia aquí. Me atrevo a decir que son más de cinco personas… es probable que sea una partida de persecución”.

La tensión aumentó en el grupo. La respuesta del enemigo era más rápida de lo que esperaban. ¿Qué diablos, cuándo y dónde se equivocaron?

El sol estaba casi en el cenit. Incluso si se inspeccionó el área, solo había un bosque cada vez más amplio y ningún edificio o cuevas para esconderse.

Además, la partida de persecución iban a caballo mientras que ellos estaban de a pie. También llevaban bolsas con cosas del Palacio Real. No importa lo cuanto se apresuraran, la otra parte los alcanzaría, se podía ver claramente.

Las dos sirvientas, Shohen y Baigyoku se miraron con preocupación. Las criadas de la Corte Imperial de Ka eran calmadas, frías y eran elegidas con aire refinado como era apropiado para su posición social, pero en estos momentos sus caras se habían endurecido. Si eran capturados por los soldados enemigos, no sabían qué clase de trato recibirían.

“¿Qué debo hacer?”, pensó Sekka y mordió sus labios. Si eran capturados por el enemigo, lo más probable sería que los llevaran a Yoh. Y so descubrían que es un hombre…

Sólo podía resignarse a experimentar una muerte vergonzosa. El encontraría una u otra forma de salvar a sus dos doncellas. Pero no pudo encontrar un plan para resolver la situación.

“No podemos seguir aso. ¡Dense prisa!

Alentados por los soldados de la escolta, ellos sólo pudieron correr. Los latidos de su corazón taladraban su pecho, haciendo que su corazón saltara Soportaron que sus pies se enreden casi hasta hacerlos colapsar y se dirigieron hacia las profundidades del bosque.

Sin embargo, en poco tiempo, Sekka pudo escuchar también el estruendo del suelo que sonaba exactamente como el sonido de los cascos de los caballos. La presión en su espalda aumentó. Comprendió que incluso sin darse vuelta, que sus perseguidores los habían acorralado. Se parecían a los animales que eran cazados.

“Nos detendremos aquí y atraeremos a esos tipos. Por favor, huyan en cuanto tengan la oportunidad”

Dos soldados fueron elegidos para la tarea. De entre los arboles las figuras de sus perseguidores portando la bandera del país de Yhoh se hicieron visibles. Probablemente eran alrededor de diez personas.

“Pero…”

“Vamos a huir de una vez, Shungetsu-sama”.

Los dos soldados simplemente se enfrentaron a los enemigos que se acercaban. Sekka dudaba por lo que un soldado agarró su brazo, disculpándose por su rudeza. Fue arrastrado en medio del bosque mientras era protegido por los tres soldados restantes. La partida de persecución era dirigida por un hombre vestido de negro de pies a cabeza.

Los dos soldados que habían quedado detrás sacaron sus arcos desde dentro de la sombra de los arboles. El hombre vestido de negro usó su espada para apartar las flechas, y contraatacó cuando los sobrepaso en su caballo.

“…!”

Blandiendo su larga espada, los soldados colapsaron mientas cargaban sus arcos. Otro soldado fue herido en el pecho por otro soldado enemigo y colapsó inmediatamente.

El hecho de que diera en el blanco mientras corría sobre su caballo en el medio del bosque demostraba una habilidad considerable. Entre los perseguidores

Entre los perseguidores, la habilidad del líder combinaba con su ropa y cabello negros, le daban al hombre la apariencia de un siniestro golpe de viento negro.

“¡Detente!”

Una voz moderadamente aguda exclamó desde el lado de los soldados enemigos. Antes de que se dieran cuenta de que los soldados enemigos habían tomado un camino alterno y ahora Sekka y el resto de ellos estaban rodeados. Tanto el camino de ida y el de vuelta habían sido cortados.

¿Es el fin?

Sus escoltas prepararon sus arcos con el propósito de continuar resistiendo, y llevarse a Sekka. Ellos lo habían estado protegiendo hasta ahora, pero estar listos para sacrificarse era demasiado.

Proteger a las dos pálidas y temblorosas doncellas detrás de él, Sekka encaró al grupo de soldados enemigos. El hombre de negro lo miró con indiferencia desde la parte superior de su caballo. Su cuerpo vestía enteramente de negro, la cubierta del caballo también era negra azabache.

Era de alrededor de 30 años, tal vez un poco más joven que eso. Sus rasgos eran estéticos, tenían elegancia. Su excelente frente y nariz recta mostraban un linaje noble, mientras que sus feroces cejas y los labios apretados le daban un aire cruel.

No era sólo su fina figura que era única en comparación con otros hombres. El hombre expelía majestuosidad de una manera que hacía que quisieras arrodillarte de una sola mirada. Tenía la clase de aire intimidatorio que abrumaba a los demás y no les permitía acercársele.

¡Quién demonios es este hombre? No creía que no era más que un simple oficial.

Mientras estaba mirando intrépidamente, el hombre se volvió de repente clavando su mirada sobre Sekka. Mientras, uno de los soldados enemigos desmontó y se aproximó a ellos.

“Sean obediente. Resistirse es inútil”

Los soldados rodearon a Sekka y al grupo cargaron sus arcos y los dirigieron hacia ellos. Si se hiciera cualquier movimiento sospechoso, los matarían de inmediato.

Su escolta fue despojado de sus armas y sus manos fueron atadas a sus espaldas. Al final parecía que no los matarían. El no sabía que pasaría de aquí en adelante, pero antes que nada debía pensar sobre como no resultar asesinado.

“¿Son ustedes las mujeres que huyeron del Palacio Real?”

Si el hombre vestido de negro era el oficial comandante, entonces este debía ser su ayudante de campo. El tenía algo de cuarenta cicatrices encajadas sobre su mejilla, sus eran duros, y de hecho tenía aire de un soldado veterano.

“Muestra tu rostro”

Cuando vieron al hombre de las cicatrices estaba tratando de arrancar el velo de Sekka, las caras de los soldados reprimidos cambiaron de color.

“¡Detente! No te atrevas a tocar a la princesa!”

Los soldados que lo habían escoltado fueron golpeados con fuerza y se derrumbaron en el suelo, pero pronto, desde detrás de los hombros de Sekka, llegaron las voces de Shohen y Baigyoku.

“Por favor deténgase, usted no puede tocar a la princesa de ese modo!”

“Comportamientos tan insultantes hacia la Princesa no se pueden permitir”

A partir de la clara diferencia en la apariencia personal entre Sekka y las otras dos chicas, uno podía suponer que ella era de alta posición social. El hombre de la cicatriz miró al hombre sobre el caballo, perplejo. El hombre de negro inclinó ligeramente la barbilla, e indicó que el velo blanco fuera removido.

“¡Qué insultante… gh… déjame ir!”

Las dos criadas fueron apartadas de Sekka, y el velo fue arrancado con fuerza bruta en un segundo. Los soldados del país de Yhoh circundantes tragaron instantáneamente de manera comprensiva.

Piel blanco nieve y labios como los pétalos de un árbol de cerezas. Hombros dibujados en un elegante arco. Nariz delgada y recta. Sekka y Shungetsu ambos habían heredado el amoroso rostro de la que fue llamada la doncella más hermosa de la región central, Yougetsu.

Sin embargo, si se lo compara con su hermana mayor, los rasgos de Sekka eran una réplica mucho más exacta del rostro de su madre.

“…”El hombre de negro fue el único que lo observó sin cambiar su expresión. Con un poco de dignidad Sekka con orgullo mantuvo su cabeza en alto.

Los cabellos sobre su mejilla eran suaves y esponjosos. Era poco probable que pudieran decir que era un hombre. Ante una mirada mordaz que se sentía capaz de exponer casi todo, le corría sudor frío a lo largo de su espalda. Si le hicieran quitarse sus ropas allí y descubrieran que no era una mujer, sería el fin del camino para él.

“¿Eres la célebre y hermosa Princesa de la Corona del Pais de Ka, Princesa Shungetsu?”

El hombre de negro preguntó. Su hermosa voz era grave y resonante, poseía un encanto peculiar.

Sekka mantuvo su boca cerrada. No tenía intención de dar su nombre. Si estaban bajo la impresión de él era Shungetsu, fue por su propia exigencia.

Mirando hacia abajo al pálido pero lleno de resolución Sekka, quien demostraba esa actitud, los labios crueles del hombre se ampliaron en una sonrisa.

“Parece que podemos ahorrar el tiempo que usaríamos en buscarla”

Parece que su objetivo había sido capturar a la princesa.

Probablemente planee usarlo en alguna case de trato.

“¿Cuáles son sus órdenes, Majestad?”

El soldado con la cicatriz devolvió el velo de Sekka y le pidió órdenes al hombre de negro.

Su Majestad…?

De ninguna manera, podría ser que este hombre sea el Emperador de Yhoh? Al darse cuenta de la expresión de la cara de Sekka, el hombre montado en el corcel negro curvó cínicamente sus labios.

“Soy Ryuu Kishoh, Emperador de YHOH”

“…!”

Sekka seguramente no esperaba encontrarse con el emperador real, por lo que quedó sin palabras.

El hombre que había desafiado era el que había eliminado a sus hermanos sin misericordia y había subido al trono a través de un mar de sangre.

“Le solicitamos que nos acompañe al campamento militar, Princesa Shungetsu”

Declarándolo en una voz altiva usada para comandar a otros, el emperador giró su caballo para volver por el lugar por donde había venido.

El escuadrón de Sekka fue capturado y conducido al campamento militar de Yhoh erigido en las afueras del Palacio Imperial.

Separado de sus escoltas, Sekka y las dos criadas fueron guiadas a una de las tiendas.

Parecía ser la tienda del Emperador Kishoh. Era más grande que la otra, fuertemente protegida y en su interior había un trono en lo alto de una escalinata. Pero inesperadamente no había decoraciones esplendidas y el interior era muy simple.

Pero no había Kishoh sentado en el trono. Luego de volver con el escuadrón de Sekka, el había salido a toda prisa, acompañado por sus subordinados. Definitivamente fue por el hecho de liderar personalmente las fuerzas para capturar a Ka.

Aunque no hubo un comportamiento violento, las manos de Sekka estaban atadas a sus espaldas, e hicieron que se arrodillara sobre una alfombra. Para la realeza era una posición humillante.

Las manos de Shohen y Baifyoku estaban atadas de la misma manera, y habían hecho que se arrodillaran en la entrada de la tienda. Porque había soldados observándolas, él dudaba en hablar con ellas.

A pesar de que se encontraban dentro de una tienda, el sonido de los tambores de guerra y el grito de los soldados podían ser escuchados. El molesto sonido de los cañones que habían comenzado el día anterior, habían cesado.

Las fuerzas de Yhoh, probablemente, habían penetrado los muros del castillo y entrado en el Palacio Imperial. Percibiendo cada vez más cerca la caída del Castillo, el humor de Sekka se volvió más sombrío.

Sólo podía detenerse y ver como su país estaba siendo destruido. Como él pensó, su madre y su tía estaban expuestas al peligro dentro del castillo, su pecho se llenó de desasosiego.

Yougetsu lo habia hecho cambiarse con la ropa de su hermana y escapar del palacio por el bien de su supervivencia. Si el Príncipe Sekka sobrevivía, algún día Ka podría ser restaurada. Sekka era la última esperanza de su madre.

Eso seria, si él se las arreglaba para escapar lejos y no ser capturado fácilmente y llevado al campamento militar de Yhoh. El no sabía cómo fueros descubiertos, pero no podría lamentarse lo suficiente.

Aquel hombre…Ryuu Kishoh, qué va a hacer con la Princesa Shungetsu?

¿Lo va a usar como rehén para obligar la capitulación de Ka? Incluso si lo hace, su orgullosa madre no capitularía necesariamente.

Su madre no percibía su vida como algo destinado a durar mucho tiempo. Ella cargaba sobre sus hombros con los deberes y dignidad de una emperatriz y estaba preparada para compartir el mismo destino que Ka. Y así era para Kougetsu y Shohun, quienes estaban listos para sacrificarse por tal emperatriz.

No quería que sus muertes sean deshonrosas por su causa. Pero, de un modo u otro, estaba seguro que no podría ser salvado. En realidad, mientras los soldados lo vigilaban, aún el escape de la tienda era difícil.

Su propia impotencia le molestaba. Cerrando sus manos fuertemente, sus uñas se hundieron a fondo en las palmas de sus manos.

Gracias a que finge ser la princesa, él pudo evitar ser asesinado, pero si se confirma que es un hombre, ellos probablemente lo decapitarían de inmediato. El emperador de Yhoh no dejaría vivo a un príncipe tan cobarde que escapara vistiendo como su hermana mayor.

Si eso sucediera, él habría malgastado los esfuerzos que hizo su madre para permitirle escapar. Naturalmente, la esperanza de revivir a Ka se perdería también.

En cualquier caso, parece que no va a ser capaz de cumplir con las expectativas de su madre. Mientras que su propia inutilidad lo hundía profundamente en su tristeza, un estruendo provino de las proximidades de la entrada de la tienda.

La tienda se abrió desde el exterior y Kishoh entró, acompañado por sus secuestradores. Sus largas piernas pasaron a Sekka y rápidamente se dirigieron al trono y se sentó. El hombre con la cicatriz en su mejilla que había conocido no hace mucho tiempo, se paró esperando con los hombres que parecían funcionarios civiles vestidos con trajes de la corte imperial, el color de la tinta diluida de pie a la izquierda y derecha de él.

“Princesa Shungetsu”

Al ser llamado por Kishoh, Sekka inclinó lentamente y luego levantó la cara. No tenía ninguna obligación social que conceder al Emperador de Yhoh, el invasor, ninguna cortesía, pero le molestaba ser considerado irrespetuoso.

“Hemos enviado un emisario al Palacio Real de su país para recomendarle su capitulación, pero fue rechazado. Hasta que el resultado de la batalla pueda decidirse, se necesita un poco más de tiempo. Hasta entonces tendrá que permanecer en nuestro campo militar.”

Su tono de voz era frio hasta el punto de ser odiosa. Incluso su expresión no ofreció el más mínimo indicio para una pelea. Así era como el hombre que probablemente había destruido numerosos países, lo hubiese hecho sin cambiar su expresión.

“Hay un hombre que quiere conocerte. General Sai, tráiganlo aquí”

El hombre de las cicatrices que estaba parado cerca del emperador contestó al instante y emitió una orden a los soldados. Pronto, un hombre con una mordaza en la boca fue llevado a la tienda, arrastrado entre dos soldados. Sus manos estaban atadas a sus espaldas y su cara tenía un gran número de golpes y cortes.

Reconociendo a Sekka, el hombre estaba atemorizado y se postró ante él como una rana. Mientras Kishoh estaba observando esto con mente fría, él le hizo a Sekka una pregunta.

“¿Recuerda a este hombre?”

“…sí”

Sekka contestó de mala gana. Definitivamente sería poco natural mantener silencio. Él tenía que evitar comportamientos sospechosos.

El prisionero masculino obviamente era Shoh Shiyu. El era el subordinado del comandante Supremo que controlaba el ejército de la Emperatriz, y quien había muero en batalla hacia tres días en una confrontación con el ejército de Yhoh en la frontera.

La Armada de Ka, que tenía pleno conocimiento de sus alrededores, sufrió una aplastante derrota en cuestión de minutos debido al ataque nocturno del ejército de Yhoh. Según los reportes, aparte del comandante supremo del ejército, muchos oficiales y soldados fueron también asesinados en acción.

No había intercambiado palabras con Shoh, que acompañó al Comandante Supremo, sino que se ha encontrado con él en el Palacio Real una o dos veces.

Cuando estaban por partir hacia el frente, el lo había visto con Kougetsu, desempeñándose como representantes de la Emperatriz.

Por supuesto, Shoh no sabía que la Princesa Shugetsu era en realidad Sekka. Él tampoco sabía que la princesa había muerto.

“Esta doncella, ¿es la Prencesa Shungetsu?”

Kishoh le preguntó a Shoh. Los soldados le quitaron su mordaza, pero Shoh simplemente encorvó su cuerpo y no respondió.

“¡Contesta la pregunta de su Majestad!”

El hombre de la cicatriz, el general Sai, le ordenó bruscamente. Los soldados agarraron el cabello serpenteante de Shoh y levantaron su cabeza con brutalidad. Además sacaron sus espadas y arremetieron ante el cuello de Shoh. Sekka levantó sus cejas debido al violento trato.

“…ella es la princesa Shungersu”

Shoh cerró sus ojos en lo que parecía resignación y respondió con voz ronca. Sekka no sabía como el hombre se convirtió en prisionero pero era obvio que Shoh fue arrastrado allí para que ellos pudieran chequear la identidad de Sekka.

Después de forzar el testimonio de Shoh, parecía que finalmente Kishoh creyó que Sekka era la Princesa Sungetsu. El hombre no sólo era audaz, sino que también parecía tener una personalidad astuta y cauta también.

Shoh luego fue amordazado como antes y lo arrastraron fuera de la tienda. Shohen y Baigyoku observaron al hombre con ojos de reproche, pero Sekka no pudo reunir ningún resentimiento. Él sólo rezó para que el hombre encontrara una manera de sobrevivir.

“Parece que no hay ningún error, tu eres la Princesa Shungetsu”

“… a aquel hombre, qué le va a pasar?”

De pie justo en frente de Kishoh y devolviéndole la mirada, Sekka bajó la voz y le preguntó. La voz reprimida cuyo sonido se había vuelto similar a la voz de una mujer serena, retumbó en el cuarto, no sonaba natural.

“¿Estás preocupada por él?”

Siendo interpelado de esa manera sorpresiva, las cejas de Kishoh se levantaron. Él clavó su mirada en Sekka con una mirada llena de interés.

“Lo estoy, si usted es una persona leal a la Familia Real”

“Si ese es el caso, aún así, es imposible para nosotros liberarlo. Él será puesto en la cárcel como prisionero de guerra junto con los soldados capturados previamente”

A pesar de que tenía una manera de hablar que insinuaba que simplemente se estaba divirtiendo, como Sekka comprendió, por ahora no tenía planes de matar a Shoh y a los prisioneros, así que se sentía aliviado. Sus escoltas también estarían a salvo.

“Prepara una tienda para la Princesa y sus acompañantes. Te encomendamos su cuidado durante su estadía a ti Eishun”

“Entendido”

Kishoh le ordenó a un joven cerca de él. Un hombre que podía no ser tan diferente en edad que Kishoh, se diría. Pero a diferencia de Kishoh quien era como una espada afilada, los modales y la presencia del joven llamado Eishun demostraban gentileza.

“¿Qué hay de sus restricciones?”

“Quítaselas, previendo que no evadan tu vigilancia”

Rápidamente le ordenó al joven. Kishoh se levantó del trono. Mirando hacia abajo desde un espacio elevado, con su alta estatura, su aire intimidante aumentó más que nunca.

“También hay prisioneros. Si no quieres que los maten, no te entretengas con ningún pensamiento sobre huir y demás”

“…”

Al ser dominado por ojos llenos de una fuerte determinación, Sekka agachó la cabeza en silencio. A la sombra de la gasa sobre su cabeza, se mordió los labios un poco. Se inquietaba a ser dominado por Kishoh cuyo cuerpo entero despedía el aura de un monarca.

Kishoh salió de la tienda acompañado por el general Sai.

De alguna manera el hecho de ser hombre no fue descubierto. De alguna manera él resistió hasta el final el encuentro cara a cara con Kishoh. Él dejó escapar un pequeño suspiro.

Siguiendo las instrucciones de Eishun, sus restricciones fueron retiradas y Shohen y el resto se reunieron en medio de la tienda.

“Me llamo Kou Eishun. Su majestad me ha ordenado que cuide de ustedes durante su estadía. En estos momentos su tienda se está preparando, así que por favor esperen un momento aquí”

En lo que respecta a la princesa del país enemigo, Eishun actuó de forma indolente mientras le concedía toda cortesía. Él no sabía que había dentro de su corazón, pero no asomaba hostilidad a través de él. Sekka con calma se limitó a bajar la cabeza como una verdadera princesa.

Poco tiempo después, finalmente, un soldado llegó para informarle a Eishun que se completaron los preparativos para la tienda.

“Perdóname por hacerte esperar. Yo te guiaré”

Guiados por Eishun, se trasladaron a una tienda cercana. A pesar que sus restricciones fueron retiradas, los soldados se mantuvieron cautelosos y con un ojo sobre ellos, no había oportunidad de escapar. Ya había centinelas vigilando alrededor de la tienda a la que estaban siendo guiados.

“Sus cosas están siendo trasladadas. Si hay algo que ustedes necesiten, cualquier que sea, por favor pídalas”

Eishun se inclinó con sus brazos cruzados y se retiró junto con los soldados.

Después de asegurarse que su presencia se había desvanecido, Sekka se sacó la gaza y observó el interior de la tienda. Era más estrecha que la de Kishoh, pero había una alfombra tendida en el piso y los muebles parecían cómodos.

“Príncipe Sekka”, susurró Baigyoku mientras tenía cuidado con los alrededores.

“¿Qué nos pasará?”

“Yo tampoco lo sé pero parece que no planean matarnos”

No sé qué pasará de ahora en adelante, pero…, Sekka dijo para sí en su corazón. Por el momento él probablemente seguiría adelante como la Princesa, que se podría suponer que tenía algún valor de utilidad para sus enemigos.

De ser capturados por las fuerzas comandadas personalmente por el emperador fue una mala suerte en extremo, pero si ellos fueran descubiertos por un comando más pequeño que no podía tener control sobre sus tropas, sus escoltas habrían sido asesinados y habrían quedado en desgracia. Naturalmente, el secreto de Sekka también estaría expuesto en plena luz del día.

Si las cosas hubieran llegado a eso, él más bien hubiera preferido morderse la lengua hasta morir. Al darse cuenta que una cosa así podría haber pasado, Sekka ahora se estremecía.

De acuerdo con su manera de pensar, había evadido lo que le parecía la peor situación posible. Todo gracias a las vestimentas de su hermana mayor que su madre hizo que usara.

Aunque, la predicción anterior no se había hecho realidad del todo. El hecho de que su vida no tenía ninguna garantía se mantuvo.

Por ahora continuaría haciéndose pasar por la princesa. En realidad, antes que eso, trataría de escapar del campamento militar del país de Yhoh. Cuanto más pensaba en ello, lo que se esperaba de ahora en adelante parecía ser más difícil aún.

Durante este tiempo, Sekka comenzó a tener lástima por las dos criadas. También se lamentaba por los escoltas asesinados tratando de detener al escuadrón de Kishoh. A pesar de esto, esos hombres tendrían probablemente esposas e hijos, padres y hermanos, todos ellos le sirvieron con devoción.

“Por seguirme, ustedes tendrán sin duda una experiencia muy dura”

“¿Qué está diciendo?”

Shonen sacudió su cabeza en negación con los ojos húmedos. Debido a la partida temprana, sus delgados rostros manaban cansancio, pero sus ojos sostenían una fuerza escondida cuando miraban a Sekka.

“He estado preparado desde el momento que su majestad nos dio la orden”

“No interesa que suceda, yo le serviré hasta el final”

Baigyoku también declaró vigorosamente. Shonen que era la mayor de las dos, pero ambas habían servido fielmente a Yougersu desde que eran simplemente chicas jóvenes. Ellas habían recibido la confianza y calidez de Yougetsu tanto como la orden de ser las asistentes de Sekka.

“Ah, tenemos suerte. Las prendas dentro de los cofres están en buen estado”

Shohen y Baigyoku estaban felices mientras inspeccionaban las ropas intactas en los cofres que fueron llevados dentro de la tienda. Todas ellas eran cosas de Shungetsu que su madrea habia ordenado que llevaran con ellos.

Las dos criadas estaban completamente concentradas en proporcionar una atmósfera placentera dentro de la tienda. Al ver eso, las emociones de Sekka parecían volverse un poco más livianas.

Capturado por el ejército enemigo. A pesar que se encontraba en ese predicamento, Sekka era tranquilizado por la presencia de las dos niñas que le sevían.

Posteriormente, Eishun les llevó té y comida, pero no tenía idea sobre el progreso de la batalla. Aún si ellos le preguntaban, el solamente contestaría, “Por ahora, por favor, esperen aquí”, y lo les ofrecía más explicaciones.

El paso del tiempo era terriblemente lento. Después de que ellos fueron llevados al campamento militar de Yhoh, al principio ellos podían escuchar el sonido de los tambores y las armas de guerra, pero ahora podía solamente ser oído débilmente, como desde muy lejos.

Probablemente porque el ejército de Yhoh había invadido el interior del Palacio Real. Confinados en la tienda, sin ser posible ver afuera, no tenía forma de hacer afirmaciones acerca de la situación actual.

El té aromático no consolaba del todo el corazón de Sekka, apenas pasaba por su garganta. El no tenía apetito, pero como Shohen y Baigyoku estaban preocupadas, se esforzó para poner algo de comida en su boca.

Al caer el sol, llegó la noche.

A pesar de que se había tendido sobre la cama preparada por las niñas, era evidente que no podía dormir. Él ahogó un suspiro mientras las chicas dudaban en dormir del otro lado del biombo de separación. A pesar de que ellos habían caminado por mucho tiempo y estaban cansados, por lo que parecían estar cabeceando un poco a pesar de que la llegada de la mañana estaba aún muy lejos.

Finalmente llegó el amanecer después de la larga noche.

A pesar de que Sekka no cuidaba su apariencia, Shohen y Baigyoku lo vistieron con ropa elaborada. Ellas peinaron cuidadosamente su cabello, lo colocaron en estilo levantado y aplicaron maquillaje. Estaba frente a las dificultades del cautiverio sin embargo ellas vistieron a su señora, la princesa, hermosamente, pero necesitaban recuperar al menos un mínimo de orgullo como criadas del palacio real.

“Se ve hermosa también hoy”

Baigyoku suspiró de satisfacción después de arreglar una horquilla adornada que recibió de Yougetsu, en el cabello de Sekka.

Para Sekka las palabras de elogio parecían excesivas, pero de hecho la cara que se reflejaba en el espejo era una réplica exacta de la cara de su hermana. Era difícil ver desde su apariencia externa que era un hombre.

Inclusive tomando la apariencia de su hermana, era necesario que sobreviva. Pero un día, parecía tanto tiempo. Era por el hecho de retribuir a los sentimientos de su madre cuando ella lo hizo huir del castillo. Mientras se miraba en el espejo, Sekka trató de persuadirse de eso.

“Perdóneme por interrumpir, princesa Shungetsu”

Casualmente al terminar los preparativos de la mañana, desde el exterior de la tienda se oyó la voz de Eishun. Baigyoku, quien se había parado en la entrada para hacer de intermediaria, regresó al lado de Sekka con una expresión de preocupación.

“el Emperador desea verte, Shugetsu –sama”

Sekka sintió los fuertes latidos de su corazón. Después de unos momentos él finalmente se tranquilizó. ¿Era posible que hayan descubierto su verdadera identidad? Aparte de eso, Sekka no podía imaginar ninguna otra razón para que Kishoh lo convocar.

“Entendido. Entonces vayamos”

Sekka se armó de valor, se colocó la gaza y se aproximó a la salida de la tienda.

“Su majestad desea verla a solas, Princesa. Sus asistentes pueden esperar aquí”

Shohen y Baigyoku quienes estaban siguiendo por detrás a Sekka fueron detenidas por Eishun. Ambas protestaron con caras pálidas, pero como era la orden del Emperador, Eishun no cedió aunque su cara denotaba preocupación. Sekka les dijo a ambas niñas que esperaran y Salió de la tienda junto a Eishun.

Hoy también el cielo estaba inundado de claro aire de primavera. El país de Ka finalmente fue bendecido con la llegada de la primavera y los árboles de cerezas habían comenzado a brotar. Las cosas no habrían salido mal, ellos habrían estado celebrando en esta época el festival de exivisión de las flores.

Recordando el festival de exivisión de las flores del año pasado, el corazón de Sekka se extremeció con pensamientos desconsoladores. Su herman mayor, quien se había muerto de risa con la actuación de los acróbatas del oeste, ya no estaba entre los vivos.

Aunque, él no estaba esposado, él estaba rodeado por soldados dirigidos por Eishun a medida que avanzaban hacia la tienda de Kishoh.

“He traído a la princesa Shungetsu”

Kishoh estaba mirando fijamente a un mapa colocado sobre la mesa, pero levantó su cabeza cuando Eishun lo saludó. Hoy como siempre el hombre estaba vestido completamente de negro.

Para no perder la dignidad de una princesa, Sekka se inclinó con los brazos cruzados. Porque el estaba nervioso, solamente encontrarse con los ojos de Kishoh causó que el pecho de Sekka se volviera insoportablemente ruidoso. O podría ser porque su inquisidora mirada parecía ver a través de cualquier cosa.

Parado en frente de Sekka, Kishoh comenzó a hablar francamente.

“El Palacio Real de su país ha caído”

“…!”

Extremecido, Sekka se quedó sin aliento y un ruido chirriante salió de su garganta. Su Madre y su Tía, y también Shohun… Él se había estado preparando, pero la escena en frente de sus ojos se oscureció. Él solo apenas se mantuvo firme y no colapsó ya que no deseaba esponerse como una figura repúgnate frente a sus enemigos.

“Parece como si su madre y además todo el resto de la Familia Real se quitaron la vida”

Sekka tocó su collar con dedos temblorosos cuando escuchó a Kishoh informarle cruelmente de la muerte de su familia. Él recordó la sensación que las grandes y cálidas palmas de Shohun colocándole la gargantilla en su cuello, apenas el día anterior. No lo había llamado padre ni una sola vez, y ahora esta gargantilla era el único recuerdo que le quedaba de él…

La cara confundida de Sekka se reflejaba en los profundos ojos negros de Kishoh. No había desprecio en sus ojos, pero tampoco había simpatía o compasión.

“Nosotros ahora vamos a inspeccionar el Palacio Real. Princesa Shungetsu, el palacio…”

“Por favor lléveme con usted”

Kishoh, que fue interrumpido en medio de su discurso, elevó sus cejas con calma. En vez de estar disgustado por la conducta y palabras de Sekka, parecía sorprendido. Para un hombre que no se anda por las ramas, era raro para él hablar con evasivas y mostrar un comportamiento vacilante.

“La batalla acaba de terminar, y las cosas permanecieron tal como estaban, me han dicho. Como es la princesa, debe haber escenas que la harían perder el control…”

“no importa”

Sekka continuó con voz calmada pero firme.

“Estoy preparada para ver cualquier cosa”

No importa que horrible podría ser, él tenía que ver los momentos finales de su familia con sus propios ojos. Como el último miembro de la familia real Li.

Después de haber examinado la cara de Sekka por un breve momento para determinar su estado de ánimo, Kishoh dejó escapar un pequeño suspiro.

“Entendido. Entonces, la llevaremos con nosotros”



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